Dama Caballero – Capítulo 28: Podría ser peligroso

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


—Acabo de recordar que hay algunos documentos que debo revisar con urgencia. Volveré a mi habitación y terminaré.

—Bien. No trabajes demasiado, hermana.

Elena se apresuró a volver a su habitación. De acuerdo con la historia de Mirabelle, no había ninguna garantía de que Carlisle se presentara en la ceremonia de apertura del Puente de las Flores. Entonces, lo que ella debía hacer ahora era verificar esa información con Kuhn.

Ante la posibilidad de una amenaza para la seguridad de Carlisle, Elena ató varios pañuelos rojos en su ventana en lugar de uno, como habitualmente hacía.

Como medida de precaución, se recordó el lugar donde escondía la armadura negra en caso de que la necesitara. Había hecho un gran esfuerzo para traerla tan lejos sin ser descubierta. Afortunadamente, la armadura era tan pesada y sólida que se guardaba separada del equipaje de la ropa, de lo contrario, Tilda podría haberla encontrado cuando destruyó su vestido de fiesta. Elena tuvo suerte de haber evitado esa situación. Serían malas noticias si la persona que estaba detrás de Tilda escuchara que tenía una extraña armadura de metal.

Elena se paseaba nerviosa por la ventana, esperando la rápida llegada de Kuhn. Tenía mucho miedo de que Carlisle se pusiera en peligro de nuevo. Se suponía que no debía estar vivo, así que se preguntó si la sombra de la muerte intentaría golpearlo de nuevo…

Así como a su familia.

No.

Mirabell, Derek, y su padre.

Ella necesitaba a Carlisle con vida para prevenir sus muertes y proteger a su familia. Hasta el momento tenía el contrato de matrimonio para tratar con Paveluc, pero si Carlisle no estaba, volvería al punto de partida. No podía darse el lujo de volver cuando esta era su mejor oportunidad. Ella defendería a Carlisle por cualquier medio posible.

Incluso si el destino o Dios se interpusieran en su camino, no dejaría que nada amenazara su vida.

♦ ♦ ♦

Afortunadamente, Kuhn no tardó en llegar. Tal vez se dio cuenta de la urgencia por los múltiples pañuelos rojos que habían sido colgados.

Por primera vez, Elena se alegró de ver el rostro inexpresivo de este hombre.

— ¿Por qué has…

— ¿Tiene planeado el Príncipe asistir al festival en el puente de las flores?

Elena rápidamente cortó a Kuhn, quien dudó por un momento, pero luego asintió.

—Sí existe la posibilidad de que asista.

— ¿Estás seguro?

—Estoy seguro. Recuerdo haberlo escuchado hace un tiempo. ¿Cuál es el problema?

No pudo evitar notar la expresión oscura de Elena.

Elena deseaba desesperadamente que no fuera cierto, pero ahora existía la gran posibilidad de que Carlisle fuera a ser involucrado en el accidente. Solo había una manera, tenía que evitar que asistiera.

—Entrega este mensaje a Su Alteza. Dile que cancele sus planes.

— ¿Qué?

Kuhn la interrogó inusualmente antes de que pudiera detenerse. Fue simplemente demasiado sorprendente escuchar eso.

—Me dijeron que el puente del Puente de las Flores estaba mal construido. Por favor, dile que no vaya. Sería demasiado peligroso.

Kuhn miró a Elena con incredulidad. Luego le volvió a hablar con cuidado.

— ¿En serio?

— ¿Crees que voy a decir esto como una broma?

Kuhn aún parecía dudoso a pesar de la expresión sombría de Elena, pero simplemente asintió.

—Si tú lo dices, lo transmitiré. Pero no puedo decir lo que hará el general.

—Solo envíale el mensaje lo antes posible. Y házmelo saber de inmediato.

—Entiendo.

Kuhn no entendía las razones de Elena, sin embargo no cuestionó nada más sobre lo que ella afirmaba. Elena no lo estaba maltratando, y ella no tenía que explicar cada cosa que decía.

—Entonces, me despediré.

Kuhn agachó la cabeza como de costumbre, y luego se movió para salir por la ventana. Elena no pudo evitar interrumpirlo de nuevo aún más nerviosa que antes.

