Dama Caballero – Capítulo 39: Un corto paseo por la noche (1)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


—Quería verte. Te dije que vinieras rápido.

Elena se quedó muda por un momento.

¿Vino tan lejos de la capital solo para verme? ¿Cuántos días y noches cabalgó? 

Estaba tan congelada como una estatua, con la boca abierta a causa de la sorpresa.

—Pero, ¿cuánto tiempo ha pasado que ya has cambiado mi nombre?

—Oh, es que eso me sorprendió mucho…

Elena recordó el contrato cuando sus palabras se fueron apagando. Había olvidado que prometía llamarlo por un apodo cuando estuvieran solos.

Estaba a punto de disculparse cuando Carlisle dio un paso adelante y redirigió la conversación.

— ¿A dónde ibas?

—Estaba regresando a mi alojamiento. Mi hermana me está esperando.

—Entonces vamos a caminar juntos.

Cuando le soltó la mano, se dio la vuelta y se dirigió hacia delante, por lo que Elena perdió la oportunidad de disculparse. Se le ocurrió por un momento que él ya conocía sus sentimientos, pero inmediatamente negó con la cabeza. No había ninguna razón para que él fuera tan considerado.

Elena pronto siguió los pasos de Carlisle, abriendo la boca para hablar de repente.

—No creo que debamos salir juntos.

— ¿Por qué?

—Oficialmente, no tenemos nada que ver el uno con el otro, Caril. Y los caballeros de mi familia me están esperando afuera…

— ¿Te preocupa que nos noten y nos hablen?

—Por supuesto.

—Tengo curiosidad por el tipo de rumores que habría sobre los dos.

Elena dejó de respirar por un momento.

¿Ese era un cumplido? Pero si sus palabras eran una broma o si tenía algún otro significado oculto, Elena tenía que ser la racional en la relación.

—Decidimos que nuestra primera reunión será en el baile y que nos enamoraremos a primera vista. No podemos ser vistos por otros antes de eso.

—Parece ser que ver la expresión de mi prometida es más difícil que pelear una batalla.

Elena pudo sentir un velo de decepción en su voz.

—Si estás cerca, entonces pasa por mi habitación, antes de escabullirte así de nuevo.

Elena le habló como si le estuviera dando caramelos a un niño particularmente inquieto, y Carlisle respondió con una risita y una pequeña sonrisa.

—Me encantaría hacerlo, pero no hay mucho tiempo y tengo que volver pronto.

— ¿No acabas de llegar? ¿Ya te tienes que ir?

—Tu viaje fue más lento de lo esperado. Me tomó un tiempo llegar hasta aquí.

Los pensamientos de Elena se agitaban sin saber qué hacer. Ella no podía simplemente devolver a Carlisle cuando él ya había llegado tan lejos.

Carlisle notó el rumbo de sus pensamiento y habló con voz calmada.

—Yo soy el que vino aquí sin previo aviso. Entiendo que no quieras que nadie nos vea juntos hasta el baile, así que está bien. Hasta que veamos a los caballeros de tu familia… caminar juntos servirá.

Su respuesta fue inesperadamente diplomática, causando que Elena lo mirara con sorpresa. Era difícil entender por qué vino aquí para verla en medio de su agenda tan apretada, especialmente cuando en pocos días se verían en la capital.

¿Cuántos días tuvo que viajar tan lejos para que esto sucediera? ¿Solo para ver su cara por unos minutos? 

No tenía sentido para la cabeza de Elena, pero de alguna manera la hacía sentir culpable por tener que rechazarlo, pero es que no podía llevarlo ante los caballeros de su familia.

Después de un breve momento de lucha interna, Elena detuvo sus pasos y atrapó el brazo de Carlisle. A su menor toque, Carlisle dejó de caminar y la miró fijamente, sus ojos azules ardían con un fuego frío.

—No me gusta cuando me tocas de repente.

