Dinero de consolación – Capítulo 31: Los Príncipes del reino vecino

Traducido por Kavaalin

Editado por Nemoné


La anulación del acuerdo matrimonial ha estado yendo bien y, justo ahora, ya he comenzado mi nueva vida como un bien dañado… ¿Pero por qué tenía que suceder esto ahora?

Fui invitada a asistir a la fiesta de té organizada por la Reina.

Cuando llegué allí, fui guiada hasta la mesa donde estaban sentadas la Reina, la señorita Monika, y las dos Princesas del reino vecino.

¿Eh? ¿Por qué me guiaron hasta esta mesa?

Sonreí mientras saludaba a cada persona. A la vez, pensaba en una excusa para retirarme del lugar.

— ¡Julia! ¡Finalmente llegaste, ven y toma asiento!

Fui derrotada por la cordialidad de Su Majestad.

—Su Majestad, ¿ella es…?

Lanfa era la Princesa proveniente del reino Lao Fan, ubicado al costado este de nuestro reino. Con un hermoso cabello largo de tono púrpura, y ojos violetas, la Princesa Lanfa, la cual era una persona hermosa con una figura de reloj de arena, me observó con una mirada evaluadora, mientras dirigía la pregunta a Su Majestad.

Junto a ella, la encantadora princesa Mulan, quien tenía largas trenzas de color rojo purpúreo, junto con ojos rosado claro, había estado mirando a la señorita Monika.

Me pregunto por qué.

—Esta es Julia.

Con la breve introducción de Su Majestad, hice una reverencia ante las dos princesas.

—Perdón por retrasar mi presentación. Soy la hija mayor de la casa del Conde Knocker, Julia. Por favor, llevémonos bien.

Después de que terminé de presentarme, levanté la cabeza solo para ser fulminada por la Princesa Lanfa.

—Su Majestad, ¿por qué invitó a alguien de la familia de un Conde a sentarse en la misma mesa con nosotras?

Eso es realmente elogiable. Me gustaría poder tener una conversación sobre dulces, vestidos y joyas, con personas del mismo estatus que yo. Esta es mi oportunidad de tener una charla de negocios, así que ¿por qué tengo que sentarme aquí?

—Es porque deseo que Julia pueda conocer a varios tipos de personas.

¿Por qué? Me dio la sensación de que yo era como un tipo de obstáculo en el camino de otras personas.

Sin embargo, ahora que me fijaba, estas dos princesas llevaban accesorios con sus vestidos que fueron diseñados de acuerdo con su nación de origen. Además, era interesante verlos adornados con bordados de brillantes y grandes gemas.

—Julia, ya le dije a Rudnik que estarías aquí, así que espera un momento, ¿bien?

La Princesa Lanfa me estaba mirando seriamente.

Su Majestad, ¿de qué habla? Nunca dije nada acerca de querer encontrarme con Su Alteza.

— ¿Por qué le dijo al Príncipe Rudnik que estaría aquí?

—Eso es porque Julia es la persona adecuada para estar con Rudnik.

¿Qué? ¡No!

Negué rápidamente con la cabeza, pero nadie parecía creerme.

—Señorita, en nombre del amor, ¡el estatus social no significa nada! ¿No es así, señorita Monika?

—Eso es correcto, Princesa Mulan.

Me pregunto, ¿por qué la Princesa Mulan y la señorita Monika se miraban tan intensamente, que parecía que caían rayos entre ellas?

La taza de té en mi mano se sacudía ligeramente, mientras la acercaba a mi boca. Me sentí un poco más tranquila mientras bebía. Hice lo mejor que pude para escapar de la realidad de esta caótica situación, mientras disfrutaba del té.

—Lanfa, Mulan.

— ¡Hermano!

Después de un rato, Su Alteza apareció con un chico guapo. Éste poseía ojos dorados, además de un hermoso y largo cabello rubio recogido, atado detrás de su cabeza. Era el Príncipe del reino vecino, Yufa.

