Mi prometido ama a mi hermana – Arco 5 – Capítulo 2

Traducido por Kavaalin

Editado por Sharon


—Wow, tu boda fue realmente grandiosa. Sabes, tu prometida… No, es tu esposa ahora. Pensé que era una mujer de voluntad férrea, pero si no habla, no se ve tan mal.

Era el único junto a mi amigo. Lo escuché hablar sin alterarme por sus palabras y sonreí con ironía. Para empezar, Ilya siempre fue una persona de pocas palabras.

Pero probablemente sería inútil explicárselo ya que ya había visto su lado aterrador. Una parte de él pensaba que Ilya era una persona que regularmente abusaba verbalmente de otros.

—Pero una vez que todo está pensado y dicho, ¡la mejor sigue siendo Silvia! ¡Es como un ángel!

Apretó ambas manos con emoción y su voz fuerte atrajo las miradas de las personas que nos rodeaban, exactamente igual a la otra vez. La expedición de la orden caballeresca a la que pertenezco había terminado y finalmente habíamos regresado a nuestro cuartel. No había vuelto a casa por varias semanas y mi superior se estaba riendo de mí, diciendo que lo tenía difícil como recién casado.

Me dijeron que si escribía una carta, mi esposa estaría complacida, pero desde la ceremonia de bodas, los dos no tuvimos ni una sola conversación que lo pareciera. Aunque fui a la ciudad a comprar papel para cartas que pudiera gustarle a una mujer, en el momento de posar la punta de mi bolígrafo en ese papel nuevo, mis dedos se pusieron rígidos.

Por lo menos, pensé que estaría bien escribir palabras para preguntar por su salud, pero las que se me ocurrieron sólo expresaban preocupación por el estado del territorio. Terminó siendo una carta de negocios que le pedía que cuidara del bienestar de los ciudadanos.

No podía dejar de sorprenderme por el contenido, era como un informe escrito.

Originalmente, no tenía la intención de escribir algo como esto. Quería decir algo más personal. Por ejemplo, en el área de la expedición, vi las flores blancas que a Ilya le gustaban crecer en abundancia y esa vista era realmente hermosa. O que cuando fui al centro de la ciudad, encontré un adorno para el cabello que luciría bien en ella. Que fue difícil someter al grupo de bandidos, pero de alguna manera nos las arreglamos para cumplir la misión. Que la expedición fue más difícil de lo que había imaginado, pero mis amigos me apoyaron.

Todo lo que quería decir era realmente trivial, pero tenía la intención de hacer una lista de todas las cosas que ella probablemente querría saber. Y aun así, la pluma escogió arbitrariamente palabras diferentes e hiló las oraciones.

Cuando finalmente termine de escribir, doble el papel y lo metí en el sobre. El peso sobre mis hombros aumentó. Sólo un suspiro se filtró de mi boca. Sentí que había pasado la mayor parte de mi tiempo libre durante esta expedición escribiendo cartas.

Es molesto. Pero quiero ser “un buen marido”. Como hombre, tenía el deber aristocrático de formar un matrimonio político, pero comprendo que no puedo asumir esa responsabilidad yo solo.

Quiero ir a casa. Quiero irme a casa pronto. Cuando vea su cara, seguramente, las palabras vendrán a mi mente con naturalidad. La distancia física debe ser proporcional a la distancia de nuestros corazones. Debe ser eso, seguramente.

Sin embargo, en algún lugar dentro de mí, también había una parte que pensaba que sería mejor no encontrarme con ella. Cuando me vea, seguramente bajará la mirada. Había estado haciendo eso desde hace mucho tiempo.

Es por eso que podía imaginar esa escena fácilmente. Sé que no me odia, así que le había preguntado qué pasaba. Pero, ella simplemente sacudió un poco la cabeza y me mostró una sonrisa.

—No es nada —me dijo. Pero en su suave expresión, otra intención estaba oculta.

No conocía la profundidad de esa intención, su fuerza.

Observando tranquilamente por la ventana, la fría luna me miraba de vuelta.

Probablemente regresaré a la mansión mañana por la mañana. Por alguna razón, cuando cerré los ojos, de repente vi cabellos plateados.

Me pregunto cómo estará Silvia.

Tal pensamiento cruzó por mi mente. Más que el rostro de mi esposa, más que la existencia de mi esposa, lo que vagaba en mi mente era esa hermana pequeña.

Aunque ese hecho me inquietó considerablemente, durante la expedición me di cuenta de que solo estaba pensando en ella. Luego, otra carta fue escrita aparte.

Cuando una voz hizo eco dentro de mi mente, diciéndome que eso estaba mal, la ignoré y seguí escribiendo. A veces incluía una flor prensada dentro de la carta y soñaba con la expresión feliz de esa niña. Me estremecía al pensar que hacía algo así sin la menor vacilación, a pesar de que nunca lo había hecho para Ilya. Sin embargo, no pude controlarme.