—Tan pronto como sea posible, por favor.

—Sí, mi señora —Tan pronto como terminó de hablar, desapareció por la ventana.

Después de varias experiencias con Kuhn, Elena confiaba en sus habilidades y estaba segura de que traería una respuesta pronto. Esperaba fervientemente que Carlisle se perdiera el festival.

Es la forma más segura. 

♦ ♦ ♦

El tiempo transcurrió y llegó la tarde. Ya había un brillo rojo en el borde del cielo, señalando el descenso del sol. Elena se quedó inmóvil en la habitación mientras esperaba a Kuhn. Entonces, fue cuando notó que la mano de alguien estaba en la ventana que dejó ligeramente entreabierta para facilitar el acceso.

Con un rápido movimiento, Kuhn aterrizó ligeramente en la habitación. Había llegado en poco tiempo justo como le había pedido, pero incluso entonces el tiempo parecía alargarse mucho. Sin embargo, no podía quejarse ya que no sabía la ubicación de Carlisle.

Tan pronto como vio la cara de Kuhn, Elena no pudo esperar más tiempo y corrió hacia él.

— ¿Qué dijo?

—Dice que es un evento organizado por la Corte Imperial y que no se puede evitar. Pero él escuchará tus consejos y regresará a salvo, así que no te preocupes… ¿Mi señora?

Elena se quedó en silencio por un momento, y Kuhn repitió su nombre de nuevo. Después de pensarlo un momento, Elena respondió con calma.

—Entiendo.

— ¿Está segura?

—Si es inevitable, entonces no hay nada que pueda hacer al respecto.

—No, supongo que no…

Kuhn se calló, sin saber qué decir, y la miró con ojos inquisitivos. [1]

— ¿Hay algo mal con mi cara?

—Su expresión ha cambiado un poco… Como si fuera a una batalla.

Elena sonrió ante la aguda observación de Kuhn.

—Por supuesto que no.

Se dirigió directamente a su escritorio y escribió algunas palabras en una hoja de papel blanca, luego lo colocó en un sobre y lo selló con la insignia de la casa Blaise. Elena se levantó y le entregó el sobre a Kuhn.

—Lo siento por mantenerte tan ocupado pero, por favor, transmítelo al Príncipe.

— ¿Quieres que le dé esto?

—Sí.

—Bien.

Kuhn guardó cuidadosamente el sobre, curioso por el repentino cambio de actitud de Elena.

Cuando Kuhn estaba a punto de partir para su nueva tarea, Elena lo interceptó nuevamente.

— ¿A qué hora asistirá el Príncipe al festival?

—A las nueve de esta noche.

—Gracias por decirmelo.

—Sí.

Después de ver la desaparición fugaz de Kuhn, Elena volvió a su habitación.

La mejor manera de mantener a Carlisle a salvo era no permitirle acercarse al peligro en primer lugar. Sería ideal cortar el problema de inmediato, a menos que haya otra alternativa. Eso era lo que Elena estaba haciendo ahora. Ella nunca podría descansar a menos que mantuviera a Carlisle a salvo.

Se dirigió hacia el lugar donde mantenía oculta su armadura. Una vez más, era hora de usarla.

El sol finalmente se había ocultado en el horizonte. La pesada y oscura noche encontró a Elena vestida de negro, como el día en que se escapó para salvar a Carlisle. Nadie podía identificarla gracias al casco, y era difícil determinar si era un hombre o una mujer con esa armadura.

En su vida anterior, para evitar ser notada por los enemigos a veces ocultaba su cabello rubio usando un casco. Es una suerte que su experiencia pasada la ayudara a no sentirse incómoda en su situación actual. Pelear con armaduras pesadas era extremadamente difícil e incómodo para los que no estaban entrenados.

Elena ya se había disfrazado una vez para rescatar a Carlisle. Y afortunadamente en esta ocasión, este no era el castillo de Blaise en el sur, sino una pequeña mansión en la capital, donde había menos caballeros en comparación.

