El Conde y el hada – Volumen 2 – Capítulo 4: El noble demonio

Traducido por Den

Editado por Nemoné


“Ese”, se dijo una vez, que era uno de los tesoros que fue apreciado por la familia real de Granada. La ágata de agua, que se decía que tenía el agua bendita del momento de la Creación del Universo.

Había una vieja leyenda que decía que los demonios que tocaban esta ágata de agua, serían succionados dentro del cristal y así, quien lo poseía, no sería dañado por los espíritus malignos. En otras palabras, se creía que era una piedra encantada para alejar mal.

Se desconoce cómo llegó a Inglaterra del Reino de Granada. Pero, como tenía un patrón fino de un verde claro, como las venas de una hoja, y el tamaño de esta que era parecido a un huevo, fue eventualmente llamada el “huevo del hada”. Y cuando la luz brillaba a través de la parte tallada de su centro, podías ver la sombra del agua, que se decía estaba atrapada en ella desde los tiempos antiguos.

—No hay error, este es la única. —susurró Lydia mientras comparaba la ágata frente a ella y continuaba leyendo la inscripción en un libro.

En su registro, dice que fue guardada en la Abadía de San Agustín. Sin embargo, en el siglo XVI, la abadía se enfrentó a las tinieblas, y desde entonces fue cuidadosamente escondida.

Se descubrió que esta ágata tenía sellada dentro al demonio que alguna vez había sacudido la ciudad, y se creyó que sería desastroso si caía en manos del país enemigo.

—Bueno, supongo que en ese entonces, la gente creería que un demonio podría tener tanto poder.

Según una leyenda, se dijo que la familia real tenía la custodia de la misma. Eso parecía razonable, pero por desgracia no había ninguna prueba de que había sido heredado hasta ahora.

Se decía que esta piedra había caído en manos de un noble coleccionista. Incluso si fuera la familia real o un noble, la idea de que los demonios temían a la sangre noble había estado circulando desde los viejos tiempos, por lo tanto no temerían a una piedra que se decía que sellaba un demonio.

También podían haberla coleccionado como una rara piedra preciosa, y no sería increíble incluso si hubiera una familia que se había ocupado de ella furtivamente.

—Los artículos de papá son muy románticos para un erudito.

Cerrando el libro, lo devolvió al estante. Lydia se había apresurado a regresar a su casa para buscar la ágata sellada, y aunque pudo encontrar un relato descriptivo de ella, esa era toda la información que había, por lo que le permitieron investigar en el estudio de su padre.

Ella no sería capaz de decir, si realmente había un demonio atrapado dentro de esta ágata de agua, con solo mirarla fijamente.

—De todos modos, si fuera concedida a una familia noble, entonces no sería un misterio si llegara a la casa de Edgar.

Lydia no sabía qué le había sucedido a su familia, pero en todo caso, adivinó que Edgar fue secuestrado y vendido cuando tenía esta piedra con él.

Si lo que Raven dijo era verdad, entonces en ese momento, él debe haber visto a las dos hadas. Pero, probablemente no eran hadas de verdad, sino que debían de ser dos chicas con vestidos limpios y lindos que le hacían pensar que sí.

Si fueran verdaderas hadas, entonces no romperían la promesa que hicieron con un intercambio. Lo que significa que la chica que aceptó esta piedra, no sabía de eso y, sin embargo, tenía posesión de esta, por lo que en otras palabras, Rosalie podría haber sido la chica en ese momento.

『Oi, devuélveme esa piedra』

Cuando se volvió hacia la voz, vio al Bogey que se aferraba al exterior de la ventana.

—De acuerdo, ¿por qué no la tomas?

Lydia abrió la ventana. Sin embargo, el Bogey no intentó entrar en la habitación.

『Es inútil intentar engañarme con eso, me la traerás』

Parecía que sabía que sería absorbido si tocaba la ágata, una piedra santa que apartaba el mal.

Se preguntó por qué este Bogey pasaba por esa molestia y merodeaba a Rosalie, que tenía esto. Si ella no era la maestra del Bogey, entonces, ¿con qué fin su verdadero señor tenía esta criatura cerca de Rosalie?

Se preguntaba si tenía algo que ver con eso que ella fuera la dueña de este “huevo del hada”. Pero nada de esto tenía sentido.

— ¿Debo devolverla a quien la dejó caer?

Con la ágata en la mano, Lydia se acercó a la bestia.

『Qué, no te acerques.』

El Bogey peleó moviendo alrededor sus finos brazos y piernas, por lo que perdió su equilibrio y cayó del borde de la ventana.

『¡Maldita mujer, si fuera mi señor, él te tendría inmediatamente…』

— ¿Quién es «mi señor»?

『No, nada, date prisa y sal. Mi señora te espera en su carruaje. Ella ha venido hasta aquí para que le devuelvan su posesión』

¿Rosalie está aquí? Entonces tendré que encontrarme con ella y resolver mis preguntas sin aclarar.

Lydia agarró la piedra y salió de la habitación. Un carruaje estaba estacionado en la esquina de la carretera algunas casas más abajo. Rosalie le dijo que subiera como en una orden, y Lydia hizo lo que ella dijo.

—El siervo árabe del conde dijo que te entregó mi piedra.

Ella pensó que Raven realmente no era un árabe, pero no estaba segura de eso, por lo que permaneció en silencio.

—Sí, la tengo. Pero, señorita Rosalie, ¿tienes alguna idea de qué es eso?

—Es una piedra mágica. Cumple mis deseos.

El carruaje empezó a moverse.

— ¿A dónde vamos?

—A un lugar donde podamos hablar tranquilamente. Señorita Carlton, ¿no hay algo que quisiera decirme?

No vio ningún rastro del Bogey en el carruaje.

—Aunque, ¿podrías devolverme la piedra primero?

Por supuesto, ya que no era de Lydia, ella no podía quedársela, así que se la entregó a Rosalie.

