Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 8

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Siete testigos fueron convocados y estaban presentes en la sala de recepción de la oficina del emperador. A pesar de que el número de conspiradores aumentó, se encuentran presentes los oficiales que interactúan, directamente, con Leandroth.

Matilda estaba sentada en un sofá de la habitación, lucía relajada.

—En primer lugar, agradezco a todos por su arduo trabajo.

Ante las palabras de Matilda, el caballero más viejo frunció sus labios en una delgada línea, mostrando su descontento, pero ella continuó, aparentando no darse cuenta de su disgusto.

—Su Majestad, por ahora, está descansando, por lo tanto, estoy, actualmente, actuando en su nombre como emperador interino.

Hizo una pausa.

—Entonces, díganme, ¿quién decidió aprobar este documento? —ella dijo imperiosamente, refiriéndose al documento colocado en la mesa entre ellos. El hombre que había fruncido los labios se burló.

Matilda entrecerró los ojos y preguntó.

— ¿Usted desea decir algo, señor?

El silencio en la habitación se profundizó, los asistentes, las doncellas de pie a un lado de la habitación y los guardias, miraron a Matilda con amplio nerviosismo en sus ojos.

A pesar de que Matilda estaba sentada frente a ellos y mirando hacia arriba, su expresión era imperiosa y arrogante.

—Incluso aunque provengo de otro país, todavía soy una princesa, ¿usted no sabe que está siendo grosero?

Matilda pensó, mi país Icecoreta, es conocido como una fortaleza al norte de Barenshiaga, pero parece que este señor no lo conoce.

—Si…

—Pues es su deber, mirar desde la nariz hacia abajo, ante una princesa como yo, aunque mi país sea pequeño, o acaso ¿No sabe que ha sido el emperador quien ha decidido honrar a la princesa de la pequeña Icecoreta?

—Eso es…

Ella se mantuvo presionado, incluso negando su derecho para hablar —no he dado permiso para que hables.

Su boca se tensó en una delgada línea, que si se volviera aún más delgada, desaparecería. A esta persona, al parecer, no le gusta ser coaccionada. ¿Acaso consideraba que sus palabras eran débiles?

—Cónsul General, en mi país se me ha dado el título de: la Princesa Primer Ministro, trabajé junto a mi padre, el Rey de Icecoreta. Si usted no conoce esto, es debido a sus ayudantes inútiles.

Los rostros de los hombres en el lugar, adquirieron tonos pálidos.

Matilda sonrió y ladeó su cabeza de un lado a otro.

—Entonces, diganme, ¿Hay alguno de ustedes que no haya dormido durante dos días?

Todo el mundo mantuvo su mirada baja. Cuando el Emperador este durmiendo, — ¿Ustedes irán a dormir también? ¿Qué pasaría si otro país ataca, si los ciudadanos causan disturbios o si se produce un desastre? O peor aún ¿Que  harán si ocurre una revolución? —Matilda prosiguió, —Su  Majestad, quien no ha dormido durante dos días, ¿Es alguno de ustedes mejor que él?

Todo el mundo se mantuvo en silencio.

—Todos sus salarios, provienen del tesoro nacional, que son el impuesto de los ciudadanos. La gente de este país que trabaja duro para pagar esos impuestos, contribuciones que se usan para asegurar los estilos de vida de cada uno de ustedes, quienes malgastan el tiempo del emperador. Si no  quieren trabajar, les sugiero renunciar de sus asignaciones.

Sin permiso, uno de los directores dijo con frialdad, —Usted no tiene la autoridad para hacer tales anuncios.

Matilda miro el director con ojos fríos y dijo, con una voz que demostraba desprecio: — ¿te he dado permiso para hablar? —Ella inclinó la cabeza, — ¿eres consciente de que estas ofendiendo a la familia real? Bueno, en cuanto a mí, tengo experiencia en estados en guerra, estoy muy familiarizada con la sangre, así que le pregunto ¿Quiere ponerme a prueba?

El rostro del director se puso pálido de repente.

—Les estoy dando a cada uno de ustedes, un cuarto de hora, bajo la supervisión de los Guardias Reales, dividirán todos los documentos de la oficina por estados, clasificando dentro de cada estado las ganancias. Hay siete de ustedes, decidan quiénes van a tomar que carga, cuando pase el cuarto de hora, entrarán, para que puedan ver a su majestad e informarle, para la toma de decisiones.

— ¡¿Un cuarto de una hora?!

—Sí. Utilizad ese tiempo con eficacia. Dejare a su juicio, la decisión de qué problemas tienen mayor prioridad. Los asistentes, estarán pendientes y les harán saber cuándo finalice el tiempo. En ese momento,  los iré llamando en orden. Si cualquiera tiene algún problema, consulten entre ustedes. Según el estado tomen una posición.

— ¿Qué?

—No me haga repetir lo mismo. Por ser esta, una ocasión especial, les estoy permitiendo utilizar la recepción. Tengan en cuenta el número de serie para cada estado en los documentos. Ellos serán recogidos luego por la  gestión. Deben mantener ese orden. Eso es todo.

Matilda se levantó de su asiento y se volvió hacia la mucama sosteniendo un reloj de arena, —Este reloj de arena representa el cuarto de hora, una vez que el primer Director sea llamado, el resto que venga también, quien se tarde, recortará el tiempo restante de los demás.

La Princesa Matilda se acercó a la puerta de la oficina, ésta se abrió sin dificultad. Ella se volvió a la puerta abierta y dijo:

—Esta forma es solamente por hoy, por favor, en el futuro, piensen en una mejor manera, para que no desperdicie el tiempo de su Majestad nunca más.

Su voz resonó al mencionar la palabra más.

Matilda caminó hacia la puerta abierta, la cual se cerró detrás de ella. Era improbable, que ella escuchara las maldiciones que siguieron su salida.


Ayanami
Así se hace Mattie!!!

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11 thoughts on “Nuestro Matrimonio Político – Capítulo 8

  1. YukiMiketsu says:

    Esa es la Mattie del emperador!!!! haaa si la viera seguro sonreiria orgulloso *-*
    A Mattie nadie la pisotea ni la mira por encima del hombro eso no lo permitiría, seguro en su país se encontro con machistas que la quisieron humillar por ser mujer es una pena que no pudo ser Reina ahí con tanto potencial que tiene, pero eso fue bueno para nuestro emperador!!!!

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