Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 31

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Un mes antes del día de la boda, los invitados comenzaron a llegar a la capital de Barenshiaga, esto se debía a las festividades previas a la boda.

Mercaderes y turistas lo siguieron.

La capital estaba animada.

El palacio imperial estaba lleno de gente. Los ayudantes y los criados estaban en constante movimiento, respondiendo a las solicitudes y demandas de los invitados.

Había fiestas de té todos los días. Tanto así, que Matilda sintió que su estómago estaba lleno de té y chapoteaba.

Pensando en su estómago, afortunadamente, su período llegó. Todos esos actos, no condujeron al embarazo. Leandroth no se molestó, dijo que estaba feliz de poder disfrutar de tiempo a solas como una pareja feliz de recién casados. Por otro lado, a Matilda le preocupaba no poder cumplir con su deber como emperatriz de dar a luz a un heredero. Pero Leandroth dijo que no se preocupara, así que no insistirá demasiado.

Los períodos eran dolorosos para Matilda, por lo que no quería acostarse con Leandroth. Ella le suplicó que, durante ese tiempo, le permitiera quedarse en su propia habitación, pero fue rechazada.

Ella tomó el té con la rumoreada princesa Octopus. ¡Sus pechos eran increíbles!

Verdaderamente, se veía como si tuviera cabezas redondas de pulpos en su pecho. Ella pensaba que el apodo sólo era una broma cruel pero, ahora, se dio cuenta de que era muy apropiado.

— ¿Qué le dijo Su Majestad Leandroth sobre mí? —Preguntó ella.

Matilda miró sus ojos brillantes, —Dijo que eras como…una princesa sirena —dijo ambiguamente.

El pulpo y el pez son iguales, ¿verdad? Ella no estaba mintiendo.

La princesa tenía una exagerada expresión de alegría en su rostro. Era bastante encantador. Así que Matilda le dio el sobrenombre de “Princesa Sirena del Este”. No estaba mal, solo tenía un sabor diferente.

Había muchas princesas visitando, la más joven tenía siete años y la mayor murmuraba entre dientes que su edad era indeterminada. Matilda tenía fiestas de té con ellas.

Hubo muchas princesas lindas que hicieron muy feliz a Matilda. Había muchas promesas de cartas recolectadas durante el mes.

Pudo conocer a muchos miembros de la realeza a quienes había escrito y recibido cartas de cuando todavía estaba en Icecoreta.

Persistentemente, se le pidió que contará la historia de cómo ella y Leandroth se conocieron. Parecía haber una historia circulando, la cual había sido creada. Matilda sonrió levemente y asintió a cada historia que se le pidió que confirmara.

Parecía que alguien había inventado una historia acerca de su reunión y habían hecho una novela sobre ella en la Capital.

Había juguetes de peluche de ellos, que se vendían bastante bien. La gente creía que ayudarían a fomentar su amor. Las muñecas tenían un pequeño bolsillo para guardar notas secretas de amor o deseos de amor que podían coserse y enviarse.

La princesa Matilda, que se convertiría en la Emperatriz, parecía estar sufriendo al caminar por la cuerda floja, entre su amor por Su Majestad y su deber como Emperatriz, esa era la historia que más se contaba.

Que tonto.

Era inevitable que las cosas lindas se pusieran de moda, es lo que ella pensaba.

♦ ♦ ♦

El día de su boda salió un sol brillante. No había una nube a la vista.

Se encontraba aturdida cuando se despertó en un día soleado.

—Es porque nos comportamos bien todos los días —dijo alegremente Leandroth, pero ella no le prestó atención.

Fue llevada a una habitación separada, fue bañada, hidratada y mimada, antes de que sus doncellas y damas a la espera, la ayudaran a ponerse el vestido. Era un precioso vestido que se le quedaba sobre los hombros con mangas largas y una falda con capa sobre capas de tul, finalizado con una capa de encaje con flecos.

— ¿Está bien tener el vestido puesto antes del maquillaje? —Le preguntó a Julia, quién estaba revisando el velo con una de las damas que la esperaban.

—Lo podremos dentro de poco, espere un momento —respondió Julia con una sonrisa suave.

En ese momento, hubo un fuerte golpe en la puerta.

—Mattie, voy a entrar.

Era Leandroth. Irrumpió en la habitación como una ráfaga.

— ¿Eh? ¿Qué pasa?

Él no respondió, sólo agarró la muñeca de Matilda y tiró de ella para acompañarlo.

Leandroth también estaba en su traje formal blanco. Se veía muy guapo y digno. Sus ojos estaban pegados a él con fascinación. Ella pensó que se estaba enamorando de él, otra vez.