Elena rápidamente retiró su mano antes de responder. La luz estaba iluminando la calle, ya que había más tiendas abiertas en esta área.

—Ven conmigo.

Elena llevó a Carlisle a una tienda que vendía productos diversos, lo más cerca que pudo encontrar.

Carlisle no dijo nada más y se estaba comportando más obediente de lo que esperaba, siguiéndola mientras tomaba la iniciativa. Ya no parecía ofendido por la acción anterior de Elena. La expresión en sus ojos seguía siendo suave.

—Bienvenidos.

Un empleado se acercó a ellos y los saludó cortésmente cuando entraron en la tienda.

El hombre y la mujer eran una hermosa pareja. Con cabello rubio brillante, ojos rojos como joyas y piel pálida, Elena era una belleza impresionante en cualquier medida. Lo mismo sucedió con Carlisle. Era más alto que la mayoría de los hombres, y tenía un cuerpo esculpido lleno de majestuosidad indomable. Incluso por la forma en que estaban vestidos, uno podría decir que tenían dinero.

El empleado tenía una sonrisa brillante ante la aparición de los clientes ricos.

— ¿Hay algo que estén buscando?

Elena miró a Carlisle de pie junto a ella y luego respondió en voz baja.

— ¿Tienes una capa lo suficientemente grande como para cubrir el rostro? Sin patrones, simplemente negro.

— ¿Hmm? ¿Una negra?

Una expresión de perplejidad parpadeaba sobre la cara del empleado. También lo hizo la de Carlisle, que estaba de pie junto a ella. No era que los nobles no llevaran capas, sino que preferían las capas con pieles de animales o diseños lujosos. La simple capa negra que Elena solicitó era más adecuada para mercenarios errantes.

—Bueno, si los tengo, pero…

—Entonces me llevaré uno.

A pesar de la expectativa del empleado de que podrían vender varios artículos caros, Elena y Carlisle se apresuraron a salir con solo una capa negra.

Carlisle miró al sorprendido empleado y luego se volvió hacia Elena.

— ¿Qué vas a hacer con esto?

—Solo porque Caril es el Príncipe Heredero, no significa que no podamos caminar juntos.

Ante el rostro confuso de Carlisle, Elena mantuvo abierta la bata y luego la pasó por sus altos hombros. Sus rostros se acercaron más de lo esperado.

El aliento de Elena se detuvo por un momento, pero rápidamente cambió su expresión a algo más casual.

—No estaré satisfecha si simplemente nos separamos así. Si te pones esto y ocultas tu identidad, puedo estar contigo hasta que lleguemos a la posada… ¿Qué te parece eso?

Solo entonces, Carlisle entendió su significado y sonrió.

Entonces, él respondió en voz baja.

— ¿Quieres que el Príncipe Heredero del imperio esconda su rostro y pretenda ser otra persona? Nunca me he escondido, ni en medio de mis enemigos.

—Oh, no lo sabía. Entonces…

Ella no quería ser descortés. Estaba a punto de corregir su error hasta que, de repente, Carlisle se inclinó un poco más y sus caras se acercaron más que nunca.

Tomó la muñeca de Elena, tirando de la parte superior de su cuerpo hacia él y hablando en un tono de voz más profundo.

—Así que si quieres que use esto como el Príncipe Heredero, al menos coloca la capucha con tus propias manos.


Kiara
Este principe, jaja, no me gusta que me toques de repente, pero el si toca de repente. Es del tipo que domina y no quiere ser dominado. La tiene difícil la pobre Elena

| Índice |

2 thoughts on “Dama Caballero – Capítulo 39: Un corto paseo por la noche (1)

  1. Tarsis says:

    Jajajajajaja, es tal como dice Kiara. ¿Dónde está la justicia en sus palabras? Pero la verdad, fue bastante seductor eso de que debe ponerlo con sus propias manos, y también muestra que Elena quiere pasar más tiempo con él.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *