La poseída hija del duque – Capítulo 3


Sakura fue la más sorprendida ante las recientes acciones de Lilia en esos tiempos. Era increíble que, aún sin ninguna intervención por parte de Sakura, Lilia incluyera a la joven sirvienta Alisa en su servicio personal. Uno llegaba a preguntarse cómo se convirtien en esto. Tal cosa pasando era confuso, así como extraño.

Al escuchar acerca de convertirse en la sirvienta personal de Lilia, la expresión en la cara de Alisa sólo pudo mostrar lo completamente perdida en cuanto a ,si debía mostrarse eufórica o entristecida por este hecho. Cabe mencionar, Alisa había sido originalmente contratada para ser la sirvienta personal de Lilia. Aunque, Lilia siendo como era, aquello fue completamente olvidado después de que Alisa le fue presentada. El hecho de que Lilia se olvidará fácilmente de ella, hizo a Alisa algo triste, pero ella tambien sentia felicidad de qué Lilia la había hecho ahora su sirvienta personal.

Pensando en aquella reacción que Alisa había mostrado, Sakura trato de soportar su urgencia de reír fuertemente sin cesar, pensando en las cosas que estaban por venir.

Terminando su baño, Lilia se puso el vestido que Alisa había preparado para ella y se encaminó afuera de la mansión acompañada de su sirvienta. Aún cuando Lilia había dicho que estaba bien el ir sola, Alisa no cedió en su decisión de siempre estar junto a su maestra.

Parecía que carecía algo de confianza en sí misma.

Los jardines alrededor de la mansión se encontraban surcados de hermosas flores en macetas. Era el trabajo de las sirvientas cuidar las flores de aquí, así como en los alrededores, las macetas se encontraban floreciendo con diversas flores que reflejaban los gustos de sus diversas cuidadoras. Las macetas llenas de flores no se encontraban ordenadas de ninguna manera en particular, entre ellas se encontraban plantas de diferentes estaciones, así como aquellas que solo brotaban hacia el suelo.

—Miralo de nuevo… ¿No hay nada qué podamos hacer acerca de eso? Es la primera cosa que los visitantes verán en cuanto entren a la finca, pienso que deberíamos prestar atención a la apariencia un poco más.

Ante las palabras de Lilia, Alisa mostró una expresión preocupada.

—Esto es algo que el Lord nos ha otorgado…No te preocupes acerca de eso y solo hazlo como quieras. No te molestes en preocuparte por algo tan trivial como la apariencia. Eso fue lo que dijo.

—Hmmm… En otras palabras, alguien como yo, quien actualmente presta atención a cosas “triviales” como las apariencias es solo una mujer de mente cerrada, ¿cierto?.

— ¿Eh? ¡Es-, eso no era lo que quería decir! ¡Enserio!.

Justo ahora, pensó Lilia, al tiempo en que volvía la cara y se dirigía al jardín. Tras de ella, Alisa la siguió con sus hombros caídos.

—Lilia. Modales. ¿Olvidaste de repente como ser amable?

Como si fuera a pasar. Solo estaba bromeando un poco.

A pesar de que no era algo que la molestara, la chica llamada Alisa mostraba unas fuertes reacciones en sus emociones. Conversar con ella se volvia una actividad entretenida.

—Alisa. ¿Cuales de estas fueron cultivadas por ti?

—¿Cuales cultive? Sería aburrido incluso si usted los ve. Seria mejor si no…

—Eso no importa, solo llévame hacia ellos ahora. 

—Eeeeee… Lo entiendo…

Por alguna razón, parecía que Alisa se mostraba vacilante a mostrarle a Lilia sus cultivos. Mientras pensaba que era algo extraño, señalar aquello solo haría que se mostrará más adversa a mostrarselos a Lilia. Sakura se sorprendió , pero lo entendió, por lo que decidió mantenerse en silencio.

