¡No quiero ser princesa! – Capítulo 8: Su fracaso


El silencio a nuestro alrededor fue doloroso.

Incapaz de soportarlo miré hacia abajo, y mientras miraba en esta dirección el príncipe no dijo nada por un tiempo.

― ¿Puedo escuchar la razón?

Al oír su voz tranquila, levanté mi cara.

El príncipe siguió mirándome con una expresión sonriente.

Esto, ¿podría funcionar?

Mientras levantaba un puño en mi mente, firmemente asentí con la cabeza.

―Sí.

Volviéndome hacia el príncipe heredero, me deslicé sobre mis rodillas en disculpa.

―En primer lugar, mi padre no sabe nada de este asunto. Es la primera vez que hablo de esto a alguien, su Alteza. Esto puede ser egoísta de mi parte, pero por favor, no deteste a mi padre… Si algo sucede, entonces yo asumiré todas las responsabilidades.

Esta situación era completamente debido a mi egoísmo. Si es posible, no quería molestar a padre. Él era ese tipo de persona, pero él realmente cuidó de mí.

Si tuviera que asumir la responsabilidad entonces cargaré con cualquier cosa.

Habiendo apelado directamente al príncipe heredero como ahora, tuve que tener por lo menos esta determinación.

Mirando fijamente al príncipe con determinación en mis ojos, él asintió ligeramente.

―Al parecer se trata de una historia importante para Lidi, así que la escuchare. Desde aquí todo lo que hable solo será entre Lidi y yo.

―Muchas gracias.

―¿Y entonces? ¿Se trata de no poder casarse?

Me sentí agradecida con el príncipe heredero que había tomado una postura seria para escuchar.

Actúa muy de acuerdo con los rumores, él era una buena persona, y en lo más profundo de mi corazón, me sentí ligeramente arrepentida de haber llegado a esto.

Aun así, no pienso en querer casarme con él.

La poligamia, lanzó todo a la basura.

―Es un poco embarazoso, pero no tengo los requerimientos para casarme con Su Alteza.

―¿Requerimientos? Eres la hija del primer duque, nuestras edades son adecuadas y eres hermosa. Sobre todo, te deseo. Por lo tanto, no creo que haya problemas.

Diciendo que quería a una mujer que nunca había conocido, realmente el habla muy bien.

Realmente, ¿qué parte de mi le ha gustado tanto?

―Solo se burla de mí, Su alteza. No tengo tales méritos. Sobre esto su alteza, siento muchísimo molestarlo, pero…yo… eso es…

Era extremadamente difícil de decir.

Pero el Príncipe heredero percibió lo que quería decir.

―Podría ser, que la dama ya no es una doncella. ¿Es lo que quieres decir?

El Príncipe Heredero había señalado lo que no podía decir, y con alivio asentí.

―Es cierto. No tengo ninguna excusa, pensaba hablar con mi padre durante el día cuando llegara a casa. Decirle que ya no poseo las cualidades para estar atada en un matrimonio con su alteza, pero cuando llegó aquí con su alteza quien reclama mi nombre como su prometida, a mi quien no tiene las calificaciones es un completo fracaso. Realmente no tengo excusa. Voy a aceptar el regaño una y otra vez.

Me desanimé y eché los ojos hacia abajo, y “eso estuvo cerca”… oí una voz diciendo tales cosas.

¿He escuchado mal? Pensando eso, levanté mi cara y el Príncipe Heredero hizo una declaración donde la objeción no se permitiría con una sonrisa.

―No hay necesidad de preocuparse, no es un problema en absoluto.

―¿eh?

Sin pensar, le pregunté a cambio.

No había manera de que no tuviera que preocuparme por eso.

Era una cuestión de curso que la realeza busque a las doncellas puras como socios de matrimonio.

Por alguna razón mi lado era el que frenéticamente apelaba.

―Su Alteza, no puede hacer eso. Mi virginidad es un requerimiento importante para su Alteza. Debido a que se ha vuelto imposible hacerlo, es correcto romper este compromiso.

―Es por eso que, con sólo eso como la razón, no existe ningún motivo para anular nuestro compromiso.

El príncipe heredero y mi conversación no concordaban.

No entendía ni un poco de lo que él quería decir. Claramente exprese que no soy virgen.

Era una conversación donde todo lo que tenía que hacer era anunciar rápidamente que el compromiso era nulo y luego retirarse de este lugar.

Si lo hiciera, entonces me volvería una mujer libre.

