Dama Caballero – Capítulo 40: Un corto paseo por la noche (2)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


Elena miró a Carlisle con una expresión de sorpresa.

— ¿Estás seguro? Si nunca has ocultado tu identidad y no deseas hacerlo…

—Si quieres que oculte mi cara, entonces no puedo rechazarte.

Elena se preguntó si Carlisle tenía alguna agenda oculta, pero no sintió que la engañaran. Y al contrario de lo que dijo antes, también parecía haber decidido disfrazarse bajo la capa. Y de alguna manera…

Los dos estaban lo suficientemente cerca como para poder sentir las respiraciones del otro al exhalar lo más mínimo. Estaba congelada en el lugar, incapaz de moverse. Después de un momento de vacilación, Elena decidió hacer lo que él deseaba, al menos para escapar de su mirada que parecía devorarla a fuego lento.

Con los dedos ligeramente temblorosos, agarró la capucha detrás del cuello de Carlisle y la colocó sobre su cabeza, ocultando su hermoso rostro y apenas revelando la afilada línea de la mandíbula. Carlisle ahora estaba disfrazado tal como lo había planeado originalmente, pero no se dio cuenta de que estaría en sus manos.

— ¿Es suficiente?

Ocultar la intensa mirada de Carlisle le permitió liberar su respiración entrecortada.

—Creo que sí, mi señora.

Elena sintió que un rubor se extendía hasta las puntas de sus orejas cuando él se dirigió a ella de esa manera.

—Por favor, no digas eso.

—Pensé que intentaría fingir que soy un gladiador esclavo que se enamoró de la hija del Conde.

La parte visible de la cara de Carlisle estaba adornada con una sonrisa astuta. Parecía estar siguiendo el ejemplo de Elena cuando creó la historia de amor a primera vista en una fiesta.

Sin embargo, a pesar de su tono travieso, sus ojos azules, apenas visibles debajo de la túnica, cuando la miraban eran serios y moderados. Había un calor peculiar en su mirada hacia Elena.

—Si el escenario fuera real, habría ganado cada concurso de gladiadores por ti.

—Estoy agradecida por tus palabras.

Ganar un concurso de gladiadores no era una tarea fácil pero, extrañamente, sus palabras no le parecían una broma.

Elena se quedó confundida. Carlisle era un hombre enigmático. Cada vez que Elena lo conocía, su curiosidad por él parecía crecer. Además, todavía no había descubierto por qué su brazo se convirtió en el de un monstruo, y había otras preguntas también flotando en su mente.

—Entonces, ¿nos vamos?

Incluso cuando estaba oculto, la figura de Carlisle era oscuramente imponente.

—Sí —respondió secamente, luego se dirigió de nuevo hacia la salida del edificio.

Ninguno de los dos lados hablaba mucho, y no quedaba mucha conversación para compartir. Esto fue solo una corta salida nocturna, con ellos dos caminando en silencio.

Elena nunca tuvo una noche tan extraña.

♦ ♦ ♦

—Señorita, disculpe la pregunta pero ¿quién es él?

Como era de esperarse, los caballeros de la familia desconfiaban de la gran apariencia de Carlisle, y Elena bloqueó cualquier pregunta que tuvieran.

—Lo conozco personalmente. Viajaremos juntos hasta el frente de la posada.

Sin escuchar las respuestas de los caballeros, Elena abrió la puerta del carruaje y le indicó a Carlisle que entrara.

El tono indiferente de Elena hizo que los caballeros reconsideraran su discurso. Podían ver que el extraño era un hombre, pero como su rostro estaba oculto, no pudieron identificar de qué familia provenía. Los caballeros no podían protestar fácilmente ante el riesgo de faltarle el respeto a alguien de alto rango.

Después de un momento de vacilación, los caballeros pronto se alejaron del carruaje sin decir una palabra. No podían desobedecer la orden de Elena, y de todos modos el viaje en carruaje era solo una corta distancia. Determinaron que no podía ser una amenaza para su joven señorita.

El carro de los Blaise fue diseñado para mantener la conversación dentro, siempre y cuando la ventana no estuviera abierta. Sin embargo, Elena no pudo evitar bajar la voz mientras hablaba.

— ¿Estás cómodo?

—Sí.

El carruaje de alguna manera se sentía apretado con Carlisle dentro. ¿Se debía a sus largas piernas? 

Las ruedas del carro empezaron a girar y a sonar cuando avanzaba, y Elena miró directamente al otro pasajero. Su rostro obviamente estaba oculto por la capucha, pero podía sentir su mirada descansando pesadamente sobre ella.

— ¿Por qué me miras así?

— ¿Cómo supiste que te estaba mirando?

—Si me miras tan intensamente, no importa incluso si estás usando una capa.

— ¿De verdad?

La boca de Carlisle se curvó en una sonrisa burlona debajo de la capucha antes de continuar.

—Vamos a separarnos pronto, así que hablemos más.

—Parece que te preocupas mucho por mí.

—A mi manera, sí, eso es cierto.

— ¿Por qué?

