Dama Caballero – Capítulo 10: Tengo un lugar al que volver (1)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


Mientras apoyaba la cabeza contra la ventana del carruaje y observaba el paisaje, el viento acarició suavemente la cara de Elena. Tenía una vista espectacular del exuberante bosque y hacía un clima refrescante, sin embargo, no estaba de humor para apreciarlo.

Después de salvar la vida de Carlisle, Elena se había derrumbado tan pronto como entró en la posada. Desde el momento en que ella lo rescató, hasta el momento en que él aceptó su propuesta, sintió como si su cuerpo estuviera siendo desmembrado en todas direcciones por cuatro caballos. Fue demasiado para su actual condición física.

Un suspiro se escapó de sus labios.

Recordó su conversación con Carlisle, pero aún no era capaz de entender qué había pasado. Se sentía dentro de una especie de laberinto.

¿Por qué aceptó la propuesta? Ella tenía una razón clara para casarse con él, pero en cambio, él no tenía ningún motivo para aceptar. Con ese rostro tan apuesto, su habilidad para el campo de batalla y, el hecho de que es el Príncipe Heredero, podía elegir a alguien mejor que Elena.

Cuando la interrogó por primera vez por salvarle la vida, no pareció creerle tan fácilmente. ¿Qué parte de ella le gustó?

No tengo ni idea de lo que puede estar pensando.

Él había estado disgustado con ella cuando le hizo la propuesta, y la rechazó rotundamente hasta que se quitó el casco. En un principio había sido porque parecía un hombre con esa armadura, y obviamente su orientación sexual era incompatible. Pero, después aceptó tan fácilmente, ¿por qué? 

Una variedad de preguntas inundó la cabeza de Elena. Su encuentro había sido breve, y ella no entendía para nada sus intenciones.

Aún recordaba su figura, cuando le miró por última vez antes de partir. A pesar de que estaba herido y la sangre se filtraba a través de las vendas, sus penetrantes ojos azules destacaban por encima de todo, mirándola con una expresión inmutable.

Por extraño que parezca, ella sentía que había visto ese gesto antes. ¿Realmente se habían conocido en el pasado? Se estaba volviendo loca, pero no había manera de averiguarlo.

Esto es suficiente. Deja de pensar en ello. Todo sucedió como quería después de todo.

Cualquier otra cosa podría ser olvidada.

Si Carlisle se convertía en emperador y sacaba a Paveluc del poder, no necesitaba nada más, mientras su familia estuviera a salvo. Si ella pudiera convertirse en la Princesa Heredera, podría ayudarlo y, eventualmente, convertirlo en Emperador. Después de eso, no le importaba si era expulsada de su lado o no. No, tal vez era mejor volver con su familia.

Estaba ocupada pensando en cómo cambiar su futuro. No es demasiado tarde para pensar en los detalles. Mientras su familia estuviera viva, cualquier vida sería más feliz que la anterior.

Dijo que se reuniría conmigo en diez días, así que será mejor que esté preparada entonces.

Sophie observó a su ama mirar por la ventanilla del carruaje y luego le habló con voz cuidadosa.

—Mi señora, ¿aún está enferma?

Sophie era la única que sabía de su salida esa noche.

Después de desaparecer como el humo y regresar el día siguiente justo antes del amanecer, Elena había estado en un estado de aturdimiento. Parecía una niña enamorada y Sophie sentía curiosidad por los eventos de esa noche, pero no podía preguntarle directamente y en su lugar le preguntó de forma indirecta.

Elena se dio cuenta de los extrañamente brillantes ojos de Sophie y supo que su doncella sentía curiosidad por lo que había pasado esa noche.

—La curiosidad innecesaria solo trae mala suerte, Sophie. Eres una chica inteligente y sé que lo sabes.

—oh sí, mi señora.

Sophie respondió a regañadientes, pero no lo aceptó de corazón. Algo debe haberle sucedido a Elena esa noche, de lo contrario no había razón para saltarse la boda de Glenn, cuando habían tenido tanta prisa por ir en primer lugar.