Las dos princesas sonreían alegremente ante su llegada. Su Alteza estaba actualmente discutiendo algo con mi hermano, quien estaba detrás mientras sostenía y, examinaba varios documentos que tenía en sus manos.

—Ah, Julia. Sobre el pan que se utilizará para la ración militar…

Me gustaría que me perdonara por chasquear mi lengua, cuando se dio cuenta de mi presencia.

—Deja de chasquear la lengua frente a los invitados extranjeros.

—Perdóneme. Actualmente estoy estresada.

— ¿Estresada? ¿Estás bien?

—Su Alteza, no aparezca por aquí por un rato. Tengo miedo de ser enterrada en una fosa.

—No vas a evitar que me preocupe por tu salud, ¿verdad? ¿O sí?

Cuando Su Alteza se dirigió hacia mí, mi hermano se interpuso rápidamente entre nosotros.

—Julia, no te acerques demasiado a Su Alteza.

—Por supuesto.

—Ustedes dos son terribles.

Mi hermano y yo nos reímos en voz baja. En ese momento, de repente sentí una sed de sangre. Cuando levanté la vista, la Princesa Mulan me estaba mirando.

Ah, miraba tan intensamente a la señorita Monika, porque usted también va tras mi hermano.

—Mis queridas princesas, espero que mi hermana menor no las haya molestado.

Con las palabras de mi hermano, la Princesa Mulan rápidamente volvió a sonreír.

Era tan evidente.

—Oh, ¿entonces tú eres la hermana de la que Roland había estado hablando con tanto cariño?

—Soy Julia.

—Mi nombre es Yufa.

—Soy consciente de eso.

Había escuchado anteriormente que el Príncipe Yufa odiaba a las mujeres, eso sin contar a sus hermanas menores.

Me miraba de arriba abajo. Era bastante grosero, pero no podía decirle nada, ya que yo también hacía lo mismo. Quiero decir, no era raro que la ropa proveniente del reino vecino se viera tan extraordinaria a los ojos.

El Príncipe llevaba broches decorados con joyas, incluso aún más grandes que las de sus hermanas.

—El broche del Príncipe Yufa es verdaderamente encantador.

Como si le hubieran dado un ligero golpe, el rostro del Príncipe Yufa se volvió evidentemente sombrío, antes de responder.

— ¿Tú quieres este broche?

A pesar de tener una expresión de desconfianza, el Príncipe Yufa me preguntó con una sonrisa en sus labios, si quería tener ese broche.

Sin embargo, nunca dije que lo quisiera.

—No, sólo me interesó porque era un producto especial, exclusivo de un reino que puede extraer todo tipo de gemas. Además, creo que el broche se adapta mejor al Príncipe Yufa.

El Príncipe Yufa me respondió con una expresión burlona en su rostro.

—Incluso si una mujer dice eso, el hecho es que quedó deslumbrada con la gema que contiene. La verdad es que, realmente quieres esto, ¿verdad?

Lo miré con una sonrisa radiante.

—Lo único que quiero ahora, es establecer un acuerdo comercial con el Príncipe Yufa, para importar estas gemas de su reino de forma económica. No es como si realmente quisiera tener la joya que está usando.

—Qué mujer tan codiciosa eres.

La risa del Príncipe Yufa se sentía como si me estuviera menospreciando, seguidamente tomó una bolsita hecha de tela de cáñamo[1] del interior de su chaqueta, y me la lanzó.

—Sólo trataré con este tipo de personas codiciosas, con esta clase de piedras baratas. Si estás de acuerdo con eso, entonces aceptaré firmar un acuerdo contigo.

Decidí abrir la bolsita de cáñamo y mirar en su interior.

Habían muchas piedras, del tamaño de la uña del dedo meñique, que hacían ruido al chocar entre sí. Tomé una mientras usaba una lupa oculta para observarla detalladamente.

—Estos guijarros [2] no poseen valor.

Chasqueé los dedos y enseguida mi mayordomo se acercó.

—El contrato.

—Lo prepararé de inmediato.

