Modo Automático Apagado – Capítulo 25: ¿Es dios la abreviatura para una plaga?

Traducido por Kiara

Editado por Raine


Oh Dios mío, ¿cómo pasó esto? ¡Alguien que me explique esta situación ahora!

No hay nadie que escuche, no importa cuanto grite en mi mente.

Pero como no había estado pendiente de nada más, no me di cuenta de su sombra. ¿Por qué razón me quedé tan absorta en los dulces? Qué tonta.

—Mariabell-sama, ¿te sientes bien?

—Ah, sí. Mi nombre es Mariabell Tempest.

Estaba demasiado agitada y apenas acababa de responder a Tuvalu. Debo parecer una persona sospechosa o, mejor quizás, me veo con una sonrisa preocupada, pero finalmente puedo arreglar la situación.

Actualmente estoy inquieta, pero antes de eso, soy una noble y esta es una reunión social. Es imposible para mí ignorarlo después de que él se haya presentado. Apresuradamente, cepillé mi vestido ligeramente y bajé la cabeza.

—Lo sé. Eres la hija de la casa Tempest y eres una persona muy talentosa.

—No, yo soy…

—También manejaste muy bien ese incidente anterior.

Cuando hablo de “talentos”, pensé que diría lo mismo que Francia-sama, sobre la contribución al descubrimiento del atributo de la luz. Así que traté de negarlo, pero no pude devolver nada a las siguientes palabras que dijo con una sonrisa ambigua.

¿Eso significa que vio lo que pasó hace un momento? Era consciente de mi entorno, pero no creía que Tuvalu estuviera cerca. Tal vez no debería contar tanto con mi cautela.

—¿Sólo viniste a decir eso?

No sé si fue en disgusto o un elogio, pero si eso es todo, apúrate y vete.

—No, solo me pidieron que jugara el papel de mediador.

—¿Mediador…?

El papel de mediador: una persona que actúa como intermediario para resolver los conflictos de dos partes… tengo un mal presentimiento.

—Tuvalu, no me importa.

—Runa… Te dije que esperaras hasta que llamara. —un chico de cabello plateado con ojos azules apareció detrás de Tuvalu.

En este lugar se realiza una fiesta donde las personas se reúnen y se visten elegantemente para felicitar a una persona que brilla por encima de todos los demás, una persona a la que todos están dando sus bendiciones y también quien ocupa el papel principal del evento de hoy: Runa Vi  Leonova.

Como noble, cuando hay un príncipe ante tus ojos, las acciones adecuadas a tomar serían bajar tu cabeza y dar tus bendiciones, pero lo siento, mi cabeza aún tiene que regresar. Siento como si el aire hubiera sido drenado de los alrededores. Sin embargo, no hay duda de que esta es una situación bastante mala en mi suposición.

Mientras hablaba con Tuvalu, los ojos del príncipe Runa no dejan de verme, y si le doy la espalda y huyo, seguramente me matarán: asesinada por abandonar al príncipe o algo así; probablemente.

—Señorita Mariabell Tempest.

—Wah, ¡sí!

No me llames tan repentinamente, es malo para mi corazón.

—Parece que uno de mis parientes dijo algo grosero hace un momento.

—Familiares… ¿Quiere decir Francia-sama?

—Sí.

Tuvalu también, pero ¿cómo lo supieron? Estoy segura que no estaba cerca cuando ocurrió.

—Los que estaban viendo la escena me dijeron.

—¡Eso no era necesario…! —Casi chasqueo con mi lengua sin querer. Aunque me contuve y no lo hice. En frente del príncipe, soy una dama y hay muchas razones por las que sería malo si en realidad hiciera un chasquido con mi lengua.

—Me disculpo en lugar de Fran, lo siento.

—No, no es gran cosa… no hay necesidad de molestar a Runa-sama por este asunto.

O en realidad: Lo siento pero por favor no hagas nada innecesario. Llamaría aún más la atención si permitiera que el príncipe se disculpe personalmente conmigo… no más atención, por favor.

—¿No es gran cosa? Pero… escuché que no solo se mencionó a Mariabell-sama, sino también a su madre.

