Cenicienta – Capítulo 50: El cumpleaños es el campo de batalla

Traducida por Den

Editada por Sakuya


¡Wuaaa!

He irrumpido en la mansión de los Erschlen muchas veces en los últimos meses, ¡pero hoy estoy particularmente emocionada! Es el cumpleaños de la perla en manos de su padre; Priscilla Erschlen, la futura Princesa Heredera.

La flor de la sociedad ha sido imitada y su aspecto brillante rivaliza con un baile en el Palacio Real.

El salón de baile y las áreas adyacentes, han sido decoradas con hermosas flores en hermosos jarrones. Las decoraciones y los marcos de los cuadros, brillaban a la luz. Son muy bonitos, me siento muy impresionada.

Por cierto, en la mansión Castley, las decoraciones no son muy caras. Mis padres patrocinan a muchos artistas desconocidos; podrían ser famosos en el futuro, pero por ahora, estaban ahí porque el arte les gustó a mis padres.

La casa Brennan está actualmente decorada con armaduras y armamento, pero mi objetivo es que nuestro hogar tenga un ambiente cálido y acogedor.

Fui guiada por el mayordomo, con quien ahora estaba familiarizada, al salón de baile. Estaba muy nerviosa. Sólo después de convertirme en la esposa de Volker es que podía ser invitada a un baile tan elegante. Pensaba que podría ser un fracaso antes, ¡pero ahora es diferente!

Cualquier cosa que haga, se reflejaría en Volker, ¡tengo que prepararme y comportarme de forma ejemplar! Una vez estás casada, debes comportarte de forma responsable con respecto a la otra parte. Siento anticipación.

Tenía una sonrisa feliz para no mostrar mi tensión mientras me dirigía hacia Priscilla para saludarla. Había traído un regalo; unos pendientes hechos a medida por Kalome. Le pedí al diseñador que los creara a la imagen de Priscilla-neesama. El diseño era simple y los pendientes podían usarse en circunstancias cotidianas, pero pretendía expresar la dignidad y belleza de Priscilla. Espero que esté contenta.

— ¡Fredericka, estás aquí! —dijo Priscilla emocionada cuando me vio. Los invitados a su alrededor reaccionaron con sorpresa.

—Feliz cumpleaños, Lady Priscilla —dije cuando llegué a donde estaba. Priscilla abrió sus brazos y la abracé, aunque torpemente, consciente de los ojos de los invitados que nos rodeaban. Decidí ignorarlos y le entregué el regalo que había traído para ella. Tan pronto como lo recibió, Priscilla quitó el envoltorio del regalo y abrió la caja. Su rostro se iluminó cuando abrió la caja.

— ¡Fredericka son encantadores! Estoy tan contenta. —dijo mientras me daba un abrazo más fuerte.

¡Estoy tan feliz! Esto es lo que era tener amigos.

—Ya es suficiente ustedes dos. —Lutina y Mariel se acercaron con copas de champán en la mano, Mariel me entregó una copa.

—Aquí tienes. —dijo.

Se giraron para admirar el regalo.

— ¡Esto es de Kalome! Como era de esperar, la mano de obra y el diseño son exquisitos.

— ¡La idea de Fredericka está viva!

Delfina y Sylvia se nos unieron y se convirtió en un ambiente feliz y maravilloso a la vez.

Los niños del orfanato que visitamos a menudo, habían sido invitados. Le desearon un feliz cumpleaños a Priscilla y cantaron algunas canciones.

Mientras cantaban, todavía estaba tomada de las manos con Priscilla.

— ¡¿No son lindos?! —exclamamos emocionadas.

Lo siento, pero realmente estoy disfrutando de mi lugar al lado de la protagonista, Lady Priscilla. La miré; estaba sonriendo ampliamente y sus mejillas tenía un rubor de felicidad.

Mientras la majestuosa apariencia habitual de Priscilla es agradable, pero la dulce expresión de Priscilla en este momento es realmente increíble; era igual de hermosa que una pintura.

—Priscilla, ¿me recibirás con más entusiasmo? —dijo una voz masculina detrás de nosotras. Nos giramos para ver al Príncipe Stephan. Acompañándolo estaba Volker y otro caballero que tenía una cara muy obstinada por alguna razón; “estoy en el trabajo” decía en su cara áspera.

¿Está molesto porque soy demasiado despreocupada?

Me encogí de hombros y me volví hacia Volker. Me dio una leve sonrisa. ¿Puedes quitar los ojos de encima de tu objetivo, Volker?

— ¡Stephan! —Priscilla sonrió y fue a su lado. Los dos, lado a lado; realmente hacían una buena pareja.

Nosotros y los invitamos observamos a las dos hermosas personas y suspiramos. Pero oímos unas voces discutiendo.

—Deja de pegarte tanto a mí, no puedo caminar. Puedo caminar solo. Mantente lejos.

