Mi hermana, la heroína – Capítulo 49

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


Mi nombre es Christina Noir. Soy una genio.

Corría por la mansión al año, con tres manejaba el habla, a los cinco leí cada libro en la biblioteca de mi padre. A los siete participé en mi primer Baile y sorprendí a la sociedad al representar a la dama perfecta y a los nueve me enamoré por primera vez.

Ahora tengo once años.

Han pasado dos años desde que me di cuenta que estaba enamorada a los nueve. Dos años deberían haber sido suficientes para analizar mi corazón, pero incluso una genio como yo no pudo resolver este dilema conocido como amor. Todavía no pude quitarme lo que se plantó ese día en mi corazón.

Como prueba de ello, estoy sola en mi cuarto sosteniendo mi cabeza frente al espejo.

—Uh…

No hay nada extraño en mi reflejo. Le pedí a los sirvientes que me arreglaran apropiadamente. Prefiero ropas elegantes, pero puedo decir que no tengo mal gusto. Este vestido con una base roja luce bien en mí y fue hecho para acentuar mi encanto.

La chica que aparece en el espejo es la hermosa e impecable Christina Noir.

Estoy preparada para encontrarme con Charles. Como una genio, es claro que estoy a la altura de la tarea. No hay nada de lo que deba preocuparme.

Y aun así, algo me está agitando increíblemente.

Esto sucede ocasionalmente cada vez que Charles viene de visita.

Acercándose a los diez, sus deberes públicos aumentan cada vez más. Y no sólo es su aparición en público, también tiene que pasar más horas estudiando que antes. Como mi propio horario tiene que alinearse con el suyo, se volvió cada vez más difícil vernos dos o tres veces a la semana como solíamos. Estos días sólo podemos vernos una vez al mes en la mansión.

Quizás sea por no haberlo visto hace tanto tiempo, pero comencé a sentirme nerviosa cuando pienso en él.

De hecho, mientras que el rostro en el espejo no está tan rojo como mi rostro, está bastante cerca.

Mis emociones deben estar mostrándose. Ya no podemos compartir palabras y sentimientos inocentemente y sin reservas como antes.

Mientras permanecía en mi cuarto con mi incomodidad, Mishuli vino a visitarme.

—Hermana… Oh, ¿qué estás haciendo? —me preguntó después de ver mi rostro.

Mi amado ángel creció en los pasados dos años. Quizás sea una expresión extraña ‘El crecimiento de un ángel’, pero ¿cómo más podría describir su belleza que aumenta con el paso de los días?

Quizás debería cambiar de trabajo en algún momento. De Ángel a Diosa.

Mishuli sigue teniendo nueve años, pero su adorabilidad es abrumadora.

Como la veo volverse cada vez más encantadora con el paso del tiempo, me hace olvidarme de mis planes de independizarme. Sólo quiero abrazarla.

—¿Por qué tu rostro está rojo? ¿Estás enferma?

—Mishuli… No, no es nada.

Mi separación de ella está yendo sin problemas. Sé que somos inseparables, pero una vez que cumplí los diez, comenzamos a pasar más tiempo por nuestra cuenta. Recientemente, Mishuli pasa más tiempo sola que conmigo.

Pero aun así, no cambia el hecho de que somos hermanas cercanas.

—No hagas eso. Podrías tener un resfriado.

Mishuli lucía algo triste mientras acortaba la distancia entre ambas.

Cuando era más joven, obedecía cualquier cosa que le decía sin problemas. Pero ahora a menudo muestra una independencia al ir contra mi voluntad de vez en cuando.

—Voy a verificar tu temperatura, hermana.

—No, te lo dije. Estoy bien…

—No, no es así.

Mis protestas no son nada. Mishuli ahora está lo suficientemente cerca como para tocarnos, y presionó su frente contra la mía.

Sus ojos azules están cerca mientras miran a los míos. Ya no tienen la misma transparencia que tenían cuando nos conocimos por primera vez, ahora tienen toda clase de emociones mezcladas. Brillan con una luz fuerte y humana.