Porque esa niña era mi hermanita. Justifiqué mi conducta incluso preparando la excusa de que es obvio que debería preocuparme por ella.

A diferencia de Ilya, que podía manejarlo todo sola, Silvia me miraría con una mirada dependiente. Sentía una sensación de alivio cuando veía la silueta de la afligida niña que ni siquiera podía pararse sola.

Lo que estaba frente a mí, era el ideal que había imaginado durante mi infancia.

Quería convertirme en una persona en la que pudieran confiar. Quería ser una persona fuerte que pudiera proteger y cuidar a alguien. Sin embargo, no estaba permitido que la persona que estuviera a mi lado fuera una persona débil que necesitara de la protección de los demás. Gobernar un territorio no era algo fácil.

En el momento en que apareciera una debilidad, te sacarían a rastras. Por eso, no podía convertirme en la pareja de esa persona que se convertiría en mi debilidad.

Mi pareja debía ser alguien que pensara por sí misma, que pudiera expresar su voluntad, que pudiera valerse por sí misma, que pudiera ponerse de pie en el frente en caso de emergencia y dar las órdenes.

Por eso había elegido a Ilya. La había elegido porque era un matrimonio político, pero esa no era la única razón. Me comprometí con ella desde pequeños, sin embargo, si sus logros para convertirse en la esposa de un marqués no hubiesen sido suficientes, el acuerdo podría haberse cancelado en cualquier momento.

Ella no lo sabía, no obstante, no fue negligente en sus esfuerzos. Encontraba su actitud de sincero interés hacia mí más deseable y, aunque parecía improbable que naciera el amor, pensaba que podríamos confiar el uno en el otro.

Era práctico y realista. Confiaba en ella y ella debería confiar en mí.

Al vivir de esa manera y con el paso de los días, nos convertiremos en una pareja genuina. Me había comprometido a hacerlo realidad. Incluso si el amor no florecía, al menos, pensaba que podríamos convertirnos en compañeros de armas que se protegieran las espaldas.

Y, aun así…

♦ ♦ ♦

Cuando el mantel de la mesa volcada tocó el suelo, las piezas de porcelana rotas volaron en todas direcciones.

Ilya, que miraba estupefacta, inconscientemente tropezó por tratar de alcanzarlos.

Ninguna mano vino en su auxilio, se desplomó bruscamente en el suelo. Mi rostro mostró una expresión de desprecio cuando vi su apariencia, la cual podría llamarse antiestética.

Silvia, había muerto.

Ante este hecho, no pude reprimir las emociones violentas que brotaron en lo profundo de mí. La tristeza solo me dominó por un momento. Después de tomar una respiración profunda, fui controlado inmediatamente por el odio.

Dentro de mi cuerpo un ardiente odio y furia se arremolinaban. Si tuviera que hablar ahora, solo podría escupir maldiciones. Respirando pesadamente como una bestia, finalmente logré decir algo.

— ¿Tú…?

¿Tú mataste a Silvia?

La voz que había dicho eso parecía bastante distante. Como si la escena que se exhibía frente a mí fuera actuada por otra persona. Sin embargo, el ver la expresión de claro alivio de Ilya cuando escuchó que Silvia estaba muerta, me hizo comprender el eje del asunto.

Sin pensarlo, mi mano que sujetaba el cuchillo se puso rígida y di un gran paso con la intención de apuñalarla en el cuello. Si el mayordomo no hubiera interpuesto la mitad de su cuerpo para protegerla, la punta del cuchillo ciertamente habría perforado su pálida piel.

Seguramente tenía la mente en blanco en ese momento.

— ¡Amo!

La voz del mayordomo era casi amenazadora y me privó de mi espíritu de lucha.

La navaja cayó de las yemas de mis dedos, y al mismo tiempo, todo mi cuerpo perdió su fuerza como si no pudiera soportar esa sensación de vacío. El hecho de que apenas lograra evitar desplomarme se debía probablemente a que, como aristócrata, como hombre, aún conservaba un último rastro de orgullo. No sabía si estaba aliviado de no haber matado a mi esposa o si me arrepentía de no haberlo logrado.

Yo confiaba en ella. Tenía la intención de cuidar de ella. Tenía fe en ella como mi esposa.

Cuando pensé eso, ya no quise ver su rostro.

La voz quejumbrosa de esa mujer mezclada con sollozos parecía perseguirme y se sentía extremadamente desagradable. Sintiendo náuseas cuando vi que los dedos de esa mujer se extendían en mi dirección, salí de la habitación mientras reñía por mis pies tambaleantes.

Tenía que ir a ver a Silvia. Si esa chica realmente había muerto, al menos quería decirle algunas palabras de despedida.

Estaba bien condenar a Ilya más tarde.

