Al borde de lo impresionante – Capítulo 81

Traducido por Sharon

Editado por Sakuya


Claire cabalgó con Leopardo de Viento por las calles, perdida en sus pensamientos. Seguía pensando en la figura del duque Roman tambaleándose, la mirada hostil de Alice y el rostro sonriente del duque Gordan, ignorando a los transeúntes. Era natural que una hermosa chica de cabello dorado y ojos azules sobre un poderoso leopardo, atrajera muchas miradas.

Emperador Blanco bajó despacio de su cabeza hacia su hombro, donde lamió su cuello ligeramente.

—Emperador Blanco… —Claire lo levantó y lo miró—. ¿Estás intentando hacerme sentir mejor?

—Ma, esa pequeña bola de carne es muy inestable —sonó la voz infeliz de Golden Lotus de repente—. Tiene un poder aterrador, pero no puede usarlo cuando quiere. Usualmente es una mascota inútil, y su nivel de inteligencia es peor. Y, sin embargo, es tu maestro. Pásalo rápidamente y luego derrótalo.

Emperador Blanco movió sus pequeñas garras, enojado, evidentemente insatisfecho con las palabras de Golden Lotus. Claire sonrió ligeramente. Por lo menos su humor había mejorado un poco.

—Vamos, pequeño leopardo. Regresemos. —Claire palmeó el cuello del animal con suavidad, indicando que podía comenzar a correr.

—L-Lo lamento —sonó de repente una voz lamentable.

Claire se giró y vio a una delicada y hermosa chica a un lado del camino siendo rodeada por dos hombres. 

—Lo que sea, tú me golpeaste y no podré trabajar hoy. ¡Págame! —dijo el que estaba enfrente. Al parecer eran dos matones locales amenazando a una chica.

Viendo la situación, no tuvo ganas de hacer nada, pero cuando vio a la chica con claridad, detuvo al pequeño leopardo.

—¿Dinero? ¿E-Entonces cuánto? —preguntó ella, aterrada.

—¡Diez monedas de oro! —dijo el hombre. Esa cantidad de dinero era la que una familia promedio usaba en un mes.

—¿Ah? ¿Tanto…? —La chica tenía una expresión amarga—. N-No tengo tanto dinero.

—¿Cuánto tienes? —le preguntó él con fiereza.

—Sólo tengo esto… —Ella sacó con cuidado una billetera plana y simple.

El hombre la agarró y sacó todo el dinero dentro. Sólo había tres monedas de oro y algunas de cobre.

—Supongo que tienes suerte. Es suficiente —bufó el hombre, listo para llevarse el dinero. La chica le observó aterrada.

—P-Pero es todo mi dinero, si te lo doy, ya no podré comer.

—¿A quién le importa? —Él arrojó la billetera vacía, listo para irse. Su compañero se rió con fuerza y le siguió.

Pero cuando se giraron, encontraron a un fiero y gigante leopardo. Ambos se detuvieron de inmediato.

—Toma la billetera y regrésale su dinero —dijo la chica sentada en el animal con frialdad.

Los dos tragaron, aterrados. Naturalmente, sabían que la chica frente a ellos no era nadie normal. ¿Qué mujer ordinaria cabalgaba una aterradora bestia mágica?

—¿Estás sordo? ¿Quieres que te corte las orejas? —Claire entrecerró los ojos con un brillo peligroso.

—Ah, lo siento, lo siento —dijo rápidamente uno de los hombres, volviendo a sus sentidos, y se agachó para juntar la billetera. Entonces volvió a colocar con cuidado el dinero y se lo regresó a Claire.

—Piérdanse —dijo ella luego de tomar el objeto. Los dos corrieron como conejos y no dejaron trazos.

—Tu billetera. —Claire se bajó del leopardo de viento y le devolvió el dinero a la chica que estaba como en un trance.

—G-Gracias… Muchas gracias. Es uno de los únicos objetos que mi madre me dejó —dijo, guardando su monedero con cuidado.

—¿Eres pobre? —adivinó Claire observando sus ropas humildes y mirada honesta.

—Sí, mi familia es pobre. Estuve viviendo sólo con mi madre, profundo en las montañas. Cuando ella murió, salí, queriendo observar el mundo exterior. Finalmente llegué aquí con mucha dificultad… —Cuando ella dijo que era pobre, no mostró ningún trazo de vergüenza.

Una sonrisa imperceptible apareció en los labios de Claire. 

—Trabaja para mí y te daré cien monedas de oro al año, incluyendo comida, refugio y ropas. Vivirás bien, comerás bien y vestirás nuevas ropas —dijo de manera directa.

—¿En serio? —exclamó la chica—. ¿Es posible?

—En serio. Sólo firma un contrato de cinco años primero. Si sientes que la paga es buena, firmaremos otro. Si lo haces bien, te daré más dinero —Claire le sonrió tan amigable como pudo.

