Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 24

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


La reunión con la Orden de los Caballeros se alargó y Leandroth regresó casi de mañana.

— ¿Lean…? —preguntó Matilda soñolienta, mientras lo sentía moverse en la cama.

Era agradable tener su brazo alrededor de ella, la acercó más a él, le dio besos suaves en los párpados y los labios, luego colocó su pierna derecha sobre su cadera, levantando su vestido de noche en el proceso.

Desató las cintas que sostenían su camisón, exponiendo sus pechos al aire nocturno. Inmediatamente, tomó un pezón en su boca. Mientras las agradables sensaciones fluían a través de ella, se preguntó si lo habían destetado1 correctamente.

Ella quería saber si él estaba orgulloso de su madre como ella lo estaba de su padre. Pero no quería decir nada porque él podría enojarse.

Matilda no podía comprender la obsesión que él tiene por sus pechos: ¿tienen leche? ¿Son deliciosos?

Su brazo debe haberse entumido, porque su cabeza está sobre él. La cabeza humana es inesperadamente pesada. Tal vez debería intentar alternar el brazo en el que dormía, pero por lo general se dormía antes de poder pensar en eso. Tal vez ella no debería usar su brazo como almohada.

—Ah~… —exclamó mientras su espalda se arqueaba.

Su mano, ahora, acariciaba entre sus muslos, mientras succionaba sus pechos, aún más fuerte

—Oye Leann…para…

Ella empujó contra su hombro, tratando de escapar. Pero él era fuerte. ¿Se detendría si supiera que es de madrugada?

—Ahn~

De nuevo, gimió.

—Hueles tan dulce~

La lamió y tocó tantas veces, por lo que ella no podía resistirse, con cada roce sintió que sus fuerzas la abandonaban.

—Es inútil…

—Sí, es…es difícil detener…

Fue un simple comentario, pero Matilda comenzó a llorar.

—Mattie…

Leandroth cambió de posición y la colocó sobre su pecho, sus brazos la rodearon. Matilda contuvo el aliento,

— ¿Te dijo el abuelo Bell algo raro ayer?

—Para nada. El Marqués es una persona muy dulce y maravillosa.

— ¿Comiste algo que te hizo daño? De alguna manera, te has convertido en una llorona, sin embargo, es un poco lindo… —dijo, dándole un beso en la cabeza.

—Parece que no puedo controlar mis glándulas lagrimales.

—No tienes que controlarte, no tienes que forzarte a hacerlo…a principios de la tarde, fue mucho. Alguien que conozco se sintió muy feliz porque tomaste la iniciativa —bromeo, Matilda se rió.

Aunque parecía que iba a ser una mañana brillante y refrescante, la forma en que sus lágrimas fluían por su rostro le hacía pensar que no sería así.

—El abuelo Bell dijo que me ayudaría si no quería casarme contigo.

— ¡¿Qué?!

Matilda se rió por su expresión.

—Le dije que no lo necesitaba.  Este es un matrimonio que quiero. Pero parece que el abuelo Bell lamenta no haber salvado a Orlatta-sama a tiempo.

— ¿De Verdad?

—Nunca me encontré con Orlatta-sama, pero escuchar lo que sucedió realmente me afectó.

—Sí…

—Creo que el corazón de Bellmud-sama está debilitado, por trabajar tanto tiempo en el palacio. ¿Es realmente imposible liberarlo de sus deberes?

El fantasma de su hija lo persigue cada vez que entra en el Palacio Imperial. Su corazón se llena de pesar cada vez que llega al Palacio. No se puede luchar contra el transcurso de los años, el tiempo sigue su curso, en el Palacio todo está cambiando, pronto los recuerdos de Orlatta-sama serán sobrescritos.

— ¿Estás diciendo que debería relevarlo de sus deberes…?

—El abuelo Bell se convirtió en primer ministro para ayudar y proteger a su hija, pero ahora que se ha ido, ¿no crees que estás pidiendo demasiado, permitiendo que continúe con esa labor?

—Sí, pero…

—Si el abuelo Bell acepta, me gustaría que vaya a Icecoretta, él tiene muchas cosas que enseñar. Lejos de Barenshiaga, su corazón sanará. Luego puede volver a casa y enseñar a nuestros hijos…

—Mattie, ¿no es esto lo mismo que un destierro? —dijo con un gruñido.

Después de que su madre murió y su padre se casó con su tía, los rastros y los recuerdos de la madre de Matilda finalmente se desvanecieron. Observó al padre que se había reído junto a su madre, reír con su nueva esposa.

Era muy solitario.

Ella pensó que en este momento Bellmud-sama se sentía igual que ella.

—Bueno, él y yo lo discutimos ayer…

—Sin embargo, de alguna manera no creo que esto sea algo que deberíamos estar discutiendo hoy.

—Ayer, lo siento, lo olvide por completo —dijo tímidamente, mientras se acordaba de su abominable comportamiento —Lo siento…

— ¿Por olvidarte de contarme sobre esto o por seducirme?

— ¿Ambos…?

—Oye, me enojaré contigo —dijo lacónicamente. Ella parpadeó.

