Marietta – Capítulo 32: Marido y mujer

Traducido por Maru

Editado por Sharon


La hermosa cara que había sido esculpida por el bien de este día, miraba hacia abajo con vergüenza.

—Marietta… Qué hermosa… —murmuró Belvant.

Ella se sonrojó cuando alzó la vista para mirar a su amado, y sonrió.

Aaah… Tan linda. Mi novia es la más hermosa del mundo.

Aguantándose solo con abrazarla con fuerza y acariciar sus ruborizadas mejillas, la cara de Belvant se transformó en la expresión estricta de un guerrero que estaba a punto de enfrentar una misión.

Un alboroto surgió entre la multitud asistente, ya que al fin habían podido ver la rumoreada belleza de la princesa con sus propios ojos.

Los irises azul profundo de Marietta brillaban por la felicidad de convertirse en esposa de la persona que amaba mientras lo miraba llena de amor.

Belvant, que vio el rostro de al novia teñido de un rosa pálido, trató de soportar el impulso de escapar llevándosela en brazos, y luego tumbarla en algún lugar.

El Dios Madigard está mirando, por lo que debes comportarte menos desvergonzado.

—¿Señor Belvant…?

Dado que su rostro se distorsionó y se convirtió en uno extremadamente diabólico para reprimir el deseo, la gente sintió una atmósfera intimidante que les dio escalofríos por toda la espalda.

Viéndolo, Marietta inclinó ligeramente la cabeza y murmuró con curiosidad.

—Ella es tan adorable… Pero al mismo tiempo es intrépida con el general. ¡Qué novia tan audaz!

—Como se esperaba de la mujer que se convertirá en la esposa del General Fargus. No es solo una mujer normal con un nivel promedio de valentía.

La gente admiraba a Marietta, pero la persona misma estaba envuelta en su “filtro de amor”, así que simplemente veía a Belvant como su hombre galante y maravilloso.

—¿No me darás el beso de boda?

Por un instante, el razonamiento de Belvant desapareció debido al dulce susurro de Marietta.

—¡Marietta, te quiero!

Mientras tiraba de la cintura de su novia firmemente hacia él, el Dios Marigard que observaba toda la escena desde otro lugar sonrió mientras ambos compartían su apasionado beso.

Una vez los novios salieron del lugar, viajaron en el carruaje que los esperaba fuera, y que se usó específicamente para la ocasión.

Afortunadamente para Marietta, su asistente Sierra también montó con ellos, salvándola así de ser devorada por Belvant, quien se sentía mareado debido a sus deseos mundanos.

Por la misma razón, ella no podía dejarlo en paz.

Luego de regresar al palacio real, después de un breve receso, esta vez montaron en otro preparado para el desfile. Este carro no tenía techo y tirado por dos caballos para que fuera más ligero. Fue diseñado especialmente para resaltar la elegancia, y pulido hasta dejarlo brillante.

Los que estaban a cargo de la guardia delantera y trasera no eran otros que la Orden de Caballeros de Oltaire, que montaban en sus caballos.

Adornados con los uniformes militares de diseño entallado, se veían extremadamente galantes. Cuando las doncellas y ayudantes del palacio real que observaban atentamente los preparativos del desfile miraron sus figuras, comenzaron a brotar algunas semillas de amor en sus corazones.

Finalmente, el carruaje se alejó del palacio real y se dirigió a la ciudad.

A medida que el desfile avanzaba por el amplio camino que también se usaba para las entradas triunfales habituales, la gente los esperaba en el camino.

Cada uno de ellos tenía un rostro audaz lleno de vigor, ya que habían recibido la bendición del Dios Marigard.

—¡General Fargus, felicidades!

—¡La princesa Marietta es tan bonita! ¡Tan linda!

Belvant, que ya estaba acostumbrado a los desfiles triunfales, solo asintió y saludó con su mano a la gente, con su habitual expresión intensa y una sonrisa.

Marietta al principio se sintió desconcertada, ya que era la primera vez que estaba en un desfile frente a tanta gente, pero cuando se acercó a Belvant para calmarse, se sintió aliviada.

Cada vez que la gente a lo largo de la ruta la llamaba, Marietta los miraba y sonreía. Los ciudadanos de Oltaire se sintieron aturdidos al ver sus saludos contestados por las hermosas manos de la princesa.

Los ancianos escucharon muchos rumores sobre el matrimonio y estaban preocupados por el General Fargus como lo estarían con sus propios nietos. Sin embargo, al encontrarse que la novia era más de lo que esperaban, se conmovieron profundamente y derramaron lágrimas de alegría.