— ¿Por qué estás diciendo eso? Así es como un hombre acompaña a una mujer. No seas tímida.

—Está bien. Mantente lejos.

Lord Eugene…

El elegante Eugene y la bella Julia de cabello anaranjado, entraron en escena.

—Feliz cumpleaños, Lady Priscilla. —dijo Eugene con una risa.

Julia, a su lado, murmuró: —Felicidades —y bajó la cabeza. Parecía incómoda.

Había intentado esconder mi presencia, pero mi movimiento debe haber llamado la atención de Eugene y se giró hacia mí.

—Señorita Fredericka, ¿cómo es posible que esté entre unos invitados tan respetados como estos? Eres una monstruosidad. ¡Márchate!

Wow. Como de costumbre es muy abierto. Sinceramente, no creo que sea apropiado decir tal cosa.

Hice una reverencia y traté de irme, pero me agarraron del brazo.

—No te vayas, Fredericka. —dijo Priscilla rápidamente mientras fruncía el ceño ante Eugene.

—Fredericka-sama es una invitada que invité personalmente y también es mi hermana pequeña y mi amiga. ¿No cree que está siendo grosero? —dijo con sus ojos violetas ardiendo de ira. Fui conmovida por la belleza de esos ojos y la belleza del corazón de Priscilla.

—Oh, cielos, parece que es mi turno… —Una mano cálida tomó mi otra mano. Me di cuenta de que estaba punto de llorar y traté de no hacerlo.

—Priscilla-sama es maravillosa. Si fuera un hombre pediría su mano en matrimonio, incluso si tuviera que luchar contra el Príncipe Stephan.

— ¡Por favor, deja de decir eso! —dijeron Volker y el Príncipe Stephan al mismo tiempo.

Quería reírme.

— ¡Qué! Qué grosero hablarle de esa forma a un invitado que ha venido por tu invitación. Sólo eres una mujer que tiene suerte de estar en esta posición.

¡Gya! Tal cosa… Mi espalda se congeló al escuchar sus palabras; ¿cómo podía decirle eso a Priscilla-sama, la futura Reina? No era como si fuera la hija de una casa inferior.

Hubo un jadeo de sorpresa colectivo de los invitados y susurros. La actitud de Eugene realmente había llamado la atención de todos.

—Un insulto a mi prometida es un insulto para mí; básicamente, es un insulto para la Familia Real —dijo Stephan mientras se interponía entre Priscilla y Eugene.

Eugene palideció y retrocedió, parecía un poco asustado por el majestuoso Príncipe Heredero.

— ¡¿I-Insultar a la Familia Real?! Ese pensamiento nunca entró en mi cabeza —dijo Eugene nervioso —Es solo porque esa mujer es una monstruosidad… —continuó. Volker dio un paso hacia delante.

—Pero sigues insultando a mi esposa y eso no puede ser pasado por alto. Eugene Cajés, espero que estés preparado.

Un murmullo recorrió la multitud; ¿Eugene será asesinado?

¡Sólo da una apariencia de cortesía y discúlpate!

Pero Eugene sonrió arrogantemente y dijo:

—General Brennan, no puede tirar por la borda su posición lastimando al heredero de un duque por una mujer.

¿Cómo no podía leer el ambiente? ¿Por qué estaba echando más leña al fuego? Los invitados murmuraron. Juntos retrocedieron, cautelosos.

Oh no, la fiesta de cumpleaños de Priscilla está siendo arruinada.

Miré a Priscilla y al Príncipe Stephan angustiada. Ambos estaban furiosos.

— ¡Hazlo!

— ¡Golpéalo hasta que no le quede piel!

¿Era este un campo de batalla? Estos dos son generalmente agradables y confiables. Lágrimas comenzaron a caer.

— ¿Qué te gustaría apostar? Renunciaré a mi posición como General; ¿deberíamos hacer un duelo después de eso? —dijo Volker inexpresivo.

Todos se congelaron ante el comentario de Volker. Renunciar a la posición de General… ¡¿r-renunciar?!

— ¡Brennan eso no! —dijo Stephan confundido, pero Volker se desabrochó el cinturón de su espada y le entregó la espada al Príncipe. Hubo jadeos de sorpresa.

— ¿Realmente va en serio sobre regresar la Espada del Deber Asignado?

— ¡Oh Dios mío!

El Príncipe sostuvo la espada azul en su mano, sorprendido.

Oh Volker. ¡No, por favor!

Quería decirlo, pero no pude; mi voz estaba atrapada en mi garganta.

Alguien estaba dándome palmaditas en la espalda. Me di cuenta que estaba temblando.

—Fredericka-sama, contrólese.

—Todo estará bien.

Gracias a todos los que están tratando de animarme.

—Sí es así, apuesto mi ducado; no necesito nada siempre y cuando tenga a Julia —dijo Eugene.

Incluso si apuestas… probablemente todos pensaron eso, pero no podían decirlo en alto. ¿Eugene era esta clase de persona?