—Lo siento.

—No entiendes nada, ¿verdad? No hay ninguna razón por la que debas disculparte.

Él la tomó en sus brazos,

—Te lo dije correctamente, ¿verdad? Eres exquisita. Para mí, eres el ser más perfecto. Tenerte a ti, en mis brazos, me da las fuerzas necesarias para nadar cien vueltas alrededor del foso del palacio. ¿Recuerdas que dije eso? Por favor, cree en mí, y no dudes de mis sentimientos por ti. Sé que apenas nos estamos conociendo, y hay cosas que aún tenemos que descubrir el uno del otro, pero mi amor por ti no es una mentira.

—Pero, ¿no estás enojado?

—Estoy enojado porque te digo estas cosas y siempre lo olvidas.

—No consigo comprenderlo ¿Por qué estás enojado?

Leandroth suspiró profundamente.

—Porque aunque estás ansiosa, me has seducido, ¡y yo estaba muy feliz! Ahora, esta mañana, te estás alejando de mí. No estoy enojado, estoy enfurecido.

— ¿Estás enfurecido?

Miró a Leandroth, que hacía un mohín con sus labios.

—Se acabó, ¡se terminó!

— ¿Terminar? ¿Qué quieres decir?… —después de pensar unos segundos, Matilda llegó a una conclusión —Entiendo lo que Leann ha dicho.

Si Leandroth no quería este matrimonio, entonces ha terminado. Trató de alejarlo, pero no pudo. Su corazón comenzó a doler.

Ella empezó a llorar.

Leann se puso nervioso por sus lágrimas.

—Mattie, ¿por qué estás llorando?

— ¿No es por tu culpa?

Cuando el hablo de terminar… ¿Quería cancelar el matrimonio? Si ella volvía a casa, ¿había siquiera un lugar para ella, ahora que no era una doncella?

Tal vez regresaría con el abuelo Bell y encontraría una buena casa con un huerto de manzanas en una provincia remota.

Aunque, sería inútil para el trabajo duro, tenía que sobrevivir de alguna manera. ¿Podría ella hacerlo?

— ¿Huh?

Incluso el llanto fue un inconveniente. Ella necesitaba dejar de llorar e irse.

—Espera un momento, Mattie, ¿no estás malinterpretando algo? Espera un segundo maldición, ¿es que tu quieres romper?

Ella no contestó de inmediato, más bien sorbió su nariz, él se descontroló.

— ¡¿Después de todo esto?!

—Sí, quiero romper.

Matilda dijo sosteniendo su cuerpo rígidamente. Hasta ahora, nunca lloró egoístamente de esta manera, porque le habían dicho que no era digno de alguien de la realeza.

Le habían dicho que era una tontería desear, era indecoroso estar irritado, alguien en el poder no puede ser egoísta. Ella debe ser digna y noble. Ella fue criada para ser esa clase de princesa.

Pero ella quería estar en el calor, sentir la calidez como un día soleado en invierno.

Tal calidez solo proviene de otras personas.

Solo pensaba en eso, quería arrepentirse, quería dejar este lugar y perderse. Sin duda, esto se conoce como inestabilidad emocional.

Aunque, ella había tenido su primer y único amor a la edad de veintiséis años, parecía que al final no podían congeniar. El felices para siempre es algo que solo sucede en las historias. Ahora que vivía esta situación, entendió por qué los protagonistas de los libros que leía lloraban por amor.

Las lágrimas no pararán de caer de sus ojos.

—No, no… —dijo Leandroth frenéticamente, mientras la apretaba contra él y la besaba con fuerza.

¿Por qué besaría a alguien con quien está rompiendo?

— ¡Quiero romper!

— ¡Deja de decir eso! Sigues diciendo eso una y otra vez. Tienes todo el derecho de elegir el camino que deseas, pero ¿por qué sigues imaginando tu camino lejos de mí?

Ella no entendió a qué se refería.

—Quiero casarme contigo. ¿Por qué iba a terminar contigo cuando quiero que estes a mi lado? No entiendo tus razones.

Él la abrazó con más fuerza y ​​apoyó la cabeza en el hueco de su cuello.

Ella no entendió sus acciones

— ¿Por qué no puedes tener más confianza en ti misma? Eres la mujer más hermosa y atractiva  que conozco.

— ¿No es solo una trivialidad? No soy hermosa.

— ¿Dudas de mí?

—Estás mintiendo, no necesito cumplidos como ese.

Ella instintivamente lo rechazó.

—Mattie, por favor escúchame —Leandroth dijo irritado, —La verdad deber ser dicha. Eres tan terca.

—Sí, soy obstinada, inflexible, fea y débil. Si sonrío, dicen que lo estoy intentando demasiado. Si estoy callada, dicen que soy dominante. Si propongo algo, soy ignorada. Nadie ve a una princesa como persona. No están arrodillados hacia mí, están arrodillados a mi corona. Soy una hija terrible y voy a ser una esposa terrible. Soy una mujer fea con un corazón feo.

— ¡Mattie, deja de decir esas cosas!

Él la meció en sus brazos.

—No pienses en ti, como una mujer fea.