—Hermana, tienes el mal hábito de mantener tus problemas para ti… Sí, después de todo sí tienes fiebre.

—¿Huh? ¿En serio?

—Sí, ¿por qué mentiría?

—Hmm…

Dejando de lado mi rostro enrojecido, no estoy consciente de alguna anormalidad en mi salud.

Pero si Mishuli lo dice, entonces debe ser cierto.

En cualquier caso, este sentimiento de presión en mi pecho debe ser también por mi enfermedad.

—Una fiebre… ¿Eso significa que tengo un resfriado?

—Eso creo. Si no hay otros síntomas, todavía estás en las primeras fases. Deberías descansar por un tiempo.

—Ya veo.

Oh, así que sólo era un resfriado.

Eso tiene sentido.

Ya veo. Ya veo. Aunque me encontraré con Charles después de tanto tiempo, sería demasiado pensar que es la causa de mi malestar. Tiene completo sentido. Mi estado mental sólo está siguiendo a mi estado físico. No puede evitarse.

—Supongo que tendré que hacer que Charles se vaya hoy también.

No estaría bien que él también se resfriara. Charles está bastante ocupado estos días, no tiene nada de tiempo que perder en visitarme.

—Oh, hermana.

Mientras pensaba en enviar un carruaje al Palacio con el mensaje para cancelar la reunión, Mishuli tomó mi mano y la apretó.

—Me quedaré contigo todo el día y te cuidaré hasta que te recuperes.

—… Pero podrías enfermarte también.

—No te preocupes. Después de todo somos hermanas, ¿verdad?

—Cierto.

Mishuli se rió con una sonrisa sincera y no pude evitar imitarla.

Realmente ha crecido. Ya no somos dependientes de la otra. Somos hermanas que se ayudan entre sí. Somos las más fuertes.

—Bien, entonces lo permitiré.

—¡Bien!

Sonreí feliz, decidiendo dejarme mimar por la amabilidad de la hermana más adorable del mundo.

Por cierto, tengo programada una lección con Marywa en la tarde.

Por supuesto, también le envié un mensaje a ella con anticipación, contándole sobre la situación. Pero Marywa vino a tiempo y las lecciones se realizaron como siempre.

—¿No pensaste que podría estar durmiendo en la cama hoy?

—No.

Quizás los cuidados de Mishuli resultaron éxitosos, porque el calor desapareció de mi rostro para entonces y volví a la normalidad. Así que no hubo problemas en realizar mis lecciones, pero estoy confundida sobre cómo pudo saberlo.

Marywa apareció en la Casa Noir con tanta compostura, no lucía ni un poco preocupada por si sus lecciones tuvieran que cancelarse.

—¿Cómo? Tenía fiebre en la mañana. Usualmente, uno no pensaría que bajaría por la tarde. Y ni siquiera eres un doctor, ¿cómo llegaste a asumir que estaría bien?

—Una simple teoría que sería demasiado presuntuoso para referirse a ella como una predicción.

Ante mi pregunta, Marywa respondió con frialdad, sin ninguna molestia.

—Los idiotas no atrapan resfriados. Lo más seguro es que fueras mal diagnosticada en la mañana.

—¡Hey, retira eso!

—No lo haré. Sólo escuché la situación de alguien más, e incluso así pude comprender fácilmente el método que tu hermana utilizó para engañarte. Es tiempo de que te des cuenta tus fallas en términos de sensibilidad. El Príncipe Charles también lo heredó. Esa disposición suya y de Mishuli sin lugar a dudas creció hasta convertirse en cualidades problemáticas. Te lo diré basado en mi propia experiencia, pero involucrarse con personas como esas sólo terminará en desastre.

—¡¿De qué estás hablando?! ¡¿Estás culpando a Mishuli por preocuparse por mí?!

Últimamente, sólo le hablé con educación, así que puedo ignorar sus insultos. Pero hija del Duque o no, no puedo evitar gritarle por lo que dijo ahora.

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