Nuestro habilidoso mayordomo escribió rápidamente el contrato, para después depositarlo en mi mano.

—Por favor firme y selle este contrato.

El Príncipe Yufa leyó el contrato con una expresión desconfiada.

—Su Majestad. Recién escuchó que el Príncipe Yufa aceptaría firmar el contrato siempre y cuando yo estuviera conforme con estas piedras escarlatas en mi mano, ¿verdad?

—Así es.

—Ya que Su Majestad lo ha confirmado, fírmelo y séllelo rápidamente.

El Príncipe Yufa me fulminó con la mirada, cuando firmó y selló el contrato. Yo lo observaba mientras una sonrisa adornaba mi rostro.

—Julia, tu cara luce malvada.

Con las palabras de Su Alteza, una vez más, chasqueé mi lengua.

—Deja de chasquear tu lengua. Cambiando de tema, ¿cómo planeas convertir este guijarro en oro?

Mientras decía eso, Su Alteza tomó la pequeña piedra en mi mano.

—Si lo tallas, se volverá aún más pequeño.

—Y por eso… ¿No serás capaz de venderlo?

—Usted no sería capaz.

Mientras sonreía, continué.

—Ya sea un guijarro o cualquier otra cosa, ¿cree que existe algo que yo no sea capaz de vender?

Su Alteza parecía tan impactado, que dejó escapar un profundo suspiro. Ante eso, mi hermano le dio unas palmaditas en el hombro antes de decir.

— ¿Planeas usar esto para hacer un collar dirigido a los plebeyos?

—Un anillo también se vería bien. Este artículo seguramente será un éxito entre la clientela, una vez que le pida al artesano de plata que trabaja para mí, que produzca una montura llamativa para la piedra. Por cierto, ¿podría pedir prestado al artesano de piedra que trabaja para ti para que me ayude a pulirlas?

— ¡Por supuesto! Esto seguramente se venderá.

— ¿No es cierto?

Mi hermano y yo nos reímos ruidosamente.

—Yufa, realmente deberías pensar un poco más acerca del contrato que acabas de firmar o, de lo contrario, la casa del Conde Knocker podría dejarte seco.

Su Alteza comenzó a darle consejos innecesarios al Príncipe Yufa.

—Su Alteza, por favor deje de decir cosas innecesarias.

—Julia, también necesitas dejar de emocionarte tanto.

—Bien…

Mirándome, después de que le respondí de manera reacia, Su Alteza una vez más dejó escapar un profundo suspiro.


Aclaraciones:

[1] Con el cáñamo se hace la fibra textil que se obtiene del tallo, y se usa para hacer cuerdas y otros objetos.

[2] Se le llama guijarro a las piedras redondeadas de pequeño tamaño.

[Kavaalin: Un dato curioso que a nadie le importa. Por alguna extraña razón, cuando leí esta novela en inglés, siempre me imaginaba a Yufa como un Príncipe hindú, así con piel y cabello de color café, (al igual que sus hermanas) y ahora que volví a leer este capítulo para traducirlo fue un gran WTF!! Pero, mujer, ¡¿cómo pudiste confundirte así?!

PD: Lo gracioso de esto es que también me pasó con Rudnik, me lo imaginaba como el típico Príncipe rubio de ojos azules. U-.-]

♥ ❤ ♥

               

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5 thoughts on “Dinero de consolación – Capítulo 31: Los Príncipes del reino vecino

  1. Ecle Chan says:

    jajajajaa Yufa, nunca ofendas a Julia… no te matará… solo te dejará seco jajajajajaja muajajajajajajaj KUAHHAHAHHAHAHHAHA Weed estaria amando a Julia en este momento.

  2. Lirio Alicia says:

    Ohhhhhhh Yufa piensa q solo le da basura pero no sabe q si a Julia le interesa es x q definitivamente ve q puede obtener beneficios 😎😎😎 revisaré para buscar la descripción del príncipe Rudnik no la recuerdo 😱😱😱😱
    Gracias por la droga 😆😆😆

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