Marietta – Capítulo 29: ¡Marietta, mantente ahí! (1)

Traducido por Yousei

Editado por Sharon


Comentario del autor: Se volvió un poco más largo de lo usual.

Nota traductor en inglés: Sí, en serio, aún falta la mitad por traducir.

♦ ♦ ♦

Los rufianes que abrieron la puerta de la desvencijada cabaña dudaron de sus propios ojos.

Ahí, lo único que quedaba de la Princesa era el vestido que ella usaba, el cual se encontraba tirado en el piso, y la cuerda que solía mantenerla prisionera

—¿Qué diablos está pasando…? ¿La Princesa a dónde fue?

—¿Alguien se infiltró y la liberó en ese período de tiempo tan corto?

Sin embargo, la puerta de la cabaña estaba cerrada con llave, y no se sentía la presencia de nadie más aparte de ellos.

Al momento en que los hombres levantaron el vestido para examinarlo, un pequeño gatito blanco que se había escondido silenciosamente cerca de la puerta, se las arregló para salir de la cabaña sin que  se dieran cuenta, y se fue trotando hacia el bosque.

Era Marietta quién se había transformado con ayuda de la magia.

Cuando ella miró a los hombres que finalmente habían salido de la cabaña para buscarla en los alrededores, gradualmente incrementó su velocidad y se adentró más en el bosque.

Aunque su velocidad apenas era la de un adulto en semi trote.

Tengo que escapar, ¡debo escapar!

Como estaba en forma de gato, su inteligencia también se había reducido acorde a su nueva forma, y como resultado Marietta gradualmente se volvía incapaz de entender porque se había transformado y a dónde tenía que ir.

—¿Miau?

Ella se detuvo a pensar acerca de lo que debería estar haciendo con su pequeña cabeza.

Lo único que fue capaz de recordar es que había algo realmente terrorífico, y una persona que tenía muchas ganas de ver.

Tengo que huir, e ir a donde está esta esa persona. Tengo que escapar de ese lugar tenebroso, y encontrarme con esa persona.

Con eso en mente, el gatito continuó avanzando por el bosque.

—… ¿Miau?¿Miau?

Luego de avanzar un poco, se volvió incapaz de entender qué estaba pasando de nuevo.

Era realmente aterrador.

Mientras temblaba, comenzó a pensar nuevamente que debía hacer.

Entonces, con lágrimas en los ojos, el gatito avanzó por el bosque temblorosa.

¿Dónde estás? Quiero verte rápido. Aquí da miedo.

♦ ♦ ♦

—¡Marietta, ¿dónde estás?! ¡Marietta!

Bevant apuró a su caballo favorito, Mistral, bajo las instrucciones de River Link, y encontró la cabaña en el bosque.

Los hombres sospechosos fueron bañados en golpes y arrestados.

En realidad, él quería decapitarlos inmediatamente, pero debido a que Adlan le recordó que no debía matarlos ya que necesitaban clarificar el verdadero motivo tras ese secuestro y enviar a las personas autorizadas para ello,  él perdonó sus vidas.

Sin embargo, los rufianes que habían sido golpeados por los puños del enfurecido Gran Demonio, el General Belvant Fargus quien les atacó sin contenerse, habían alzando la cúspide del miedo. Después de ver el mismo infierno, procedieron a confesar todo lo que sabían a Belvant mientras sus cuerpos ardían por el dolor de sus golpes.

—¡Mierda!

El enfurecido Belvant perdió  los estribos, y enterró su espada en el suelo con un sonido asombroso.

—¡Hiiiii!

Accidentalmente, por un golpe de suerte, los rufianes cuyas cabezas estaban muy cerca no fueron asesinados. Gritaron, y justo como eso, mojaron sus pantalones.

Él no tenía ninguna duda de que Marrietta estaba indefensa y temblando en este mismo instante.

Belvant miró a esos hombres inútiles, y pensando que sería riesgoso matarlos, miró a los hombres que estaban a sus pies.

Ante su terrorífica mirada, los rufianes empezaron a pensar que tal vez se tranquilizaría si murieran. Y en ese momento…

—¡Belvant-!

Adlan y sus otros subordinados montados a caballos finalmente llegaron.

Su amigo apuró vigorosamente su caballo de guerra hacia Belvant, dejando atrás a los demás.

—¿Qué hay de la Princesa? —preguntó  Adlan, quien bajó ágilmente de su caballo, y echó un vistazo.

—¿Por qué no lo deduces tú mismo?

—Cálmate. De acuerdo con las instrucciones de Link, ella debería estar escondida en el bosque, ¿cierto? Era una situación que podíamos esperar.

—¡Con la magia de Link, Marietta se convirtió en una gatita normal! Un gatito delicado. Si algunos animales del bosque la atacaran…

Belvant se rascó la cabeza, imaginando la terrible situación.