—Dime, ¿durante cuánto tiempo has tenido esa hada? Déjame adivinar, ¿desde que obtuviste esa piedra?

—Oh, no, creo que fue algunos años después. Esta piedra es el huevo de una hada. Aparentemente tarda bastante tiempo en eclosionar, pero una hada nacerá de esto para servir a su propietario. Eso es lo que me dijeron. Sin embargo, incluso si se llamaba el “huevo del hada”, era imposible que una hada naciera de una ágata sellada porque la cosa dentro de ella no es capaz de salir por su cuenta.

Eso era una mentira que el Bogey le dijo a Rosalie para engañarla. Y eso era lo que Lydia quería decirle, pero viendo cómo estaba teniendo una conversación con ella con calma, pensó que era mejor no decir algo que negara lo que acababa de decir.

En cualquier caso, el Bogey sabe algo detrás de esta ágata, y se acercó a Rosalie con ese propósito. El hada tramaba algo que tenía que ver con el “huevo del hada”.

—Oh, Lady Rosalie, ¿cómo obtuvo esa piedra suya?

A su pregunta, Rosalie hizo una cara de preocupación.

—La persona que le dio esto, me pregunto por qué renunciaría a una piedra tan preciosa.

— ¿Qué estás tratando de decir…?

Le habló con un tono áspero.

—Sólo pienso que el “huevo del hada” no es algo que concedería el deseo de su propietario, y por eso quería preguntar por el dueño anterior.

—Bien, te lo diré. La persona que poseía esto antes que yo no fue capaz de recibir la bendición del hada. Y por supuesto que no la tendría, aunque tuviera la piedra. Era porque la robó.

— ¿Robó? ¿De verdad?

—Esa es la única explicación. Por eso el hada decidió venir a mi lado. Casi estamos allí, el lugar donde encontré esta piedra. Es un lugar donde podemos hablar en paz.

Estaba anocheciendo y la niebla volvía a salir. El lugar donde se detuvo el carruaje estaba cerca del puerto, y había viejos edificios alineados a su alrededor.

Rosalie entró en uno de los edificios que parecía un almacén que no había sido utilizado durante décadas. Lydia la siguió, pero sólo vio que estaba lleno de polvo y telarañas. Había una ventana redonda cerca del techo, que lo hacía ver oscuro y mohoso.

Abriendo una puerta a una habitación pequeña, Rosalie entró y se detuvo en su espacio abierto y vacío.

—Hace ocho años, creo que sí. Había un niño que estaba acostado aquí. Parecía un niño vagabundo. Llevaba ropa quemada y con agujeros, además estaba cubierto de tierra. Por eso lo supe de inmediato. Este chico había hecho algo malo y fue atrapado por eso.

—Eh, espera un momento. ¿Cómo pudiste determinar que… ?

—Por supuesto que sí. Sus brazos estaban atados; un niño que no había hecho nada malo no estaría en ese estado. Además, ¿crees que un niño que dormía en el puerto nunca ha robado nada?

Lydia estaba consternada por cómo podía saltar ilógicamente a tal conclusión. Pero, para una joven que pensaba que el mundo giraba alrededor de ella, no debió haber habido otra forma en que pudiera haber pensado en ello.

—Ese chico nos pidió ayuda. Qué imprudente de su parte pedir tal cosa. Pero me di cuenta de la piedra que el chico tenía en la mano, y le dije que le ayudaría si me la daba. Una piedra tan hermosa como ésta no era seguramente una roca barata y ordinaria. No había ningún error que el muchacho la había robado. No hay razón para ayudar a un ladrón, eso es lo que le dije.

— ¿El chico se enfadó?

—No lo sé, no parecía que tuviera tanta energía. Ahora que pienso en ello, Doris estaba terriblemente preocupada sobre si él podría volver para vengarse de nosotras.

Así que quien estaba con ella era Doris.

—La razón por la que Doris tiene miedo del hombre de la niebla es por él. Debido a que el chico estaba murmurando algo sobre el hombre de la niebla en su sueño, debe haber creído que fue llevado por el hombre de la niebla.

Dos chicas jóvenes, vestidas con ropa limpia y bonita, en un almacén sucio, parecerían dos pequeñas hadas…

Mientras pensaba en aquello, Lydia se arrodilló en el suelo en el cual el niño estaba acostado. Se agachó para tocar el piso cubierto de polvo. Se sentía como si estuviera llegando a la parte del pasado de Edgar.

Si era capaz de alcanzar a través del tiempo a la oscuridad profunda y neblinosa, entonces lo haría. Aunque, qué estúpido de su parte de pensar tal cosa. Y entonces se le ocurrió algo. Si fue Edgar quien estuvo acostado en este lugar, entonces ¿qué pensaría de las dos chicas que merodeaban por aquí?

No podía haber creído que fueran realmente hadas. Incluso si parecían una, una vez que lo pensabas más tarde, podías imaginar que eran realmente humanos.

De cualquier manera, le entregó la ágata sellada con agua a la chica. Entregó lo único que pudo haber demostrado su origen a una chica desconocida, ya fuera una hada o un humano, probablemente porque esa era la única oportunidad de salvarse.

Pero no fue rescatado, y tardó muchos años en escapar finalmente. Además perdió tanta gente por eso.

Si descubrió que las dos chicas que se llevaron su ágata sellada fueron en realidad Rosalie y Doris…

¿O tal vez ya lo sabe?

¿Fue por eso que siguió su trabajo en el caso de la desaparición de Lady Doris y le contó a Lydia sobre el hombre de la niebla y el “huevo del hada”?

Oh, espera, espera un momento. Si eso fuera así, entonces, ¿qué planea hacer Edgar? ¿Y si no tenía intención de ayudar a buscar a Lady Doris y…

Percibiendo el viento por una puerta oscilante, Lydia se dio la vuelta. Lo que vio fue la puerta cerrada y, al mismo tiempo, oyó el sonido de una cerradura.