Alisa fue mostrando el camino mientras avanzaban, a lo largo de este, los numerosos sirvientes que iban pasando junto a ellas se encontraban sorprendidos ante la vista de Alisa y Lilia. Entre ellos, algunos se encontraban mirando hacia Alisa con preocupación. No era como si Lilia tuviera la intención de devorar a la pobre chica para el almuerzo, pero no hizo ningún movimiento para negarlo. Y así fue como Alisa la llevó hacia el lugar destinado, cerca de la entrada trasera de la finca. Aquella entrada era principalmente para el ir y venir de sirvientes y mercaderes. Cerca de la esquina se encontraba una pequeña maceta con flores.

—Qué es esto. Aquí no hay nada.

Alisa señaló la maceta que parecía llena de suciedad. No tenía ninguna mala hierba creciendo en ella. Tratando de explicarlo, Alisa tenía una expresión rígida mientras respondía.

—No, eso es… No he tenido mucho tiempo para esto… No hay nada plantado. Pensaba dar lo mejor de mi en el pasado, pero, todo siempre se marchita.…

—¿Porque no tienes tiempo para esto? ¿Estás diciendo que tu eres la única que tiene trabajo extra?

No era como si tratara de ayudar a Alisa o algo así, pero si era cierto entonces ella tendría una seria charla con el superior de Alisa. Pensaba que estaría bien hacer eso por lo menos. Pero alisa negó con la cabeza y respondió en voz baja.

—Es por qué soy demasiado lenta. Si tan solo pudiera ser igual de eficiente que mis compañeros…

De alguna forma, parecía que los problemas provenían de la misma Alisa. Lilia no podía ayudarla, por lo que dejó escapar un suspiro. Es más, Alisa incluso le dijo que sus superiores mantenían sus macetas para ella, impidiendo que estas fueran invadidas por malas hierbas. Así que se encontraban listas para cuando Alisa se hiciera cargo de ellas.

—Bueno, entonces, ¿tienes alguna intención de plantar algo?

—No… en realidad no puedo decir que la tengo…

—Así que eso pasa.

La conversación se congeló en ese momento. Insegura acerca de lo que Lilia estaba pensando mientras miraba la maceta vacía, Alisa empezaba a moverse inquietamente, mostrando nerviosismo. Aunque, en primer lugar, no había un significado profundo en la observación de Lilia de la maceta, en realidad, ella solo sentía simple curiosidad si algo debía ser plantado ahí a final de todo.  

—Lilia.

Sakura hablo. Lilia le propuso continuar hablando a través de su silencio.

—Deberías tratar de cuidar alguna plantas junto con Alisa. Estoy segura de qué estaría encantada.

Lilia compuso una mueca ante la propuesta, mientras que Alisa palidecía ante el descontento que su maestra mostraba.

—Imposible. Parece doloroso.

Cuando Lilia nombró a Alisa como su sirvienta personal, nunca fue con la impresión de que se convertirian en amigas o lo que sea. Siendo francos , fue simplemente  que de ahora en adelante alguien con su edad estuviera cerca de ella. Nada más, nada menos.  

Escuchando ese pensamiento, Sakura suspiró decepcionada.

— Al diablo con tu argumento Lilia, ve con ella.

[Nota Tanuki: Soy el único que recordó cuando lo regañan sus papás?]

Esta vez fue el turno de Lila de lanzar un suspiro. Ella no tenía idea qué rayos debía de hacer, pero no quería echarse atrás con su palabra después de prometerle a Sakura escuchar sus instrucciones. A regañadientes, Lilia se volvió hacia su doncella y le habló a la intimidada Alisa.

—Estas macetas, ¿No tienen plantas dentro ni nada, cierto?

—Ah… Si.

—Entonces, la tomare bajo mi cuidado

Ante esas repentinas palabras, el aliento de Sakura se detuvo, mientras que la cabeza de Alisa se quedaba en blanco por el asombro. Procesando poco a poco las palabras, Alisa empezó mostrar nerviosismo en una divertida reacción. Simplemente mirando a Alisa, pasó un tiempo antes de que la sirvienta pudiera finalmente calmarse, dando un suspiro corto, asintiendo su cabeza con comprensión.

—Ya que no tengo planes de usarla, estás macetas deberían estar bien con la señorita Lilia. Me encargare de informarle al maestro de esto.

—Eso no sucederá. Tengo algo qué decirle a mi padre por lo que yo ire a hablar con el. Espera aquí hasta que vuelva.

Dejando a una estupefacta Alisa, Lilia regreso a la mansión por la entrada de atrás.

—Lilia. ¿Qué es lo que estás tratando de hacer?

—¿De qué hablas? Estoy siguiendo correctamente tus instrucciones.

—Muu… Bueno, supongo que el modo de cumplir mis instrucciones, es a tu modo…

Lilia caminaba por los pasillos en dirección a su padre. En ese momento debería encontrarse trabajando en documentos dentro de su oficina. Se había convertido en su rutina el revisar el papeleo del día antes del desayuno. Llamando a la puerta de su oficina del segundo piso, la voz de su padre sonó como respuesta.

—¿Quien es?

—Soy yo, Padre.

—¿Lilia…? Entonces saliste de tu habitación, huh. Entra.

Aunque las palabras sonaran duras, él se encontraba rodeado de una atmósfera feliz. Para su normalmente desanimado padre, su disposición actual le causaba una enorme sorpresa a Lilia. Y eso se reflejo un poco en sus acciones. Pensar que había estado tan preocupado…

Lilia entró en su oficina. Al final del cuarto se encontraba sentado su padre frente al escritorio. Aunque los ojos de su padre brillaban con frialdad, una parte de su cara se movía ligeramente, como si estuviera reprimiendo una sonrisa.

—Buenos días, Padre.

—Ahh, buenos días. Entonces, ¿qué necesitas?

Regresando al tono emocionado de antes, la plática procedió rápidamente. Lilia  quien era consciente que su padre era una persona ocupada incluso dentro de los nobles, por lo que rápidamente fue al grano.

—Parece que padre les encomendó a las sirvientas el jardín.

—Ahh. Pensaba que sería un buen pasatiempo para ellas. ¿Qué pasa con eso?

—Tengo una petición con respecto a eso. Me gustaría recibir las macetas que le encomendaste a Alisa.

La expresión de la cara de su padre mostró decepción. Con un movimiento de cabeza, miró a Lilia con ojos entornados, mientras la temperatura de la habitación a la vez caía.

—Lilia. Entonces sigues diciendo esa clase de cosas, huh….

Esa era la manera de que su padre le hiciera mostrar sus verdaderas intenciones, por lo que admirando a su fiable padre, Lilia respondió.

—¿Tienes alguna semilla qué podrías recomendarme? Si tienes alguna sugerencia, me encantaría recibirla.

Sin palabras, su padre silenciosamente se levantó, dirigiéndose a un estante en la esquina de la pared. Abriendo la estantería, sacó una pequeña bolsa de papel. Se preguntaba por qué dioses tenía semillas de flores en ese lugar, pero sus pensamientos se dispersaron al ver a su padre acercarse con la bolsita en su mano.

Su padre le ofreció la bolsita, y Lilia respetuosamente lo recibió.

—Lilia. Si te excedes demasiado, ni siquiera yo podré protegerte..

Mi, qué cosa tan extraña dices. No estoy haciendo nada por lo que avergonzarme por el momento ¿sabes?

Dejando escapar un suspiro largo, su padre le dio un breve “puedes irte”, y regreso al fondo de la habitación. Lilia le dio una profunda reverencia en la puerta antes de salir del cuarto.


[Nota Alice: Ammmm no sabia bien como traducir ‘flowerbed’ por lo que puse macetas, así que cada vez que diga macetas, imaginen las ‘flowerbed’ :3]

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