Dama Caballero – Capítulo 30: Del uno a diez

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


—Uno.

Fue el último número de la cuenta atrás de Elena.

En ese momento, Carlisle dio un paso adelante, poniéndose frente a la espada del caballero que apuntaba hacia Elena. Estaba lo suficientemente cerca como para estar a una corta distancia, y el caballero se sorprendió de que su espada, que antes apuntaba a Elena, ahora apuntaba al Príncipe Heredero.

Los instintos de Elena le dijeron que tirara la espada de inmediato, pero en ese momento su cuerpo se había congelado. El caballero, por su parte, entró en pánico y tembló cuando Carlisle se le acercó y lo miró con indiferencia.

—Apártese del camino.

El caballero se vio obligado a tambalearse hacia atrás. Había un sentimiento de autoridad orgullosa que no se atrevía a desafiar.

Carlisle se dirigió directo hacia el Puente de las Flores. El caballero que estaba a un lado de repente se dio cuenta del significado de su mirada indiferente. A Carlisle no le importaba su comportamiento en absoluto.

El caballero retrocedió un paso tras otro hasta que estuvo por completo contra una pared; aún se encontraba abrumado. Por el príncipe Carlisle y… el caballero desconocido en una extraña armadura.

Elena miró fríamente al hombre tembloroso, luego pasó a su lado y siguió al Príncipe. La multitud que dejaron atrás estaba en silencio, la escena quedó grabada vívidamente en sus mentes.

Carlisle confirmó que fue Elena quien se puso a su lado y le habló en voz baja.

—Siempre me sorprendes.

Tal vez fue sólo natural. Él ya sabía que Elena era una buena espadachina, pero era la primera vez que la veía en acción como un caballero. En este momento, Elena era una entidad completamente diferente, desde la forma en que vestía, hasta la forma en que hablaba y la forma en que levantaba la espada. En el momento en que Elena se puso la armadura, se convirtió en el caballero de su vida pasada.

Elena se quedó mirando la espalda de Carlisle mientras él caminaba un paso por delante de ella.

—Su Alteza, su espada podría haber ido por tu cuello.

Mientras hablaba, volvió a recordar la escena. Si el caballero hubiera intentado mover su espada un poco antes, Elena le habría cortado el brazo. Carlisle no tenía idea de lo nerviosa que estaba y no pudo evitar hablar en contra de él con desaprobación.

—Es peligroso.

Carlisle siguió adelante sin detenerse.

—No estoy muerto, así que no te preocupes.

—No estés tan seguro.

Elena se tragó las palabras que no se atrevía a decir.

Moriste en mi vida pasada.

Aunque no fue testigo de la muerte de Carlisle, experimentó el mundo después de su desaparición. Su familia fue destruida y el Imperio Ruford había cambiado. Era todo lo que Elena no quería que sucediera y todo por la muerte de un solo hombre.

Carlisle levantó su brazo derecho hacia ella.

— ¿No leíste cuentos de hadas cuando eras niña? Los monstruos… no se mueren fácilmente.

Elena no lo había visto desde la noche en que lo salvó, pero recordó que los brazos de Carlisle se transformaron en algo escamoso, negro y monstruoso. Sin embargo, en lugar de un monstruo, parecía más un reptil… o un dragón.

Elena respondió tensamente.

—Puede que no sea fácil matarte, pero eso no significa que tengas dos vidas.

—Me temo que no puedo escuchar tus palabras.

Carlisle se rió entre dientes ante la actitud inflexible de Elena. Después de una breve pausa, habló de nuevo.

— ¿Realmente pretendías matar al caballero? Por lo que llevaba puesto, parecía que pertenece a la Segunda Orden de la Familia Imperial. Está liderado por la casa Anita, de donde proviene el padre biológico de la Emperatriz.

Entonces, si ella hubiera matado a ese caballero, habría estado en una situación peor. Su tono juguetón la enfureció aún más.

—Así que, ¿regreso y lo mato?

Por primera vez, Carlisle rió a carcajadas en la calle. Ella no entendía lo que era gracioso, pero sus hombros temblaban y parecía realmente divertido. Se volvió para mirar a Elena.

—Del uno al diez, no hay nada que no puedas hacer.