— ¿Señorita Rosalie? ¿Qué estás haciendo? Deja de jugar.

—No estoy jugando.

— ¡Abre la puerta!

Golpeó la puerta, pero Rosalie solo se echó a reír.

—Honestamente hablando, eres una molestia. No le convienes al conde, así que no te acerques a él.

— ¡Deja de jugar!

—Ya que mi hada dice que esta es la mejor manera de hacerte entender, voy a tenerte aquí por un tiempo.

—El Bogey… ¡No confíes en lo que dice! Y también Edgar está tramando algo malo. ¡Señorita Rosalie, no debes ser cautivada por lo que dice!

— ¿Ves? Sabía que estabas celosa.

—Oh, ¿podrías simplemente escuchar? Te equivocas…

—Bueno, adiós, señorita Lydia.

Con esas últimas palabras, por mucho que Lydia golpeó la puerta, no hubo respuesta de afuera.

—Oh, no, debería haber traído a Nico.

Pero estaba encantado con las suaves sillas y el té del conde, así que debía estar en su oficina. Probablemente aún no estaba en casa.

—Oh, él realmente no es confiable cuando lo necesitas.

En cualquier caso, Lydia se recuperó del miedo y el pánico que se acumulaba en su interior, y trató de mantener la calma. Alzó la voz y gritó pidiendo ayuda. Pero recordó que en esa zona solo habían edificios vacíos.

La pequeña habitación, que solo tenía la luz de las grietas de la puerta, hizo a Lydia caer en una desesperación más profunda.

Se preguntó si Edgar también se sintió así. Todavía era un niño pequeño, y sin embargo se quedó débil y solo en ese lugar. Solo imaginarlo la hacía sentirse sin aliento y horrorizada. No podía quedarse quieta y gritó mientras golpeaba la puerta. Incluso se abalanzó contra ella.

Y entonces, hubo el sonido de una grieta, y el marco de la puerta cayó del agujero en la pared. Lydia salió volando y cayó con el cuerpo en la puerta en el piso exterior.

—Estás bromeando… No, pero no podría tener tanta fuerza sobrehumana… Oh, la parte del pestillo de la puerta estaba oxidada. Supongo que me salvé por estar en un almacén tan viejo.

Pero, sólo pudo escapar de aquella pequeña habitación, ya que la puerta del almacén tenía una cerradura.

Esta puerta estaba hecha de acero, así que no había forma de romperla. Sin embargo, gracias a la luz que brillaba desde el tragaluz y el gran espacio que había, fue capaz de permanecer mucho más tranquila que antes.

Ahora que lo pensaba, Rosalie tenía la llave de este almacén y la abrió.

Oh no. ¿Voy a quedarme sola aquí y moriré demacrada…?

Pero quería pensar que Rosalie no iría tan lejos. Lydia decidió buscar dentro del almacén una salida diferente.

Rosalie tenía la llave de aquí. Dado que ella había entrado al lugar cuando era una niña, y encontró al niño que estaba allí, entonces eso significa que este edificio podría pertenecer a su familia. Pero, si eso fuera así, eso significa que el que había encerrado al niño aquí, sería un miembro de su familia.

Lo que significa, quien vendió a Edgar, ¿era alguien relacionado con Rosalie…?

Poco a poco se confundió con sus propios pensamientos. Y eso fue porque Lydia fue arrastrada a este lío sin que se le informaran de los detalles importantes.

Lo más probable es que Edgar supiera mucho sobre lo que estaba pasando. Lo sabía, y estaba tramando algo. Además, también era probable que Lydia estaba siendo utilizada para su propósito.

—Oooooh, y él dijo que no estaba escondiendo nada, mentiroso… ¡Ahhhh!

Soltó otro grito porque su pie se enroscó en una tabla del piso y cayó. Cuando trató de levantarse, oyó una voz débil y susurrante.

— ¿Hay… alguien allí?

Era la voz de una chica.

—Eh, ¿quién es?

—Lo siento, eh, yo, mi nombre es Doris Worpole.

—Doris… ¿Te refieres a la hija del barón?

—Sí… Um, si no es grosero de mi parte preguntar, ¿podrías ayudarme? Si no eres un miembro de esos hombres malos.

Se acercó a la dirección de donde salía la voz. Esa puerta también tenía un pestillo que la cerraba, así que no podía abrirse desde el interior.

Cuando Lydia alzó el pestillo, la chica que salió de adentro cayó en sus brazos.

— ¿Estás bien?

—Sí… Mis fuerzas se desvanecieron después de que me sentí aliviada tan de repente.

—Um, yo también estaba encerrada en otra habitación de aquí. Estaba buscando una salida.

—Oh, mi, ¿entonces el tío también te trajo aquí?

— ¿Tío? Así que el que te encerró… ¡Fue Lord Graham!

Con el pelo suelto y la ropa sencilla que llevaba, no se parecía en absoluto a la hija de un noble, pero la chica ahora debió sentirse decepcionada al darse cuenta de que no estaba a salvo, y se acercó cansada a una caja de madera para sentarse.

De acuerdo con su historia, si la puerta de entrada estaba cerrada, entonces no había otra salida. Este almacén pertenecía a Lord Graham, que tenía un negocio de transporte marítimo. Y ella y Rosalie se habían escondido para explorar el interior en el pasado.

Debía estar hablando de cuando encontraron al joven, pero lo más importante, Lydia quería preguntar por Lord Graham.

—A decir verdad, descubrí que mi tío había estado usando la fortuna de la familia Worpole. Así que decidí pedir ayuda escribiendo una carta a mi tutor en el pasado, pero descubrió lo que estaba haciendo… Por un tiempo, me encerraron en una habitación en una casa que al parecer pertenecía a uno de los hombres de mi tío. Pero esta mañana fui traída aquí, y me dijeron que me iban a vender en algún lugar del extranjero. Parecía que él había estado haciendo esa clase de práctica en el pasado… No puedo creer que no solo haya puesto sus manos en nuestra fortuna, sino que haya cometido un crimen tan atroz…

—Entonces no fue como si hubieras desaparecido debido al Bogey.