Después de regresar a la posada para dormir, Elena de repente dijo que no se sentía bien y que quería volver al Castillo Blaise. Elena no solo no comió correctamente en el camino de regreso, sino que se mantuvo observando por la ventanilla del carruaje todo el tiempo.

¿Quién era el hombre que mantenía en las nubes a su joven ama? ¿Acaso se quedó atrapada en la atmósfera de esa noche? ¿Y si ella tuviera un bebé? La mente de Sophie se volvió loca con la imaginación. Gracias a este misterioso amante, incluso se olvidó de las náuseas y el mareo que le producía viajar en carruaje.

Las dos se perdieron en sus propios mundos cuando el carruaje rápidamente llevó a Elena y Sophie al Castillo Blaise.

Un soplo de viento fresco le hizo cosquillas en la mejilla, Elena volvió la cara hacia el frente y apreció la interminable variedad de árboles que pasaban. El cielo despejado y la brisa apacible la excitaban extrañamente.

Mientras su mente estaba atrapada en sus complicados pensamientos, su corazón sabía que este camino se dirigía hacia la residencia familiar. La idea de ver a su padre, a su hermano y a su hermana de nuevo la hizo sonreír levemente. Fue agradable tener un lugar para volver como este.

Soportaría miles o incluso decenas de miles de pruebas para protegerlo.

♦ ♦ ♦

Tan pronto como el carruaje llegó al castillo, la puerta se abrió y escuchó la voz de Mirabelle.

— ¡Hermana!

Antes de que pudiera desembarcar completamente del carruaje, Mirabelle corrió hacia Elena y se arrojó a sus brazos. Se abrazaron como si hubieran estado separados durante años.

Elena apretó a Mirabelle con fuerza y ​​sonrió.

—Estoy en casa, Mirabelle.

—Sí. Te extrañé mucho.

—También te extrañé. ¿Algo pasó mientras estuve fuera?

—No, no. Padre siguió enviando mensajes diciendo que vendría pronto a casa, pero en la carta de hoy aseguró que regresa este día.

— ¿Padre…?

Su padre siempre estuvo ocupado como jefe de la Cuarta Orden de los Caballeros. La mayor parte del tiempo se queda en una residencia en la Ciudad Capital para trabajar desde allí. Elena estaba a cargo de la casa en el Castillo Blaise, mientras que Derek estaba a cargo de los caballeros pertenecientes a la familia.

En el pasado era normal que no pudiera ver el rostro de su padre durante mucho tiempo, pero, ahora la situación es diferente. Desde el punto de vista de Elena, han pasado veinte años desde la última vez que vio a su padre. Había un pozo de nerviosismo y excitación retorciéndose en su estómago.

—Entonces prestaré especial atención al menú de esta noche.

Mirabelle le respondió con confianza, como si ya hubiera hecho planes.

—Ya le pedí al cocinero con anticipación que prepare el guiso de pescado favorito de padre.

La mirada orgullosa y expectante de Mirabelle en espera de un elogio es tan linda, que Elena sonrió y acarició su cabello con una mano.

—Buen trabajo. ¿Eso significa que ahora puedo dejar el resto de las tareas domésticas a ti?

—Tengo una hermana mayor, no tengo que hacer eso.

Elena sintió una punzada de culpa ante las inocentes palabras de Mirabelle. Si Elena se casara de verdad con el príncipe Carlisle, entonces la administración de la familia Blaise pasaría a manos de Mirabelle.

Elena acarició el cabello de Mirabelle de nuevo, una punzada de dolor provino de su corazón. Su hermana pequeña todavía se veía muy joven y frágil.

—Algún día, si me caso, estarás a cargo. Así que de ahora en adelante deberías aprender más sobre las tareas domésticas.

—Ah, pero eso aún está muy lejos.

—Nadie sabe realmente qué puede pasar en el futuro. Tal vez algún día me enamore de alguien a primera vista y quiera casarme. Quizás tú también hagas eso…

— ¡Nunca haré eso!

—Espero que encuentres a alguien que ames y puedas casarte algun día, incluso si ahora no está en tus planes.

— ¡No! ¡Nunca tendré a alguien que ame más que a mi hermana!

Elena miró a Mirabelle con un poco de preocupación, pero por otro lado estaba agradecida por la amabilidad de su hermana.