—Es la verdad —dijo en voz baja.

De vuelta a casa en su palacio, ella siempre había estado sola. Había doncellas, guardias y caballeros, estaban allí pero no a su lado. Solo significaba trabajo para ellos. Cómo sabía esto, había rechazado a cualquier asistente de casa para ir con ella a Barenshiaga.

Parecía que había algunas personas que estaban preocupadas, pero Matilda no quería ser una molestia.

Sin embargo, ella no había sido lo suficientemente fuerte como para llorar al respecto.

A pesar de que había muchas personas alrededor, ella siempre había estado sola.

— ¡Ya está bien! —Dijo Leandroth, mientras la acariciaba la espalda —Tienes miedo de confiar en mí, de creer en mí.

Ella abrió los ojos ante sus palabras.

—Da miedo creer en alguien, especialmente si esperas que te traicione. Entonces, piensas que es mejor no creer en ellos desde el principio, de esa manera puedes tomar precauciones. En mi caso, naturalmente sospecho de las personas.

— ¿Eh?

—En tu caso, tu juzgas las personas por su apariencia física y luego, si algo sucede, eliges el peor de los casos para elevar tu defensa y mantenerte alejada.

—Eso no es…

—Lo haces inconscientemente. Cada vez que algo sucede, reaccionas demasiado fuerte y asumes lo peor. Es por eso que te preguntas si estoy enojado cuando estoy emocionado, te enfocas en mi enojo. Pero si piensas en la conversación de antes, entenderás que no es el caso.

Ella asume lo peor…bueno, ella tiene la costumbre de imaginar que algo es malo o repugnante en el acto.

—Es solo que tú, automáticamente, piensas que estoy molesto y llegas a la conclusión de que quiero romper. Estoy tan aturdido por ese cambio tan drástico de tú imaginación.

Su voz era suave y juguetona, pero no podía ver su expresión porque la tenía cerca de él.

—Incluso cuando…

—No, ni siquiera una vez, nunca me parecerás aburrida.

Matilda se sintió agotada, pero él la abrazó con fuerza.

— ¿Puedes recordar a las personas que dijeron todas esas cosas sobre ti?

—Puedo recordar algunos de ellos…

—No es necesario que lo intentes demasiado, pero dime ¿eran feos?

— ¿Eh?

—Se sentían bien diciendo cosas malas de los demás, ¿no tenían una cara superficial?

Pensando en eso, la hija del Marqués que se suponía que era su amiga de la infancia tenía una cara así.

Ella siempre se quejaba cuando se veían. Ya fuera soleado o lluvioso, la burla era lo único que provenía de sus labios pintados.

—Tal vez sea así.

—Pero lo más importante es que te has negado a ti misma y a tus sentimientos por mucho tiempo. Pensé que eras una princesa inocente, querida y respetada, lo siento. Has tenido que pasar muchos momento difíciles, debes estar cansada —le dijo en voz baja, mientras le daba palmadas en la espalda.

— ¿Leann?

Él la acarició y le dio unas palmaditas en la espalda como si fuera un niño pequeño.

—Entonces, no estás acostumbrada a recibir amor. Finalmente entiendo. No pude entender por qué no me crees, ¿no te estaba mostrando lo que sentía por ti lo suficiente? Al menos, ahora lo sé.

Leandroth siguió acariciando su espalda convincentemente.

— ¡Ah!

— ¿Qué?

—Llegaré tarde a la reunión de la mañana.

Matilda se echó a reír.

—Mattie, la expresión en tu rostro cuando ríes es muy linda. —Dijo dejando caer un rápido beso en su mejilla.

— ¿Eh?

Él la atrajo hacia sí y le susurró al oído, —Me voy a casar contigo —su voz resonó dentro de ella, enviando escalofríos alrededor de su espalda — ¿Qué tal si planificamos un día de viaje, solo nosotros dos?  Por ahora, seguiremos adelante con los planes de la boda. Pensaré más sobre el abuelo. Almorzamos con todos hoy para discutir algunos asuntos. ¿Bien?

—Hm.

—La única respuesta aceptable es Sí —dijo tomando un dulce bocado de su nariz.

—Sí.

—Buena niña. Me voy.

—Que tengas buen día.

Leandroth se levantó de la cama y se fue.

Matilda aterrizó boca abajo sobre las sábanas de seda.

Después de haber llorado mucho y hablando de las cosas que ella pensó, estaban enterradas profundamente en su corazón. Aunque estaba muy cansada, se sentía…más liviana.

Sin embargo, ella no le creía a Leandroth y él no estaba contento con eso.

Ella quería creer.

Ella, realmente, quería creer en él.

Ella, finalmente, quería hacer algo tan malo como creer por primera vez en su vida.

¿Él estaba bien con ella? Ella quería preguntar de nuevo, pero él no estaba aquí a su lado.

Cerró los ojos y pudo ver a Leandroth con una expresión juguetona en su rostro,

—Te elegí a ti.

Ella rió suavemente.


[1] Destetar: tiene varios significados pero este es el que nos importa, Hacer que un niño o cria de animal deje de mamar.

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