♦ ♦ ♦

En la actualidad, hubo una gran celebración que tuvo lugar en el medio del Puente de las Flores. Solo unos pocos elegidos podían ingresar a esta área custodiada por los caballeros de Anita. Algunas eran personas comunes y corrientes que ganaban la admisión a través de una lotería, pero la mayoría de los presentes eran nobles.

No había ninguna posibilidad de una sociedad donde los nobles y los plebeyos se mezclaran y disfrutaran juntos del festival. Debido a esto, el área se dividió entre el exterior y el interior del Puente de las Flores.

El área exterior estaba llena de gente común, mientras que la atmósfera en la cubierta tenía un paisaje más pausado con música clásica que fluía por el aire. Elena no estaba contenta con la cultura aristocrática, pero cuantas menos personas en el puente, más lentamente colapsaría.

—Su Alteza, por favor venga por aquí.

Un hombre que parecía estar a cargo del festival se acercó a Carlisle. Zenard, que estaba un poco atrás, los alcanzó. No a todos los guardias de Carlisle se les permitió entrar; Sólo Carlisle, Zenard y Elena estaban aquí.

Carlisle estaba a punto de seguir al hombre cuando Elena, quien había estado de pie detrás de él en silencio, habló con una voz profunda.

—Lo siento, Su Alteza, pero creo que dejé caer algo en mi camino aquí. Echaré un vistazo y te seguiré más tarde.

Por supuesto que era una mentira. Elena no creía que le permitiría estar separada de él, pero tenía que revisar los cimientos del Puente de las Flores. Cuando ella le dijo que él sería su acompañante, Carlisle le pidió que no se apartara de su lado, pero ella preparó una excusa por si acaso.

— ¡¿De qué diablos estás hablando…?!

Zenard la espetó con un intenso disgusto, ignorante de su identidad, antes de que Carlisle lo interrumpiera.

—Ve y luego vuelve.

Carlisle miró a Zenard con frialdad por un momento, pero ya no había razón para que Elena le prestara atención.

Ella asintió de inmediato, luego corrió hacia la cabeza del Puente de las Flores antes de que Carlisle pudiera decir algo más. Como el festival principal estaba ubicado en el centro de la cubierta, los asistentes al festival aristocrático no podían ver ninguno de los extremos del puente. La construcción ya se había completado, pero el público aún no se le había permitido pasar por ahí.

Con las manos, Elena tocó y examinó los rieles decorados con rosas. Si la construcción se realizó de forma deficiente, debería haber grietas en los postes o alguna otra evidencia de debilidad.

Pero, de alguna manera… todo se veía bien.

Es muy extraño.

Pisó con fuerza el suelo unas cuantas veces. Ella no tenía la experiencia de un maestro constructor, pero el puente parecía demasiado resistente como para ser uno de mala calidad.

—Necesito encontrar rápidamente evidencia…

Quería arrastrar a Carlisle fuera del puente, pero si él insistía en seguir, su única prueba sería el conocimiento del futuro, y tenía que encontrar algo más convincente que eso.

La mejor opción era que Carlisle nunca apareciera en el Puente de las Flores en primer lugar, pero eso ya era un fracaso. La segunda opción era encontrar rápidamente pruebas para poder evacuar a Carlisle y a las personas en el puente.

Se quedó en su lugar por un momento, esforzándose por encontrar esos recuerdos lejanos.

¿Quién fue el…? ¡Oh, sí!

Casa Casey. Una casa noble que obtuvo las ganancias injustas en la construcción del puente. La familia que una vez tuvo un linaje de servicio a los emperadores, perdió todo prestigio cuando fue condenada por las muertes y lesiones causadas por el colapso del puente.

Parecía que había encontrado una pieza del rompecabezas que faltaba, y estaba segura de que también podría encontrar la evidencia. Los trabajadores de la casa Casey podrían ser testigos de condiciones de trabajo sospechosas.

— ¿Debería bajar hacia el puente primero?

Puede que todavía haya algunos trabajadores. Si los conociera, podría encontrar una pista. 

El tiempo era escaso, y tan pronto como Elena tomó una decisión, se movió tan rápido como el viento.

Se apresuró a alejarse del centro del festival hacia la parte inferior desierta del puente. Los juerguistas [1] se reían y charlaban en ignorancia, mientras Elena aceleraba sus pasos con urgencia.

♦ ♦ ♦

Una noche negra. A diferencia de las coloridas luces del festival en la cubierta, la parte inferior del puente estaba muy oscura. Elena estaba consternada mientras observaba la calma del río.

