Creo que mi prometido se ha rendido – Epílogo: La novia del Príncipe Heredero ~ A veces hermano y hermana ~ (9)

Traducido por Shisai

Editado por Nemoné


De repente, llegó al Reino de Noin.

—Nee, hermana mayor Chris, mi hermano está algo extraño.

Además del corredor que conecta la Torre Central y el Palacio Phoenix, se preparó un escenario para la fiesta del té; Anna colocó ambos codos sobre la mesa, sosteniendo sus mejillas con ambas manos mientras lo decía.

Aunque era de mala educación estar en esa postura, Anna también lo sabía, pero la única persona frente a sus ojos solo era Christina después de todo. No había necesidad de corregirla mientras solo fueran ellas dos, por lo que Christina hizo la vista gorda ante su mal comportamiento e inclinó la cabeza.

— ¿Qué quieres decir con extraño?

Hoy, Anna invitó a Christina a visitar el Palacio Real.

Desde la fiesta del té del otro día, Alberto parecía estar aún más ocupado y dijo que no podría continuar hablando sobre la boda por un tiempo. Sin embargo, teníamos que hablar sobre cómo lidiar con el Príncipe de Sechs, eso era lo que ella pensaba, pero como Alberto no parecía tener tiempo libre para eso, por ahora decidió venir a conversar con Anna.

Con ojos brillantes, Anna miró ligeramente a Christina, cuyo cabello plateado estaba decorado con adornos de perlas antes de responder a su pregunta.

—Me dijo que ampliara mi punto de vista. Como aún faltan dos años para mi debut en la sociedad, que vaya a estudiar al extranjero o algo así.

— ¿Es eso así…?

Con una sonrisa en su rostro, Christina murmuró en su mente.

Probablemente, él quiere mantenerla alejada de Marx…

Había estado fingiendo no darse cuenta del sentimiento de su propia hermana hacía Marx, pero recordaba cómo finalmente había alcanzado su límite de fingir ignorancia en la fiesta del té anterior.

Christina no dijo nada, pero parecía que Alberto estaba tratando de hacer que Anna tuviera algo de conciencia poniéndoles una distancia física.

—A pesar de que él mismo no fue a estudiar al extranjero. Además, para estudiar en el extranjero por solo dos años, no creo que vaya a aprender mucho.

Aunque en qué parte del mundo estaba tratando de enviarla también era un gran problema, pero a partir de la absurda propuesta de Alberto que no se parecía en absoluto a él, se mostró frenética.

Como era de esperar, al igual que la impresión que Christina tenía de él, Marx era un caballero experimentado que era demasiado para Anna.

Cuando se le ocurrió, Christina preguntó.

—Señorita Anna, ¿te has mantenido en contacto con el señor Marx todo este tiempo?

— ¿Eh?

Como el nombre de Marx apareció tan repentinamente, Anna entró abiertamente en pánico. Sus mejillas comenzaron a teñirse de rojo, sus ojos evitaron la mirada de Christina, y luego en voz baja respondió.

—Errr… Sí. Umm, por carta, a veces…

—…

La princesa de un país, había estado intercambiando cartas con un hombre específico todo este tiempo. Para pasar por alto tal cosa, la reacción fue realmente tardía, fue lo que pasó por la mente de Christina.

Quizás fue porque, a diferencia de Christina, Anna no estaba comprometida con nadie, y al pensar que era algo que una joven princesa hacía, no se veía como un problema.

Christina sintió una sensación incómoda después de enterarse de las cosas de las que no se había dado cuenta antes, y para evitar exagerar, volvió a preguntar suavemente.

— ¿Su Alteza sabía de esto?

Anna asintió fácilmente a la pregunta.

—Si. Como mi hermano mayor también intercambiaba cartas con él a veces, entonces la carta de Anna se pondría y se enviaría junto con la suya.

Christina inclinó la cabeza.

— ¿Siempre?