—¡H-Hermana mayor, eres una persona muy buena! —dijo ella, feliz, casi saltando.

Claire la observó sin palabras. Su mirada se había fijado en el arco en su espalda. El arma que lucía ordinaria era extremadamente elegante y brillante en el lugar de apoyo, provocado después de disparar, muchas, muchas veces. Arcos ordinarios se habrían fracturado hace mucho tiempo, así que estaba claro que no era tan simple como parecía.

Además, las manos llenas de callos de la chica no coincidían con su apariencia delicada. Sólo había una explicación: ¡ella era una arquera muy buena, y podía disparar con cualquier mano!

¡Cien monedas de oro, hoy he hecho una gran ganancia!

—¿Cómo te llamas? —Claire palmeó el asiento detrás suyo, indicándole a la niña que se subiera.

—Mi nombre es Qiao Chuxin —dijo mientras se subía, sin mostrar miedo por el leopardo.

—Oh, soy Claire. A partir de ahora, seré tu jefe, tu líder. Escúchame bien, ¿entendido?

Claire comenzó a lavarle el cerebro desvergonzadamente, pero se congeló por un momento. Otro nombre antiguo. ¿Qué tipo de relación tenía este continente con el oriente?

—Bien, ¿entonces cómo debería llamarla? —accedió Qiao Chuxin. A sus ojos, esta hermosa hermana mayor era la mejor persona en el mundo entero además de su madre.

—Llámame Claire. Pero debes escuchar mis órdenes en serio. Por supuesto, no te haré hacer nada que cruce alguna línea —añadió.

—Bien, no hay problema —accedió feliz Qiao Chuxin.

Claire palmeó al leopardo de viento, indicándole que corriera rápido a la casa de Camille. En realidad, estaba algo cansada. Había pasado la noche sin dormir y trabajado por mucho tiempo. Era tiempo de regresar y descansar.

Una vez regresó a la casa, arrastró a Qiao Chuxin al estudio de Camille para hacerle firmar el contrato de cinco años. Sólo después de guardar el documento, satisfecha, fue que bostezó por el cansancio.

—Toma estas notas doradas por ahora, te pagaré con una por año. Si no hay suficiente, pide. Cuando regrese a casa mañana, te prepararé un lugar para vivir —le dijo entre bostezos, ignorando por completo al grupo de personas confundidas en la entrada—. Summer, ven aquí —llamó Claire, viéndola espiar desde la puerta.

—¿Qué? —Se acercó ella, confundida.

—Esta es Qiao Chuxin. A partir de ahora es una de nosotros. Primero llévala a las calles y cómprale algunas ropas, lo que quiere y no haya podido conseguir hasta ahora. Introdúcela a los demás. Voy a descansar, estoy muy cansada. Muchas cosas sucedieron hoy, mañana iremos a la subasta —ordenó rápidamente a través de los bostezos.

La boca de Summer tembló. ¿Qué? ¿Acababa de tirarle todo el trabajo? ¡Era claro que Claire la había traído, no ella!

—Chuxin, acompaña a Summer. Iré a descansar. Estoy muy cansada —bostezó Claire, preparada para irse.

—Dame dinero para comprar entonces —se apresuró a decirle Summer.

—Tienes mucho dinero, ¿no puedes gastar un poco en tu nueva compañera? —la regañó, molesta, y pasó al lado de los demás hacia su cuarto.

—¡Señorita tacaña, hmph! —maldijo Summer, pero en su corazón, se sentía extrañamente cálida. 

Camaradas. Ella, que siempre estaba sola, ahora tenía camaradas. Era gracias a Claire que ahora podía sentirse cálida.

—Claire no es tacaña, ella me dijo que me daría cien monedas de oro al año junto con comida, refugio y ropas —la defendió rápidamente Chuxin, que todavía no había sufrido la crueldad de Claire.

—¿Qué? —se interesó el resto al escucharla, preguntándole qué estaba sucediendo.

Una vez Qiao Chuxin les contó en detalle cómo se conocieron y su contrato, se miraron entre sí, incrédulos y maldiciendo la actitud desvergonzada de Claire por dentro. Ella no era tan amable como para ayudar a otros sin ninguna razón. En su lugar, ofreció un salario que en realidad no era mucho. Aunque los plebeyos lo consideraban muy alto, no era nada para Claire. ¿Qué estaba planeando esa astuta mujer?

Aunque todos lo pensaban, ninguno se atrevió a mostrarlo. Todos y cada uno de ellos conocían a la perfección los métodos de Claire: tomar la debilidad de uno y sostenerla con firmeza, sin dejarlos ir hasta que se rindieran.

—Ven, voy a presentarte. A partir de ahora eres uno de nosotros —le sonrió Summer, presentándola. En su interior, agregó otra oración:

A partir de ahora, eres como nosotros, otra esclava de Claire…En la entrada, Claire estornudó con fuerza. No podría haber atrapado un resfriado con este clima, ¿verdad…?

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