¿Nadie?

Aunque el puente estaba completo, los trabajadores no podían haberse retirado ya; Deberían haber estado en los alrededores hasta la inauguración oficial del puente.

Ella claramente recordó haber escuchado tal historia en su vida anterior. Los obreros habían luchado hasta el final para evitar una construcción pobre. Tenía la sensación de que sus recuerdos eran un poco diferentes de lo que sabía, pero no podía identificar en qué lo eran.

Fue entonces cuando algo llamó su atención.

 ¿Qué es eso?

Algo se ataba al muelle que soportaba el puente. Una mirada más cercana reveló lo que era.

¡Explosivos!

No uno o dos. Había uno de ellos en cada uno de los enormes muelles. Elena no pudo evitar mirarlo fijamente en un momento de confusión.

En su vida pasada, se informó que el puente se había derrumbado debido a la mala construcción de la casa Casey. Y por esa razón la casa Casey quedó completamente destruida.

Eso significa… ¿Fue un engaño?

Si su memoria funcionaba correctamente, la Casa Imperial había invertido grandes sumas de dinero para construir el Puente de las Flores, y fue por casualidad que el príncipe Carlisle se encontraba aquí. Alguien debió haber colocado una trampa para socavar la autoridad de la Familia Imperial o para destruir a la familia Casey.

¡¿Quién diablos?!

Sin embargo, sus pensamientos no duraron mucho.

Hombres misteriosos enmascarados de negro aparecían uno por uno debajo del puente oscuro. Se acercó a ellos en silencio, sus oídos captaron su conversación.

—Hemos colocados algunas bombas, pero todavía estamos cortos. Necesitamos instalar por lo menos mitad de la cantidad original para destruir completamente el puente..

—Bien. Apurémonos y terminemos.

Montando una cuerda que conectaba cada uno de los muelles, comenzaron a colocar más explosivos con movimientos entrenados. La oscuridad se cernía sobre ellos, pero no mostraron signos de miedo.

Elena levantó lentamente la ballesta que llevaba detrás de su espalda.

— ¿Saben quién quiere destruir este puente?

Necesitaba averiguar quién los había contratado, pero primero tenía que evitar que el puente se derrumbara. Elena disparó constantemente su ballesta.

Las flechas volaban desde la ballesta una por una. Las misteriosas figuras gritaron mientras el repentino ataque los alcanzaba.

— ¡El enemigo!

— ¡Cuidado!

Podía ver a docenas de hombres extraños moviéndose en la oscuridad. Las flechas de Elena volaron desde una sola dirección, y escondió su cuerpo detrás de un pilar para protegerlo lo más que pudiera.

Los hombres no eran ordinarios, pero Elena tampoco lo era.

A la menor exposición de los hombres, las flechas salían disparadas. Los hombres juzgaron que su ataque no tendría fin si seguían ocultándose. Algunos tuvieron que sacrificarse, pero al final nada cambiaría a menos que la hicieran salir de su escondite

Elena notó que una silueta se acercaba a ella, pero disparó primero contra aquellos que todavía estaban colocando los explosivos. Era crítico que protegiera el puente de ser destruido. Derribó a todos los hombres con los explosivos, luego disparó su ballesta a los que se acercaban, pero no los golpeó a todos.

Finalmente, docenas de hombres la rodearon. Sus espadas brillaban peligrosamente a la luz de la luna.

— ¿Quién eres tú?

—Esa es mi pregunta para ti.

Uno de los hombres se burló de ella.

—Morirás sin dignidad por emboscarnos.

Como el enemigo estaba cerca, Elena ya no necesitaba su ballesta. La arrojó al suelo y sacó la espada de su cintura. Había pasado mucho tiempo desde que se encontraba en este tipo de situación.

—Bueno, ¿es hora de que me divierta?

Los hombres no vieron que, bajo su casco la boca de Elena se curvaba en una sonrisa


[1] Un juerguista es una persona aficionado a las diversiones bulliciosas.

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One thought on “Dama Caballero – Capítulo 30: Del uno a diez

  1. Tarsis says:

    Carlisle se siente halagado y encantado por la devoción que siente ella por su seguridad. Y a su vez me enternece como Elena tiene miedo por su vida, porque ella ya lo vio morir una vez.

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