Mi hermana, la heroína – Capítulo 36

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Creo que es bastante estúpido hablar de resultados.

Es probable que expresen todo, pero en realidad, sólo son un elemento en un todo mucho más grande. Lo que es realmente importante no puede decidirse con un dualismo, con pérdidas y ganancias. Una lógica tan extrema no es lo que hace al mundo girar.

Lo que importa es el proceso.

Que ganar está bien y perder no es un concepto mediocre. En efecto, realmente no hay diferencia entre ambos.

Los dos ganaron la misma cantidad de experiencia. Es de miopes cambiar de alegría a las penas sobre resultados sin saber eso.

Por eso no me siento ni un poco arrepentida de haber perdido.

—Christina.

—… ¿Qué, Leon?

La expresión en su rostro cuando dijo mi nombre es difícil de describir. No estaba triste. Tampoco enojado. Sería más preciso decir que estaba estupefacto, pero tampoco era eso.

—Um, por alguna razón mi dinero parece haber desaparecido…

Su rostro parecía un fantasma mientras hablaba, mis hombros comenzaron a temblar.

Toda la esperanza y desesperanza desapareció de su rostro, pero todavía veo fragmentos de una expresión que no parece decidirse. Tal rostro me haría sentir culpa en mi buen corazón, pero tengo mis excusas también.

—Esto, ¡esto no es mi culpa! ¡Fue la tuya! ¡Porque fuiste a apostar conmigo!

—¡¿Qué?!

La expresión de Leon se transformó en ira al escuchar mi argumento.

—¡¿No fuiste tú quien dijo que “incrementaría mi dinero”?! ¡Creí en ti!

—¡Equivocado! Te dije que apostaras la primera vez. Después de eso nunca te ordené que lo hiciera. Cada vez después de esa ocasión fueron tus acciones egoístas. ¡Como si alguna vez fuera a decirte algo tan estúpido como apostarlo todo! ¡Podrías haber dejado lo suficiente para que comamos, idiota!

—¡Tú, tú realmente dijiste algo como eso! ¡Estuve guardando ese dinero por mucho tiempo sólo para el Festival! ¡¿Y ahora desapareció por completo?! ¡¿Entiendes cómo me siento ahora?!

—¡¿Cómo podría saberlo?! ¡No es mi culpa que lo perdieras! ¡Es lo correcto que aclare eso!

Estaba apretando sus dientes ahora, pero este asunto no tiene nada que ver conmigo ahora que establecí que él tiene toda la responsabilidad por el asunto.

Bufé y miré hacia otro lado con mis brazos cruzados.

Y me encontré con la mirada de Marywa.

—… Ah.

Recuerdos de mi aplastante derrota se revivieron en mi mente y la sangre desapareció de mi rostro. No se contuvo ni mostró clemencia. Fue un juego de un solo lado y bastante rápido. Ni siquiera tuvo valor como entretenimiento, y los espectadores lo encontraron bastante aburrido.

Luego de terminar su masacre, Marywa abrió su boca que se parecía a la puerta del infierno.

—Bien, deberíamos irnos ahora.

No le pregunté a dónde. Es bastante obvio sin que tenga que decirlo.

Claramente iba a ser escoltada al infierno. Como el guardia que me acompañaba tenía la forma de Marywa, los sirvientes de Calibrachoa no la detendrían. Marywa incluso sirvió como la profesora particular de la hija mayor de Calibrachoa una vez, así que la reconocen como una persona con una verdadera identidad.

Este es el final. Estoy terminada. Mis pensamientos sombríos trajeron una sombra de desesperación que comenzó a escalar por mis piernas.

—Un, Marywa. ¿A dónde vamos…?

—Ahh.

Pero quizás todavía tengo esperanza. Me arrojé a esa posibilidad mientras le preguntaba. Marywa suspiró con pesadez como si estuviera agotada.

—Querías pasear y comer, ¿verdad?

—¿Eh?

¿Comer?

Había asumido que lo único que me esperaba ahora era el tipo de regaño llamado castigo corporal. Pero sus palabras inesperadas me detuvieron.

—¿A qué te refieres, Marywa?

No puedo creer que ella me de nada que no sea el látigo. Mis ojos se abrieron sorprendidos mientras los suyos se entrecerraban irritados.

—No hay nada que explicar. … Ah, tú también. Eres amigo de la anterior Diosa de la Victoria, ¿verdad? Si fuiste involucrado desafortunadamente con esta bribona de aquí, lo menos que puedo hacer es comprar la cantidad de comida equivalente a tus pérdidas originales.

—¡¿Lo dices en serio?!

—Sí, estoy segura de que sabes mucho más de este lugar que yo. Por favor déjanos saber si hay algunos puestos buenos cerca. No tengo intenciones de ser tan inmadura como para quitarle el dinero a un niño.

—Bien. Ese era el propósito original de cualquier forma. Y no era mucho para empezar.

Siempre rápido al cambiar, el rostro de Leon ahora estaba completamente vacío del miedo que tenía. Ya se olvidó de la desesperación de perder su dinero, y la sonrisa regresó a su rostro.

—Bueno, lo haré. Christina, pensé que ella era aterradora, pero en realidad es una buena persona.

—Estás siendo engañado. ¡Te engañó por completo…!

—Señorita Marywa, ¿qué piensas sobre la opinión que Christina tiene de ti?

—¡Idio-!

Algunas veces siento envidia de la simpleza de los plebeyos. Intenté advertirle al estúpido Leon, pero él comió el anzuelo del dinero y no me escuchó. Lo que es peor, descubrió en un corto periodo de tiempo que Marywa es mi debilidad.

Esto provocó que dijera cosas que no debería.

—Sí, sí. Ella puede decir lo que quiera.

—… Hmph. Marywa, ¿no es demasiado despreocupado eso?

Perdí mi balance mientras me sentía algo deprimida. Mirándola de cerca, hay algo diferente en su expresión. No era su usual máscara de hierro. La impresión completa que daba con su postura rígida y su comportamiento de negocios era igual, pero de alguna forma había una atmósfera lánguida a su alrededor.

—No estoy trabajando ahora. Tendremos bastante tiempo para discutir lo que sucedió hoy en una fecha posterior —respondió francamente a mi pregunta.

Ahora que lo recuerdo, Marywa actuó de forma similar esa vez que canceló las lecciones del día.

Aun así, tengo mis dudas.

—Estás diciendo que planeabas educarme…

—Cualquier adulto con sentido común por lo menos le advertiría al niño que piensa que tiene suerte en las apuestas, sin importar si está en servicio o no. Ahora bien, vámonos.

—Oh, espera. Surfania y Mishuli están…

Ellas parecen estar pasándolo bien así. Y tienen guardias, ¿verdad? Entonces debería estar bien dejarlas por un rato.

Diciendo esto, Marywa tomó mi mano y comenzó a caminar. La seguí porque me estaba arrastrando, y Leon nos siguió.

—…

Estaba segura de que tenía mi mano sólo para evitar que nos separemos. Y no quiero perderme en la multitud como le pasó a Surfania, así que me agarré con fuerza.

No hay otro significado detrás de eso.

Pero, no lo sé.

—… Marywa.

—¿Qué sucede?

—… Nada. No te preocupes.

Quizás sea mi imaginación, pero la mano de Marywa mientras me guía tiene una cierta calidez.

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