—Siempre.

—No lo sabía…

Sus verdaderos sentimientos se filtraron. Aunque parezca infantil, se sintió sola al ser dejada de lado.

Anna, cuyo rostro mostraba su pensamiento de ser incapaz de adivinar la intención detrás de las preguntas, parpadeó repetidamente y se cubrió la boca. Agitó nerviosamente ambas manos a un lado.

—No fue así, hermana. No era como si Anna estuviera tratando de mantenerlo en secreto de ti. Es solo que mi hermano mayor dijo que no te hablara de Marx… Aa… Uuh, es una mentira, no fue así tampoco. Errr, fue un lapso de memoria…

Fue muy inconsistente. Christina miró distraídamente a Anna, y dentro de la sensación de melancolía, también había una que se parecía a la sensación de querer rendirse.

Para quien sabía de la correspondencia, era porque pensaban que era inimaginable para Christina intercambiar cartas con Marx.

Después de estar comprometida con Alberto, Christina no pudo tener intimidad con otros hombres sin pensar. Incluso cuando llegó la invitación a la fiesta del té de la Casa Klüger, su padre también se lo recalco, tenía prohibido intercambiar cartas con él.

Sonrió gentilmente e intentó calmar a Anna, pero en ese momento, se escuchó un ruido bullicioso desde la Torre Central. Anna, que parecía tratar de inventar una excusa, repetía su explicación y no se daba cuenta del ruido. Sin embargo, Christina desvió su atención hacia el ruido.

¿Estará viniendo Alberto, que ha estado tan ocupado? pensó.

Sin embargo, lo que escuchó fue una conversación.

— ¡Por favor espere! Aún no se ha otorgado ningún permiso…

— ¿Permiso? El permiso se me dará de todos modos. Solo date prisa y deja que descanse. Dios mío, hace tanto calor que no puedo soportarlo.

Aunque Christina tenía un presentimiento por el contenido de la conversación, es imposible, ¿verdad? negó sus propios pensamientos dentro de su mente.

En respuesta a la voz desconocida del hombre que sonaba como un asistente, quien le respondió poseía una voz arrogante de alguien que pensaba que todos obedecerían su voluntad como algo natural.

— ¡Se lo ruego, por favor espere…! Allá están la princesa y su amiga…

El sirviente del Palacio Real, alzó la voz, casi sonó como un grito.

Christina miró atónita al grupo que salía de la Torre Central.

Quien caminaba por delante del grupo era un joven cuyo largo cabello rojo vivo estaba bien recogido en la nuca. Llevaba un traje verde oscuro con bordados dorados.

A su lado, un joven con el pelo castaño y corto que parecía ser un asistente caminaba con la cara nerviosa. Y luego, en el lado opuesto de ellos, con uniforme rojo con bordados dorados, estaba el sirviente del Palacio Real del Reino de Noin.

Con una cara desagradable, el joven pelirrojo aflojó la atadura en la nuca y expuso la parte delantera de su prenda exterior.

Anna se volvió hacia la fuente de ese ruido.

Esa acción atrajo la atención del joven.

El joven pelirrojo volvió sus ojos esmeralda hacia ellos y se detuvo en el momento en que se encontró con la línea de visión de Christina.

—Ahora, ¿qué es esto…?

Anna frunció el ceño y se levantó.

El joven desvió la mirada hacia Anna y la miró como si la estuviera evaluando. Pasó sus ojos sobre Anna, desde su cara hasta la punta de su dedo del pie, haciendo que Anna mostrará su mal humor en su rostro.

— ¿Qué sucede?

— ¿Cómo está…?

Antes de que Anna se encendiera con su comportamiento habitual, Christina se levantó y llamó al joven.

El corredor que conectaba la Torre Central y el Palacio Phoenix también era un corredor por donde los invitados podían caminar. El corredor se dividió en varias partes antes de llegar al Palacio Phoenix, y en uno de sus puntos de división, se construyó una instalación de alojamiento para visitantes.

