La poseída hija del duque – Capítulo 2


Al siguiente día.

Después de la reunión con la voz en su cabeza, en algún punto Lilia había desaparecido, probablemente debido a que finalmente se había calmado después de una semana de angustia. Habiendo despertado, Lilia miro afuera, como la luz brillante del sol en la mañana se reflejaba en la ventana. Con la posibilidad de que la noche anterior hubiese sido un sueño, Lilia empezaba a sentirse insegura, cuando…

—Buenos días, Lilia.

Ante el tono despreocupado en el saludo , Lilia sintió un gran alivio desde el fondo de su corazón.

—Buenos días. Pensando en ello, todavía no se tu nombre.

—¿Eh? Ahh, mi nombre, huh… Bueno, puedes llamarme simplemente Sakura.

—Sakura, ¿verdad? Correcto. Bueno, entonces Sakura, por ahora, ¿cuáles deberían ser mis próximos movimientos?

—Esta bien. ¡Es tiempo de tus saludos en la mañana! ¡Sal a los pasillos! ¡Las criadas serán tus primeros objetivos!

Los ojos de Lilia se abrieron con asombro, apareciendo rápidamente en su rostro un gesto desagradable. ¿Por qué debería saludar a humildes sirvientes? esa era la pregunta que ambas sabían qué estaba pasando por la mente de Lilia. Sakura soltó un pequeño suspiro y dije con franqueza.

—Lilia. El problema aquí es tu actitud altanera al mirar a todos los demás por debajo. ¿Entiendes eso?

—Bueno eso… puede que pase… ¡Pero no tengo ninguna necesidad de estar halagando doncellas!

Sin tomar en cuenta el carácter de Lilia, la mayoría de los nobles seguían teniendo actitudes frías hacia sus sirvientes. Para los sirvientes de este país, el solo servir a un maestro con actitud indiferente hacia ellos era considerado una bendición. Lilia era consciente de su carácter severo, pero no tenía la intención de cambiar su actitud hacia los sirvientes.

Pero Sakura solo dio un exagerado suspiro.

—Lilia. ¿Qué pensarías de que un amigo tuyo maltratara a sus sirvientes?

—¿Qué tiene sirvientes inútiles?

—¡Fui una tonta por preguntar después de todo!

Qué debería hacer, Sakura se lamentó. Lilia permanecio dudosa junto a la puerta mientras esperaba las siguientes instrucciones de Sakura. Después de un tiempo, Sakura, con un pequeño asentimiento y un “Está bien” dijo las siguientes palabras.

—¡Me rindo en tratar de explicarlo! Oye, Lilia, quiero ayudarte.

Ante el repentino cambio de tema, Lilia inclinó su cabeza.

—¿Sigues sin confiar en mi?

—Honestamente, Sigo sin estar completamente segura de poder confiar en ti. Pero, por ahora, decidí seguir lo que dices.

—Entonces, has lo que dije.

—Muu…

Lilia comprendió y aceptó los hechos en su corazón. El que Sakura tenía una buena razón detrás de sus instrucciones, incluso si no podía expresarlas de la mejor manera. Dado que no podía evitarlo, no se obligaría a pensar en ellas.

Lilia asintió.

Abrió la puerta.

En ese momento lo que apareció frente a ella fue el rostro de una criada.

—Ah…

Era una chica que parecía rondar la misma edad que ella. Lilia abrió más los ojos y habló con una voz carente de emoción.

—¿Qué se supone que estas haciendo de pie fuera del cuarto de alguien…?

Aunque no tenía la intención, su voz fue fría y baja. En consecuencia la doncella frente a ella tembló de miedo mientras sus ojos miraban a todas partes y su boca se abría y cerraba en pánico. Enfurecida por la falta de respuesta, Lilia se preparó para hablar de nuevo.

—¡Wah! Detente, ¡Deteeeeeente! Lilia, ¡para! ¡siéntate!

