Dama Caballero – Capítulo 55: Muy linda

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


Michael observó la expresión de sorpresa de Elena.

¿Por qué la sorpresa? ¿De quién podría ser la invitación de…?

— ¿Quién trajo esto?

—Era solo un sirviente ordinario. ¿Qué pasa, mi señora?

—Nada.

Elena volvió a doblar la invitación y la colocó de nuevo en el sobre. No fue prudente revelar la identidad de la persona que envió la invitación sin confirmarlo primero.

—Gracias de todas formas. Veré el resto de las cartas más tarde, así que colócalas en mi escritorio.

—Sí, mi señora.

Elena puso una expresión seria y se dirigió a su habitación. Sin embargo, su mente era una tormenta. Sintió que se estaba enredando poco a poco con la Familia Imperial. Como emperador del Imperio Ruford, Sullivan podría haber enviado un edicto oficial desde el palacio, o hacer que un mensajero se lo entregara directamente a ella. Sin embargo, debe haber una razón para enviar un mensajero común.

El primer pensamiento de Elena fue que él quería verla personalmente, como la forma en que Carlisle visitó la mansión Blaise. Si no era una invitación oficial, ¿tal vez él quería hacerlo en secreto? Sabía que eventualmente surgiría una discusión sobre el matrimonio, pero no esperaba que Sullivan se acercara a ella primero.

Elena abrió la puerta de su habitación y entró.

Qué doloroso.

Cuales fueran las intenciones de Sullivan, tenía la intención de compartir sus pensamientos con Carlisle sobre este tema. Hasta ahora estaba acostumbrada a actuar por su cuenta, pero varias de sus experiencias la llevaron a concluir que sería mejor si ambos resolvieran los problemas juntos.

Intentó atar un pañuelo rojo a la ventana por costumbre, pero luego se detuvo.

Ah, sir Kasha está herido ahora.

Probablemente se estaba recuperando en algún lugar, y convocarlo sería inútil. Al mismo tiempo, ella casi esperaba que él apareciera de igual modo. Imaginó que él entraría con indiferencia y le preguntaría: “¿Por qué me llamaste?”. Sin embargo, aunque el guardaespaldas Len sabía que estaba herido, se suponía que Lady Elena ignoraba su condición actual. Se preguntó qué pasaría si ataba el pañuelo como si no supiera nada, pero pronto eliminó ese pensamiento de su mente.

Solo déjalo descansar.

Si realmente estuviera herido, trataría de ocultarlo. Volvió a colocar el pañuelo en el cajón, luego se dirigió a su escritorio y le escribió una breve carta a Carlisle. Aunque había pocas posibilidades de que alguien más leyera el contenido, mantuvo los detalles vagos por si acaso.

Ella selló la carta para Carlisle en un sobre, luego miró la invitación enviada por Sullivan. Por alguna razón su corazón estaba inquieto.

♦ ♦ ♦

El día después de que Elena envió la carta a Carlisle, un visitante llegó del palacio del Príncipe Heredero temprano en la mañana. Cuando Elena escuchó la noticia, se apresuró hacia el salón y vio a Zenard esperándola. La miró respetuosamente, muy diferente a cuando trataba con Len.

—B-Bienvenido.

Elena fingió saludarlo torpemente, y Zenard respondió con una expresión brillante.

—Buenos días mi señora. Pido disculpas si llegué demasiado temprano.

Las familias nobles a menudo se levantaban alrededor de la hora del almuerzo y comenzaban el día en horas de la tarde. Los nobles que no tenían que preocuparse por sus medios de vida no estaban obligados a despertarse diligentemente todas las mañanas.

Por supuesto, eso era completamente irrelevante para Elena. Se despertaba antes que sus sirvientes y hacía ejercicio en secreto todas las mañanas.

—No, está bien. Además estaba esperando su visita.

—Ah, me alegra escuchar eso. Su Alteza solicitó que viniera a visitarlo lo antes posible. ¿Cómo es tu horario hoy?

—Puedo irme de inmediato. Volveré cuando esté lista, así que espera aquí.

—Entiendo.

Zenard hizo una profunda reverencia. Parecía un gesto excesivamente cortés, pero ya que provenía de un asociado cercano de Carlisle supuso que él podría estar enterado de que se casarían pronto. Por supuesto, a Elena no le importaba, ya que ya se lo había contado a su familia.

—Volveré pronto.

Elena se apresuró a su habitación. La fecha de la invitación de Sullivan no estaba muy lejos. Cuanto antes decidiera cómo responder, mejor.

Después de que Elena terminó de prepararse y regresó al salón, Zenard la acompañó a un carruaje con dirección al Palacio Imperial. El carruaje era rápido y llegó al palacio rápidamente. Bajo la cuidadosa ayuda de Zenard, Elena puso un pie en el palacio del Príncipe Heredero.

Creo que me estoy acostumbrando a este lugar.

La magnificencia de los terrenos la había abrumado inicialmente, pero parecía haberse adaptado a ellos desde su visita con Mirabelle. Elena se sintió un poco aliviada, ya que no sabía cuánto tiempo iba a vivir aquí.

Zenard encontró la ubicación de Carlisle de los otros sirvientes y guió a Elena a un área de entrenamiento privada. El camino que conducía a los campos de entrenamiento estaba bordeado por una variedad de armas grandes y pequeñas, incluidas lanzas, espadas, dagas y hachas. Las armas no eran solo decoraciones para mirar, por las indiscutibles marcas de los dedos y signos de uso. Elena miró a cada uno en detalle y las admiró.

