Dama Caballero – Capítulo 5: Espero que no sea demasiado tarde (2)

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


En el tercer día de su viaje, Sophie se dio cuenta de que estaba completamente equivocada. Un viaje en carruaje sin paradas era tan difícil, que casi no podía contener la respiración. En cambio, su ama no se veía peor.

Lady Elena tuvo la amabilidad de permitir que Sophie se sentara a su lado dentro del carruaje, por lo que estaba agradecida, pero eso apenas alivió su incomodidad.

¿Cómo demonios puede soportar este difícil viaje?

El agotamiento estaba escrito en la cara de todos, pero Elena no se había quejado. Sophie pensó que ella no habría podido soportarlo.

Sophie mordisqueó con cuidado un trozo de carne seca, sus labios se pusieron blancos por el mareo. La comida era terrible e incluso cuando se quedó dormida, el balanceo del carruaje nunca se detuvo.

—Mi señora, ¿por qué no paramos en la ciudad por comida? Si comes alimentos en mal estado, puedes tener problemas estomacales…

Elena se congeló cuando escuchó las palabras de Sophie. Todo este tiempo había estado pensando en un plan.

Mientras el carruaje había estado acelerando lo más rápido que podía, la mente de Elena estaba llena de preguntas sobre cómo podría separarse de ellos y moverse por su cuenta. Pero, la respuesta parecía estar ahí. Elena asintió de acuerdo con lo que proponía Sophie.

—Tienes razón.

La cara de Sophie se alegró un poco cuando Elena accedió a parar en la siguiente ciudad. Abrió apresuradamente la ventanilla del carruaje y habló con el cochero que estaba afuera.

—Lady Elena quiere pasar por el próximo pueblo por un tiempo.

— ¿Próximo pueblo? Entendido. —El cochero respondió enérgicamente, pero tampoco pudo ocultar su expresión aliviada.

Tan pronto como dio permiso, el grupo se dirigió a la ciudad más cercana. Elena había sido tan insistente en apresurarse que Sophie esperaba detenerse solo por un corto tiempo y luego regresar a la carretera, cuando algo inesperado sucedió.

Elena, que parecía estar bien hace un momento, tenía una expresión enfermiza en su rostro.

—Creo que había algo malo en la comida, no me siento bien. Creo que necesito descansar un poco.

—Mi señora, te había advertido. Eso fue demasiado.

La comida había enfermado a Elena y su salud había empeorado con el viaje. Rápidamente hicieron acomodaciones en la ciudad y llamaron al médico más famoso de la zona para que la viera.

El viaje no había sido particularmente urgente desde el principio, y el grupo había acordado esperar hasta que la salud de Elena se recuperara por completo. Además, el recorrido había sido extremadamente duro para ellos y todos estaban ansiosos por descansar.

No se permitieron hombres en la habitación de Elena, así que en cambio los caballeros tomaron turnos para vigilar su puerta. Sophie, la única mujer en la comparsa, estaba a cargo del cuidado de la señorita. Les prometió a los caballeros que les informaría si la condición de Elena empeoraba.

Sophie había estado colocando toallas frías sobre la frente de su ama, y Elena había estado fingiendo estar dormida en la cama, cuando una sonrisa satisfecha floreció en su rostro.

Sí, hay una manera.

Primero había asumido que estaba atada a ellos, pero en realidad eran ellos quienes estaban atados a ella. Su salud era su máxima prioridad. Al decirles que estaba enferma, los caballeros no podían salir de la ciudad, pero ninguno de ellos podía ir a su habitación. Podrían quedarse unos días hasta que se determinara que estaba bien.

Sin embargo, todavía había una persona que se daría cuenta si desaparecía. Su criada, Sophie. Si Elena pudiera engañarla, nadie más notaría su ausencia.

Elena abrió los ojos y habló a Sophie, que se encontraba sentada junto a su cama.

—Sophie.

— ¡Sí-Sí! Estoy aquí, mi señora. ¿Está bien?

—Tengo un favor que pedirte…

—Por favor dilo, mi señora.

—En realidad hay alguien por aquí a quien amo mucho. Mi condición mejoró después de ver al médico, pero todavía no puedo evitar sentirme enferma.

Elena dejó que la mentira saliera fácilmente de su boca. Una historia sencilla para atraer el corazón de una doncella podría ser la más efectiva.

— ¡Oh! ¿Qué quieres decir?

La boca de Sophie se abrió sorprendida ante la inesperada revelación.

—Traté de dejarlo ir debido a nuestra diferencia de estado, pero no puedo olvidar su rostro después de sentir todo este dolor.

—Oh, mi señora…

—Solo lo veré por un tiempo, ¿así que puedes mantenerlo en secreto del resto de los caballeros?

— ¡Pero si pasa algo…!

—Oh, pero ya no quiero vivir sin él. —Elena se cubrió la cara con las manos.

Sophie la miró indefensa, incapaz de decidir qué hacer.

Elena habló con pesar una línea que había preparado en caso de que Sophie necesitara un pequeño empujón adicional.

—Moriré si no lo veo.

— ¡No digas eso, mi señora!

Elena había tomado la línea de una obra que había visto en el teatro hacía mucho tiempo.