Presionó su mano contra el marco de la ventana y saltó, justo como lo hizo Kuhn. Aunque la armadura era un poco incómoda, era lo suficientemente flexible como para poder salir de la mansión tan elegante como un gato. Se acercó con cuidado al lugar donde no había nadie a la vista.

Ya he calculado una ruta alternativa a los establos por si acaso.

Elena robó un caballo del establo y luego, con cuidado, apartó el caballo de la mansión. Tan pronto como ella determinó que estaba a una distancia segura, montó la silla y pateó al caballo con toda su fuerza.

— ¡Hyaaa!

El caballo soltó un pequeño silbido y se lanzó hacia delante.

Los cascos al galope sonaban a un ritmo rápido. Debido a su pesada armadura la brisa no se sentía tan fresca como la vez que viajaba con Carlisle, pero eso no le importaba en absoluto.

♦ ♦ ♦

『 Puente de las Flores 』

Fiel a su nombre, el gran puente que cruzaba un río estaba decorado con enredaderas de rosas. Pequeñas linternas colgaban alrededor del área, haciendo de la vista un espectáculo magnífico incluso de noche.

En una colina con vista al mar de gente disfrutando del festival, Elena estaba sola. No estaba tan deslumbrada por el paisaje que le rodeaba como todos los demás, en cambio, miró tranquilamente hacia el cielo nocturno, calculando cuánto tiempo había pasado.

En ese momento, vio una nube de polvo siendo levantada por un número de caballos que se acercaban a ella desde cierta distancia; parecían una docena de caballos acercándose. Un hombre estaba a la cabeza del grupo, y su cabello volando en el viento era reconocible de un vistazo.

Es Carlisle. 

El color azul de sus ojos ardía intensamente, y sus labios estaban fuertemente apretados. Se dirigía directamente hacia Elena liberando una energía terrible.

Debió haber leído su carta si estaba aquí a tiempo. Carlisle le ordenó a su Guardia Real que se detuviera a cierta distancia, y luego se acercó solo a Elena. Una vez la había visto con una armadura y la reconoció de inmediato.

Tan pronto como llegó a Elena, rápidamente abrió la boca para hablar.

— ¿Qué significa esto?

Carlisle la observó con una mirada helada. Elena miró a Carlisle sin pestañear.

— ¿Esto?

Elena profundizó su voz para ocultar su identidad. Carlisle le tendió la carta que le envió con sus largos dedos.

Voy a ir a protegerte. No olvidarás nuestro contrato, ¿verdad?

Además de eso, colocó breves instrucciones sobre dónde reunirse y qué tenían que hacer para asistir al festival.

Echó un vistazo a la carta y luego a Carlisle, impasible.

—Es exactamente lo que dice.

Era claramente uno de los términos de su contrato, con la condición de que tendría que hacer una cosa, cualquier cosa, por Carlisle en el futuro.

—Representa el punto cinco en nuestro contrato. Me disfrazaré todas las noches y actuaré como un caballero.

—Eso es…

Elena lo interrumpió.

—También mantendré la condición de que estaré a tu lado tanto como sea posible, Su Alteza.

La cara de Carlisle se contrajo ante la mención de su título. Ella lo notó, luego intentó explicárselo de nuevo.

—Puedo ocultar mi identidad con el casco así que, por favor, comprenda.

—Bien.

Carlisle cedió en voz baja, pero su expresión seguía siendo reacia.

—Pero esto es demasiado pronto. Hay más personas que están detrás de mí, muchas más de las que crees, y mi presencia puede ponerte en peligro.

Aunque Carlisle no podía verlo, las comisuras de la boca de Elena se levantaron debajo del casco.

—Bueno, entonces, es hora de que también juegue mi papel.

Fue ese momento, como en respuesta a las palabras de Elena, que los fuegos artificiales que anunciaban el festival explotaron en el cielo.

Las explosiones enviaron una serie de colores que se dispersaron en la armadura negra de Elena, entonces, con una voz profunda, ella habló mientras sus ojos rojos brillaban en la luz.

—Incluso si el cielo cae, te protegeré.


[1] Una mirada inquisitiva es aquella que busca conseguir cierta información o investiga detalladamente algo.

Nemoné
¡Elena, eres tan genial!

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