La persona que informó a estos dos, ¿cuánto dijiste? La voz de Francia-sama no era fuerte pero tampoco era débil, y ella era consciente de su entorno. Ella es un miembro de la rama de la familia real, así que incluso si dijo algunas cosas, no debería ser un problema tan grande… ¿por qué molestarse en decirle a estas dos personas? Si tenías que decir, escoge decirle a un adulto, ¡aunque hubiera sido mucho mejor si tan sólo lo hubieras olvidado!

Tuvalu y el Príncipe Runa están volviendo sus ojos en duda… parece que no se resolverá a menos que diga algo.

—Me dijeron algo sobre el color de mis ojos.

Aunque lo suavicé considerablemente, no es una mentira. En verdad el tema principal fue sobre el color de los ojos y algo sobre el linaje pero, para ser sincera, realmente no estaba prestando atención.

—Es cierto que los ojos de Mariabell-sama son de un color inusual.

—Aun así, eso no debería ser condenado.

Me pregunto por qué, pero hay una gran sensación de incongruencia cuando tus objetivos de miedo te defienden. Es algo bueno, pero de alguna manera… es más que nada sorprendente.

—A mí no me importa, así que, por favor, hagan lo mismo.

—Pero…

—Los valores difieren por persona. Si ven mis ojos como hermosos o como espeluznantes, es su decisión. A mí me gusta este color, así que no importa lo que piensen los demás. —Así que, por favor, no se opongan. Para ser honesta, es molesto lo exagerado que esto se volvió. —Por lo tanto, príncipe Runa, por favor, no te preocupes.

Mantener esta sonrisa se está poniendo difícil. Al mismo tiempo, mi garganta se está secando. Si pudiera beber el té que trajiste… pero siento que ahora sería inútil. Aunque haya sido traído para mí, es algo que trajo Tuvalu… me siento inquieta. Como sea, todo está bien así que por favor váyanse rápido.

—Pero…

—Runa, parece que hay de dejarlo. —Quien tomó las riendas de este asunto fue Tuvalu. Es inesperado, pero bueno. —Si se corre la voz de que un miembro de la rama de la familia real hizo un comentario absurdo a la hija del duque… No sé qué tipo de conmoción causará. Afortunadamente, el rey y otros adultos no parecen estar conscientes todavía.

¡Excelente! ¡Así! ¡Pon fin a los sentimientos del príncipe Runa!

—No me gusta dejarlo así.

—Lo sé, sin embargo, si continuamos será un inconveniente para Mariabell-sama.

¡Pero no me menciones…!

—Incluso si juzga las acciones de Francia-sama, debe hacerse con el consentimiento de Mariabell-sama. Sin embargo, ella no lo quiere.

—Entiendo.

Aunque no parecía satisfecho con cómo terminó la situación, Tuvalu parece haber tenido éxito en persuadir al príncipe Runa. Gracias, siento que mi positividad ha aumentado un poco pero, porque ya estaba en números negativos para empezar, ahora mismo está en cero.

—Entonces, esta vez lo dejaremos debido a la generosidad de la señorita Mariabell.

—Muchísimas gracias.

Pero… Sólo soy perezosa, no generosa.

Francia-sama, aunque parece mayor que yo, no parece estar en la escuela preparatoria todavía. Creo que ella es de nivel de secundaria. No me sentiré abrumada por el abuso verbal de tal oponente. De hecho, es lindo si lo piensas como pubertad y etapas rebeldes.

—Tuvalu, necesito volver a los saludos.

—Ah, lo sé.

—Bien… entonces señorita Mariabell, discúlpeme.

El manto en su hombro se agitó cuando el príncipe Runa se alejó de mí.

Me alegro de que se rindiera, pero…

—Eh, ¿Tuvalu-sama no irá?

—No tengo nada que ver con los saludos de Runa.

A mi lado, todavía está Tuvalu.

Si no es molestia, ¿por qué estaban juntos? Me gustaría saber, pero pensándolo bien, prefiero no involucrarme. Príncipe Runa, por favor, llévate también a esta persona.

—Una persona como Francia-sama puede aparecer de nuevo.

Aparentemente parece que quiere ser una escolta de compañía…  ¡Gracias, pero por varias razones, preferiría no estar involucrado con usted!

—El té, ¿no se enfriará pronto?

—Muchas gracias…

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