Por otro lado, podía decirse que Sophie estaba empezando a vacilar un poco. Elena sacó una moneda de oro de su bolsillo y se la ofreció a su doncella, esperando que la empujara por el borde.

—Por favor toma esto como una recompensa por tu ayuda.

Los ojos de Sophie, que habían sido ensombrecidos por la vergüenza, brillaban repentinamente de codicia. Ella había dudado al principio ya que sería responsable si se descubriera que dejaba ir a Elena sin decírselo a nadie. Pero,ella no podía perder la oportunidad de tener una moneda de oro.

Además, si Elena comenzó a confiar en ella, la vida de Sophie como sirvienta sería un éxito. Su debate interno no duró mucho.

—Sí. Si quieres estar con él tanto, todo lo que tengo que hacer es cerrar los ojos.

Los beneficios de tomar un pequeño riesgo eran demasiado buenos. La cara de Sophie ya no mostraba ninguna vacilación.

—No puedo desobedecerte. Pero, por favor, vuelve pronto.

—No te preocupes, haré mi mejor esfuerzo. Todos los caballeros piensan que estoy enferma, así que si haces una excusa adecuada, no debería haber ningún problema.

—Sí, mi señora.

Sophie asintió, y Elena se aseguró a sí misma que esta era la mejor opción. Ella no quería ningún testigo, pero la realidad no era tan complaciente. De hecho, la forma más fácil y segura sería matar a todos para mantener sus bocas cerradas, pero no quería ir tan lejos como para asesinar a las personas de la casa. En general, este no era un mal resultado. Elena le entregó la moneda de oro.

—Entonces espero trabajar contigo, Sophie.

Si alguien se enterara, podría disfrazarlo como un escape a un romance secreto.

Con la cooperación de Sophie, Elena pronto se quedó sola en la habitación. El tiempo finalmente había llegado. Sacó la armadura de metal negro que había estado escondiendo y se la puso con movimientos familiares. Finalmente, se colocó el casco negro sobre la cabeza. Ya no se parecía a la hija de un conde. Allí estaba solo un caballero con una cuchilla afilada. Tal vez esta era su verdadera forma.

Elena murmuró al ver la luna fuera de su habitación.

—Espero que no sea demasiado tarde.

♦ ♦ ♦

Elena empujó el caballo tan rápido como pudo. A medida que ella se acercaba al lugar donde el príncipe había muerto en el pasado, el fuerte olor a sangre comenzó a emerger.

Pronto no tuvo que preguntarse de dónde venía. Había tantos cuerpos en el suelo como árboles en el denso bosque. Incluso Elena, que estaba familiarizada con el campo de batalla, hizo una mueca profundamente ante la vista. Uno, dos, tres… Había demasiados cuerpos para ser contados.

Esto parece una guerra.

El solo hecho de mirar los cuerpos en el suelo le dio una idea aproximada de cuán feroz fue la batalla. El escenario que más había temido, estaba sucediendo, pero afortunadamente los restos parecían frescos. Además, considerando la escala de la batalla, el Príncipe Heredero debía estar siendo defendido por muchas personas.

Pero, aún era demasiado pronto para sentirse aliviada. Al aumentar los temores de que el Príncipe Heredero ya hubiera muerto, Elena instó a su caballo a ir más rápido. Afortunadamente, pronto escuchó los sonidos de las cuchillas chocando.

Por favor, mantente vivo.

Oró desesperadamente.

Ella finalmente llegó a la escena donde la pelea estaba teniendo lugar. Y no era lo que esperaba. Había esperado ver una feroz batalla entre los guardias del príncipe y los asesinos que vinieron a matarlo. En cambio, sólo había un hombre solitario rodeado por una docena de otros hombres.

— ¿Los cadáveres fueron obra de una sola persona?

Era difícil de creer. Pero algo aún más increíble se estaba desarrollando ante sus ojos.

—Ah… —Un jadeo involuntario escapó de la boca de Elena.

El hombre solitario estaba rodeado por una docena de caballeros enemigos, pero este hombre no parecía ser completamente humano. Tenía ojos feroces, sesgados, nariz recta y mandíbula afilada; según todas las cuentas, era guapo para mirar. Sin embargo, la piel de su mano derecha desde el hombro estaba cubierta con escamas duras como lagartos y de sus dedos salían largas garras afiladas.

Por un momento ella miró sus fríos ojos azules, y una leyenda olvidada de la Familia Real llegó a su mente.

“La criatura nacida entre un dragón y un hombre se convierte en el Emperador del Imperio de Ruford, y tendrán un poder absoluto durante generaciones”.

Pensó que era solo una historia inventada para hacer que el Emperador pareciera especial, pero… ¿La leyenda es real?


Kiara
Waoo, pero que hombre mas bello, me encanta el diseño y más aún que está a color ԅ(♡﹃♡ԅ) quitense que yo si le doy. Nos vemos en el próximo.

Nemoné
JAJAJA, calmate po’ favo’. Está bien, yo también lo acepto, está bien guapo. Y sí, el diseño de los personajes es muy lindo. ¡Buen trabajo Jiya! (nombre del/de la artista.)

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