Crié a un dragón negro – Capítulo 30: Complicaciones con la impronta

Traducido por Den

Editado por Hime


Por el momento, su maná seguía siendo inestable.

Se defendió de las acusaciones del investigador insistiendo en que sus acciones equivocadas la condujeron a un trauma y que esto derivó en los cambios erráticos de su maná.

Sin embargo, en lo más profundo de su ser, ella sabía que su inmenso miedo no era la única causa. Además, los síntomas de esta vez fueron diferentes a los del último desmayo. En aquel entonces, el maná dentro de ella era insuficiente y debido a eso, su cuerpo colapsó. Ahora, sentía que era demasiado, como el fuerte sonido de un tambor dentro de su cuerpo.

—¿Cuándo la hicieron? —le preguntó bruscamente el investigador.

Incapaz ella de responder, el niño contestó en su lugar, agarrando los hombros de su maestra.

—Justo antes de que llegaras.

—Entonces esa debe ser la causa. Lo volveré a comprobar. —Kyle la agarró de la muñeca y la examinó. El patrón tatuado era suave, como si hubieran utilizado cristal para grabarlo. Sin embargo, la diferencia desde que la impronta fue hecha era notoria, ya que la carne alrededor de la marca en ese momento estaba roja.

Los dedos de Leonard recorrieron ligeramente el patrón y Noah sintió un cosquilleo similar a una corriente eléctrica.

—Oh… duele —jadeó con su rostro contrayéndose por el dolor.

Al ver sus ojos llorosos, Kyle recorrió la marca con dedos cautelosos. Observó su muñeca en silencio por un momento y luego colocó nuevamente la palma de su mano sobre el abdomen de la bruja. Esta vez, notó una débil sensación de algo fluyendo dentro de ella; la sensación fría del hielo. Pero se desvaneció rápidamente cuando apartó las manos.

Sus ojos violetas escudriñaron las reacciones de la mujer. Al mismo tiempo, surgieron preguntas.

—¿Le diste un nombre al dragón?

Ella asintió. Kyle la soltó y se acercó a Muell, quien se aferraba a ella. El niño estaba alarmado.

—Dame tu mano. Pareces ser la causa —dijo con aspereza.

—¿Yo? —respondió el niño de cabello rizado con timidez.

—Sí, tu maestra no parece ser la clase de persona que se desmayaría a causa de un interrogatorio como ese, ¿no es obvio que tú eres la causa? Tu mano, vamos, dámela.

Mu se acercó dando tropiezos hacia él y haciendo un puchero. Kyle colocó la palma de su mano sobre su pequeño abdomen, como hizo anteriormente con Noah. Entonces el niño comenzó a sentirse extraño, por lo que frunció levemente el ceño.

—Mantente activa —le dijo Leonard a Noah, mirándola.

—Oh, ¿qué?

—Tu cuerpo y esta casa rebosan de un maná que pertenece al dragón.

—Tienes que decirme cómo hacerlo.

—Intenta atacarme —respondió serio.

—¿Eh? —Parpardeó Noah, incapaz de comprender al hombre.

—Cualquier forma está bien, ya sea con una almohada, un puñal o un punzón.

—¿Puedo darte una bofetada? —preguntó sin vacilar, aprovechando la oportunidad de oro que le habían dado.

—Señorita Park Noah, me refiero a que use su maná para atacarme —habló con severidad, obviamente disgustado por su broma, lo que hizo que ella se congelara momentáneamente.

—Uh… —tartamudeó, horrorizada.

Park Noah es mi verdadero nombre. Después de tanto tiempo, alguien más lo ha dicho. Se siente muy extraño… 

—No sé usar magia. ¿Cuántas veces tengo que decírselo, lord? —respondió indignada, saliendo de su trance.

Los ojos de Kyle se entrecerraron, observando a la mujer frente a él. Posiblemente innumerables teorías pululaban su mente.

Esperaba que soltara una bomba. Pero después de lo que pareció una eternidad, Kyle dijo lentamente:

—Supongo que cada uno de vosotros tiene un problema.

—¿Qué? —Sé quedó boquiabierta por enésima vez.

El investigador se cruzó de brazos y comenzó a recitar sus conclusiones.

—Primero, si la impronta se hubiera realizado con éxito, tu maná y el de este dragón deberían resonar perfectamente con el del otro. Pero el maná fluyendo desde este niño hacia ti es violento, como si estuviera bloqueado por algo. Es una fuerza agresiva, pero se está rompiendo y está destinada a causar muchas anormalidades en tu cuerpo.

—Uh…

—Y en segundo lugar, si la impronta fuera perfecta, controlarías fácilmente el poder del dragón, a pesar de no tener conocimiento previo de cómo hacerlo.

Noah no dijo nada y siguió escuchando sus palabras.

—Mirándote a la cara puedo saber que realmente querías abofetearme, y estoy seguro de que con ese intenso deseo, no hubiera sido un problema separar mi cabeza de mi cuerpo —bromeó Kyle.

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