La poseída hija del duque – Capítulo 10

Traducido por Alice

Editado por Tanuki


— ¿No está bien? Si no ha habido precedentes crearemos uno.

—Eso podría ser así, pero qué dirán los demás acerca de esto…

Las continuas dudas de Alisa causaron que lentamente creciera la irritación en Lilia ¿Donde estaba esa chica que justo antes dijo sin reservas todo lo que estaba en su mente? Sin tratar de ocultar su disgusto, Lilia habló bruscamente.

—Alisa, Alisa Felis.

— ¡…! ¡Si!

Alisa se enderezó con una expresión tensa. Esto era de esperar, ya que para los nobles de este país, incluir el apellido y dirigirse a alguien por su nombre completo era algo extraño.

En la mayoría de los casos, una orden importante o una dura reprimenda vendría a continuación.

Lilia le lanzó una mirada penetrante a Alisa, y lentamente abrió su boca.

— ¿Estás preocupada por las miradas de los demás?

—Este… Si…

Aunque parecía que ella quería negarlo, al recibir la mirada de Lilia, Alisa asintió honestamente. Lilia continuó.

— ¿Por qué?

—Haa… Bueno… Incluso si usted me pregunta eso…

—Alisa Felis.

Cuando Lilia volvió a llamar su nombre, Alisa tembló e intentó ocultar su rostro al escapar de la mirada de su ama, después de un momento, ella tímidamente echó un vistazo a la expresión de Lilia.

— ¿Quien es tu maestra?

—Es la señorita Lilia.

—No puedo escucharte.

— ¡Mi maestra es la señorita Lilianne Aldis!

Alisa se enderezó y declaró con un grito, Lilia, Lilianne Aldis, asintió con satisfacción..

—Correcto. Tu eres mia. Mi sirvienta personal.

—Si.

—Como alguien que me está sirviendo ¿de que en el mundo tendrías miedo?

Mientras decía eso, Lilia mostró una sonrisa.

La sonrisa temible, aquella que en esta academia infundía terror a cualquiera.

—Estate orgullosa, estoy diciendo que no dejaría que nadie pusiera una objeción, cualquier ofensa dirigida hacia a ti, ciertamente no la olvidaré. Si algo llegara a pasar debes decirlo.

Y así todos serían aplastados.

Lo dijo con una voz baja y escalofriante, mientras mostraba una expresión sonriente. Capaz de aterrorizar a toda una academia, ahí se encontraba la figura de la hija de un duque.

—Ahora ven, es tiempo de ir.

Lilia subió las escalera, esta vez Alisa la siguió ahora en silencio, buscando su habitación.

— ¡Lilia es tan temible! ¡Tan genial! ¡Me enamore de ti otra vez!

—Eso debería ser natural.

— ¡Como se esperaba de una señorita hija de un Duque!, por cierto Lilia.

Sakura puso un tono formal en su voz. Lilia frunció el ceño mientras subía las escalera.

—Lilia, es en realidad Lilianne huh.

— ¿¡Eso es lo que tenías en la cabeza!?

Lilia  accidentalmente alzó su voz, y al sonar como un grito, Alisa salto en shock.

—¡Wa-, Wah…!

Cuando Alisa estaba apunto de caer , Lilia tomó su mano, tirando hacia ella y apoyándola en su cuerpo.

—M-muchas gracias señorita Lilia…

Pero Alisa fue ignorada. Ella se encontraba demasiado ocupada en otra cosa.

— Hey Sakura ¿estás jugando conmigo? ¿Tu ni siquiera sabías mi nombre completo?

— Yo pensaba que simplemente era Lilia Aldis.

—Que, ¡tu…! ¡Nh…!

Al ver a la asustada Alisa delante de ella, el rostro de Lilia se convirtió en una sonrisa apretada. Desviando rápidamente sus ojos, ella subió las escaleras a un ritmo ligeramente mayor.

[Traducido por Reino de Kovel]

—Sakura, ¿Esta bien para mi poner mi fe en ti?

— Pero, ¡Por supuesto que puedes! ¡Soy tu querido ángel que descendió a ayudarte!

—Y sin embargo ni siquiera parecías saber mi nombre.

—Auu… Pero, ¡no estaba escrito en el libro después de todo…!

Lilia frunció el ceño ante las palabras de Sakura. Si Lilia creyera lo que dijo, significaría que Sakura tenía un libro que tenía cosas relacionadas con Lilia escritas en él. Siendo por el estatus de Lilia, este la hacía conocida hasta cierto punto,  pero eso era solo entre nobles. Al final no era para tanto como para ser mencionada en algún libro.

— ¿Y qué libro es ese?

Lilia pregunto. Aunque ella ya sabía la respuesta. En este tipo de situaciones, Sakura siempre solía decir la misma cosa sin falta.

—Ahh…Solo hablaba conmigo.

Ella nunca hablaría de nada sobre ella misma. Si ella pensó que era algo inútil de lo que hablar, o si había cosas que no podían decirse, Lilia no tenía ni idea. Si solo supiera un poco sobre Sakura, podría comenzar a aprender más sobre ella.

Con esos pensamientos en mente, Lilia sonrió con ironía. Había pensado en esto innumerables veces cuando Sakura le estaba enseñando, y siempre llegaría a la misma conclusión. ¿Qué haría ella siquiera al descubrirlo? Y así, justo cuando estaba descartando estas preguntas sin respuestas, llegaron al tercer piso.

Del mismo modo, desde antes de subir por la escalera, una entrada como la del primer piso aparece como cuestión de rutina, este piso también estaba lleno de mesas y sillas, pero lo que sobresalía aquí de los otros pisos, era que a primera vista se podría decir que todo consistía en productos de primera clase. Naturalmente, si uno fuera a compararlo con las cosas en la casa Aldis, sin embargo serían de clase baja.

Desde esta sala se extendían innumerables corredores, cada uno conduciendo a sus respectivas residencias. Justo cuando Lilia estaba a punto de ir por el pasillo que conducía a su propia habitación,

—Ah… Señorita Lilianne.

Al sonido de esa voz, los ojos de Lilia se abrieron de par en par, y ella se detuvo en seco. Como ella todavía no había completado algún tipo de preparación, al escuchar esa voz, la cabeza de Lilia se volvió completamente vacía.

— ¿Quién podría ser?

La voz vino inmediatamente detrás de Lilia. Alisa estaba cuestionando al dueño de la voz.

—Ah, eso es… yo soy Tina Breyer.

— ¿Breyer? ¿De la casa del Barón?

—S- si.

La voz de Tina pareció temblar levemente, no fue demasiado sorprendente ya que hasta ahora ella había sido el blanco del dolor de Lilia, sin embargo, como ese era el caso ¿por qué iba a hacer todo lo posible por llamar a Lilia? Sosteniendo el miedo hacia ella, debería haber estado bien evitar saludar a Lilia. La propia Lilia ciertamente no quería encontrarse con ella en este momento.

Sin embargo, ahora que había sido llamada, no podía ignorarlo, si ella dijera que no había ningún problema con eso, en realidad no habría mucho problema con eso pero que pareciera que ella huía de la situación no era algo que el orgullo de Lilia le permitiera. Lilia exhaló un pequeño suspiro y luego se volvió para mirar a la niña.

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