La llevó por los escalones de piedra en espiral, los cuales conducían a una de las plazas que rodeaban el palacio.

En la plaza estaban los caballeros de Barenshiaga con Bartholomew a la cabeza y…los Caballeros de Icecoreta que estaban cerca de un carruaje con el escudo de armas Icecoreta.

— ¿Huh?

Llegó al final de los escalones y se abrió la puerta del carruaje. El Rey de Icecoreta, salió.

— ¿Padre…?

Ella, de repente, quedó petrificada.

Bajó del carruaje, se quitó el manto y se lo dio a su capitán caballero. Él también llevaba un vestido formal.

Su querido padre, parecía más delgado de lo que recordaba y estaba cansado. Se cubrió la boca con ambas manos y sus ojos se abrieron con sorpresa.

Él estaba aquí. En su boda

Nunca abandonó Icecoreta, incluso cuando fue invitado a celebraciones en países vecinos. Usualmente enviaban al Líder del Senado.

Sus piernas temblaban.

Levantó la vista y sus ojos se encontraron. Sus ojos se abrieron con sorpresa al verla.

Leandroth le dio un suave empujón, —Adelante.

Ella recogió su vestido y corrió hacia los brazos de su padre.

—Padre, estás aquí. No puedo creer que estés aquí —, lloró mientras se abrazaba a su cuello.

Los caballeros guardaron silencio mientras observaban a Matilda aferrarse a su amado padre. El rey Carl Christian Icecoreta se recuperó de la sorpresa y le devolvió el abrazo a su hija.

—Matilda…

Matilda comenzó a llorar en los brazos de su padre. Parecían una pareja donde el amante mayor había venido a rescatar a la niña de un matrimonio no deseado.

—Padre, estoy tan feliz de verte.

Se retiró un poco,

—Matilda, ¿estás bien? ¿Tu cuerpo está bien?

— ¿Cuerpo?

—Me dijeron que bebiste el veneno. Pensé que te estabas muriendo por la enfermedad que causó.

Matilda bajó la cabeza avergonzada.

—Estoy bien. De verdad.

Su padre dio un suspiro de alivio y se abrazaron de nuevo.

Ella apoyó la cabeza en el pecho de su padre, aspirando su aroma. Se sentía como una niña otra vez.

—Su Majestad Carl, gracias por hacer el viaje a nuestra boda —dijo Leandroth con una sonrisa.

Miró a Leandroth desde el círculo de los brazos de su padre, se reía con calma. Matilda estaba feliz por eso. Se frotó la cara en el pecho de su padre.

— ¿Majestad Leandroth…?

—Acerca de la carta, te explicaré más tarde. Pero todo era verdad.

El agarre de su padre se apretó.

—Entiendo.

—Mattie, tenemos que irnos y prepararnos —dijo Leandroth, tendiéndole la mano.

Matilda le dio a su padre un último gran apretón y un beso en la mejilla, —te amo, padre.

Ella tomó la mano de Leandroth.

♦ ♦ ♦

La boda se llevaría a cabo en el Templo de Tariq, el templo más grande de la capital.

Matilda se sorprendió de su reflejo, después de que las doncellas y las damas habían terminado con ella.

Como de costumbre, la habilidad de todos fue mágica.

Después de la ceremonia y sus promesas mutuas, hubo un paseo en carruaje por la ciudad, después de eso, hubo varias ceremonias planeadas por los oficiales.

Aunque debería ser su boda y todo sobre ellos, fueron guiados por los arreglos, planes e itinerarios que debían seguirse. Ninguno de los dos tuvo la oportunidad de pensar en sí mismos o en sus sentimientos.

Se cambiaron los trajes para el banquete de la tarde y luego se volvieron a cambiar para la cena de la noche.

Aunque su entrenamiento de baile no había sido exitoso, Matilda bailó y rió con Leandroth. Ella tenía una gran sonrisa y, de alguna manera, logró terminar bien el día.

Estaba agotada cuando regresó a su habitación. Temía que se durmiera de cansancio con su vestido de baile.

—No, no puedes dormir todavía —dijo Leandroth tirando de ella, —el siguiente es un evento muy importante.

— ¿Evento? —Preguntó ella.

—Sí, nuestra noche de bodas.

Con esa frase, se despertó un poco, manteniendo los ojos muy abiertos

— ¿Qué? —Preguntó incrédula.

—Ahora bien, Mattie, ¿qué pasa con ese tono? Por favor ve y toma un baño. Esta noche estaremos en una habitación diferente —Dijo, mientras sostenía una amplia sonrisa

¿Una habitación diferente? Muy bien. Matilda asintió cansadamente e hizo lo que le pedía.