—Oh, todos están tan contentos. Gracias, gente de Oltaire.

Como los ancianos recuperaron su vigor por las bendiciones del Dios Madigard, pudieron saludar a Marietta. Asumieron una postura de reverencia ante su sonrisa y manos agitadas.

Después de dar una vuelta por la ciudad, el desfile regresó al palacio real.

A continuación vino la recepción de la boda.

Marietta se separó de Belvant, siguiendo a Sierra para regresar a su habitación con el fin de que se cambiase de ropa.

Quitándose el pesado vestido ceremonial, esta vez se puso un vestido azul claro y una gasa pálida sobre él. Después de soltarse el cabello, se hizo un peinado a medio levantar, lo que hizo destacar su mullido pelo.

En cuanto al ornamento, sin duda era un diamante de Oltaire. Además, tenía una pequeña tiara, collar y pendientes que fueron diseñados con esmero y elegancia con un montón de pequeños diamantes. Todos los accesorios reflejaban la luz brillante alrededor del rostro de Marietta.

—Princesa Marietta, se ve muy hermosa. Como si acabara de salir de una novela romántica.

—Oh, gracias, Sierra. Me pregunto si estará bien estar al lado del señor Belvant con esto. Quiero decir, esa persona es extremadamente soñadora, así que…

—Sí, es perfecto. La princesa es magnífica; no importa desde qué ángulo se le vea. Incluso creo que el General podría enamorarse de nuevo al verla. O mejor dicho, creo que sería mejor si le vendamos los ojos para evitar que haga algo imprudente.

—Oh, en serio, Sierra…

Marietta, que no se daba cuenta de que siempre sacudía el razonamiento de Belvant, solo se reía con diversión ante las palabras de Sierra.

Y así, la recepción de la boda fue un gran éxito, ya que resultó ser un banquete agradable para los novios. A pesar de eso, llegó el momento de que el banquete terminase.

Era hora de que todos se fueran. Entonces, era la hora de prepararse para su primera noche.

Los invitados intentaron dejar que sus miradas pasaran por la novia de la forma más natural posible durante el banquete, pero al final, no pudieron ignorar a la adorable Marietta.

Belvant, que perdió la paciencia, recuperó el espíritu y se abrió camino a través de los enjambres que la rodeaban, abrazándola repentinamente con uno de sus brazos. Era una pose con la que la gente del palacio ya estaba familiarizada.

—Marietta, vamos.

—¡Sí!

Cuando la inocente novia alcanzó y abrazó el cuello de Belvant, se escucharon varias voces y risas a sus alrededores.

—Pues bien, por favor, discúlpennos.

Después de inclinarse hacia los invitados, el robusto novio sostuvo a la chica en sus brazos y salió del lugar.

Ahora, sé celoso hasta quedar satisfecho.

Belvant y Marietta, junto con Sierra, montaron en el carruaje y se dirigieron a la residencia de Belvant.

A partir de ahora, Marietta viviría en su residencia como la señora.

Las doncellas que habían estado trabajando para ella en el palacio fueron enviadas desde Stellaus, y después de la procesión nupcial, estarían trabajando exclusivamente para Marietta en la residencia de Belvant. Como habían llegado un poco pronto, estaban esperándolos a que llegasen a la casa Fargus.

—Gracias por su duro trabajo. Entonces, General Fargus, nos vemos luego.

—… Solo un poco más.

—Las mujeres tienen muchos preparativos que hacer. ¡Nos vemos luego! —declaró Sierra con rapidez a Belvant, que parecía reacio a separarse de Marietta.

—¡Como se esperaba de una doncella que acompaña a la princesa, es diferente a las demás! —murmuraron los sirvientes de la casa Fargus, siendo testigos del estado del esposo que se retiraba con ojos tristes.

—Oh, cielos, ¡qué hermosa habitación!

Marietta elevó su voz de alegría mientras ponía las manos juntas frente a su pecho al ver el maravilloso mobiliario integrado en un ambiente romántico.

El diseño de los muebles se basaba en los estilos suaves y curvos de tendencia, y el estilo de los cojines y ropa de cama era un estilo de volantes y cordones, que añadía un ambiente dulce.

—La puerta en la parte interna de la sala está conectada con la sala del señor. La habitación privada de la señora está adornada en un interior femenino según las instrucciones. ¿Le gusta?

—¡Sí, por supuesto! Me pregunto por qué el señor Belvant sabría que me gustan las cosas así. ¡Como se esperaba de mi marido!

Por supuesto, fue Sierra quien lanzó toda la detallada información a Belvant sobre las preferencias de Marietta.