Por fin, sería capaz de pensar en tener un matrimonio razonable.

―El compromiso no será cancelado.

―¡¡Su Alteza!!

Me irritaba el príncipe heredero, se lo había dicho claramente.

Aunque no tenía la intención de hacerlo, levanté la voz.

―¡¿Por que es así?! Acabo de decir que ya no soy una doncella. Para casarse con la realeza la más importante de las exigencias es ser una doncella. ¡En lugar de eso, usted, más que nadie, debería entenderlo bien!

Después de perder finalmente la compostura y explotar, el sonido de una risa reprimida escapó del príncipe heredero.

―Ja, ja, ja

¿Qué quería decir con esa risa repentina?

― ¿Hay algo gracioso?

―Ah, lo siento, lo siento.

Diciendo eso, el Príncipe Heredero se paró y me rodeó con sus brazos.

Yo desconfiaba de lo que podía hacer, pero él me levantó y me abrazó.

― ¡¿Su Alteza?!

―Ah, finalmente te atrapé.

―¿Que quiere decir con “ah”? Su alteza esto…

Abrazándome fuertemente, soltó un largo suspiro sobre mi cabeza.

―Por eso, dije que estaba bien, ¿no? Dije que asumiría la responsabilidad tantas veces ¿verdad? No hay ningún error que recibí la castidad de la dama, es por eso que no hay ningún problema en absoluto. Eso de si eres doncella o no, en lugar de alguien más, soy yo quien lo sabe mejor. Además, nadie va a denunciarnos.

Ante su cambio de tono, mi sangre se secó.

Justo ahora, ¿qué dijo el Príncipe Heredero? ‘Tomado por mí’ fue lo que dijo, ¿verdad?

―Eres cruel, sabes. Cuando me despertara, pensé llevarte conmigo al castillo y casarnos los mas pronto posible. Pero me dejaste atrás y te fuiste a casa como si nada. Te estaba abrazando, pero de alguna manera te cambiaste con una almohada ¿No es correcto, Diana?

A su mirada coqueta y su encantadora voz que me hacía recordar los asuntos amorosos, pensé que mi corazón se detendría.

Ciertamente, era una voz que recordaba oír.

El socio de Diana, Apolo; Llamándolo así toda la noche, recordé incluso si no quería hacerlo.

Hablando de ello, desde antes había estado sintiendo una sensación de deja vu.

¿Por qué he elegido ignorar algo tan importante?.

No había sido sólo mi imaginación, y finalmente me di cuenta, era porque él había sido mi compañero hasta esta mañana.

Hacia mí, que había perdido mi voz en estado de shock, el príncipe heredero me explicó que, como no sabía mi nombre, la búsqueda había tomado algún tiempo y golpeó mi frente con un toquecito.

―¿A…po…lo?

Finalmente habiendo dicho ese nombre, el príncipe heredero rompió en una gran sonrisa.

Confirmando, alegremente me abrazó fuerte.

―Nunca hubiera pensado que serías mi propia prometida. Qué descuido. Si yo hubiera mirado su retrato cuando el compromiso había sido decidido, me habría dado cuenta de inmediato ayer.

No tenía ningún interés en su prometida, y para que la negligencia se convirtiera en su caída, me dijo con una expresión complicada.

―A ese tipo de fiestas de noche, las mujeres como usted no suelen asistir. Por eso me sorprendió. En el dormitorio, no parecía como si usted tuviera un temperamento asertivo o juguetón, así que me preguntaba qué clase de princesa protegida sería usted….

―¿Tu viste… mi rostro….?

―Sí, durante el tiempo después de que terminaste y perdiste el conocimiento. Habías sido muy cautelosa, y ni siquiera me dijiste tu nombre. Echar un vistazo a tu cara antes de huyeras, fue la mejor decisión que tome y cada vez estoy más convencido de ello.

Mi furia se encendió ante el hombre que fácilmente había confesado.

Que desastre. La razón por la que se había caído mi máscara fue por este hombre.

¿Hm? Pero el color de pelo de Apolo era ciertamente negro, si recuerdo bien….

―Tu color de cabello es diferente….

―Ah, ¿esto? Como era de esperar, si lo dejaba así me descubrirán como el Príncipe Heredero. Es un rasgo muy singular este esquema de colores. Por eso cambié el color de mi cabello usando magia.

Mientras lo decía, se acercó a mi cara y dejó caer un beso.