Se bañó, se puso un camisón grueso, una bata y siguió a Ágata fuera de la habitación.

Ágata la condujo a una habitación donde estaba encendida una sola lámpara. Dentro, su padre estaba a punto de meterse en la cama

Matilda miró con los ojos muy abiertos y conmocionados.

La reacción de su padre fue la misma.

Ágata sonrió y dijo, —El obsequio de Su Majestad para usted, Emperatriz, un tiempo con tu padre.

— ¿Eh?

—Puede que, una vez que comiences tus deberes como Emperatriz, no sea posible volver a tu país de origen. Su Majestad estaba muy preocupado por ti y la relación con tu padre. El veneno que bebiste era falso. Su Majestad lo cambió cuando se dio cuenta de lo que era.

—Así que lo bebiste —dijo su padre con un suspiro

—Me retiro —dijo Ágata, se inclinó y salió de la habitación, cerrando suavemente la puerta.

El Rey Carl miró a su hija y dijo, —Esta cama es lo suficientemente grande para nosotros dos.

— ¡Sí! —Respondió, se quitó la bata y se metió en la cama junto a su padre.

—En cuanto a ti, hoy…

— ¿Sí…?

Su padre suspiró y dijo —Parece que su Majestad Leandroth te atesora.

Matilda sonrió. Su sonrisa era tan dulce como una flor.

— ¡Sí, mucho!

— ¿Crees que él te hará feliz? —Preguntó, mientras le cepillaba el pelo con la mano.

—Sí, él puede hacerme feliz —ella respondió brillantemente.

—Entonces, dime por qué tomaste el veneno.

—Eso…fue una razón infantil. Lo siento, si lo hice. Nunca lo volveré a hacer. Ya ni siquiera tengo el vial.

Ella solo se dio cuenta de que ya no lo tenía el vial.

— ¿Cuál fue la razón infantil? —Presionó.

Parecía que no la dejaría salirse con la suya.

Suspiró y dijo —Pensé que no me convertí en el próximo gobernante de Icecoreta porque padre no me necesitaba. Pero Leann dijo que creía que mi padre no me había convertido en reina porque se preocupa demasiado por mí.

Ella le contó todo, aunque tímidamente, escondiendo su rostro en el hombro de su padre. Sus mejillas estaban rojas cuando su padre le dio unas palmaditas en la espalda.

—Leandroth estaba en lo cierto. No quería que mi hija gentil y despreocupada se convirtiera en la gobernante de corazón frío que tendrías que ser para lograr gobernar adecuadamente. Debería haberme explicado correctamente.

—Está bien ahora…

—Ha pasado mucho tiempo desde que escuché que me llamas Padre.

—Siempre quise llamarte Padre y abrazarte.

—Matilda…

—También le digo a Leann “Te amo, papi”

— ¿Papi? —Repitió riendo, —no creo que eso sea bueno para el ego de Su Majestad.

Ellos rieron.

Esa noche, recordaron sobre la madre de Matilda, cómo ella y Carl se conocieron y su tiempo juntos. Le contó sobre el progreso de su madrastra y sus hermanos pequeños. La puso al día con la llegada del equipo de médicos y su anciano caballero.

Parecía que la razón por la que los caballeros liderados por Bartholomew estaban escoltando a los doctores, era debido a los movimientos sospechosos en el noreste de Barenshiaga. Bartholomew le había contado esto a Matilda cuando lo visitó antes de la boda.

Al escuchar a su padre contar historias de su madre, Matilda sintió un peso menos, el cual no había notado que tenía. Padre nunca olvidó a su madre. Todavía pensaba en ella con amor y afecto. Tenía recuerdos de ella en su cabeza. Ella estaba feliz.

—Eres como Lyra cuando nos conocimos.

— ¿Como madre?

—Pero, eres más fuerte que ella. Estoy orgulloso de ella y de ti —le dijo con dulzura. Las lágrimas brotaron en los ojos de Matilda.

—No llores, arruinaras tu linda cara.

—No soy bonita.

— ¿Qué está diciendo mi hija? No importa la edad que tengas, mi hija seguirá siendo mi linda hija. Entonces, si Leandroth no se preocupa por ti, te llevaré a casa conmigo.

Matilda se rió a través de sus ojos llorosos.

—Sé feliz, Matilda. Que siempre tengas sonrisas de alegría en tu rostro.

Se instalaron a dormir. Como solía hacer cuando era pequeña, su padre le daba besos de buenas noches en los párpados y Matilda se quedó dormida.