Era un hombre joven con una apariencia bien presentada. Aunque era delgado con piel clara, la presencia emitida por él no era otra que la presencia de un miembro de la realeza.

El Reino de Noin y su vecino, el Reino de Sechs, tenían una relación diplomática, sin embargo, eso no significaba que la realeza de ambos reinos también tuvieran una relación cercana. Incluso durante las ceremonias, aunque los enviados de ambos reinos estaban presentes, la realeza no saldría por sí misma para participar en ello. Por lo tanto, Anna… y naturalmente Christina también… no conocían el rostro de la realeza del reino vecino.

Sin embargo, ahora, el que estaba delante de ellos era probablemente el príncipe del reino vecino, Tobías.

El sirviente del Palacio Real miró a Anna y palideció.

El horario de su visita debería haber sido tres días después.

Christina, que hizo que la línea de visión del joven se volviera hacia ella, sonrió amablemente e hizo una reverencia.

Hablando correctamente, tanto Anna como Christina no deberían poder conocer al príncipe sin ser presentadas. Para Christina, debía ser presentada por su padre o Alberto, y de manera similar para Anna fue a través del Rey, la Reina o Alberto, esa era la norma.

Sin embargo, en este caso, no se puede evitar.

Hoy, intentemos dejarlo pasar como un encuentro con el invitado por coincidencia y, en consecuencia, el saludo.

Estando de mal humor, Anna ni siquiera trató de seguir a Christina. Ella seguía mirando al joven con una mirada agria.

El joven también le dio a Christina una mirada de evaluación, luego levantó la esquina de su boca.

—Tú, ¿tu nombre?

Su corazón dio un vuelco. No fue por la emoción, sino por el asombro. Al ser criada como una dama de una casa ducal, Christina había tenido una relación íntima con la realeza desde joven, y para ella, nunca había tenido la experiencia de ser interrogada de una manera tan arrogante.

Ocultando su corazón palpitante y su nerviosismo, Christina levantó la cara y se rió suavemente.

—Me llamo Christina Zariel.

Como estaba tan nerviosa, no podía hacer nada más que dar su nombre. El joven miró de cerca la cara de Christina, luego dirigió su atención a Anna, que lo miraba desde el asiento opuesto.

La expresión de Anna ya había pasado al modo de ataque.

Para que esta sea una situación tan escandalosa justo después de llamarlo, en el momento en que Christina golpeó con terror, su oído escuchó una voz familiar.

—Pido disculpas por no poder saludarlo antes.

Christina inmediatamente perdió toda fuerza en su cuerpo. Quien caminaba hacía ellos no era otro que Alberto.

Debe de haber venido con prisa. Alberto abrochó el último pestillo de su abrigo con sus propias manos y luego mostró una sonrisa refrescante en su rostro.

El joven asistente le susurró algo al joven pelirrojo, e inmediatamente después, su sonrisa sarcástica cambió por completo y se convirtió en una sonrisa amistosa.

—Dios mío, Su Alteza Alberto. Pido disculpas por venir antes de la fecha programada. Es un honor conocerlo.

—Siento lo mismo, es un honor conocerlo, Su Alteza Tobías. Si solo nos lo hubiera dicho de antemano, podríamos haberle preparado algunas bebidas de bienvenida.

En el Reino de Noin, si llegara un invitado de honor, serían tratados primero con alcohol y frutas.

Teniendo la descortesía de ni siquiera despachar a un caballero, y señalando de forma indirecta su llegada, la sonrisa de Tobías se profundizó.

—Mis disculpas. La Capital Real se ve tan maravillosa que lo olvidé. Sin embargo, este reino seguro es muy amado por el Dios Sol. Para alguien como yo que vive en el Reino del Agua, incluso pensé que me secaría.