―Espe…Para…

―Eres tan fría, ¿verdad? Incluso cuando hicimos el amor de forma tan apasionada ayer. Ahora dime, ¿cómo es que una mujer como tú fue a esa clase de fiesta?

Queriendo separarme, forcejeé, pero la fuerza que ejerce sus brazos sobre mi no se mueve ni un poco.

―Está bien porque era yo, pero si te hubiera tomado algún hombre extraño, ¿no estarías lamentandolo ahora?

―Aunque ya lo estoy lamentando con todo mi ser….

Lo fulminé con la mirada, que estaba ignorando mi fútil resistencia y continuando con los besos.

¡Que mal paso! el compañero que había elegido para perder mi virginidad no fue el equivocado.

Pero, ¿¡quién pensaría que el Príncipe heredero estaría en tal lugar jugando alrededor!?

Hace tiempo que había perdido el deseo de continuar mi actuación.

A menos que lo dijera claramente, este hombre no lo entendería.

―Porque no quería casarme contigo, solo pensé en que debía perder mi castidad lo antes posible. Y entonces recordé los rumores de un playboy que no parece causar problemas en el futuro.

―¿Hmm?

Al ser mirado con tal intensidad, casi perdí la capacidad de respirar.

―Como era de esperar, tu objetivo era ese. Y entonces, esa es la razón por la que entraste en la invitación de la forma en que lo hiciste. Bueno, ya que tu objetivo era yo al final de cuenta, está bien, te perdonaré esta vez, pero no lo haré si lo haces una segunda vez, ¿ lo sabes?

―Tú y yo desde ese momento hemos terminado. Hacer algo así dos veces es algo que no sucederá.

―No quiero eso. ¿No estamos oficialmente comprometidos?

―¡Por eso te estoy diciendo que lo anules!

En el momento en que lo dije, la temperatura en la habitación notablemente cayó unos pocos grados.

El príncipe declaró con una voz fría.

―No lo consentiré. ¿No es eso simplemente obvio? La mujer de la que me enamoré, que me encanto a primera vista, la mujer ideal que he estado buscando todo este tiempo está frente a mi y no solo eso sino que ya es mi prometida. Esta situación tan conveniente, no hay manera de que la pase por alto… Absolutamente no te dejaré escapar.

La sensación de ser atacado por un depredador revivió.

Sus ojos me capturaron y no me soltaron.

―Ideal, dices….

―Usted no está enterada de la etiqueta del dormitorio de este país, ¿cierto?… Es extremadamente aburrida, ha sido establecida desde mucho tiempo atrás.

Curvó la comisura de sus labios y habló.

―Etiqueta…

Incliné la cabeza, sin entender el significado. Al ver eso, el Príncipe heredero dijo, “como esperaba”.

―Está bien no saberlo, ni lo necesitas. Me gusta como eres ahora.

―¿Hice algo extraño?

―No, no hiciste nada de eso… Es cierto, debo dar las gracias al Primer Ministro por no enseñarte esas cosas.

De alguna manera, parece que había cometido un error fatal.

No sé lo que había sido, pero comprendí que es eso lo que impulsó más su obsesión conmigo.

―Pero, para la dama que es hija del primer duque, y yo que soy el príncipe heredero, que no nos hayamos encontrado ni una vez hasta ahora, es una historia divertida, ¿no?

Si nos hubiéramos conocido antes, seguramente me habría enamorado de ti, me dijo el Príncipe Heredero con un aliento caliente.

Si eso era cierto, entonces yo estaba en el clavo con la elección de la opción de huir.

―Al principio, parece que el Primer Ministro había tratado de reunirnos, y sinceramente había hecho varios ajustes. Pero hasta ahora, nunca se habían puesto en práctica. ¿Me pregunto exactamente por qué?

“¿Sabes por qué, no?” Preguntó de nuevo en mi oreja, y asentí con la cabeza dentro de sus brazos que no me dejaban ir.

Ya no era necesario esconderlo.

―Sabía que mi padre quería hacer de su Alteza mi esposo. Así que utilicé todos los métodos posibles para evitar eso.

―Entonces, ¿la historia de que eres una chica enfermiza también es una mentira?

―Enfermarme es algo que casi nunca me sucede.

Respondiendo con una mirada seria, mientras me abrazaba el príncipe heredero miró hacia el cielo.

―Estoy impresionado, ¿de verdad me odias tanto?

―No te odio. No te conozco, así que es natural. Simplemente no quería casarme con la familia real.

―¿No quieres casarte conmigo?