♦ ♦ ♦

Al día siguiente, Carl, el Rey de Icecoreta regresó a casa.

Originalmente, no iba a estar en la boda de su hija, pero Bartholomew recibió el veneno que ella había bebido para mostrárselo al rey. Él, había pensado que ella estaba muriendo. Así que dejó todo y se apresuró a Barenshiaga.

Matilda miró a Leandroth con odio, pero evitó su mirada, tratando de parecer inocente, silbando terriblemente.

—Matilda parece estar sana y feliz, y, sobre todo, eso me hace feliz.

— ¿Es posible pedirle a papá que le entregue un mensaje a la madrastra Lena?

— ¿Qué es?

Ella le dio un beso en cada mejilla y dijo: —Te amo.

—Debes abrazar a tu papi con fuerza y también deberías darle un besito en los labios, ¿no crees? Deberías mostrarle a tu padre que lo amas —dijo Leandroth.

La cara de su padre se ruborizó, pero sonrió ampliamente.

—Tranquilízate —le dijo a Leandroth.

Carl los abrazó a los dos.

—Majestad Leandroth, te encomiendo mi hija.

—Déjemelo a mí. Lo siento si fui grosero en este momento…

—Está bien. Estoy deseando ver qué tipo de sorpresa me estará esperando la próxima vez.

Leandroth respondió con una sonrisa.

El tono del Rey se volvió serio y majestuoso.

—Mientras seas el marido de Matilda, el Reino de Icecoreta es tu aliado.

—Gracias, Su Majestad —Leandroth respondió igualmente en su majestuoso porte.

Los ojos de Matilda se abrieron de par en par durante la conversación.

Su padre le dio un beso de despedida y se subió a su carruaje. Los caballeros de su padre allanaron sus lanzas en un saludo.

—Para nuestra honorable princesa, incluso si está lejos de nosotros, ¡nosotros, los Guardias Caballeros de Icecoreta le juramos nuestra lealtad! ¡Viva!

Los guardias montados, avanzaron hacia la cabeza y los costados del carruaje.

Lágrimas cayeron de los ojos de Matilda y se aferró a Leandroth por apoyo.

—Responde, Mattie…

Ella asintió y se volvió hacia la fiesta que se marchaba con la cara llena de lágrimas.

— ¡Gracias, mis Caballeros! Haré todo lo posible por ser una princesa de la que estés orgulloso —gritó y saludó.

Los guardias le devolvieron el saludo y ella los saludó con la mano hasta que el grupo salió de las puertas del palacio y desapareció en la distancia.

Se giró y abrazó a Leandroth.

— ¡Oh! mira esta cara bonita en mal estado —bromeó.

Ella se rió, él usó las mismas palabras que su padre.

—Estoy muy feliz, Leann.

Él sonrió suavemente y respondió, —Yo también lo soy.

La levantó, haciéndola reír, — ¿Volveremos a los asuntos oficiales, mi Emperatriz?

Ella se rió un poco más y respondió: —Sí, mi Emperador.

♦ ♦ ♦

Esa noche, después del baño, las criadas la vistieron con un vestido de noche bastante lindo. Era un encaje rosa con mangas hinchadas y largas. Era de corte bajo con un florete entre sus pechos y una superposición alrededor de él.

Era tan lindo que pensó que era una pena que fuera un vestido de noche.

Se sorprendió al escuchar que la Emperatriz y la ropa de noche del Emperador se tiraron. La ropa fue monitoreada de cerca, para que no la robaran.

—Matilda-sama, por favor —dijo Ágata, mientras le entregaba un velo y le cubría la cabeza con él.

Todo era excesivamente bonito.

—Este es un regalo de todos a Matilda-sama y el Emperador. Todas las cosas de esta noche parecen encantadoras, pero ¿no puedes distraerte y pensar solo en Su Majestad esta noche?

— ¿Huh?

—Esta noche es la primera noche real después de tu boda. Por favor, complazca a su esposo —dijo Ágata con una sonrisa traviesa.

—Me despido —Los mayordomos y Ágata se marcharon, dejando a Matilda en un sofá, preguntándose qué estaba pasando.

La habitación estaba en silencio, podía oír los latidos de su corazón, pero se sentía tranquila.

La noche de bodas, ella se sonrojó ante la idea.

Anoche le dejó pasar tiempo con su padre. Ella sintió algo más profundo en su corazón por él.

— ¿En qué estás pensando, Mattie?

— ¡Ah! —ella gritó ante la sorpresa.

Es difícil ver a través del velo, qué expresión tenía en su rostro.

