Dinero de consolación – Capítulo 37: El privilegio de cargar el equipaje

Traducido por Kavaalin

Editado por Nemoné


El Capitán Bähr era un huérfano. Él creció en un orfanato ubicado en los barrios malos de la ciudad. Y, a pesar del incremento del número de personas en dicho orfanato, la ayuda económica recibida del estado seguía siendo la misma.

Por ello, el Capitán Bähr no tuvo más opción que salir a buscar trabajo, pero la mayoría de los comerciantes estaban reticentes a contratar gente proveniente de ese lugar. Pensando en lo absurdas de sus excusas, el Capitán Bähr decidió no regresar. Se convirtió en pirata y les robó todo lo que tenían.

Su actuar no fue el más correcto, pero, el pensar que de no haber sido por ellos él no se habría visto obligado a hacer esto, sólo lo alentaba.

Por lo tanto, para evitar que otros niños se viesen obligados a hacer las mismas tristes elecciones, decidí hacerme cargo del orfanato. Cesamos la ayuda económica del estado y la Casa Knocker comenzó a administrarlo de manera independiente, convirtiéndola en una institución de capacitación para futuros empleados.

A pesar de que estos niños se criaron en un orfanato, para nada carecían de talento; por lo que, al finalizar la capacitación serían capaces de encontrar trabajo en cualquiera de las instalaciones de la Casa Knocker. Era una situación en la que tanto los niños, como yo, salíamos ganando.

Y así, al final aquellos afligidos piratas pudieron obtener un empleo cerca de su ciudad natal.

♦ ♦ ♦

Ese día, había prometido encontrarme con el Capitán Bähr para ir a visitar el orfanato, sin embargo, en mi camino a comprar regalos para los niños, me crucé con la riña entre el Capitán Bähr y el Príncipe Yufa. También podía divisar a mi hermano y a Su Alteza.

¿Por qué se quedaron como simples espectadores en vez de pensar en formas de detenerlos?

Decidí interponerme entre los dos con el fin de detener su pelea. Además, le pregunté al Capitán Bähr si le gustaría ir de compras conmigo, pero terminó dándome una respuesta ambigua.

Ah, supongo que habrá alguna mujer esperándolo en alguna parte.

Una vez más, le pedí al Capitán Bähr que no iniciara una pelea y, mientras me alejaba, no pude evitar rememorar aquellos lejanos recuerdos.

♦ ♦ ♦

Hubo una ocasión en la que el Capitán Bähr terminó acorralándome al ya no poder contener su deseo sexual, después de haber estado sin compañía femenina durante meses en altamar.

—Sí mi Princesa así lo desea, juro que nunca volveré a yacer con ninguna otra mujer aparte de usted. ¿Qué me dice?

Me petrifiqué al instante en que escuché tan hechizante susurro, pero el mayordomo de mi padre entró en escena para ayudarme, tirando lejos al Capitán Bähr.

Este mayordomo era un ex asesino, por lo tanto, poseía la habilidad de aparecer en lugares inesperados, en momentos inesperados.

—Capitán Bähr, ya tengo un prometido y, además, no poseo las técnicas para satisfacer sus necesidades. Así que, por favor, busque a las señoritas profesionales para que lo ayuden a lidiar con eso.

—Usted puede aprender las técnicas con la ayuda del hombre en frente suyo, ¿sabe?

Al escuchar aquello, el mayordomo pateó al Capitán Bähr en el estómago.

—Señorita, ¿me permitiría patear a este malnacido?

—Pero, si ya lo hizo…

—Entonces, ¿me permitiría patearlo en serio?

—No-No puede hacerlo, ¿entendido?

—Ya veo…

Ni siquiera ahora puedo olvidar la extremadamente decepcionada expresión del mayordomo, quien usualmente mostraba una perpetua expresión seria.

♦ ♦ ♦

Mientras miraba dentro de la confitería, volví a la realidad cuando sentí que alguien me tocaba el hombro. Al darme vuelta, vi a Su Alteza, el Príncipe Rudnik.

— ¿Sucede algo?

—Eso luce pesado. Te ayudaré a cargarlo.

—Gracias, me salvó… ¿Dónde están mi hermano y el Príncipe Yufa?

—Te están buscando.

Aparentemente los tres se habían separado para buscarme.

—Entonces, Su Alteza es el primero en encontrarme.

—En ese caso, ¿hay algún privilegio por ser el primero?

—Sí. Fue recompensado con el derecho de cargar mis cosas.

Su Alteza suspiró, para después poner una sonrisa agridulce cuando le pasé todas las bolsas que llevaba en mis manos.

— ¿Tienes una cita con el Capitán Bähr después de esto…?

—Incluso si dijera que es una cita, la verdad es que sólo planeábamos llevar algunas cosas al orfanato. Bueno, tal vez me quede un rato jugando con los niños.

—…

—Su Alteza, ¿le gustaría venir también?

— ¿Estaría bien que vaya, aunque no esté relacionado de ninguna forma con ellos?

—Si usted no va conmigo, entonces, ¿quién me ayudará a cargar todo esto?

—Esa también es una buena razón…

Su Alteza volvió a mostrar una sonrisa agridulce a la vez que suspiraba más profundamente que antes.

Su Alteza pronto será el gobernante de esta nación, así que, secretamente siempre había querido hacerle saber acerca de estos niños huérfanos.

— ¿Siempre los visitas?

—Quien siempre los visita es Michael.

— ¿Michael?

—Él suele venir a darle lecciones de etiqueta a los niños.

—Etiqueta… ¿Él? ¿Está eso bien…?

No pude evitar reír al escuchar la preocupación de Su Alteza.

La verdad es que, cuando Michael enseña luce bastante solemne y genial, pero creo que eso sólo sería creíble viéndolo uno mismo.

Después de un rato, mi hermano y el Príncipe Yufa también se nos unieron y juntos caminamos hacia el orfanato.


[Kavaalin: Me sigue causando gracia (?) lo insaciable que quieren hacer ver a Bähr. :/]

♥ ❤ ♥

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5 thoughts on “Dinero de consolación – Capítulo 37: El privilegio de cargar el equipaje

  1. Ruki V01 says:

    Mientras que a todas parece gustarle ese pirata, a mí me desagrada bastante. Me parece alta lacra, lejos de la altura de cualquier otro pretendiente para la protagonista, y ni hablar de lo lejos que está para merecerse a Julia y ningún conveniente evento futuro va a hacer que cambie de opinión.

  2. Lirio Alicia says:

    Jojojo me encanta la alineación de los sirvientes de la casa Knocke (o como era?) tienen surtido tutifruti, hasta el momento se sabe de piratas, al menos un asesino, la esposa e hijo del primer ministro me gustaría saber a quién más emplearon, es obvio q la premisa es “sería un desperdicio no usar a alguien tan útil”
    Gracias por la droga 😆😆😆

  3. Khrystal MeL says:

    Sin duda ese Bärh es todo un Loquillo, pero mi favorito sigue siendo Rudnik, aunque Yufa va ganando terreno en mi Cora jaja
    Gracias por los capítulo, soy una mega adicta y fan de esta novela

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