— ¿Bogey…?

—El sirviente hada de la señorita Rosalie. Me dijeron que tuviste una pelea con ella y estabas aterrorizada de las hadas. Y la Sra. Marl me contó de tu desaparición y te busqué.

— ¿La señora Marl vino a ti? Um, pero, entonces eres…

—Me llamo Lydia Carlton. Soy la Doctora de Hadas contratada por el Conde Ashenbert. La señora Marl estaba preocupada por la historia que estabas contando sobre el hada y fue a visitar al Conde pidiéndole ayuda.

—El conde Ashenbert…

Doris soltó un suspiro de alivio. Debía haberse sentido aliviada de que Lydia estaba de su lado.

—De hecho, estaba aterrorizada de las hadas. Había hecho una promesa con Rosalie cuando hicimos un juego de adivinación, prometimos no guardar secretos a la otra, pero yo no podía decirle la verdad sobre nuestro tío porque fue una noticia muy amarga… Y Rosalie se llevaba bien con nuestro tío extravagante, y parecía que confiaba en él, así que no podía decir nada sin pruebas. Pero se dio cuenta de que estaba preocupada por algo y me veía decaída, y la enfureci.

— ¿Así que fuiste amenazada de que serías atacada por el hombre de la niebla?

—Bueno, sí… Pero no creo que hablara en serio. Rosalie dice cosas dolorosas a menudo, pero no es cruel en el fondo… Y además, he temido al hombre de la niebla hasta ahora, pero creo que los humanos somos más terroríficos que las hadas.

Ella podría tener razón. Las hadas eran buenos vecinos, siempre que supieras las reglas de su mundo.

El interior del almacén se volvió más oscuro. Cuando se volviera de noche, estaban seguras de que serían envueltas por la oscuridad pura. Y haría más frío.

No sabía cuánto tiempo llevaba Rosalie planeando encerrar a Lydia, pero no iba a seguir esperando pacientemente hasta que estuviera satisfecha, porque había una posibilidad de que los hombres de Graham pudieran venir para llevarse a Doris.

—De todos modos, señorita Doris, no podemos rendirnos. Debemos salir de aquí. —dijo Lydia con toda la energía que pudo exhalar, poniéndose de pie.

—Pero, ¿qué debemos hacer?

—Busquemos algo que podamos usar como herramienta.

En ese momento, escuchó la extraña y risueña voz de alguien. Cuando miró por encima de sus cabezas, vio al Bogey sentado sobre una de las vigas.

—Tú… ¿Cómo te atreves a decir algo tan malo a la señorita Rosalie? ¡¿Qué planeas hacer conmigo?!

『Doctora de hadas, estás en nuestro camino』

— ¿Qué te he hecho? Si quieres juntar a Rosalie y a Edgar, estás echando la culpa a la persona equivocada.

El Bogey saltó de la viga y se dejó caer sobre las cajas de madera que estaban apiladas.

『¡Ja! Esa chica humana, en realidad cree que ella tiene la oportunidad de conseguir al conde. Qué idiota es.』

— ¿Qué planeas hacer?

El Bogey soltó una risita sonora otra vez. Amplió sus labios feos que se agrietaron en su cara aún más.

—Um, señorita Lydia, ¿hay algo allí?

Doris se inclinó hacia ella frenéticamente.

—Sí, el hada que está rondando a Rosalie. ¿No puedes verlo?

—Nada… No hay nada que pueda ver. De vez en cuando mueven algo que está cerca para mostrarme.

『Esa chica es aburrida, ya que ni siquiera puede verme cuando me hago aparecer así. Esa hija del barón parecía que sería útil para el Maestro, pero como es inútil, decidí usar a su prima』

—Maestro, entonces tu verdadero Maestro… ¿Será ese Lord Graham?

『¿Eh? No te burles de mí. ¿Por qué serviría a un mediocre humano?』

El maestro del Bogey no es un humano. Apareció ante Rosalie, que había recibido el ágata sellada con agua. Su maestro, tal vez, era lo que se decía que estaba sellado dentro de la ágata.

— ¿Un demonio…?

El hada hizo un sonido de tut-tut con su lengua.

『Al Maestro no le gusta que lo llamen así. El Maestro no quiere estar en el mismo grupo que ellos. ¡Porque el Maestro es mucho más fuerte que un demonio, un gran Lord de la niebla!』

Un hombre de la niebla está dentro de la ágata sellada de Rosalie…

Satisfecho con la mirada de asombro en el rostro de Lydia, el Bogey estaba eufórico y se dejó llevar, comenzando a divagar.

『Es terrible cómo está atrapado dentro de una piedra como esa. Y por si fuera poco, todos los humanos que poseían esa piedra tenían sangre noble, por lo que ni siquiera dejaba escapar su voz』

Al igual que su padre había escrito, la sangre noble debe haber estado protegiendo el “huevo del hada” todo este tiempo.

Era noble la sangre que lo había estado protegiendo, por lo que el poder del demonio que había quedado atrapado dentro de él, no se filtró ni un poquito. No muy diferente de la familia Worpole recién formada, pero la vieja sangre que continuaba desde la Edad Media, tenía el poder latente para alejar a las fuerzas malignas.

『Pero, finalmente podrá ser libre. Yo, la gran bestia de los Bogey, recuperé su voz y lo ayudé a hacerlo. Ahh, esto significa que la suerte finalmente está de mi lado. Voy a recuperar los viejos tiempos con el Lord de la niebla. Los niños de estos días no tienen miedo en absoluto cuando los pellizco. ¿Qué piensan de esta gran bestia Bogey?』

A la edad de un niño, las personas son más capaces de detectar a las hadas, pero recientemente, ese no ha sido el caso. Tal vez debido a que la existencia de las hadas se ha vuelto débil, y la gente que no escuchaba las historias de hadas terroríficas, no sabría qué sucedía, incluso si fueran pellizcados.

