Marietta – Extra 1: La charla de la mañana siguiente

Traducido por Den

Editado por Sharon


Cuando salió el sol de la mañana, cerca de la hora en que la tierra se iluminaba por completo, Belvant abrió los ojos.

Vio algo brillante justo delante de sus ojos, y sonrió al darse cuenta de que era una pequeña cabeza rubia.

—Marietta…

Acarició suavemente la cabeza de su amada esposa.

Sobre la mesa junto a la cama, había una botella que se derramó. Esta contenía la medicina que el Jefe de los Magos, River Link, hizo para disminuir el dolor de la “primera vez”.

El contenido de la botella grande, que no cabía en la mano pequeña de Marietta, estaba vacío.

Estaba muy vacío.

Belvant intentó contar el número de veces que usó la medicina dentro de su cabeza.

—No puedo recordar…

Qué bruto.

Este hombre, el Dios feroz de Oltaire, es un bruto.

La inocente novia que recibió el deseo carnal hirviente de Belvant toda la noche con  su cuerpo estaba durmiendo con una expresión fatigada.

Si no hubiera recibido la bendición del Dios Madigard, una mejora en la resistencia, Marietta podría haber agotado toda su fuerza en el peor de los casos.

Como mínimo, podría no sonreír.

—Ufu —soltó mientras frotaba sus mejillas en el brazo musculoso de Belvant, el cual usaba como almohada.

Fue una noche tan intensa.

—Gracias, estoy tan feliz.

Después de que Belvant murmurara palabras de gratitud hacia el Dios de la Guerra, Madigard, levantó suavemente su brazo y lo sacó de debajo de la cabeza de Marietta, que estaba dormitando[1]. Luego puso una almohada en su lugar.

—Nn…

Marietta se despertó.

Estaba acostada sobre la vasta cama sola.

—Oh cielos… ¿Sir Belvant?

Cuando se incorporó para mirar a su alrededor, sintió un peso en la parte inferior de su abdomen y se giró para mirar las sábanas que cubrían su cuerpo.

La noche anterior, llamó a Belvant de forma tan miserable mientras era penetrada varias veces, pero no podía recordar nada después de la parte central.

Por supuesto, estuvo completamente desnuda cuando lo hacían, pero ahora tenía puesta pulcramente su bata en el cuerpo.

Su cuerpo se sentía suave, y las sábanas de la cama también fueron cambiadas por unas nuevas.

—Me pregunto si lo de anoche fue solo un sueño…

Obviamente, ese no era el caso.

Durante el momento en que Marietta sintió éxtasis por la intensa actividad en la cama, Belvant, que volvió a sus sentidos, utilizó sus manos para limpiar su cuerpo y cambió las sábanas, que se habían ensuciado por los varios fluidos hasta terminar en su estado desastroso que no podía ponerse en palabras.

Como General, Belvant podía vivir sin ese tipo de inconveniente en estos días. Sin embargo, comenzó como un caballero de bajo rango, así que podía cuidar a los heridos y limpiar, lavar la ropa e incluso reemplazar las sábanas por ellos.

Ah, su figura exhausta también es adorable, pensó Belvant mientras admiraba a su esposa que había perdido el conocimiento. Estaba preocupado y alegre, como si lo estuviera disfrutando. Se parecía un poco a un pervertido, pero era un marido muy amoroso.

—¿Sir Belvant? ¿Me pregunto a dónde fue?

Marietta hizo un puchero, sintiéndose un poco sola por ser la única en darle la bienvenida a la mañana en una habitación a la que no estaba acostumbrada.

Entonces, escuchó pasos acercándose desde el corredor, y el sonido de la puerta de la habitación contigua abriéndose. Posteriormente, la puerta del dormitorio se abrió lentamente.

Quién asomó la cabeza silenciosamente fue Belvant.

—¡Mi querido esposo!

—Ah, ¿te has despertado?

Le sonrió gentilmente a su esposa que se levantó de la cama y lo miró, pero Marietta se quedó mirando con asombro su figura cuando entró en la habitación y dijo:

—¿Sir Belvant, qué acabas de hacer?

La parte superior de su cuerpo estaba desnuda y el vapor aparecía en ese robusto cuerpo suyo.

El músculo tenso estaba empapado de sudor mientras brillaba al ser golpeado por el sol de la mañana.

Ah, ¡qué espectáculo tan fantástico a contemplar desde tan temprano en la mañana!  ¿Qué demonios he hecho para recibir esta clase de recompensa? 

