Dama Caballero – Capítulo 12: Mi codicia es infinita (1)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


—Bienvenido, padre.

—Gracias —respondió bruscamente e inmediatamente se dirigió hacia Mirabelle.

Ella lo miró con amabilidad mientras sostenía la falda de su vestido. La expresión severa del Conde se relajó en un parpadeo y acarició suavemente la cabeza de su hija.

— ¿Has estado bien?

—Sí, lo estoy haciendo bien.

— ¿Has sentido dolor?

—Mi hermana me cuidó bien, así que ahora me siento mucho mejor.

Mirabelle es la niña más pequeña, e incluso su elegante forma de responder es lo más bonito que puede existir.

Elena los vio hablar a los dos antes de que los ojos de su padre se volvieran en su dirección. Ella habló con una voz ligeramente temblorosa.

—Espero que tu viaje no haya sido tan difícil.

El conde Alphord asintió ligeramente.

Elena no pudo respirar por un momento. Su corazón estaba lleno de alegría. Tiene justo en frente a su padre, a quien pensó que nunca volvería a ver.

— ¿Ya has tenido una comida?

—No. Supongo que todos estaban esperándome porque llegué más tarde de lo esperado. Vamos a empezar con la comida.

Con eso dicho, el conde se dirigió primero al comedor, seguido de sus tres hijos. A menudo llegaba al castillo a altas horas de la noche e iba al comedor tan pronto como llegaba.

Nadie sabía cuán especial es esta cena para Elena hoy. Ella caminó tranquilamente detrás de él mientras trataba de ocultar la humedad que se formaba en sus ojos.

Llegaron a la sala, la pieza central de la misma es una mesa larga cubierta de mantel blanco. La mesa es lo suficientemente grande como para acomodar a veinte personas, y está decorada con velas y flores. Antes de que llegara Alphord, Elena se había ocupado de los arreglos.

Como de costumbre, su padre estaba sentado a la cabecera de la mesa y Derek estaba sentado a su derecha, mientras que Elena y Mirabelle estaban sentadas a su izquierda. Los sirvientes empezaron a traer la comida, y tan pronto como terminaron sus platos, entraría el siguiente.

En el pasado, cuando celebraban el regreso a casa del conde, la familia disfrutaba de la cena debido a los cuidadosos preparativos de Elena, pero esta noche había tirado la casa por la ventana. Nadie lo diría, pero la mesa grande estaba tan llena que parecía prácticamente minúscula debajo del enorme festín.

Solo Mirabelle murmuró ‘‘¿Hay algo mal?’’ mientras que Alphord y Derek disfrutaron de su comida en silencio. Al final, fue Alphord quien rompió el silencio familiar.

— ¿Vas a participar en la competencia de lucha con espadas de este año?

Todos en la mesa sabían que estaba hablando con Derek. La vez anterior no pudo participar en la competencia que se celebra en la capital debido a una lesión que sufrió durante una sesión de entrenamiento.

Su padre y su hermano no hablaron de eso, pero ella sabía que su hermano lamentaba profundamente no poder participar.

—Sí, estoy pensando en ir esta vez.

—Si decides participar, trata de hacer lo mejor posible.

—Voy a…

Tal vez no es el desarrollo de una conversación normal entre padre e hijo, pero Elena mantuvo una sonrisa mientras escuchaba la conversación entre los dos hombres extremadamente similares.

En el pasado, sentía que las conversaciones entre los dos sonaban severas e incómodas, pero ahora simplemente estaba feliz por tener la oportunidad de verles hablar otra vez. Mientras la comida continuaba, el conde Alphord dirigió su atención hacia Elena.

—Tenías que asistir a la boda de Glen, ¿verdad?

—Ah, sí.

—Escuché que regresaste antes de tiempo porque tuviste un malestar estomacal durante el camino. Sé que estás tratando de cuidar a los demás, pero no debes salir de tu hogar tan a la ligera. Probablemente hayas aprendido de esta situación, pero necesitamos aprender a manejar nuestras propias vidas.

—Sí.

—Si Derek participa en esta competencia de lucha con espadas, es posible que tenga que vivir conmigo en la capital en el futuro, y tendrás más obligaciones aquí en casa. No le prestes atención a más cosas innecesarias y concentra toda tu atención en las tareas domésticas.