No tenía la intención de perdonar a esa mujer que había asesinado a su propia hermana.

¡¡No, no, no!!

¿Cómo, cómo llegaste a esa conclusión? Tú, ¿qué diablos estás diciendo? Ilya nunca haría una cosa así. Ella no es el tipo de persona que podría hacer eso.

Ciertamente, era difícil decir que amara sinceramente a su hermanita. Estaban lejos de llevarse bien. Pero no la odiaba hasta el punto de querer matarla. Ilya, amaba a su hermana. Eso era cierto, estaba seguro de ello.

—Reúne las pruebas del delito cometido por Ilya. No te pierdas ni una sola, reúne todo.

Cuando le di la orden al mayordomo detrás de mí, él respondió de inmediato y desapareció. Probablemente comenzaría a trabajar de inmediato. Era un excelente mayordomo. Podía prever que no tardaría mucho en terminar el trabajo.

Mientras tanto, tenía que continuar con los preparativos para divorciarme de Ilya.

Asesinar a un miembro de la familia era un delito grave, aunque la mayoría de los nobles no podían salir librados, era una historia diferente para alguien de una Casa Marquesina. Para no dejar que Ilya estuviera protegida por nuestro rango en la corte, tenía que retirarla del registro familiar y aislarla de la Casa Condal de sus padres.

Espera, por favor espera. ¿Qué demonios estás tratando de hacer?

La niña que me llamaba su razón de vivir fue asesinada. Ese pecado debía ser pagado.

¡Detente, detente, detente, detente, por favor…!

Te mostraré una terrible realidad peor que la muerte.

¿Por qué, por qué…?

♦ ♦ ♦

—Tú… ¿Por qué, eres tan injusto, por qué vas tan lejos…? Incluso si fue por un período corto, ella seguía siendo tu esposa.

Después de haber tomado una licencia de la orden caballeresca a la que pertenecía, me encerré en mi mansión. Mientras estaba reuniendo los documentos para solicitar el divorcio, mi amigo apareció con una expresión de aflicción como si estuviera visitando a alguien enfermo. El hombre al que no había visto en mucho tiempo no poseía su alegría habitual.

Él era el hombre que había insultado a Ilya, la que solía ser mi “esposa”.

Sonreí y le dije que estaba desilusionado por su monstruosidad y por cómo abusaba de los demás. Incluso tú, ¿no te enfureciste cuando supiste que ella había asesinado a Silvia? Que las cosas hayan llegado a este punto, es la propia Ilya pagando por sus propias malas acciones. No soy yo quien hizo esto.

—Soleil, yo… No puedo soportar verte así. Tanto a ti, como a ella. ¿Por qué no la perdonas?

Mi amigo agachó la cabeza y murmuró unas pocas palabras de clamor. ¿Perdonarla? ¿Qué estás diciendo? ¿Hay alguna razón para perdonar?

Ella mató a Silvia.

— ¿Fuiste a verla siquiera una vez? Ella todavía cree que irás a sacarla.

La voz de mi amigo se abatió de forma poco natural. Pensaba que podría estar llorando, pero no entendía el significado de sus lágrimas. Cuando incliné mi cabeza con asombro, él lucía como si hubiese visto algo inconcebible y se cubrió el rostro con su mano derecha.

— ¿Planeas convertirte en un asesino…?

Pensé en el significado de sus palabras inquisitivas dichas con un tono mortecino, pero realmente no entiendo. La que era una asesina, era Ilya. ¿Por qué tenía que ser culpado? Estaba haciendo lo correcto.

Lo correcto.

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4 thoughts on “Mi prometido ama a mi hermana – Arco 5 – Capítulo 2

  1. Kazummi says:

    He llorado mucho en estos 2 capitulos, maldito lo odio , la verdad no puedo sentir ni lástima, por lo menos que muera mi niña y descanse en paz, sufro tanto

  2. Loretta says:

    Yo también creo que hay algo muy raro, parece que lo están controlando para hacer sufrir a Ilya, y la única sospechosa es Silvia, quien parece que ya lo conocía de antes de la reunión del té y ya lo anhelaba… es una locura y ya me da lo mismo, sólo dejen morir de una buena vez a Ilya o dejénla ser feliz

  3. Anita says:

    leo y leo y con cada palabra que veo cada vez odio mas a soleil, creo que hace mucho que no me desagradaba tanto un personaje, ya sinceramente no me interesa su punto de vista porque solo hace que lo odie mas y me queda claro la mala persona que es.

  4. Miriam says:

    ¿Esta es la forma del autor para hacerme sentir mal por haber odiado al Soleil sin saber sobre su punto de vista? Hasta me hace creer que Silvia de alguna forma pudo haber realizado algún tipo de hechizo o pacto para tener a Soleil en su palma pero venga en este punto ya no puedo sentir lástima por él.

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