La hija de la Casa Albert – Capítulo 33

Traducido por Maru

Editado por Ayanami


En primer lugar, el motivo por el que una princesa como Alice fuera criada en el campo se remonta a diez años atrás, cuando Mary y Alice aún no se habían conocido.

En ese tiempo, la adivinación era popular entre la nobleza y las mujeres nobles se divertían en las fiestas del té invitando a adivinas famosas. Sin embargo, llegó hasta el punto de crear vestidos con colores para llamar a la suerte o decorar la mansión con estucos animales para la buena compatibilidad. Se gastaba una gran cantidad de dinero. Ser un adivino a veces significaba colaborar con un diseñador detrás de escena para crear una tendencia.

En pocas palabras, era un juego de niños. Por supuesto, todos los involucrados lo entendían, pero el punto era tener un tema para la fiesta del té, como base para crear una fiesta de lujo. La credibilidad en la adivinación, en sí misma, era secundaria.

Pero, algunas personas se absorbieron profundamente con ello, hasta el punto de llamar al adivino “Maestro” y perseguirlos a pesar de ser nobles. Incluso hubo personas que les confiaron toda la información de su casa y basaron su juicio en la adivinación.

En ese momento, la joven reina, la verdadera madre de Alice, frecuentaba a los adivinos. Sin embargo, mantuvo una distancia moderada con ellos.

Invitar a un adivino para que actúe en una fiesta del té y recompensarlos si la fortuna era correcta. El tema era intrascendente, como el amor, la salud o el pronóstico del tiempo para cada fiesta del té. No había información de la Familia Real en absoluto.

A pesar de ser una reina joven, tenía buen sentido. Pero el adivino que ella invitó no.

—Soy la adivina favorita de la Familia Real, la pacífica dinastía se debe a la fortuna que conté. —se jactó sin ninguna vergüenza.

Vendiendo su nombre, todos los nobles fueron a ella diciendo que les dijera su fortuna, dándole mucho dinero. No había nada más divertido que los nobles que vienen a saludar a propósito y bajan la cabeza a un adivino que se encuentran por una vez.

Y esa adivina fue la que anunció que se acababa de reunir con la reina.

—Desde hoy, por tres días y tres noches, recibe el amor del Rey. Al hacerlo, serás bendecida con un espléndido hijo.

Sin embargo, era de sentido común que era posible tener hijos si hombres y mujeres sanos de esa edad dormían juntos durante tres días y tres noches. Sin adivinación, todo el mundo ya lo sabía.

Pero la Reina se llenó de alegría al escucharlo e incluso, antes de comprobar que la fortuna era cierta, le dio una generosa recompensa a la adivina.

Eso también promovió a la adivina, pero ella no se dio cuenta del efecto en su entorno.

Porque aún era joven y amaba a su marido desde el fondo de su corazón, a pesar de tratarse de un matrimonio político. Era la oportunidad de monopolizar al marido con el que no podía reunirse, debido a que estaba demasiado ocupado con asuntos diplomáticos. Y, si un niño naciera de esa oportunidad, no habría más felicidad que esa.

Los criados, que conocían los sentimientos de la Reina y del Rey que se ocupaba de los asuntos diplomáticos sin una sola protesta por el bien del país, a pesar de que siempre estaban cerca, durante tres días y tres noches, los dejaron solos como una pareja normal. Si naciera un heredero varón como resultado, no habría nada más que pedir.

Y con eso, durante tres días se mudaron a la Villa del Rey. Como dijo la fortuna, fueron bendecidos con un niño. Sin embargo, el niño era una mujer, Alice.

Nadie se decepcionó. El Rey y la Reina se regocijaron ante el nacimiento de la princesa. El sirviente que deseaba tener un heredero varón se mostró satisfecho con el hecho de que el cuerpo de la Reina era adecuado para dar a luz, y también celebró el nacimiento de la princesa, que se parecía a su madre.

Todos en el país se alegraron por el nacimiento de la princesa, lo regalos de celebración vinieron de dentro y fuera del país.

Solo una persona lo vio con malos ojos, la que predijo la fortuna.

A pesar de no ser acusada ni culpada por la fortuna incorrecta. Si bien era cierto que el heredero varón predicho no había nacido, debido a la fortuna, la Reina pudo concebir. Tanto el Rey como la Reina le dieron su gratitud.

Pero, la adivina no estuvo de acuerdo con el resultado.