『Tengan cuidado, mediocres humanos. Será el renacimiento del Lord de la niebla. La niebla de Londres volverá a cubrir esta ciudad de miedo. No vamos a permitir que el descendiente del Conde Caballero Azul se interponga en nuestro camino. Esta vez, ¡seguro el Lord de la niebla lo va a poner en su ataúd!』

— ¿Qué les ha hecho el Conde a los dos?

『Quien selló al Lord de la niebla, fue el Conde Caballero Azul. Si rompemos la ágata sellada, entonces el Maestro podrá salir, pero debido a que ha estado sellado por tanto tiempo, se ha debilitado. Pero sus poderes volverán si se come al Conde Caballero Azul que lo selló. Estoy preparando las condiciones para que, tan pronto como sea liberado, él pueda engullirlo. ¡Con su muerte viene el avivamiento de mi maestro!』

—Señorita Lydia, ¿todo está bien?

Se sintió débil y casi se tambaleó. Doris rápidamente la estabilizó.

『El Conde Caballero Azul, que ha estado desaparecido por tanto tiempo, finalmente ha regresado. ¡Lo que significa que se cumplen todas las condiciones!』

Quien obtuvo el título de Conde Caballero Azul, fue el hombre que prometió su lealtad como el señor de la tierra de las hadas, al Rey de Inglaterra. Sus descendientes, los herederos que heredaron el título de Ashenbert, fueron llamados Conde, pero el conde había estado yendo y viniendo entre el Mundo Humano y su tierra en el Mundo de las Hadas, que la leyenda dice que tenía poderes mágicos.

Si eso era verdad, ella no sabía qué conde de cada época, pero había un conde que tenía como objetivo castigar al Lord de la niebla, que había estado secuestrando a la gente al llevárselos a la niebla. Además usó una piedra de ágata que tenía sellada agua bendita y encerró al hada malvada dentro de él.

Desde ese momento hasta ahora, el Lord de la niebla había estado tramando y esperando para exigir su regreso y venganza.

Durante mucho tiempo, tuvo que esperar pacientemente dentro de la ágata, que se mantuvo en los ojos vigilantes de la abadía y las casas de los nobles. Pero, cuando el “huevo del hada” se puso en manos de Rosalie,  filtró parte de su magia gradualmente de la ágata, y comenzó a hacer su movimiento.

En respuesta a las llamadas de la magia, varios años más tarde, apareció el Bogey. Unió fuerzas con este pequeño hada, y el Lord de la niebla se aprovechó de Rosalie, que tenía vínculos con la nobleza, y buscó al conde que heredó el título del Caballero Azul.

Fue solo hace un mes que apareció Edgar Ashenbert, el heredero del Conde Caballero Azul, quien estuvo ausente durante trescientos años. Su nombre ya era conocido a lo largo de la nobleza. Eso significa que, desde que Rosalie conoció a Edgar, el Bogey y el Lord de la niebla tenían sus ojos puestos en él como el único en el que imponer su venganza.

Pero, era absurdo que ellos tomaran su largo resentimiento de cientos de años atrás, porque Edgar no tenía el verdadero linaje del Conde Caballero Azul. Por supuesto, él no tendría el poder de luchar contra el Lord de la niebla.

Y Lydia tampoco tendría ese tipo de poder.

Edgar debe tener algún tipo de as bajo la manga, y se dedicó a la desaparición de Lady Doris entrando en contacto con Rosalie. Sin embargo, en realidad Rosalie estaba siendo manipulada para acercarse a Edgar por el Lord de la niebla, sellado en la ágata, y el Bogey.

Todo terminaría si el Lord de la niebla lograba salir de la ágata. Pero, ¿qué debería hacer?

Mientras Lydia trataba de pensar en algo, echó una ojeada al Bogey. Si el Lord de la niebla dentro de la ágata se ha asociado con esta pequeña hada traviesa, entonces eso significa que no podría hacer nada sin la ayuda de esta hada.

Debido a que estaba sellado, tuvo que recurrir a la ayuda de otros, y el único que respondió a sus llamadas debe haber sido este. Así que todo lo que ella tenía que hacer era asegurarse de que esta bestia ya no interfiriera.

Miró a su alrededor para ver si no había algo que pudiera ayudarla a atraparlo. Y entonces los ojos de Lydia bajaron la vista, encontrando una botella de vidrio vacía tendida en el suelo a sus pies. La escondió debajo del borde de su falda, y fingió desmayarse para arrodillarse. Suavemente envolvió sus dedos alrededor de la botella.

Planeaba arrancar al menos uno de los pelos del pecho del Bogey cubierto de grueso vello, y ponerlo en la botella vacía. Para un hada que no tenía un cuerpo verdadero, incluso uno de sus pelos era parte de su alma. Cuando intentara retirar su cabello de la botella y entrara, planeaba poner la tapa y atraparlo.

Era solo una botella. No podría atrapar al hada en ella para siempre, pero debería poder ganar un tiempo valioso.

『¿Qué pasa, Doctor de Hadas? ¿Estás temblando de miedo al oír que estaba con el Lord de la niebla』

—Oh, un hada, tan aterrador… No quiero tener nada que ver con eso…

Lydia actuó como si estuviera temblando y llorando.

『Bueno, aun si fueras una Doctora de Hadas, una pequeña mocosa como tú no sería un rival para nosotros』

El Bogey levantó la cabeza y se acercó a Lydia. Se volvió para hacer una sonrisa asquerosa, y se inclinó para mirar su expresión.

¡Ahora!

Lydia sacó su mano y se abalanzó sobre la bestia. Pero, este instantáneamente encogió su cuerpo al tamaño de un ratón y esquivó su brazo. Antes de que pudiera reaccionar, el Bogey arrancó un cabello de la cabeza de Lydia, lo arrojó en la botella de vidrio y lo cerró.