—¡¿Dónde debemos buscarla, entonces?! ¿No podemos encontrarla usando magia?

—Parece que el poder de Link es limitado en esta zona.

—Oigan, ¿no han visto un gato? ¡Un pequeño gatito blanco! ¡Respondan!

Belvant agarró la cabeza del hombre tendido en el piso, temblando debido a su miedo, con solo una mano.

Incluso si el hombre sacudía su cabeza manchada de sangre hasta escupir burbujas, él no conocía el paradero del gatito.

Marietta ocultó sus pasos, y se las arregló para escapar hábilmente.

—¡No lo mates! ¡No lo mates, Belvant!

Adlan trató de contener a Belvant, y finalmente separó su mano de la cabeza del hombre.

La cabeza del rufián, que perdió la conciencia, cayó al suelo.

—¡… Es verdad! ¡Mistral!

Belvant entró en la cabaña y recogió el vestido de Marietta, luego salió y lo puso frente al hocico del caballo.

—Recuerda este olor. Llévame a donde está el dueño de este olor, ¿de acuerdo?

—Eso es absurdo —soltó reflexivamente Adlan, pero Belvant, quien estaba acorralado, hablaba en serio.

—¡Si eres tú, entonces puedes hacerlo! ¿Comprendido, Mistral?

El caballo del General relinchó a modo de respuesta, y Belvant se subió a la montura. Entonces, los dos se adentraron en el bosque.

—¡¿Estás siendo completamente serio?! De tal dueño, tal caballo. Por favor, de alguna manera encuentra a la Princesa…  ¡Ustedes también! ¡Dividanse en grupos y comiencen a buscar! ¡Es un pequeño gatito blanco!

Adlan, siguió a Belvant hasta que lo perdió de vista, y les dio instrucciones a sus subordinados.

Por el amor de Dios, Princesa, esté a salvo. Si no, el General enloquecerá y podría arruinar las fronteras del país.

Si una persona con poder usara este de forma equivocada, se convertiría en un arma asesina viviente.

Adlan pretendía estar tranquilo, pero en el fondo, estaba seriamente preocupado por la guerra que podría ocurrir.

♦ ♦ ♦

—…¿Miau?

El gatito que avanzaba seriamente entre la maleza, sintió una presencia desagradable y se detuvo.

Algo la estaba apuntando.

Ella instintivamente saltó al árbol cercano y comenzó a abrirse camino hacia arriba. Simultáneamente, un par de garras afiladas se clavaron en el lugar donde estaba el gatito.

Ella no se dio la vuelta, solo siguió subiendo.

Después de que se las arregló para escalar a una rama delgada cercana que tenía alrededor de 3 metros de altura, miró hacia abajo y notó que apenas logró escapar de una situación peligrosa.

Ahí, un lobo solitario estaba mirando a la presa, mientras daba vueltas y aullaba.

—Miau…

La gatita estaba abrumada por el miedo, y clavó sus garras en la ramita.

Parecía que el lobo planeaba convertir a la pequeña presa en su postre.

Sin embargo, dado que originalmente trepar no era su fuerte, solo giraba alrededor del árbol mientras pensaba en cómo podía poner sus garras en el gatito.

—¡Miau!

No había más ramitas a las que pudiera trepar, así que la gatita levantó la voz con miedo.

Eventualmente, el lobo que está determinado a atraparla hizo uso de su poder en las piernas y saltó mientras apuntaba a la ramita.

Atacó con sus patas delanteras, y luego sacudió violentamente la ramita.

El gatito se aferró frenéticamente..

—¡Miau, miau!

¡Aterrador, que aterrador!

La ramita seguramente caería en el siguiente ataque.

Si el lobo fuera un humano, estaría sonriendo en este momento.

Sin dar ninguna señal de detenerse, el cazador se lanzó nuevamente.

Sus patas delanteras apretaron con fuerza la ramita, rompiendo el lugar donde el gatito se estaba sosteniendo.

Ella fue arrojada al suelo junto con la ramita.

Pero, afortunadamente, la rama pesada cayó primero y el liviano gatito aparentemente no se lastimó en lo absoluto.

—Miau.

El felino que cayó al suelo quitó sus garras de la ramita y trató de escapar, pero antes de eso, el lobo despiadado se interpuso en su camino.

El lobo abrió su boca al punto que llegaba hasta sus orejas, mostrando sus afilados colmillos, babeando.

—¿Miau?

¿Este es mi fin?

La gatita sintió que todo se había terminado. Cerró sus ojos azules y las lágrimas cayeron de ellos.

Quería volver. Quería volver a donde estabas, pero…

En la forma de un gatito, Marietta pensó en su persona amada.


Sharon
De nuevo, qué forma de dejar el capítulo…

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