Justo cuando pensé que la colisión entre Eugene y Volker era inevitable, una fuerte voz rompió la tensión.

—Lo siento; ¡no necesito a un hombre que no sepa cuándo retroceder y acepta una pelea que perderá!

¿Señorita Julia?

—Tienes una mala reputación, no tienes moral y eres odiado por tus súbditos. No tienes nada más que tu cara, dinero y estatus. No me casaré contigo. ¡Hemos terminado! La ropa y las joyas me las quedaré como consolidación. —Con eso, recogió su falda y salió corriendo del salón de baile de los Erschlen como un conejo.

¿Eh?

— ¿J-Julia? —Eugene, que se había estado sobresaltado por la sorpresa, finalmente reaccionó, pero Julia ya se había ido; solo quedaba el camino que le habían abierto.

El Duque Cajés que había estado conversando en otra habitación, entró al salón de baile y encontró a su hijo en tal estado.

—Eugene, ¿qué has hecho…? —dijo el Duque tirando del brazo de Eugene, pero Eugene se desplomó en el suelo.

—Duque Cajés… —el Príncipe Stephan intentó calmar al Duque que le gritaba a su hijo.

— ¿Qué planeabas hacer después de haber arruinado el baile de Lady Priscilla? —rugió. La piel alrededor de sus ojos estaba tensa y su cara estaba pálida. Pero nadie podía decir nada, el silencio se intensificó.

—Por favor, acepte mis más sinceras disculpas… —dijo el Duque Cajés. Pero sus manos expresaban claramente su corazón; estaba apretadas tan fuerte por la rabia que estaban blancas.

¿Qué debería hacer? ¿Qué debería hacer? ¿Cuál era la mejor forma?

Diferentes pensamientos pasaron por mi cabeza; apareciendo y desapareciendo, mezclados y turbios… nada bueno. Este pensamiento estúpido es como descansar.

Vale, esta es una técnica de poder. ¡Aquí voy!

— ¡Sí! ¡Gracias a todos! —dije en voz alta mientras aplaudía. Todos me miraban extrañados.

Un sudor frío me recorrió la espalda.

— ¿Fredericka? —Volker llamó mi nombre, desconcertado.

¡Oh, mi esposo! Con la elevación desesperada de mis cejas, de alguna manera me comuniqué con él.

— ¿Se sorprendió, Lady Priscilla? Muchas gracias por su cooperación, Duque Cajés y Eugene.

Priscilla parpadeó y me miró fijamente.

— ¿Fredericka, que estás…?

Volker, el Príncipe Stephan, se deben de estar preguntando qué está pasando, pero por favor, síganme el juego.

—El escenario improbable causó la sensación de estar caminando sobre una cuerda floja. ¿Se asustaron?

El Príncipe Stephan comenzó a sonreír y se cruzó de brazos.

Sí, es una mala idea de escenario y luego seré molestada por esto. Pero esto es todo lo que tengo y estoy dispuesta a aceptarlo.

Lady Priscilla, la protagonista, hizo una amplia y brillante sonrisa.

—Bueno, fui engañada por completo. Es muy malo, Duque Cajés; no estaba preparada para tal sorpresa.

Los invitados estaban sorprendidos y confundidos, pero pronto lo aceptaron.

—Su pasatiempo es un poco malo, pero está bien, me comprendieron.

—No, eso… bueno… —el Duque Cajés no pudo disimular su confusión, pero le pidió ayuda a uno de los caballeros para levantar a Eugene. Estaba aturdido, murmurando.

No sé qué decir… Lo siento.

—Julia… Julia… —Eugene dijo su nombre aturdido, su mirada estaba desenfocada.

—Mi hijo parece haberse tomado demasiado en serio su “papel” … Si nos disculpan. —Dijo el Duque Cajés a Priscilla. Hizo una reverencia a Priscilla y el Príncipe Stephan y dejó el baile.

Inmediatamente los sirvientes sirvieron el champán a los invitados. La orquesta tocó música alegre. Hubo una lluvia de pétalos de flores; los invitados comenzaron a bailar y sonreír. Hubo un brindis. El recuerdo de la mala “obra” pronto desapareció de las mentes de todos.

Me quedé en la nieve de flores y pensé que el ducado Erschlen era increíble. Tiraron de mi hombro.

— ¿Estás aliviada…? —murmuró Volker en mi oído mientras me abrazaba por la cintura y me hacía apoyarme contra él.

— ¿Contento por el juego de tres peniques?

—…Me enamoré —dijo antes de darme un beso en la sien. Me giré para mirarlo, pero mi mirada se encontró con la del Príncipe Stephan y Priscilla.

Tenían una sonrisa mala en la cara.

— ¡Volker, deberías regresar al lado del Príncipe! —dije un poco avergonzada.

Porque estaba nerviosa, empujé a Volker lejos.

Pero ese es mi encanto, ¿no es así?

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