Elena se sintió abrumada por la sensación de ser tan importante para su familia como lo era para ella.

—Yo también. No creo que alguna vez tenga a algo más precioso que mi familia.

—Oh, por favor, solo tienes que decir que Mirabelle es la cosa más preciosa de toda la familia.

La expresión de Mirabelle la hizo reír. Su hermana, que es tan delicada como un pajarito, siempre la pone de buen humor. Elena dio un paso hacia el castillo, tomando lentamente la pequeña mano de Mirabelle.

—Vamos a entrar ahora.

—Sí. Cuéntame cómo fue tu viaje.

—Ah, bueno…

La pregunta de Mirabelle le recordó aquellos largos y arduos días en el carruaje. Elena se había reunido con el príncipe Carlisle y había luchado contra los asesinos, pero eso no era una historia que podía contar.

—Nada especial.

Elena no habló después de eso. Los sirvientes, que habían estado esperando que terminara su conversación, pronto se acercaron a ellas.

—Mi señora, ¿dónde deberíamos mover el equipaje del carro?

—Mueve todo a mi habitación.

Acatando su orden, los sirvientes sostuvieron uno de los baúles de equipaje más grandes. Uno a cada lado, de manera ordenada, siguieron a Elena y Mirabelle que caminaban de la mano. La pareja de hermanas es una hermosa imagen a la vista.

♦ ♦ ♦

Elena estaba teniendo dificultades para ajustar sus gestos, ya que no había vivido durante mucho tiempo como una mujer noble. Sin embargo, no dejó ver su inseguridad en el exterior y caminó con gracia. Era la querida hija de un Conde y la mujer que estaba a cargo de la casa, tenía que mantener el equilibrio.

También es importante comprender las quejas de las personas de menor estatus y no actuar de manera dominante. Desde que era joven, había prestado mucha atención a esta área y ahora que debía jugar este papel, agradecia que en su vida pasada había organizado y disciplinado también a los sirvientes del castillo Blaise.

Mirabelle preguntó de nuevo, balanceando el brazo de Elena.

— ¿Cómo fue tu viaje, hermana?

—No muy bien. Tuve un malestar estomacal en medio del viaje.

Mirabelle había tenido curiosidad por saber por qué Elena tuvo que regresar en medio de su viaje. Pero, la reacción de Mirabelle fue una tormenta más grande de lo que ella había anticipado.

— ¿Qué? ¿Comiste algo mal?

—No te preocupes, estoy mejor ahora

—Por eso llegaste a casa antes de lo que esperaba. Llamaré al médico y le pediré que te vea de inmediato.

—Eso no es necesario…

—Espera en la habitación, hermana.

Mirabelle trajo al médico más famoso del sur para ver a Elena. Y ésta, a pesar de que tenía mucho trabajo que hacer, se vio obligada a recostarse en la cama y descansar hasta el atardecer.

El problema no terminó aquí. Algo estaba sucediendo en otra parte que ella no sabía.

♦ ♦ ♦

— ¿No te pedí que pusieras tu vida en peligro si era necesario? ¿Qué tan mal se puso para tener que volver tan rápido a casa?

A diferencia de Mirabelle, que se había enterado de los motivos del repentino regreso de Elena en cuanto llegó, a Derek se le había informado sobre lo que había ocurrido de antemano.

Tan pronto como llegaron al castillo, los caballeros que acompañaron a Elena tuvieron que pasar por un infierno por no cumplir con sus deberes correctamente.

—Lo sentimos mucho señor. De ahora en adelante, arriesgaré mi vida…

—Es demasiado tarde. A partir de ahora, correrán diez vueltas alrededor de esta sala. Y en cuanto terminen, iniciarán el siguiente entrenamiento.

Cuando Derek tomaba una decisión, nadie podía oponerse. Fue un evento memorable para quienes entrenaron y quienes los vieron. Así, Elena había pasado de ser una sencilla joven a la que proteger, a alguien por la que debían arriesgar su vida, algo que Elena misma desconocía.

A medida que pasaba el día y descendía la noche, el conde Alford Blaise llegó al castillo.

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