Mientras Sakura gritaba histéricamente, las palabras de Lilia se evaporaron antes de poder decirlas.

—Hey, ya sabes, Lilia. Con la forma en la que eres usualmente, ¿tu te enojas con las sirvientas si se tardan de casualidad un poco en responder a tus pedidos, correcto? Ese es el por qué la sirvienta, ellas probablemente siempre mantienen a alguien afuera de tu cuarto. Especialmente desde que recientemente has estado comportando extraña, Ellas probablemente se sienten algo preocupadas por ti, ¿si?

Los ojos de Lilia se ensancharon con incredulidad.

Mientras ella no encontraba nada malo en la actitud que tomaba con ellos, ciertamente ella no era alguien a quien las criadas mirarían con cariño. A pesar de eso, pensar que se encontraban preocupadas por ella era algo que jamás habría pasado por su mente.

—Por supuesto, no puedes decir lo mismo de todos ellos. No queriendo desatar tu enojo,algunas personas toman su puesto a regañadientes aquí , pero entre las doncellas hay chicas como ella que en verdad se preocupan por ti, ¿sabes?. Tienes que atesorar más a estas personas.

Por eso, debes tratarlos bien ¿correcto?

El tono de Sakura estaba lleno de seriedad. Tomando esas palabras, Lilia encasillo los sentimientos que se arremolinaban dentro de ella. Regresando la vista a la doncella una vez más, Lilia se encontró con la mirada de la muchacha.

—Umm… lo siento mucho, señorita.

Dijo la doncella con la cabeza hacia abajo en modo de disculpa, sin subirla.

Tal vez estaba esperando algún pedido, reflexiono Lilia. “¿Como te atreves a levantar tu cabeza sin mi permiso?” probablemente es algo que he gritado antes con enojo. Un natural temperamento colérico, ¿no es así?.

—No te preocupes, me siento un poco cansada, me disculpo por esto.

En el momento en que esas palabras salieron de la boca de Lilia, la criada ante ella levanto su cara con energía. Sus ojos se abrieron de par en par mientras miraba a Lilia. Ante la inesperada reacción de la doncella Lilia dio un paso atrás involuntariamente.

—¡Señorita!

—¿Qu- Qué pasa?

—¡¿Se siente indispuesta?!¿Quizá comió algo extraño?,Por favor espere aquí, ¡No se preocupe, traeré a un doctor inmediatamente! Por lo que por favor, ¡volvamos rápidamente a su habitación!.

—Espera, ¿de qué estás hablando ?

Lilia entrecerró los ojos en desagrado ante los excesivos comentarios que se lanzaban a ella. Pero, la doncella ante ella no cesó sus acciones, y continuaba repitiendo qué Lilia debía regresar a su habitación, qué encontraría de inmediato un médico, y así sucesivamente. Al final, después de mucho tiempo perdido, Lilia finalmente logró convencer a la chica que todo se encontraba bien.

Y mientras todo eso pasaba, Lilia no se dio cuenta que Sakura se encontraba riendo, disfrutando de aquel espectáculo.

Después de haber tranquilizado a la chica “Por favor regrese a su habitación”, siguiendo las instrucciones de Sakura, Lilia se dirigió al jardín. Mientras caminaba con la doncella siguiéndola detrás, su paseo fue detenido por un “por favor espere” de la doncella.

—¿Qué pasa?

—¿Qué deberíamos hacer con su cambio de ropa?

—Eso es un problema grave, Lilia.

Ante las palabras de burla de Sakura ante la situación, Lilia grito una replica con dureza.

—¡Si lo has sabido todo este tiempo, dimelo antes!!

Sorprendida, la sirvienta ante Lilia empezó a temblar con violencia. Ella bajó su cabeza rápidamente , disculpándose con “Lo siento terriblemente”. Incluso ante los ojos de Lilia la figura de la doncella era lamentable. Sintiéndose culpable, Lilia hablo frenéticamente.