¿Por qué el resultado es incorrecto si soy al Adivina Real? Hay algo que interfiere conmigo y, solo una cosa se me viene a la mente…

La presuntuosa adivina pensó que Alice era el origen de su resultado equivocado, generando su resentimiento hacia el bebé dormido…

—La secuestraron, ¿verdad?

—Sí. Llevaron a la princesa secuestrada a un orfanato lejano y hasta ahora se la considera desaparecida…esta es la verdad de la princesa desaparecida.

Addie asintió, comprendiendo la explicación de Mary. Actualmente, se encontraban en la cocina de la Casa Albert. Un lugar donde la sirvienta y el asistente cocinaban y comían, la llamada cafetería de empleados.

Tener a Mary, la hija de su empleador, sentada allí, era extraño, pero al estar cómoda con el ajetreo y el bullicio del lugar, se la encontraba a menudo en la cocina.

Lo que es más, con la agitación general y la indiferencia, este lugar lo hace perfecto para hablar sobre historias que no quieres que otros escuchen.

Sin embargo, cuando se esta demasiado ocupado…

— ¡Señorita Mary! Por favor, ¡pele esto!

A menudo quedaba atrapaba con los vegetales.

—Pero, ¿por qué Alice tiene el sello?

—Hubo personas que encontraron el movimiento de la adivina sospechoso y metieron el sello en la ropa de bebé de Alice. Menudo logro. Incluso en el juego hay una imagen fija para eso, pero…

—Señorita, ¿qué está mal?

En cuanto dejó de hablar, Addie la miró con curiosidad. En “Escuela de Amor”, la escena sobre el pasado de Alice se dibujó en tonos sepia para mantener la atmósfera.

La joven reina, que es la imagen de la actual Alice, el apuesto Rey, lamentablemente inalcanzable, y la adivina dibujada en silueta para evitar sospechas. Y después, tras algunas interacciones, la pantalla cambia a una imagen fija de la noche del incidente.

Bajo un tono sepia, una mujer solitaria abraza a un bebé de pelo y color de ojos desconocidos y que se pensaba que era Alice. En la mano de la mujer estaba el sello real, antes de que lo escondiera en la ropa del bebé.

En la siguiente escena, aparece otra persona. Bajo el tono sepia y la cara desconocida, ya que el juego solo muestra la espalda de la persona, tenía el magnífico pelo en bucles que recordaban a un taladro. Tomó al bebé de la mujer y luego desapareció…

Era el esbozo del secuestro de la princesa, dibujada en varias etapas.

Addie, al escuchar la historia, se contrajo.

—Un pelo con bucles en forma de taladro…

—Sí, eso.

— ¿De color plateado?

—En color sepia. No sé mucho.

—En…entonces…

—Sin embargo, cuando miré nuestra ascendencia, no había ningún adivino con ese tipo de pelo en nuestra familia.

— ¡Cálmate! —le dijo Mary, y Addie se dio una palmadita en el pecho de alivio.

En “Escuela de Amor”, ese estilo de peinado apuntaba directamente a Mary. Por supuesto, Mary aún era un bebé, por lo que no podría planear un secuestro.

La madre de Mary tenía el mismo color plateado que su hija, pero el suyo tenía ondas suaves y, a pesar de investigar a un pariente cercano en su ascendencia, nadie, aparte de la adivina representada en una sola escena (y Mary) tenía tales bucles.

Con la escena saturada en sepia, nadie podía saber el color del cabello. Por lo que saben, podría ser un color distinto al plateado. Además, el bebé fue secuestrado en el proceso, la escena del recuerdo terminó y la relación entre la adivina y Mary no se contó en absoluto.

Sin duda, la intención del equipo de producción fue el de fortalecer la imagen de Mary como villana, o tal vez, alguien tenía un fetiche con ese tipo de pelo. O bien, el ilustrador sólo lo tenía en mente.

Esa fue la conclusión de Mary.

Y, era por eso que podía tomar té despreocupadamente, mientras la academia permanecía cerrada por el asunto de Alice. Si el criminal del incidente era un pariente, seguramente, ella no podría estar tan tranquila.

Lo que ella quería era la escena de la caída de su casa, igual que en el juego. Al final del juego, la Casa Albert se arruinó, pero el padre de Mary, que apareció en el fan-disc seguía siendo un noble. Se disculparon con Alice y prometieron lealtad a la Familia Real. Fueron dibujados menos ricos, peor aún, llevaban trajes hechos a medida. Por supuesto, Mary no aparecía.