Elena necesitaba poner fin a su curiosidad. Fueron más de una o dos cosas sobre la actitud de Carlisle las que la hicieron sentir sospechosa, y sabía que había algo más entre ellas que un simple matrimonio por contrato.

Quería saber por qué él era así.

—No me respondiste la última vez, pero espero que lo hagas ahora. ¿Nos hemos encontrado en el pasado?

La línea de la mandíbula de Carlisle pareció endurecerse ante el avance de su pregunta. Sin embargo, Elena no tenía otra forma de saber si seguía evadiendo el tema, y ​​se volvía realmente curiosa a medida que pasaba el tiempo. Se preguntó si realmente había una conexión entre ellos que no podía recordar…

Carlisle habló en voz más baja que Elena.

—Te lo diré ya que eres tan curiosa. Aunque no lo recuerdas, nos conocimos hace mucho tiempo.

—Ah…

De alguna manera se sintió dudosa ante su respuesta, pero al mismo tiempo se sentía como una pista importante.

— ¿Cuándo nos conocimos?

—Bueno… Eso te lo haré saber la próxima vez que te vea.

— ¿Cuando es eso?

Parecía a punto de dar una respuesta honesta, pero de repente la esquivó en el último momento.

La expresión de Elena se volvió impaciente mientras Carlisle simplemente le sonrió.

—Hasta entonces, espero que todo en lo que pienses sea en mí.

— ¿Disculpa…?

—Espero que desees encontrarme de nuevo.

Elena trató de reprimir su frustración. Este hombre era un jugador, y muy bueno. No podía creer que no le daría una respuesta adecuada después de todo esto…

Elena estaba a punto de decir algo más, cuando el carruaje se detuvo. Abrió la ventana y notó que ya estaban frente a la posada.

Uno de los caballeros se dirigió a ella con respeto.

—Estamos aquí, señorita.

—Gracias…

Elena volvió a cerrar la ventana y se volvió hacia Carlisle, sentado frente a ella. Sabía que el viaje sería corto, pero solo habían intercambiado algunas palabras y habían llegado a la posada antes de que lo supiera.

—Ya es hora de partir. Debes avisar la próxima vez que quieras verme.

—Por supuesto.

Después de la respuesta de Carlisle, los dos salieron del carruaje. Los ojos agudos de todos los caballeros estaban fijos en Carlisle, pero él ni siquiera les presto atención. Elena inclinó su cabeza hacia él.

—Te dejo ahora. Cuídate.

Consciente de los ojos de la gente que la rodeaba, Elena solo se despidió brevemente, se volvió y se dirigió hacia la posada. Los caballeros de Blaise marcharon en perfecto orden a la estela de Elena.

Carlisle, por su parte, solo se quedó allí, mirando fijamente a la figura de Elena. Luego murmuró para sí mismo.

—No inclines tu cabeza hacia mí.

Carlisle hizo todo lo posible para respetar el deseo de Elena de no ser visto juntos hasta el baile. Nunca se había abstenido de hacer lo que quería, pero si era por el bien de Elena, no era una mala compensación.

Sólo después de que Elena desapareció completamente de la vista de Carlisle, se dio la vuelta, sus pasos resonaron en voz alta en las calles desiertas en medio de la noche. Se convirtió en un callejón oscuro con solo la luna como compañero, cuando de repente aparecieron algunas sombras en la calle aparentemente vacía y se le acercaron.

Eran los propios escoltas de Carlisle.

—La Emperatriz ha notado tu ausencia. ¿A dónde vas ahora?

—Tengo que volver a la capital.

Solo entonces Carlisle se quitó la capa negra que había estado usando. La luz de la luna nublada reveló sus escalofriantes ojos azules y su rostro que parecía haber sido tallado por los mismos dioses.

Carlisle se dio la vuelta y murmuró en dirección a donde había desaparecido Elena.

—Ya te extraño.


Kiara
Este un hombre que sabe hacerse el interesante, aprendan mujeres y hombres a mantener el misterio para sus parejas. Yo no sé qué encanto es que tiene, pero este hombre me tiene loca, wao lo mio es puro grito de emoción con cada capítulo. ahora solo quiero ver a mi otra parejita... lo dejaron en una parte interesante

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4 thoughts on “Dama Caballero – Capítulo 40: Un corto paseo por la noche (2)

  1. Tarsis says:

    Somos 3, jajaja, nos tiene completamente locas. Es esa evasión, ese juego de tira y encoge. Y estoy como Elena, quiero saber sus verdaderos motivos. Quiero saber porqué él la quiere, y cuándo se conocieron. Y cuando pones: sus piernas largas… pensé en de todo, menos las piernas HAHAHAHA

  2. Atenea says:

    Concuerdo contigo Kiara xd
    Por cierto, también quiero saber sobre la otra pareja
    #TeamOsoDePeluche #TeamCarlisteAliasElAcosador okno jajajaja Amo a este par de hombres pero amo más Carliste, espero sabes más sobre Kurh (¿así se escribe?) Espero llegar amarlo 😍

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