La Princesa derriba banderas – Capítulo 32: La investigación de la princesa reencarnada (1)


Estoy tan contenta de haberlo hecho.

Estaba en condiciones de reventar de felicidad, y sólo pensamientos infantiles como ese me venían a la mente.

—Su cara es de color rojo brillante.

— ¡!

Cuando lo señaló, me cubrí la cara con ambas manos en pánico. Mis mejillas estaban definitivamente calientes. Si fuera un pan cocido al vapor, parecería que el vapor me estaba soplando.

Sir Leonard se echó a reír al verme tratar de enfriarme de alguna manera, moviendo las palmas de mis manos contra mis mejillas con la parte posterior de mis manos.

Es terrible. Él está cubriendo su boca con su mano, pero puedo deducirlo. Esta tratando de cubrirse con una de sus manos ¡cuando su acto ya estaba expuesto!

—Debes estar disfrutandolo…

No pude evitar mirarlo fríamente.

Frívola con el corazón tierno de una chica joven en el amor, no era un comportamiento permisible sólo porque él pasó a ser Sir Leonard.

—Lo siento.

Rápidamente se disculpó, pero sus ojos se reían.

Me sorprendió una comprensión repentina. ¿Siempre había sido ligeramente malo?

Me preguntó desde el asiento opuesto.

— ¿No te gusta este lado de mí?

—No, en absoluto —respondí instantáneamente.

Sir Leonard me miró con asombro.

Parecía que no esperaba mi respuesta.

No me malinterpreten, no me hizo particularmente feliz el ser molestada, ¿entendido? ¡Era porque él era diferente de Klaus y de los otros, él no tenía un fetiche como ellos!

¡Mi razón era muy simple!

Me alegra que no mantenga las apariencias conmigo.

Realmente estaba muy feliz de poder ver su verdadero yo.

Cuando expuse mis sentimientos honestamente, Sir Leonhard hizo una mueca como si hubiera tragado una rana.

¿Por qué tenía que parecer así? Al ver mi expresión, me dirigió una sonrisa preocupada.

—No me importa si es a ti.

— ¿Huh?

No comprendo el significado de sus palabras, le doy una mirada interrogativa, pero él dejó de hablar.

—Bien. Dejemos la charla aquí y vayamos al grano.

—OK…

Parecía querer distraerme para que no pudiera entender, pero tenía razón al decir que no teníamos tiempo libre para charlas inútiles. Se esforzó mucho en separar a Klaus de mí, así que debería usar mi tiempo con eficacia.

La conversación de una joven enamorada no era frívola, aunque…

— ¿Esta vez crearás medidas para prevenir la enfermedad?

—Si.

Sir Leonhard sacó un mapa de su bolsillo con una expresión complicada.

—Me disculpo por acercarme.

— ¿Qué?

El se levantó de su asiento y se sentó a mi lado

Su apuesto rostro, estaba justo a mi lado, y lo miré boquiabierta.

¡¡Ta-Tan cerca…!!

En contraste a como yo pasaba de una piedra a un manojo de nervios, Sir Leonhard estaba completamente en modo trabajo. Su perfil, el modo en que su mirada bajaba al mapa, era la imagen de la seriedad misma.

Me avergoncé de mi misma por mi falta de compostura, y recité un hechizo para mí misma por el latido de mi corazón, para que se calmara, ¡detente, detente!

—Decías que esa enfermedad se esparcirá al sur, pero ¿conoces la localización exacta?

—No estoy completamente segura, pero… me gustaría decir que entre el sur y el sur-oeste. Cerca de la frontera con nuestros vecinos del reino de Vind.

Escuchando la voz calmada de Sir Leonhard, gradualmente comencé a tranquilizarme.

Después de realizar una inspiración profunda, volví mi atención al mapa.

En el corazón del continente gigante, con la forma del ala de un pájaro, estaba mi reino, Nebel. Bendecido con un magnífico clima, la porción peninsular que sobresalía al final, correspondía a una naturaleza tropical. Incluso al norte, la mayoría de las tierras contaban con un clima cálido, y la única porción donde la nieve caía con una notoria densidad, era en las montañas que se encontraban más al norte.

Estoy feliz que este sea un lugar tan sencillo en el que vivir, pero no todo era tan bueno. Un virus no puede moverse en el frío, pero puede sentirse en mi reino, incluso en la corteza superior.

— ¿No es esa la península?

—Si.

En la península con su clima tropical, numerosas enfermedades podían surgir, pero las personas que vivían ahí ya habían desarrollado inmunidad ante estas, por lo que no podría considerarse como el mismo daño.

Es más, la porción de tierra conectada era extremadamente fina, dibujada como un reloj de arena. Por su puesto que había comunicación entre ambos, pero ellos tenían su propia cultura y rara vez dejaban su territorio, por ello las enfermedades difícilmente podrían esparcirse por el continente.

—Quizá la enfermedad se propagó porque nos veremos envueltos en la guerra entre Vind y Sckellz.

— ¿Tu razón?

—Para comenzar la estación. Con un año del inicio de la guerra, la enfermedad comenzará a expandirse. Dos, en mi sueño, el color de las personas perseguidas como “El origen de la enfermedad” era diferente a los ciudadanos de Nebel.

Descansando su barbilla en su mano, Sir Leonhard se tomó un momento para pensar, y llegó a la misma conclusión que yo.

— ¡Color de piel…! Serán, ¿refugiados?

Afirmé con mi cabeza y continué.

—He oído que esas personas con piel oscura viven en ese enorme bosque que se extiende por las islas al sur de Vind. Exiliados de su hogar, creo que ellos irán a Nebel.

—Si no me equivoco, dentro de los horrores de la guerra, esta ver arder los bosques, y en lugar de escapar a una tierra hacia el norte situada en medio del conflicto… no tendría más sentido que apunten al reino vecino. Si la enfermedad comenzó a extenderse al mismo tiempo que los refugiados comenzaron a llegar a Nebel ¿No le parece extraño que estos sujetos que destacan tanto, se convirtieran en chivos expiatorios?

—Si.

— ¿También crees que la fuente podrían ser ellos? ¿O también crees que es una acusación sospechosa?

—Tomar lados es peligroso… pero no creo que ellos hayan sido los portadores.

Si era lo mismo que en el mundo de dónde provenía, entonces muchos virus existen en las junglas de este mundo también.

Para los grupos de pieles oscuras que han vivido en esas tierras desde tiempos inmemoriales, la severidad no debería haber aumentado sólo porque se adaptaron a la enfermedad, pero era una historia diferente para los ciudadanos de Nebel quienes no habían desarrollado ningún anticuerpo.

Fuimos afortunados de que no era una enfermedad con una alta tasa de mortalidad, pero el cansancio causado por la guerra y la falta de una medicina adecuada, facilitó su propagación.

—Tengo la misma opinión. Similar a la península de nuestro reino, los bosques del sur deben tener muchas enfermedades. Vind no parece querer comenzar una guerra aún, pero comenzar con las medidas preventivas contra esta enfermedad es una buena práctica.

Inmediatamente, si es posible, él añadió.

A sus palabras, levanté mi cabeza y dirigí mi mirada en su dirección.

Yo sabía que sería necesario proveer las medidas porque el problema no había desaparecido.

¿Pero porque debemos apurarnos? Ese era un puente que necesitaba cruzar rápidamente, pero habían otras cosas que debían ser hechas. Mi rostro reflejaba mis preguntas, y Sir Leonhard asintió.

—Incluso si no los atrapa el fuego de la guerra, existe una posibilidad que aún se pierdan los bosques —dijo.El comercio puede aumentar con Flamme al suroeste, contingente sobre Vind destruyendo el peligro contra ellos conocido como Sckellz.

Flamme era un reino rodeado en tres frentes por el mar, y había muchas personas que trabajaban en expediciones y pesca. Naturalmente, el departamento de navegación era muy próspero, y con el fin de construir sus botes, ellos necesitaban madera.

¡Esto significaría que el recurso que Vind planea vender a Flamme podrían ser los bosques del sur!

—Entonces ellos comenzaran a deforestar los bosques. —murmuré.

—Me has ahorrado una explicación comprendiendo tan rápido.

Sir Leonhard me dirigió una mirada de aprobación.

—Detenerlos es… imposible, ¿cierto?

No importa cuantos acuerdos existieran entre nuestros reinos, una princesa extranjera no tenía nada que decir sobre este tema.

Nadie lo sabía mejor que yo, pero lo dije sin renunciar a la esperanza. Sin embargo, Sir Leonhard no era el tipo de persona que entregaba inútiles palabras de consuelo.

—Algunos deben experimentarlo de primera mano para que quieran escuchar.

Me contuve de responder a su opinión directa.

No estaba en desacuerdo. Era triste, pero pensaba igual.

No había tiempo para que yo estuviera deprimida. Tenía mucho que hacer.

Me recompuse, y abrí mi boca para hablar.

— ¡¿Entonces…?!

Y algo ocurrió.

El caballo relinchó, y el enorme carruaje se estremeció.

— ¡¡Alteza!!

Sin un segundo de retraso, Sir Leonhard me tomó con su brazo y sacó su espada de su funda.

¡¿Qué demonios?!

 


[Sakuya: Hola, desde este capítulo, y hasta que regrese Narumi, yo me encargaré de la edición de Tensei Oujo ^-^ ]

 

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