En otras palabras, la magnitud de la caída que ella esperaba era solo para ella, exiliada en el norte. No esperaba una caída por cometer el crimen de secuestrar a la princesa.

Para empezar, si esperara una caída que la arrojara a un acantilado, no haría algo como lanzarle sarcasmos a Alice. Podría terminar a Alice y ese sería el final de todo.

Por eso, era complicado saber la línea permitida…Mary suspiró y Addie también, como si estuvieran coordinados.

—Supongo que en este momento, el palacio será un alboroto. Pobre Alice… ¿No va a ayudarla, Señorita?

— ¿Por qué debería? Difícil o no, no es mi problema.

Con una mirada de disgusto en otra parte, tomó un sorbo de té. Addie suspiró ante su actitud despreocupada, pero también siguió bebiendo té.

—Aunque siempre llevas la pulsera de Alice.

Con solo esa frase, Mary, que todavía tenía el té en la boca, hizo un sonido ahogado, pero consiguió tragar sin ahogarse.

Como era de esperar de la hija de la Casa Albert. No importa si está dentro de la mansión o en la cafetería de empleados, la vista de la hija de un duque bebiendo té es algo que su orgullo no permitía que se manche…pero, sin embargo, tosió ruidosamente.

— ¿Por qué? ¿Por qué lo sabes?

— ¿Cuántos años cree que le he servido? Puedo decir que lleva algo en su bolsillo con solo una mirada.

—Nosotros…bueno, como se esperaba de mi asistente. Para saber eso…por favor, no se lo digas a nadie más.

—Entiendo…no le diré a nadie a partir de mañana.

— ¿¡Ya es demasiado tarde!? ¿Con quién hablaste?

Addie dio a conocer los nombres de Patrick y Alice como si fuera lo normal para el llanto de Mary.

Por supuesto, eran las dos personas que no quería que lo supieran. El grito de Mary resonó en la ruidosa cafetería.

Era imposible tirarlo, pero no era fácil dejarlo en casa, pero ella no podía usarlo…al final de la lucha, siempre llevaba la pulsera en el bolsillo para esconderla.

Naturalmente, no era algo que se le dijera a Alice o Patrick, aunque ella trató de evitar que apareciera como tema de conversación pero, pensar que ya se sabía…con el calor cubriendo sus mejillas debido a la vergüenza, Mary miró a Addie mientras trataba de olvidarse de la conversación.

Como de costumbre, él era un sirviente que entendía bien a su amo y la traicionó espléndidamente.

— ¡Traidor! —le gritó llena de resentimiento, ensanchando sus ojos.

— ¿Soy un traidor? ¿¡De qué tipo!? Lo hice porque soy el aliado de la Señorita Mary.

—Sí, si por aliado, quisiste decir “Líder del Equipo de Apoyo de Alice”, ¿cierto?

— ¡Soy el Presidente del Equipo de Apoyo a Alice!

— ¡Eso es lo que es ser un traidor! Espera, ¿estás siendo ascendido?

¡Esa persona exitosa! Y así, Mary se quejó y abusó de él por dos dias, mientras Addie sonreía como si estuviera satisfecho.

Por un tiempo, no habría más altruismo.

Aunque creo que limpiar este acto de traición diciendo que no habría más altruismo es problemático.

El debate continuó hasta que, de repente, se abrió la puerta de la cafetería.

Una hermosa mujer de cabello plateado brillante y ondulado miró alrededor de la habitación con una pose imponente y regia que no correspondía con su belleza. Y, encontró a la persona que estaba buscando.

— ¡Mary, vamos a ir al Palacio Real! ¡Prepárate! —ordenó.

La voz se oyó, a pesar del bullicio de la cafetería…

— ¿Madre?

— ¿Señora?


[Maru: Me pregunto cómo se tornarán las cosas a partir de ahora. Yo veo muy lejana la caída de la Casa Albert a menos que tenga relación con el secuestro… ¿Qué pensáis?]

[Nemoné: Siguiente capítulo en Kovel Times edición 14 ;)]

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8 thoughts on “La hija de la Casa Albert – Capítulo 33

  1. Loretta says:

    Odio a Addie, 😒 no quiero que se quede con él, no sé por qué, pero no me gusta, aunque igual se va a quedar con él… ya que.
    Gracias por otro capítulo ☺

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