Doris se apresuró hacia Lydia, quien de repente perdió el conocimiento y cayó al suelo.

— ¿Señorita Lydia, qué ocurre? Despierte.

Pero no importaba cuánto la llamara Doris o sacudiera su cuerpo, Lydia no se despertó.

Ella quería atrapar al Bogey pero falló. A su vez, el hada atrapó el alma de Lydia dentro de la botella.

♦ ♦ ♦

Cuando Carlton hizo una visita a la casa del conde alegando que Lydia aún no había regresado a su casa, parecía que ya había ido a varios lugares a buscar a su hija y, para rematar, la idea de tomar un caballo le hizo perder la cabeza, por lo que aparentemente había caminado todo el camino hasta la residencia del conde.

Según la descripción del ama de llaves, Lydia había salido para ir a casa temprano en algún momento justo después del mediodía. Se encerró en el estudio de Carlton, pero luego salió otra vez en la noche.

Cuando se fue, Lydia dijo que iba a devolver algo olvidado a alguien y, como solo tenía ropa ligera, no parecía que se fuera a quedar mucho tiempo.

—Perdóneme, milord. Pensé que podría tener algún tipo de trabajo aquí, así que vine.

Cuando Carlton descubrió que Lydia tampoco estaba allí, parecía que iba a desmayarse otra vez.

—Señor Carlton, por favor intente calmarse. También iré a los lugares a los que podría haber ido. —dijo Edgar para evitar que se fuera.

Hizo que su mayordomo preparara su abrigo y su sombrero, y llamó a Raven. Cuando Edgar escuchó estas noticias, de inmediato Rosalie se le vino a la mente.

Después de que el recital en solitario terminara y él volviera a casa, Rosalie hizo un terrible escándalo de que había dejado caer algo. Tan pronto como Raven dijo que había entregado la cosa que había cogido a Lydia, el color de su rostro cambió y salió corriendo de su casa.

Raven dijo que lo que lanzó parecía una “piedra similar a un huevo de Pascua”, pero Edgar intuitivamente sabía que era el “huevo del hada”.

Y fue porque originalmente era su posesión.

En la Wonder Chamber, que ocupaba una esquina de la gran casa señorial en la que creció Edgar, había un sinfín de tesoros raros de todas las épocas y países, que fueron recogidos por sus familiares de generaciones pasadas. Al igual que su nombre, era una habitación que se hizo para sorprender a los invitados que ingresaban.

Había numerosas reliquias con historias extrañas e interesantes y, aunque podría parecer vulgar o asqueroso contemplar con asombro a momias y animales de peluche inidentificables, eso no era inusual en las familias de la nobleza.

El “huevo del hada” era solo uno de los muchos artefactos que se exhibían allí.

Con un patrón, que parecía estar cubierto con delgadas venas de una hoja y, el agua que quedó atrapada en el interior. Cuando era niño, se sintió atraído por el misterioso movimiento de las sombras del agua que se movían dentro de la piedra.

No sabía que era una ágata, o que su otro nombre era el “huevo del hada”, o la leyenda detrás de ella. Secretamente lo había sacado de la Wonder Chamber de su padre. Recordó que siempre lo tenía oculto en su bolsillo, pero no podía recordar cuándo lo perdió.

Hasta que descubrió que Rosalie tenía esa ágata.

La primera vez que la conoció estaba en la sede de una fiesta de té organizada por una noble mujer. Afirmó que la bola de cristal utilizada en el juego de adivinación era un simple juego infantil, y Rosalie mostró esa ágata a las jóvenes allí.

En ese momento, los confusos recuerdos de Edgar se juntaron de inmediato.

Un recuerdo confuso de una habitación fría y oscura en la que estaba atado. Estaba plagado de una horrible pesadilla, y no podía distinguir el sueño de la realidad, ya que temía el acercamiento del Lord de la niebla. Las dos chicas que creía que eran una ilusión. Recordó que entregó la ágata sellada con agua que siempre llevaba consigo.

Y luego, en ese momento, se dio cuenta. Si Rosalie era la niña de esa época, entonces quien era la causa de todo su dolor y sufrimiento, era alguien que estaba muy cerca de ella.

A partir de ese momento, Edgar redujo los nombres de quien estaba involucrado en su secuestro a Lord Graham, quien estaba relacionado con ella, y comenzó su investigación.

De inmediato descubrió que Rosalie no estaba al tanto de los actos delictivos de Graham. Era una joven egoísta, egocéntrica e ingenua. Desde que descubrió eso, Edgar no estaba tan interesado en el Bogey del que Lydia hablaba. No había ningún error en que Graham no estuviera relacionado con eso.

Entonces pensó que si Lydia no hubiera regresado a casa y hubiera pasado algo, solo debía ser otra pelea que continuó desde la de esta mañana con Rosalie, y no relacionada con Graham.

Pero Graham estaba cerca de Rosalie. Si encontraba a Lydia, la situación empeoraría.

—Um, ¿Lydia se ha involucrado otra vez con algo peligroso?

—Todo está bien. Creo que solo se ha retenido por un poco de conocimiento voluntario. —dijo Edgar en un tono calmado, como si no fuera gran cosa, tanto como pudo.

Dado que Carlton le mostró una cara tan preocupada. Era un hombre delgado y su apariencia lo hacía parecer cansado y envejecido, y era difícil tratar de encontrar una semejanza con Lydia, pero levantó sus gafas redondas que realzaron su aspecto ridículo, y miraron directamente a los ojos en Edgar.

—Milord, Lydia tiene su confianza puesta en usted. El trabajo de un Doctor de Hadas viene con sus peligros, pero si mi hija ha elegido trabajar para la familia del Conde, ¿podría protegerla?

Los ojos agudos y eruditos, que eran utilizados para la observación, deben haber descubierto qué tipo de personaje era Edgar. También debe haberse dado cuenta de que Lydia estaba involucrada en algún tipo de incidente peligroso.

