Marietta – Extra 6: La noche sola

Traducido por Naremi

Editado por Sharon


—De ninguna manera… ¿Dijiste que Sir Belvant no vendrá a casa hoy…?

La nueva esposa, Marietta, recibió un mensaje del mayordomo cuando estaba tomando té en su propia habitación. Al escucharlo, presionó sus delgados dedos blancos contra su pecho, sentada en la silla sin fuerzas.

—Parece que hay un trabajo que parece ser bastante largo. Incluso si se termina temprano, tal vez solo pueda regresar a casa después de que pase esta fecha. Dijo que la señora debería descansar primero y, por favor, dormir lo suficiente.

—Podría ser una aventura… no debería ser… tal cosa, ¿verdad? —murmuró Marietta débilmente mientras bajaba la mirada.

—¡Eso nunca sucederá, incluso si el cielo y la tierra se invirtieran! —declaró espontáneamente el mayordomo con todas sus fuerzas. Cuando se dio cuenta de su comportamiento, tosió arrepentido.

¿Su amo teniendo una aventura?

El Maestro que está siempre sobre su esposa, la princesa Marietta, incapaz de estar separado de ella, tratándola con toda cortesía (físicamente). El Maestro que no puede calmarse a menos que ella esté dentro de su campo de visión, ese tipo de Maestro, ¿tener una aventura?

El Maestro cuya mano siempre acaricia el cuerpo de Marietta, cuya masculinidad seductora se dirige a su esposa, que está profundamente enamorado de su esposa en la medida en que los que lo miran se sentirán avergonzados, ese tipo de Maestro, ¿tener una aventura?

El mayordomo destrozó su cerebro intentando pensar cómo diablos su señora llegó a esa posibilidad.

—Será todo un espectáculo ver si ese General puede soportar estar lejos de la princesa, incluso por una sola noche —dijo Sierra, la fiel criada de Marietta mientras entrecerraba los ojos. —Princesa, ten la seguridad de que la realidad es diferente de las novelas románticas. El General Belvant no puede estar teniendo una aventura, al igual que un gato no puede dar a luz a un perro.

—…¿Es eso así?

—Es cierto. Por el contrario, preocúpese de cómo la hará trabajar irracionalmente una vez que regrese a casa. Le recomiendo que descanse lo antes posible esta noche para preservar su resistencia.

El mayordomo de la familia Fargus concluyó que estaría bien dejárselo a la criada, por lo que se excusó de la presencia de la esposa del general Belvant Fargus.

Entonces, esa noche.

Marietta tuvo una cena que de alguna forma no tenía sabor a pesar de que debería haber estado tan deliciosa como siempre. Luego, después de bañarse y pulir su cuerpo como siempre, se fue sola a la cama.

Cuando se recostó en el centro de la espaciosa cama, sintió que hacía un poco de frío.

—Mi esposo está ocupado con su trabajo, así que tengo que soportar esta soledad. Marietta, debes comportarte bien como la esposa digna del General del país de Oltaire.

Se enterró en el edredón que su criada le trajo y se acurrucó.

El edredón esponjoso debería haber sido cálido, pero era diferente del calor de los músculos de su esposo.

—Tengo que soportarlo, pero… Sir Belvant…

Después de casarse, Marietta siempre dormía mientras Belvant la abrazaba. Por lo tanto, sus ojos se humedecieron al extrañar a su esposo.

—¡Ah, es cierto!

Marietta dejó la cama y abrió el armario. Luego de olfatear la ropa de su esposo de la A a la Z, se puso el abrigo de su uniforme que pensó que era el que tenía el olor más fuerte.

El uniforme de Belvant que llevaba encima de su delgada ropa de dormir logró cubrir hasta los muslos de la pequeña Marietta. Sus dedos tampoco podían salir de las mangas.

Después de llevarlas cerca de su nariz y confirmar que tenía el aroma de su marido, Marietta se metió en la cama.

Se sentía un poco menos sola que antes.

Pero, como era de esperar, todavía hacía frío.

Rodó en una pequeña y pequeña bola, y derramó solo una lágrima que se acumuló en sus ojos, antes de comenzar a respirar suavemente.

♦ ♦ ♦

—Marietta… ¿estás dormida?

Tal como se pensaba, a altas horas de la noche en la misma fecha, Belvant se subió a su caballo tan pronto como terminó su trabajo, regresando a la residencia donde estaba esperando su amada esposa. Cuando regresó a casa, fue directamente a su habitación donde Marietta dormía.