Para el Reino de Sechs donde el agua fluía por todo el reino, podría ser más fácil para su gente pasar el verano. Habiendo dicho que este es un reino caliente de una manera indirecta, Alberto miró al cielo. Hoy estaba un poco nublado y el calor no era tan fuerte. Además, alrededor de la sombra del árbol en el que Christina y Anna estaban sentadas era bastante genial.

— ¿Es eso así? Entonces, déjeme prepararle unas bebidas frías y un baño caliente para usted.

—Realmente aprecio eso.

Alberto respondió de manera segura, luego desvió la mirada hacia Christina y Anna.

Siguiendo la mirada de Alberto y mirando hacia ellos, Tobías preguntó exageradamente.

—Ah, ¿podría presentarme a estas damas? Son tan hermosas que inconscientemente las miré y podría haberlas asustado.

Alberto levantó una ceja, luego sonrió de nuevo.

—Estoy muy agradecido de escuchar tu cumplido. La de atrás es mi hermana pequeña, Anna.

—Ah, la princesa. Al igual que el rumor, ella es una dama encantadora.

Tobías descaradamente se acercó a Anna y se arrodilló frente a ella. Él besó su mano, luego, mientras se ponía de pie, murmuró:

—Esa mirada fuerte, es una mirada única que pertenece a una princesa, ¿verdad?

—…

Ese murmullo se dijo con una voz que apenas podía ser escuchada por Christina. Divertidamente miró a Anna cuyas mejillas se sonrojaron, luego dirigió su atención a Christina.

—Entonces, ¿está dama aquí es la amiga de Su Alteza, la Princesa Anna?

—Soy…

Al ser señalado por su mirada, las palabras de Christina se atoraron en su garganta.

Tobías miró lentamente sobre el cabello de Christina meciéndose en el viento, luego su rostro y sus hombros.

A pesar de que solo tuvo un año de diferencia con Alberto y ambos eran hombres jóvenes de la Familia Real, Christina ciertamente estaba presionada por su mirada y su voz.

—Ella es mi prometida. Se llama Christina. Espero que estés complacido de conocerla.

Alberto se acercó a su lado y lo dijo mientras rodeaba su cintura con el brazo, y Tobías se echó a reír.

—Ya veo. Como cabría esperar del Príncipe Heredero. La belleza de su prometida parece estar en la cima del Reino, ¿no es así?

Alberto sonrió cuando respondió e instó a Tobías.

—Como seguramente está cansado, déjenos guiarlo primero a su habitación.

Shisai
Vete bicho, vete vete

Sin responder a las palabras de Tobías, Alberto se separó de Christina y se dirigió hacia el corredor exterior. Siguiendo a Alberto, Tobías caminó frente a Christina, y cuando pasó junto a ella, dijo en un susurro.

—Qué pena que ya tiene dueño…

Los ojos de Christina se abrieron de par en par. Cuando levantó la vista hacia Tobías, él estaba mirando sugestivamente el pecho de Christina y, mientras sonreía, fue tras Alberto.

Dentro de su mente, por primera vez en su vida, Christina habló mal de alguien.

¡Qué hombre tan vulgar es!

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4 thoughts on “Creo que mi prometido se ha rendido – Epílogo: La novia del Príncipe Heredero ~ A veces hermano y hermana ~ (9)

  1. Aileen Saavedra says:

    Pero que principe más horrible es este Tobias 🤦🏾‍♀️🤦🏾‍♀️
    Muchísimas gracias por su trabajo ❤

  2. Emihud says:

    Chicas ….hora de sacar sus varitas y lanzar crucios!!!!!
    No permitiremos que ese hombre malparido se meta con nuestra querida Christ!!!!!!

  3. Valery says:

    Jaja vaya! Pos te quedaste corta con ese pensamiento Chris, pero amo tu inocencia xd. Sin embargo ese principe no me dio una buena impresión
    Gracias por el chappie! ^u^

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