Y, sin embargo, decidió que no presionará más si Lydia confiaba en él. Se parecía a su hija, como un padre que también tenía un corazón compasivo.

—Sí, por supuesto. Su hija me salvó la vida, y haré todo lo que esté a mi alcance para protegerla.

Carlton debe haber quedado satisfecho con esa respuesta y se fue a casa.

No estaba mintiendo cuando dijo que pensaba que le había salvado la vida. Pero Lydia no confiaba en Edgar como Carlton afirmaba que era. Por supuesto que no lo haría. Era normal pensar que uno debería mantener su distancia lejos de un farsante.

El propio Edgar, no pudo mostrar todas las cartas que tenía en la mano. A decir verdad, ella era diferente de Raven y sus antiguos camaradas, así que estaba confundido por la distancia que debía poner entre ellos.

Ella no era alguien que compartiera la experiencia con él en las profundidades de la desesperación y la pobreza. E incluso si Lydia se enterara del pasado desafortunado de otra persona, solo sería problemático para ella. No podía estar seguro de si esa podría ser una excusa razonable para aprovecharse de ella y, usarla sin decirle la verdad y sus circunstancias, pero al final Edgar solo la estaba usando a medias.

—Hmm, entonces tienes algo de conciencia que condena.

Sintió que, el maullido que provenía del suelo y que apuntaba hacia él como si tuviera una expresión preocupada, era Nico.

—Nico, ¿a dónde vas?

—A buscar a Lydia. No puedo confiar en ti por más tiempo.

Vio cómo Nico salía corriendo por la puerta y desaparecía, pero eso podría haber sido la niebla que pasaba. Edgar tomó el bastón que le tendió Raven y salió.

—Lord Edgar, acabo de recibir algunas noticias de uno de nuestros informantes.

— ¿Son malas noticias?

—En este momento, sí.

— ¿Fue el hombre que atacó a Lydia en el parque contratado por Graham…?

—Sí. El hombre era llamado el “domador de perros” y era utilizado a veces por Graham. Graham también había preguntado por varios matones en el centro de la ciudad para perseguir al Doctor de Hadas del Conde Ashenbert. El hombre previamente había ayudado a matar chicas psíquicas, clarividentes y chicas que ven premoniciones, pero esta vez se negó, o eso me dijeron.

—Lo que significa que Graham es definitivamente uno de los hombres de Príncipe.

Edgar se quedó en silencio para concentrarse por un momento, y luego volvió a preguntar a Raven.

— ¿Y qué es eso?

Preguntó porque vio a Raven sosteniendo una lata que estaba doblada en un solo lugar.

—No dejaba de decir que se lo entregaran al Doctor de Hadas.

— ¿Quién?

—Esto.

No entendió a qué se refería, pero Raven no pareció perturbado y lo colocó con cuidado en el bolsillo de su abrigo, así que Edgar pensó que no tenía que preocuparse por eso.

—Por cierto, Raven, parece que tendremos que cambiar nuestros planes en este punto.

—Sí… Pensé que no había nada de qué preocuparse una vez que regresó a casa, así que esto es inesperado. Y parecía que la señorita Carlton estaba renuente a salir sola desde el ataque en el parque.

Salió de la casa porque no iba a estar sola. No sabía qué hacía Rosalie para atraerla, pero aparentemente llamó a Lydia sin pasar por el ama de llaves de la casa Carlton.

Si ella fue a buscar la piedra que dejó, entonces debería haber llamado a la puerta normalmente. Si había algo que ella tenía en contra de Lydia, y si era correcto pensar que ella llamó a Lydia, entonces Rosalie debió haber tenido mucho más resentimiento contra ella de lo que Edgar había esperado.

Edgar ya había averiguado que Graham era sospechoso en el incidente con respecto a Doris, y se acercó a Rosalie simplemente porque era más conveniente para obtener buena información, pero lamentó no haber prestado más atención en sus acciones.

—Olvidé que no debes pensar como si supieras todo acerca de las mujeres.

—Eso no es como usted.

En efecto, murmuró, y Edgar subió a su carruaje.

♦ ♦ ♦

La carta, que a la criada de la familia Worpole se le pidió secretamente que llevara a la habitación de Rosalie, era de Edgar.

Solo dijo que quería verla, lo que hizo que la joven se sintiera muy animada, y se fue sola para ir al famoso hotel que era utilizado por las personas de la nobleza.

Por lo general, los nobles lo utilizaban para permanecer largos períodos de tiempo, ya que vivían en el campo y no tenían residencia en Londres; de lo contrario, era un hotel respetable en el que muchos de los miembros de la nobleza se alojaban como su escondite.

La habitación a la que Rosalie fue conducida era una que estaba amueblada con muebles completamente conservados. El conde de cabellera rubia se acercó para saludarla. Ella se sintió victoriosa con su sonrisa.

—Me sorprendió que de repente quisiera verme.

— ¿Por qué? ¿Sabías que estaba completamente enamorado de ti?

Cuando la miraron sus desolados y tristes ojos color malva ceniza, su corazón latió con rapidez.

—Pero hace mucho tiempo que nos separamos.

—Han pasado varias horas. Y además, quería hablar más contigo en privado.

Era como dijo el hada. Mientras ella lo escuchara, vendría la felicidad que esperaba.

Se entregó a los conmovedores susurros y bebió un sorbo del vino que le ofreció, lo que hizo que Rosalie se sintiera grandiosa.

Esa chica llamada Lydia era tan mentirosa por decir que Edgar era peligroso. Incluso si un hombre fuera un poco peligroso, se volvería leal frente a una dama encantadora.

—En realidad, había algo que quería darte.

—Oh, me pregunto qué.

Al abrir la caja de terciopelo que sacó, había un collar de rubíes dentro.

—Oh, mi, ¿esto es para mí? ¿Podría aceptar un regalo tan caro?

— ¿Te gusta?