Era impensable que la princesa Marietta aún estuviera despierta. No, incluso si ella lo estuviera, él la habría amonestado suavemente.

Sin embargo, el esposo que todavía estaba en su estado de ánimo de recién casado pensaba que le gustaría que tuvieran intimidad como esposos aunque sea un poco, en el improbable caso de que todavía estuviera despierta.

Y lo que vio al llegar a la cama compartida fue…

—¡¿Qu-?! ¡¿Por qué, mi ropa…?

Belvant tropezó involuntariamente sobre su propia pierna al ver la figura de su esposa que dormía mientras vestía su ropa y se acurrucaba.

Incluso dormida, Marietta presionaba su nariz sobre la ropa que estaba llena de su aroma, olisqueándola.

Para Belvant, esa figura era demasiado adorable.

—Uu, fuu, Marietta… tú…

Belvant gimió cuando se quitó lo que llevaba puesto, arrojándolos alrededor de la cama. Luego, se deslizó junto a su esposa.

Es una pena despertarla cuando duerme así de profundamente. Sin embargo, quiero mantenerme cerca de este adorable ser, pase lo que pase.

Con eso en mente, la abrazó con sus brazos desnudos, acercando su rostro a la pequeña cabeza rubia mientras la olía, frotando su mejilla sobre ella.

—Linda… Marietta, qué adorable… —murmuraba ominosamente el ferozo dios de Oltaire.

Tal vez debido a ese estímulo, o porque en este momento su sueño era superficial, pero Marietta dejó escapar su voz mientras abría los ojos distraídamente y se levantaba de la cama.

La luz de la luna iluminaba tenuemente la habitación.

Me pregunto si hay alguien allí…  No hay nadie alrededor de la cama.

La Marietta medio despierta no se dio cuenta que Belvant estaba acostado a su lado.

Bostezó antes de caer bruscamente sin sentido en la cama, frotándose la cara con el pecho la abrazaba, antes de reírse.

Es cálido y huele muy bien aquí, se siente bien.

Marietta cerró los ojos mientras se sentía feliz, durmiéndose profundamente de esa manera.

—Uuu, Marietta, ¡eres demasiado linda! No, no es bueno despertarla, pero, ¡ah, quiero abrazarte ahora mismo! ¡Quiero abrazarte! ¡Uooooo!

Aunque Belvant gimió profundamente, Marietta ya no estaba despierta.

Su nariz estaba rozando su pecho, y sonreía en sus sueños.

En poco tiempo, Belvant, cuyo amor hacia su esposa superó su lujuria, se rindió y cerró los ojos. Cayó en un sueño mientras respiraba el dulce aroma de Marietta en su pecho.

♦ ♦ ♦

—Nnn…

—Marietta, ¿te has despertado?

—¡Oh, mi señor Belvant! Has vuelto a casa, estoy tan feliz…

Marietta, quien abrió los ojos y vio la figura de su amado esposo, levantó su voz alegre mientras se aferraba a él.

—Sir Belvant, Sir Belvant, Sir Belvant.

—Te he hecho sentir sola, ¿eh?

—¡Estaba tan sola! Estaba muy sola, pero lo soporté.

—Bien, bien, tengo que recompensarte por ser tan buena chica, ¿verdad?

Habiendo dicho eso, a pesar de que tenía su rostro aterrador habitual, sus ojos brillaban de pasión. Luego atacó a su esposa mientras se lamía los labios.

—Señor Belvant, ¡te amo!

La esposa atacada tampoco pudo soportar separarse de su amado esposo y continuó aferrándose a él.

La mano de Belvant la desnudó impacientemente, y terminó arrugando su propio uniforme con su aroma.

Sin embargo…

Está bien mientras los dos estén felices.

En la habitación contigua, la sirvienta Sierra estaba preparando una comida ligera que se podía tener en cualquier momento. Después de dejarle un mensaje a otra criada para que preparase el baño alrededor del mediodía, envió apresuradamente una carta al Teniente General Adlan, quien también era su prometido,

«La actividad de ‘escalada’ del General terminará después del mediodía. Le recomiendo que traiga cualquier trabajo urgente a la residencia. Sin embargo, eso es si tiene el valor para llamar al General, que es más difícil de tratar que un león en celo.»

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4 thoughts on “Marietta – Extra 6: La noche sola

    • Tanuki says:

      Hola Hime Sama, aun queda un extra que fue dividido en dos partes, así que aun quedan dos semanas para tener la novela finalizada en la pagina.

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