Los ojos azules me atravesaron. Esos ojos no permitían la negativa, pero no vacilé.

―No quiero.

―Eres muy directa. Bueno, fue lo mismo para mí hasta que te conocí. Pero ahora no puedo pensar en otra cosa que no seas tú. Así que renuncia y conviértete en mi consorte.

Teniendo los lados de mi cara con ambas manos, nuestros ojos se encontraron y él sonrió.

Tales gestos eran agradables y placenteros, pero eran impermeables a mí.

―Me niego… Voy a revelar a mi padre que perdí mi virginidad.

―¿Quieres cancelar el compromiso con eso? Imposible. Porque tu pareja era tu prometido, yo. Como de acuerdo con el plan, asumiré la responsabilidad de robar tu virginidad y recibirte… Si vas a tomar esas medidas, entonces ciertamente informaré al Primer Ministro también.

―¡Alteza!

Deslizó su mano hacia mi vientre mientras me sacudía de rabia, y continuó sus palabras.

―Además, ayer por la noche he derramado gran cantidad de mi semilla. por lo que de ahora, podría haber una pequeña vida empezando aquí. ¿Cierto? Hay una razón para que yo asuma la responsabilidad, ¿no?

Hacia el príncipe heredero que sonreía oscuramente y había implicado el significado de no usar protección esa noche, me quedé asombrada.

Eso era lo que quería decir con que se haría responsable.

Pero tampoco voy a perder en este asunto.

Alejándome del sonriente príncipe heredero con toda mi fuerza, lo refuté.

―Es una pena. Había considerado tal posibilidad y tome un anticonceptivo apropiadamente, así que es una ansiedad completamente innecesaria.

―¿Huh?

Esta vez el príncipe heredero se congeló.

―¿Utilizaste un… anticonceptivo?

Incapaz de entender su asombro, afirme con un sí.

Con una expresión de asombro, el príncipe heredero miró hacia mí.

―Cuando dijiste anticonceptivos, ¿quisiste decir la Medicina secreta de Delris?

―¿Hay alguna otra medicina que impida la concepción en este país? segun recuerdo, solo hay un tipo de anticonceptivo femenino, ¿verdad?

Ése era sin duda el nombre. Era el nombre de la abuela que me vendió la medicina.

Ella era una vieja agradable, así que después de hablar con ella de mis circunstancias ella felizmente me lo vendió.

― ¡¿Cómo pudiste obtenerla?!

― ¿Eh?… yo solo normalmente…seguí el camino.

―¿Seguiste el camino?

El príncipe me sacudió los hombros.

―¿Entiendes lo valioso que es eso? La gente ni siquiera suele encontrar la bruja que vende la medicina!! ¿Y dices que lo tienes en tus manos?

―Bueno, sin duda era muy caro.

Después de que murmuré sobre el precio, se centró en mí aún más.

―¿¡Lo compraste sólo por eso!?

―No, creo que fue un precio adecuado.

Gracias a eso, mis ahorros eran en su mayoría aire ahora. Tendré que empezar nuevamente a ahorrar poco a poco.

Escuchando mis palabras, por alguna razón el príncipe heredero no sabía qué decir.

En el momento en que pensé eso, él sostuvo su estómago y comenzó a reírse.

―¡¡Hahahahaha!!

―¿S-Su Alteza?

Oh no, Su Alteza se rompió.

Pensando eso, cuando retrocedí un paso para retirarme, el otro lado me empujó en sus brazos.

Miré los ojos del príncipe heredero, que parecía estar divirtiéndose.

―Es mi derrota, Lidi. Pensar que usted era capaz de obtener ‘Medicina Secreta de Delris’. Realmente, aunque no sabías nada de la etiqueta entre hombres y mujeres, investigaste todo esto ¿no?

―No, porque es importante, ¿cierto?

En verdad, me salvó esta vez.

Después de contestar seriamente, confirmó y asintió innumerablemente con ojos llorosos.

―Fufufu. Ahh, como pensé eres la mejor. ¿Cásate conmigo?

―¿No te dije que no quiero?

El príncipe seguro es persistente.

―Diciendo que no quieres casarte con la realeza, ¿cuál es exactamente el problema?

Parpadeando sus ojos turquesa, preguntó. Habiendo estado en silencio hasta este punto me pregunté por qué, pero obedientemente le dije mi razón.

―Poligamia.

Hacia el príncipe heredero que me estaba instando extrañamente a continuar, baje levemente las cejas.

―Si no es un matrimonio monógamo, no lo quiero.