—Sí, por supuesto.

—Entonces, dime dónde está Lydia.

Pensó que había escuchado mal. Porque Edgar seguía mirando a Rosalie con ojos dulces como si estuviera enamorado de ella.

— ¿Qué dijiste… ?

—Lo sabes, ¿cierto? ¿Dónde está Lydia? Pensé que aún podría estar contigo, pero la criada de la casa del barón dijo que volviste a casa sola hace bastante tiempo. Pero Lydia sigue desaparecida desde que se encontraron.

La sangre de inmediato se le subió a la cabeza. Rosalie sintió que la insultaron y arrojó el collar.

— ¡Cómo te atreves, no sé nada de la señorita Carlton! ¡Y no aceptaré esto!

—No soy yo a quien debas devolverlo. Es un regalo de Lord Graham para ti.

— ¿Del tío…?

Eso no tenía ningún sentido.

Edgar soltó una pequeña risa y, en ese pequeño segundo, pareció como un hombre completamente diferente a los ojos de Rosalie. Fue una sonrisa escalofriante e inhumana que nunca antes había visto.

— ¿Sabías que el dueño de este hotel era Lord Graham? Pero tenía una deuda tremendamente grande, provocada a partir de su gasto excesivo y las apuestas que perdió, pero esto también fue asegurado como su deuda. Por eso, tomé este lugar justo ahora, ya que yo era su acreedor y esta habitación era utilizada por Lord Graham, por eso tiene sus cosas todavía. Pero, qué sorprendente, había tantas cosas interesantes que no te atreverías a dejar por ahí en tu casa. Por ejemplo…

Dijo Edgar mientras se ponía de pie y sacaba unos papeles. Rosalie, que estaba en un caos por completo, no pudo sujetarlos con fuerza, por lo que el montón de papeles cayó al suelo.

—Él había estado usando la fortuna que supuestamente era de Lady Doris. Por supuesto, también fuiste víctima de eso. Sin embargo, comenzó a no poder compensar el daño. Entonces, ¿qué iba a hacer? Él pensó. Primero, perdió a Lady Doris. Estabas queriendo hacer que ella hiciera lo que dijeras y, habían muchos que sabían que estabas haciendo cosas malas unilateralmente a ella. Eso era, tu personalidad ostentosa y vanidosa la cual le proporcionaría una gran suma de dinero a los hombres de los que gustaras. Pero, no te diste cuenta de que ser un objetivo fácil para tu dinero te convertiría en una parte clave del plan. Lord Graham ya había expulsado a varios hombres en el pasado para evitar que malgastaras todos los ahorros de la familia. Afortunadamente, te apresurabas a enamorarte de ellos, pero también te aburrías rápidamente, así que rápidamente te olvidaste de los hombres que financiaste. Pero usó eso en tu contra e hizo que pareciera que habías puesto tus manos en la fortuna de Lady Doris. Y cuando también desapareciste, la sociedad pensó que te deshiciste de Doris y, como no pudiste esconderlo, escapaste.

La serie de papeles, que estaban esparcidos por sus pies, estaban firmados con su letra para hacer que pareciera que, ella había sido la que estaba haciendo esas exageradas compras. Incluso el collar de rubíes debe haberlo hecho pasar como que Rosalie lo compró.

—Ahora vine hasta aquí y te informé de tu situación peligrosa. Realmente me gustaría que hubieras respondido a mi pregunta.

Mientras estaba en su estado mental desorientado, era vagamente capaz de comprender las acciones de su tío, pero Rosalie estaba más aterrada de Edgar delante de ella.

¿Quién demonios es este hombre?

Ella pensó que era un conde amable, gentil e increíblemente guapo, pero ahora su rostro perfectamente esculpido parecía frío. Retrocedió para intentar correr, pero Edgar agarró su brazo.

—Yo… Gritaré.

—Adelante, tanto como quieras. No hay otros huéspedes en este piso y, ya he hablado con el gerente para no prestar atención, incluso si escucharan el grito de una mujer. Así que, ¿dónde está Lydia?

Insistió.

—Si algo me sucediera… nunca podrás encontrarla…

—Es así.

Un segundo después de que esas palabras hubieran salido de su boca, volvió la cabeza y llamó a alguien.

—Abre la ventana.

Por primera vez, Rosalie se dio cuenta de que había un sirviente de piel caoba en la esquina de la habitación.

Edgar la arrastró hasta el alféizar de la ventana.

—¡No, detente! ¡¿Qué estás haciendo?!

—Si no tienes intención de hablar, entonces será indiferente para mí si algo te sucede.

Sin ninguna duda, agarró el cuello de Rosalie y la empujó más hacia la ventana, mientras ésta perdía el aliento por asfixia.

—Intoxicada por el vino, y en una desorientación, cae por la ventana. Es lo que pensarían.

Me matará.

Rosalie sintió su seriedad y perdió el control de sí misma. Lloró y gritó por su vida. Lo más probable es que ella debió haber dicho la verdad sobre Lydia mientras lloraba.

Cuando la asfixia desapareció y ella recuperó los sentidos, estaba sentada en el suelo. No pudo evitar sollozar convulsivamente, su cuerpo no dejaba de temblar. Y, sin embargo, sintió que una abrumadora somnolencia la atrapaba, debía haber algo en el vino.

—Pequeña ingenua. Deberías saber que puedes soñar que el mundo gira a tu alrededor debido a tu ciega ignorancia.

Rápidamente se puso el abrigo y, cuando estaba a punto de dejar la habitación con su sirviente, dijo:

—Oh, sí, el vino que bebiste también era de esta habitación. Aunque no sé qué había dentro.

No. Estoy asustada. Si pierdo la conciencia aquí, entonces el tío vendrá…

Pero el demonio de cabellera rubia salió de la habitación, dejando a Rosalie sola. Por alguna razón, así como así, le vino a la mente el recuerdo del joven rubio al que abandonó despiadadamente.

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