Marietta, que se estaba conteniendo frente al encantador espectáculo que golpeó su ojo de buey, intentó calmar su corazón palpitante y miró fijamente el cuerpo de su marido.

—Ah. Aah, acabo de hacer un entrenamiento matutino. Si no practico el swing [2] todos los días, mis brazos serán incapaces de sostener la espada. Lo siento por dejarte sola. ¿Te hice sentir  sola?

Belvant, que era admirado por las apasionadas pupilas de Marietta al punto en que podría dejar un agujero en su cuerpo, vaciló un poco antes de decir esas palabras.

—No. Un entrenamiento matutino…

Marietta estaba fascinada mientras imaginaba los animados movimientos de sus músculos.

¡Como se esperaba de Sir Belvant! ¡Los músculos que usaba, aah, quería mirar esa maravillosa figura todo lo posible! 

—Lo siento por apestar a sudor.

¡No, no, mi querido esposo siempre huele bien! 

Marietta sacudió la cabeza con firmeza y se volvió hacia Belvant con una sonrisa.

—Tomaré un baño caliente pronto, ¿y tú, Marietta? Tu cuerpo ya está limpio más o menos, pero…

—Gracias por tu consideración. Si no te importa, me gustaría unirme a ti.

Ante las palabras dichas por su esposa con un tenue sonrojo en sus mejillas, la pasión que Belvant creía que disminuiría después de los intensos ejercicios realizados durante toda la noche, ardió de nuevo.

Aah, qué miserable, Marietta. Si tan solo supieras más acerca de las circunstancias de un hombre… Tu cuerpo sería destruido. 

—Quiero lavar tu espalda… Ah.

El cuerpo de Marietta se tambaleó cuando se levantó para bajar de la cama.

Corrió rápidamente hacia ella y la sujetó.

—¿Estás bien? Te forcé excesivamente anoche.

Ya que no tenía ninguna fuerza en sus piernas, se aferró a los brazos de Belvant.

—Lo siento.

—No me importa, te ayudaré con cualquier cosa hoy. Ese es mi deber como marido.

Mientras Belvant decía eso, sostuvo a Marietta y la llevó en brazos.

Como estaba pegada a los músculos que brillaban debido al sudor, se sintió muy excitada y mareada.

Belvant, que llevó a Marietta al baño, quitó suavemente su ropa de dormir.

La piel blanca que apareció debajo estaba llena de incontables marcas rojas. Cuando Marietta lo vio, se quedó sin aliento.

—Oh cielos, esto es… ¿Estoy enferma?

Marietta, que no sabía nada sobre lo llamado “una marca de beso”, estaba llena de ansiedad al mirar esa condición miserable y su voz tembló.

—No, estás equivocada. No es una enfermedad, puedes estar tranquila. Bueno, esto… es la prueba de que eres mía. Fui yo quien lo puso allí.

—¿Prueba?

—Sí. Incluso si lo digo yo mismo, sigo pensando que he ido demasiado lejos… Lo siento.

Puso a Marietta, cuyos pies aún se tambaleaban en su regazo, y lavó todo su cuerpo con un paño que hacía espuma con jabón.

—Ah, puedo lavar esa parte yo misma —dijo ella apresuradamente cuando él extendió su mano hacia sus partes importantes.

—No hace falta que seas tímida, ¿duele?

—Se siente un poco extraño. No obstante, no duele.

—Debes agradecerle a River Link más tarde.

—Ah, eso, Sir Belvant, es vergonzoso.

—Está bien. Como soy tu marido, tengo el deber de cuidar cada rincón de tu cuerpo, así que mantén la calma y déjame lavarte.

Marietta, cuyo cuerpo era lavado por las manos de su esposo, se sonrojó cuando sintió la sensación palpitante. Como si su ser estuviera recordando el vergonzoso estímulo.

—Ya está limpio —le dijo a su esposa cuyas mejillas estaban rojas y tenía los ojos llorosos mientras jadeaba.

La lujuria de Belvant se despertó y comenzó a mover sus dedos de forma lasciva.

—¿Es así? Voy a frotar esta parte una vez más.

Cuando su dedo frotó circularmente su parte sensible, el cuerpo de Marietta se retorció.

—Aah, allí no…

—Ya que es un lugar importante, tenemos que lavar apropiadamente la piel. Aah, se ha hinchado. Se siente bien después de haber sido lavado a fondo, ¿no es así?

—Aah, ah, ah, ¡aaaaaah-!

Mientras la molestaba lascivamente con su rostro de aspecto amable, Marietta finalmente dejó de retorcerse.