Escribió un reporte, y Belvant trató de memorizar el contenido con más seriedad que cualquier otro trabajo.

Cuando Adlan fue testigo de la figura de Belvant mientras gruñía el contenido en la oficina, gritó:

—¡Basta, ahora quiero memorizar las preferencias de Sierra también!

Después de mirar un tiempo alrededor de la habitación donde viviría a partir de ahora, Marietta se quitó el vestido y se bañó.

Ya que tendría su primera noche después de esto, las criadas le lavaron el cuerpo y cabello cuidadosamente, frotándole con un perfume con aroma a flores y le dieron un masaje.

La suave y blanca piel de Marietta lucía con lustro, y no había un solo indicio de que estuviera desgastada por la ceremonia.

La ropa que llevaba era una fina ropa de noche. Aunque estaba llena de adornos y cordones, también había una cantidad moderada de exposición para mostrar un encanto que podía excitar el instinto de un hombre. Para la comodidad del recién casado, también había una cinta en la parte del pecho, diseñada para que cuando se tirase de ella, ésta se quitara en un abrir y cerrar de ojos.

Con las doncellas y las manos de Sierra, Marietta estaba preparada por completo y se veía deliciosa… Puso las manos en el pomo de la puerta que conectaba  a la habitación de su esposo con el corazón acelerado.

—Entonces, Sierra, ¡me voy!

—Está bien, princesa. Solo déjeselo todo al General Fargus. Además, considero que él permanecería imperturbable incluso si lo golpeara, arañara o mordiera, por lo que está perfectamente bien que haga lo que quiera.

—¿Morderlo?

—Si le apetece.

—No voy a pelear, ¿sabes?

Mientras inclinaba la cabeza en confusión, Marietta abrió la puerta. Belvant, que se había quitado el traje de matrimonio formal y se había bañado, ahora esperaba con impaciencia el momento en que ella vendría.

Pensando que solo asustaría a Marietta si lo viera tan impaciente, bebió muchas tazas de sake y se bebió agua fría para calmarse. A pesar de ello, sus músculos recuperaron la pasión en poco tiempo, ya que su cuerpo se sentía caliente.

Cuando su mano se acercó para distraer su mente, se detuvo mientras pensaba que no había forma en que se arriesgase a desatar el límite de su raciocinio.

Por fin, cuando comenzó a merodear por la habitación como un oso, se escuchó abrirse la puerta de la habitación de al lado.

—¿Señor Belvant?

Frente a él, su nueva esposa salió de la habitación apresuradamente con un buen olor. Belvant se puso de pie con las mejillas enrojecidas.

—¡Marietta!

Se acercó rápidamente a ella y la abrazó. Sin saberlo, dejó escapar una voz entusiasta y la llevó bajo sus brazos hasta acostarla en la espaciosa cama.

—Oh, señor Belvant.

—¿Sí?

Al darse cuenta de que Belvant la miraba de forma más apasionada a lo habitual, Marietta se revolvió mientras se sentía abrumada en sus propios pensamientos.

—Solo pensé que me gustaría saludarte.

—¿Es necesario?

Belvant intentó no prestarle atención, pero luego recordó el “Informe Marietta”

«La princesa Marietta es la que más ama el ambiente romántico. Por favor, de ninguna manera apresures tu deseo de atacarla.»

No, no, debes evitar hacer cosas que Marietta odia.

Reconsideró y se sentó en la cama.

Marietta también se levantó, se sentó a su lado y lo miró a la cara.

—Querido esposo, por supuesto, sé cariñoso conmigo por muchos años, por favor.

—Ah, sí.

¡Es demasiado linda! ¡Se ve aún más linda como está!

Belvant bajó la nariz e inclinó su cara enrojecida.

Mi esposa es demasiado linda.

Sin darse cuenta de los pensamientos de Belvant, Marietta se aferró a sus brazos. Al sentir la ternura, el corazón de Belvant latió aún más rápido.

—Señor Belvant, estoy muy feliz.

—También lo estoy. Marietta, te quiero. Juro que continuaré amándote por toda la eternidad.

—Tan feliz…

Belvant besó suavemente a la esposa más adorable del mundo, cuyos ojos estaban húmedos debido a que estaba profundamente conmovida.


Maru
¡Hola a todos! Esta es mi pequeña aportación a esta novela tan diabética. Espero que os guste, que se quedó en la mejor parte ^^

Sharon
Sí, sí, ahora ¡dónde está el porno! ¡Queremos el porno!

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One thought on “Marietta – Capítulo 32: Marido y mujer

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