Dama Caballero – Capítulo 23: Tengo una condición (1)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


Había algo extraño en el hecho de que tantas personas la siguieran a la vez. Se metió en un callejón para poder determinar su número, y sus perseguidores comenzaron a seguirla.

Uno, dos, tres… ¿Siete?

Ella tenía una sensación ominosa. Carlisle no habría enviado a todas estas personas.

Se preguntó si alguien tenía un rencor contra ella, y la cara de Helen emergió en su mente. Elena no sabía si lady Selby iría tan lejos como para lastimarla, pero era la única que tenía motivos para estar resentida con ella en este momento.

Qué problemático.

Elena entró más profundamente en el callejón donde no podía ver fácilmente. Sacó una pequeña daga de una correa de cuero en su tobillo que estaba oculta debajo de sus faldas.

Pronto descubriré quién les ordenó que me siguieran.

Se trataba de capturar e interrogar a sus perseguidores. El proceso de extraer la verdad no sería tan limpio.

Este era el centro de la ciudad más grande de la región sur, pero al salir de la carretera principal uno podía encontrar un lugar fresco incluso a mediodía. Irónicamente, no había ningún lugar tan sucio y feo como este en un área rica.

Elena se deslizó en un callejón oscuro sin dudar. Miró a su alrededor y vio un espacio adecuado para tratar con sus perseguidores. Ella hizo lo posible para moverse hacia allí rápidamente cuando…

Una mano de repente agarró a Elena por el hombro y la llevó a la oscuridad.

—Eus…

Elena inmediatamente giró la daga en su mano hacia su oponente. El filo de la navaja brilló en la penumbra.

La otra persona rápidamente capturó su muñeca para bloquear su daga mientras apuntaba a su cuello. Escuchó una voz baja en su oído antes de poder lanzar el siguiente ataque.

—Shh.

Era una palabra corta, pero ella había escuchado esa voz antes. Elena dejó de luchar. Si su memoria le servía bien…

A medida que sus ojos se acostumbraban gradualmente a la oscuridad, su mirada se movía lentamente hacia arriba. Un pecho firme, hombros anchos y cuello delgado. Sus ojos se posaron en la cara del hombre. Una mandíbula afilada y una nariz recta y, sobre ella, iris azul pálido que la miraban.

Era como si el azul de sus ojos fuera el único color en el mundo y ardieran como las llamas.

—Su Alteza.

Kiara
No se ustedes, pero ya caí rendida a sus pies. Con hombres así, quien no se enamora

Era el príncipe Carlisle.

Tan pronto como se dio cuenta de quién era, notó que podía sentir su cálido aliento en su frente. Su mano grande aún se aferraba a su hombro, y él tenía la altura suficiente para que ella solo pudiera hacer contacto visual cuando levantaba la cabeza. Podía sentir la fuerza de su cuerpo donde estaban presionados juntos.

Elena contuvo el aliento ante el repentino contacto. Lo observó mientras él revisaba cuidadosamente sus alrededores, sintió que debía tener un propósito y esperó pacientemente por su próxima acción.

Luego, después del breve silencio…

—Kugg…

Ante el repentino sonido de la risa suave de Carlisle, Elena lo miró con una expresión confusa.

—Esto no fue intencional, pero tampoco está tan mal.

Él susurró en su oído, causando que un sonrojo se deslizara por sus mejillas.

—No sé lo que está pasando, pero por favor déjame ir.

Ante su tono frío, Carlisle apartó la mano de su hombro con una mirada de pesar.

—No planeaba tocarte, así que por favor no me mires así.

— ¿Cómo qué?

—Como si yo fuera un villano. Debes haberlo olvidado ya, además fuiste tú quien me apuntó con un cuchillo primero.

No podía discutir con eso. La hoja todavía estaba peligrosamente cerca de su cuello, pero ella no sabía que terminaría en esa posición.

—No puedo evitar que seas popular. Tan pronto como saliste del castillo Blaise, tenías tanta gente siguiéndote.

Después de que Elena entró en el callejón, escuchó el sonido de pasos que la perseguían. Pero ahora no había ninguna señal de nada en absoluto.

— ¿Sabes quién me seguía?

—Vamos a movernos por ahora.

Después de que Carlisle terminó de hablar, él se alejó primero y ella supo que debía seguirlo. Caminó detrás de Carlisle y después de una corta distancia llegaron a una casa en mal estado.

Carlisle parecía haber planeado un área segura para su reunión con Elena. En el exterior, la casa parecía bastante normal, pero el interior estaba limpio y ordenado, como si estuviera bien cuidado. La llevó a la mesa y sacó una silla para que pudiera sentarse, luego se sentó frente a ella.

Elena no sabía si era un comportamiento arraigado [1], pero él tenía excelentes modales hacia las mujeres.

— ¿Hay algo más que quieras saber aparte de la identidad de las personas que te siguieron?

— ¿Estás bien?

—Tan bien como puedes ver.

Tenía una flecha en la espalda la última vez que se encontraron. Era imposible que la lesión se hubiera curado en solo diez días, pero Carlisle se comportó como si nunca hubiera estado lesionado. No era nada más que una rutina diaria para él.

Elena lo miró para evaluar su condición y luego volvió al tema.

— ¿Cuánto tiempo me has estado observando?

—En lugar de vigilancia, piense en ello como protección desde la última vez que nos separamos.

Aunque había sospechado que Carlisle contrataría a alguien para vigilarla, fue mucho antes de lo que ella esperaba. La hizo sentir un poco incómoda pensar en los ojos que la habían estado observando silenciosamente. Sin embargo, ya que decidió eventualmente convertirse en emperatriz, sabía que era inevitable.

—Si vas a atrapar y torturar a las personas que me estaban siguiendo, yo personalmente…

—No tienes que hacer nada. Te traje aquí porque algunos de ellos eran caballeros de tu familia.

— ¿Qué?

Solo entonces, Elena pensó en la posibilidad de que los caballeros de su familia la hubieran seguido para protegerla.

Si Carlisle no la hubiera detenido antes, Elena podría haber levantado una cuchilla contra ellos. Puede haber habido una situación en la que se tuvo que derramar sangre para guardar sus secretos. Carlisle le había dicho a Elena que cubriera sus habilidades si era posible.

Cuando comprendió mejor la situación, hizo una pequeña reverencia hacia Carlisle, estaba agradecida de que él la encontrara primero.

—Gracias. Su Alteza me salvó de los problemas.

Fue cuando la mano de Carlisle se movió hacia adelante. Él capturó su barbilla con una mano y le levantó la cabeza de nuevo.

—No te inclines.

—Oh, pero…

— ¿Has olvidado de quién serás mujer?

Elena miró directamente a los ojos de Carlisle. Había un curioso calor en ellos. Eran de un color azul frío, pero ardían tan calientes como una llama.


[1] Arraigado = Acostumbrado.

Kiara
Este solo capítulo fue el que me motivó a traducir esta historia, es que cuando leí las palabras del príncipe lo supe de inmediato, necesito traer esta droga para los lectores de Kovel, ellos amaran tanto a este príncipe como yo. ¿Que les has parecido? ¿genial, verdad? cualquiera cae con esas palabras. ¿has olvidado de quién serás mujer? ¡Kya! que lindo.

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