Se volvió blanda en el regazo de Belvant, y él lavó el jabón de todo su cuerpo con agua caliente.

—Eres realmente adorable. Quiero lavarte todos los días.

Marietta, que finalmente volvió a sus sentidos, protestó con su cara roja.

—Incluso cuando te he dicho que no… ¡Eres tan cruel!

—Lo siento —respondió Belvant, y la besó.

♦ ♦ ♦

—Sir Belvant, es tan delicioso —dijo Marietta con una sonrisa mientras disfrutaba de su desayuno en la mesa que se encontraba en el jardín, con el agradable viento que soplaba.

—Así es.

Quién contestó fue Belvant, que estaba un poco desanimado.

A pesar de que planeaba tener otra ronda al salir del baño, lo que les esperaba en el cuarto era la asistente que dedicaba su vida a la princesa, Sierra.

Ella, junto con otras doncellas en la residencia Fargus que atesoraban a la princesa por igual, le arrebataron a la encantadora Marietta de sus brazos.

—Oye, espera.

—General Fargus, si atesora a la princesa, entonces por favor absténgase de hacerlo durante el día.

—Pero…

—La princesa es diferente de un caballero cuyo orgullo es su excesiva resistencia. Como una princesa que nació en la familia real, ella es una persona realmente delicada. En este momento necesita comer y descansar.

—Sin embargo…

—Para vivir en felicidad por muchos años, por favor, trate de considerar la condición de la princesa con calma, sin dejar de lado su deseo inmediato. Si es el General Fargus, que es el orgullo de Oltaire, seguramente podrá hacerlo, ¿verdad?

—No, incluso yo…

— ¿De acuerdo?

El General Fargus fue derrotado.

Sharon
¡Hahaha! Nadie puede contra Sierra~

Después de tomar un buen desayuno en el jardín durante la refrescante mañana, Marietta fue colocada de inmediato en el regazo de Belvant mientras bebía el té lentamente. Él la observaba con afecto al mismo tiempo que pensaba qué quería hacer.

—Sir Belvant.

—¿Qué es?

—Estoy tan feliz ahora mismo. Desde ahora en adelante y hasta siempre, podré pasar mi tiempo junto a Sir Belvant de esta forma, ¿verdad?

—Así es.

—Sir Belvant, te quiero.

Mirando a la deslumbrante Marietta que le sonrió inocentemente, el pecho de Belvant se envolvió en un profundo afecto.

—También te amo. Estoy realmente encantado de haberte convertido en mi esposa.

—Oh querido…

Marietta se puso de un rojo brillante mientras sus palabras de amor la bañaban con un rostro dulce y hechicero que solo le mostraría a ella.

—¿Marietta, estás llena?

—Sí.

—Entonces, ¿nos vamos?

Después de que Belvant se levantara de la silla, levantó a Marietta con una mano.

—Sierra, no nos molestes hasta la cena. Cuidaré de Marietta.

—General Fargus…

—No haré nada que pueda lastimar a mi esposa. Cree en mí aunque sea un poco.

—Entiendo —suspiró Sierra. Retrocedió porque vio los brazos de Marietta enlazados alrededor del cuello de Belvant, sin que pareciera que quisiera soltarse. —Por favor, cuide de la princesa.

—Entiendo.

Asintió y regresaron a la residencia de esa manera, con su esposa en sus brazos.

Aah, la princesa ya se ha casado, ¿eh? 

La doncella, que estuvo al lado de Marietta durante tanto tiempo, ahora se sentía un poco sola.

Sin embargo, pensó que el General Fargus, que ama tanto a la princesa podría hacerla feliz.

Aunque todavía había ocasiones en las que tenía que vigilarlo, Sierra pensaba dejar la decisión a la princesa.

Por favor, deja que sean felices para siempre.

Sierra murmuró en su mente mientras observaba a las dos figuras retirarse.


Notas:

[1] Dormitar es estar medio dormido o dormir superficialmente.

[2] Swing es un movimiento semicircular del brazo de abajo arriba.

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One thought on “Marietta – Extra 1: La charla de la mañana siguiente

  1. Lirio Alicia says:

    Ehhhhhh me sorprende q a estas alturas resulta q Marrieta se pone tímida x ser lavada cuando ya la experiencia no era nueva y ella era tan entusiasta sobre ayudar a Belvant a lavarse 🤔🤔🤔
    Lan-sama gracias x patrocinar la droga 😆😆😆
    Gracias por la droga 😆😆😆

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