—Te ves muy linda, Mattie. ¿Puedes ponerte de pie? —Preguntó, mientras extendía una mano hacia ella. Tomó su mano, la guio a un diván y se arrodilló ante ella.

—Matilda Matina de Icecoreta

—Sí

Él sostuvo su mano suavemente. Era cálida.

—Independientemente de nuestros países, ¿te casarías conmigo, Leandroth Levan Barenshiaga?

A pesar de que las ceremonias se hicieron, el desfile y una recepción.

Él estaba pidiendo casarse con ella, no como gobernante de un país, sino por sí mismo. Él quería a Matilda, no a la Princesa de Icecoreta.

—Sí, con mucho gusto.

Ella respondió con una sonrisa radiante.

Soltó su mano y tiró de ella para que se pusiera de pie. Le quitó el velo, ella finalmente pudo verlo. Su mirada se mantuvo fija.

—Gracias —dijo.

—No, gracias por quererme.

Se besaron.

Ella abrió los ojos, Leandroth tenía una suave sonrisa en su rostro.

—Leann, te amo.

—También te amo, Mattie.

Se sonrieron el uno al otro, sonriendo de oreja a oreja. El la amaba. Ella lo amaba.

Ella cerró los ojos y su calidez la envolvió.

Esperaba que también le estuviera dando calidez…

Esta era una historia sobre un matrimonio político que en realidad resultó ser una verdad romántica.


Kiara
Muchas gracias por leer, hemos llegado al final de esta grandiosa novela *se limpia los mocos con un pañuelo*, ha sido un final muy emotivo, sean felices Leann y Mattie. Muchas gracias a todos por leer y acompañarnos hasta ahora. Nos vemos en otra novela.

Ayanami
fue un verdadero placer trabajar con Kiara y editar esta hermosa novela, la pareja resultó ser tan tierna~♥ nos vemos en los demás proyectos que tenemos en la página, gracias por seguirnos (。•̀ᴗ-)✧

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23 thoughts on “Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 31

  1. Amaya-Aratani says:

    Muchas gracias de corazón por su trabajo en esta novela . Realmente la disfrute, me dejó un sentimiento muy hermoso y enternecedor. Les deseo lo mejor con sus próximos capitulos! ❤😭

  2. Jessy says:

    Queria saber de esa niña que iba parecer a Lean 😭 pero bueno fue muy bonito eso de resolver los asuntos pendientes con su padre. Lastima q el anterior emperador no asistio a la boda ni su cuñado. Pero igualmente todo fue muy bonito

  3. Ela-san says:

    Snif snif Snif snif. … gracias por la traducción snif snif snif y gracias por la edición. Gracias por todo su esfuerzo. Aaaaaaah me gusto lástima q lo bueno se termina. ..

  4. ChoiUsui_Pao says:

    Muchas gracias! Fue realmente hermoso (y suculento), cada capitulo fue increiblemente adictivo, realmente me atrapo el personaje de Leandroth y me senti identificada con Mattie (justo en mi kokoro). Creo que se merecian mas capitulos (°/o\°)
    Muchas gracias por su trabajo!

  5. Isrla says:

    Oooooooooo😄😮😨😱
    Pero q pasó …!!
    Ya terminó …no puede ser. ….
    Aaaaaa (llorar)
    Pero q final más hermoso 😘😘😘😚😚😘😀😀
    Gracias por traducir 💗💗💗💗😍

  6. Vicasus says:

    Estuvo fenomenal! Muchas gracias por traducir y dejarnos conocer a estos maravillosos personajes! 💖 Sinseramente desde el fondo de mi kokoro 😘 muchas gracias!!!!

  7. Loretta says:

    Fue una novela hermosa, ojalá le hicieran una secuela de su vida como emperadores, son una pareja preciosa. Estos últimos capítulos fueron muy emotivos, y aunque me hubiese encantado que Mattie si quedara embarazada, al menos disfrutarán más de su tiempo como pareja 💑
    Muchas gracias por haberla trabajado. Me encanta su trabajo, felicidades por la página💞💜

  8. Ana Maria says:

    Ante todo MUCHAS GRACIAS POR LA TRADUCCIÓN!
    Me encanto la novela ojala hubiera una imagen de ellos ..
    Suerte con los próximos proyectos.

    • Kiara says:

      Tenemos la imagen de portada pero aun no se sube a la pagina.
      mas adelante quizas.
      Me alegra mucho de que te gustara.
      me alegra mucho saber que a pesar de que ya se termino la traduccion aun hay personas que se toman el tiempo de leerla.
      Saludos

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