Elena hizo una pausa mientras sostenía su tenedor. Después de un momento ella respondió con voz tenue.

—Sí, padre.

—Me alegra que la salud de Mirabelle esté mejorando, pero no olvides que debes cuidar a tu hermana todo el tiempo.

—Lo haré.

—Tu hermano es el pilar de nuestra familia. Seguirá mis pasos y más tarde dirigirá la Cuarta Orden de los Caballeros de la Familia Real. Como he dicho, a las mujeres les va bien en los hogares y con los niños. No espero mucho de ti, pero trabaja duro en las tareas domésticas hasta que te cases.

Escuchó esto todo el tiempo en su vida anterior, pero de repente no podía entender por qué estas palabras pesaban tanto en su pecho ahora. La expresión de Elena se volvió hosca, y Mirabelle se abrió paso en la conversación con ira.

— ¿Por qué solo las mujeres tiene que hacer todo el trabajo doméstico en estos días? Aunque padre se opone a ello, las mujeres también pueden practicar la lucha con espadas y tener trabajos más profesionales.

—Porque esas personas no provienen de un noble nacimiento. Tienen todo lo que necesitan aquí, no hay necesidad de pasar por tantas dificultades.

— ¿Y no puedes dejar al menos que hermana elija a su propia pareja de matrimonio?

—Estás hablando sin sentidos. Elena, ¿qué le enseñas a tu hermana en casa?

Elena miró a Mirabelle para que se detuviera. Entonces ella le respondió a su padre en voz baja.

—Lo siento. Mirabelle aún es joven.

—Mirabelle, no tomes tan a la ligera las enseñanzas de tu hermana.

Incluso con el tono firme de Alphord, Mirabelle simplemente puso mala cara en sus labios. Si fuera Elena quien hiciera eso, habría sido reprendida durante toda su vida, pero Mirabelle nunca había sido regañada porque estaba enferma y no se esperaba que viviera mucho tiempo.

Como de costumbre, el conde miró a Mirabelle con desaprobación, pero al instante su expresión cambió, como si no hubiera pasado nada.

Desde muy joven, Elena había tenido muchas responsabilidades para cubrir la ausencia de su madre: cuidar de la casa Blaise, atender a los hombres de la familia y velar por la salud y educación de su hermana menor. Todo dependía de ella, pero nunca había estado insatisfecha con su vida. Ella simplemente estaba viviendo su destino. Pero, esta noche se sintió decepcionada por lo que su padre había dicho…

Tal vez ella quería ser reconocida por su sacrificio. Había soportado tanto cuando su familia había muerto en el futuro, y había alguna esperanza de que él pudiera apreciar las lágrimas y el sudor que había derramado por esta familia. Ella era tan capaz como su padre.

Elena tragó una sonrisa amarga. Era como un sueño tener una comida juntos como esta. No había fin para la codicia humana. Quería que su familia fuera ignorante de la vida que tuvo que vivir, pero, al mismo tiempo, ¿quería ser recompensada por haber luchado tanto? 

Elena se rió en su interior por causa de su egoísmo. Esto estaba bien. Ella no quería más que esto. Se tragó el nudo en la garganta y trató de estar bien con su comida.

La cena concluyó con una breve conversación entre ellos, junto con el ocasional ruido de los platos. Finalmente, cada miembro de la familia se dispersó a sus propias habitaciones mientras Elena tenía que quedarse en el comedor para limpiar.

No es que ella se arremangara las mangas y recogiera los platos, simplemente debía supervisar y distribuir el trabajo a los sirvientes.

Después de terminar esa tarea y salir del comedor, vio una taza humeante esperándola en una mesa. Tan pronto como la notó, supo de inmediato que había un cacao dulce en él. Era el tipo de regalo que Derek en ocasiones dejaba para Elena.

Desde que era una niña, cuando escuchaba algo que la hacía enojar en una reunión familiar, él le daría un chocolate. Tal vez la conversación en la cena estaba en la mente de Derek.

—No he recibido cacao en mucho tiempo. ¿Por qué no reconocí antes la bondad de mi hermano?

Ella calentó sus manos alrededor de la taza, y la comodidad pareció filtrarse en sus pensamientos.


Nemoné
No me gustó esa conversación con el Conde. Siendo sincera, no me gustó el papá en sí. No le tengo cariño actualmente...

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