“Es por eso que es imposible”, cuando quería continuar así, mis palabras fueron bloqueadas.

Porque el príncipe heredero que me estaba sujetando me había robado los labios.

―¡¡Nn!! ¡¡Nnn!!

Además, en un profundo intercambio con nuestras lenguas enlazadas alrededor con todas sus fuerzas.

Ante este ataque me acordé de lo que había sucedido y mi cuerpo se calentó en un instante.

―¿¡Qué… estás haciendo tan de repente!?

Desesperadamente empujando nuestros cuerpos lejos, mientras que respiraba pesado lo miré fijamente.

Sin parecer que había aprendido, el Príncipe Heredero me miró extáticamente mientras él respondía.

―Es porque dijiste algo tan adorable….

―¿Huh?

―En otras palabras, Lidi, estás diciendo que quiéres monopolizarme, ¿cierto?

Lo siento. Por favor, hable de una manera que pueda entender.

―Por supuesto, si puedo tener a Lidi entonces no me importa en absoluto. Si puedo lograr que aceptes nuestro matrimonio con tal cosa, entonces renunciaré felizmente a mi derecho hacia la poligamia.

Como si estuviera cumpliendo el deseo de su linda esposa, reconoció con una brillante sonrisa de precipitación.

―No, um….

―¿Hay más?

Instándome a decirle, medio desesperada le respondí.

―La carga de convertirme en la futura reina es demasiado pesada para mí.

―¿A la hija del primer duque como tú? Estamos hablando del Primer Ministro, seguramente él te ha hecho tomar clases de este tipo desde la infancia?

Era exactamente por eso.

―Si no puedes hacerlo, nadie puede hacerlo. No te preocupes, te apoyaré… Oye, te rindes y te vuelves mía?

Uno a uno me arrancó las excusas y me acorraló.

No podía evitar que me asustara la sonrisa del príncipe.

Antes de darme cuenta, me habían llevado contra la pared.

Perdiendo mis rutas de escape, una vez más fui lentamente abrazada.

Mis razones ya habían perdido todo significado.

Sí asentía con la cabeza ahora, definitivamente nunca sería capaz de huir de este hombre.

Eso era  lo que me decía mi instinto.

A pesar de que quería escapar, los brazos a mi alrededor sólo se fortalecen y no se movían en absoluto.

No me gusta, pero por un segundo casi pensé que esto se sentía un poco agradable.

¿Por qué, por qué resultó de esta manera?

Aunque dije tanto que no quería ser la princesa de la corona, y le había rogado….

―Y-Yo no te amo, su Alteza.

―Por ahora, pero en el futuro cercano definitivamente te haré decir que me amas.

―No gracias.

―No te preocupes por eso, yo sólo hago esto porque quiero.

Diciendo esto, enterró su cara en mi cuello.

Un pequeño dolor corrió a través de mí, y me di cuenta de que estaba succionando con gran fuerza.

―¿Q-Qué estás..?

―¿Hm? Marcandote.

“Tengo que decirle a todos en tu entorno que me perteneces”.

Diciendo eso con una sonrisa satisfecha, un escalofrío recorrió mi espina dorsal.

―Te amo Lidi. Definitivamente no te dejaré ir, así que prepárate, ¿está bien?

―De ninguna manera. No quiero casarme.

―¿Aunque ya estamos comprometidos? Qué obstinada.

Mientras me abrazaba fuerte, negaba desesperadamente las palabras del príncipe heredero.

Mientras sentía que yo estaba en una mala situación,el peligro inminente de asentir una vez y se movería sobre mí.

Se rió alegremente.

Notando que las manos que había puesto alrededor de mi cintura empezaron a moverse indecentemente, grité.

―¡¡Absolutamente me niego a convertirme en tu consorte!!

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9 thoughts on “¡No quiero ser princesa! – Capítulo 8: Su fracaso

  1. Anna says:

    Jajaja ahora quede con la gran duda 🤣 ella pudo quedar embarazada? 🤔 sentí que el principe intento decir de que habia sido timada, esa fue mi percepción 🤣🤣

  2. Leydi word says:

    Jaja lidi todo su plan fallo
    Lo calculo creia q tendria exito pero al final fallo bueno tendra q asectar lo q venga jaja ya no tens escapatoria😍😍😍😍

  3. Nicole says:

    Al menos este prota está dispuesto a serle fiel a nuestra prota, y ella se siente compatible con él corporalmente, así que ¿Cuál es el problema? 7u7

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