—No es eso. No está dirigido a ti. Por eso, por favor no tengas miedo, okay…

—Bueno, esa chica definitivamente está pensando ahora mismo, qué aquí no hay nadie más que ella.

La expresión de Lilia se crispo. Estaba apunto de gritar de nuevo, pero viendo que la única persona frente a ella era la sirvienta, y que la figura a la que pertenecía la voz no se veía en ninguna parte, gritar de nuevo solo serviría para asustar más a la doncella. Normalmente a Lilia no le importaban los sentimientos de las doncellas, pero no podía ignorar fríamente los sentimientos de la chica que se tomaba tan en serio el cuidar a su amo. Lilia en el fondo incluso se encontraba sorprendida de que pudiera tener tales pensamientos.

—Aww, a propósito ,incluso si no lo dices en voz alta, puedo oír todas las murmuraciones de tu corazón, ¿sabes?~. Esos sentimientos, ¡solo expresalos desde el principio, ¡tonta!

Aunque se empezaba a preguntar si era correcto confiar en la voz, Lilia había decidido creer en Sakura. En otras palabras, rectificarse de su decisión estaba en contra de su naturaleza. Con un gran suspiro volvió a ver a la criada.

Con un rostro pálido y tembloroso, la sirvienta echo un vistazo a la situación de su amo. Dejando escapar un pequeño suspiro, y,  con los músculos faciales rígidos por la falta de práctica, Lilia intento sonreir. Recibir aquella sonrisa torpe y cruda solo aumento el miedo de la sirvienta, pero Lilia no se preocupo por ese detalle. Por supuesto, Sakura se mantuvo ocupada tratando de reprimir la risa ante aquella escena con todo su esfuerzo.

—Saldré un momento al jardín por un poco de aire fresco. Pero, como has dicho, yo, bueno, esto… esto apesta ¿bien?

Ante las palabras de Lilia, la aún nerviosa sirvienta, asintió tímidamente.

—Disculpa, pero,¿ podrías preparar un baño para mi?

—¿Eh? Ah, ¡sí!

Lilia mostró una expresión dudosa ante la rápida réplica de la sirvienta, pero no se preocuparia por eso ahora. El sorpresivo cambio qué Lilia, quien había dado órdenes a sus sirviente con un tono de hierro, actualmente tuviera una petición amable, fue algo que no paso desapercibido a Sakura después de todo. Pero rechazó el hacer algo como señalar este hecho. Después de todo, Sakura estaba muy ocupada tratando de no reírse en este punto.

—Ah, tambien… Tu, ¿como te llamas?

Para la pregunta de Lilia, la sirvienta aún nerviosa se apuro para formar una respuesta con sus palabras.

—Soy  Alisa.

—Entonces, Alisa. Lo tengo.¿ Y tu edad?

—Cumplire quince este año…

—Es así. .. Entonces tu eres un año menor que yo, huh.

Lilia asintió complacida, y continuo.

—Te haré mi sirvienta personal ¿está bien?

—Eh? Ah, umm…

Tal vez, sin poder entender lo qué Lilia quería decir, Alisa se encontraba en un claro estado de pánico. Lilia rápidamente se dio cuenta de la razón detrás de la vacilación de Alisa.

—Ahh, es cierto. Primero debes ser aprobada por mi padre. Lo confirmare con él más tarde.

—Eh, ahh… Lo entiendo. Estaré a su cuidado.

Viendo la postura inclinada de Alisa, Lilia se fue con una sonrisa satisfecha plantada en su cara. Sin mirar hacia atrás, se dirigió a los baños.

—A propósito, señorita Sakura. ¿Le importaría cerrar la boca?

—Pero…! Solo… Ku, fufu, ¡hehefu…!

Lilia le propuso eso a Sakura quien se encontraba desesperadamente tratando de mantener para sí las risas desagradables.

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