Hubo un sonido sibilante en el aire cuando se acercaron a la sala de entrenamiento, y pronto Elena vio la fuente. Dentro de una espaciosa sala privada de entrenamiento, Carlisle estaba entrenando solo con una espada… sin camisa. A juzgar por la cantidad de sudor que gotea de su cuerpo sólido, debe haberse estado ejercitándose durante algo de tiempo. Cada vez que Carlisle balanceaba su espada, se escuchaba el sonido del instrumento cortando el aire.

Cuando Elena lo vio, se imaginó a sí misma compitiendo contra él. Cómo ella lo detendría si él atacaba de esa manera, y cómo destruiría su defensa cuando él se protegiera.

Es más hábil de lo que pensaba.

Incluso si recuperara todo su poder, no podría decir con certeza quién ganaría. Ella ya tenía toda una vida de experiencia y se destacaba por su edad, pero Carlisle ya había alcanzado un gran nivel de habilidad también. Ella no habría creído en sus habilidades si no lo hubiera visto por sí misma.

Si está creciendo a este ritmo…

Quizás Carlisle luego se convertiría en una fuerza mayor a la de Paveluc. Elena miró a Carlisle con pura admiración. Ella misma había sido muy elogiada por su talento, pero ahora que vio a Carlisle se sintió humilde. Las habilidades de lucha de espada de Carlisle eran abrumadoramente fuertes, tal como dijo Morgan. Mientras miraba embelesada la figura de Carlisle, Zenard se inclinó en silencio y salió de la sala de entrenamiento.

Finalmente, Carlisle dejó de practicar y se limpió el sudor de la barbilla. Los ojos de Elena estaban fijos en su aspecto salvaje. La escena era tan impresionantemente sensual que pensó que era casi demasiado indecente para verla.

Carlisle, consciente de la presencia de Elena, giró la cabeza hacia ella.

—Me estás mirando tan ardientemente que ni siquiera notaste la espada.

— ¿Q-Qué?

Su cara se sonrojó, y Carlisle no pudo evitar estallar en carcajadas. Solo entonces Elena se dio cuenta de que estaba siendo molestada. Si bien ella estaba decidida a no ser engañada por él, no pudo evitar dejarse llevar por lo que dijo.

—Te estaba mirando porque quería saber lo que estabas haciendo, y nada más.

—¿De verdad?

Las comisuras de su boca todavía estaban levantadas y se limpió el sudor del torso con una toalla. Esa mirada era mortal, por lo que Elena se dio la vuelta.

—Estaré esperando afuera, así que nos encontraremos después de que te vistas.

—Es el cuerpo de tu esposo. No tienes que irte, eres libre de ver y tocar.

Ante las grandes palabras de Carlisle, Elena casi recitó el contrato reflexivamente.

‘’Puntos número dos: no dormirán juntos hasta que Elena se convierta en la emperatriz’’.

Después de derrotar a Paveluc, no estaba segura de lo que sucedería entre ella y Carlisle, pero no vería su cuerpo hasta que se convirtiera en emperador. Ella no tenía intención de ser molestada por él por un tiempo, por lo que Elena habló con voz firme.

—Se puede decir que eso es permitido solo después de tomar el trono según el contrato. Crecí en una familia de caballeros, así que estoy muy familiarizada con esta clase de situación.

—Entonces hay incluso menos razones para evitarme.

Los ojos de Carlisle se enfriaron, pero Elena no tuvo tiempo de distraerse con este espectáculo secundario. Ella levantó la barbilla con orgullo y miró directamente a Carlisle. Había cicatrices grandes y pequeñas en su torso, pero ella no pudo evitar notar lo musculoso que se veía su cuerpo. Aún así, la vergüenza debía tenerla Carlisle, que estaba exponiendo la parte superior del cuerpo, y no Elena que estaba mirando.

Fue entonces cuando Carlisle se limpió el sudor de la parte superior del torso y se movió como si se fuera a quitar los pantalones.

—¡Ah!

Elena rápidamente se dio la vuelta con un grito de sorpresa. Eso fue demasiado. Era cierto que los caballeros desnudarían sus pechos alrededor del campo de entrenamiento, pero ella nunca los había visto quitarse los pantalones. Además, esta era la primera vez que veía a alguien tan sexualmente atractivo como Carlisle.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó ella.

—Nunca has visto algo así antes, ¿verdad?

Elena se mordió el labio sin darse cuenta. Era injusto que él siguiera burlándose de ella, pero no pudo encontrar nada para contraatacar. Como ella no habló, Carlisle continuó con una voz sensual.

—Estoy empapado en sudor, así que necesito ducharme. ¿Quieres ver eso también? No me importa. No hay nada que esconder de mi futura esposa.

—Está bien, ve.

Ella salió corriendo del pasillo. Trató de actuar con la mayor calma posible, pero sus pasos fueron tan rápidos como su corazón palpitante. Podía escuchar a Carlisle reír a lo lejos, y su rostro ardía más que nunca.

Carlisle miró el área donde Elena desapareció, con sus hombros temblando de alegría.

—Muy linda.

Era aún peor que Elena no supiera lo linda que era. Aunque era una mujer que tenía una apariencia dura, también era muy encantadora. No quiso burlarse de ella hasta este punto, pero simplemente no pudo evitarlo.

♦ ♦ ♦

Afortunadamente, la próxima vez que Carlisle apareció ante Elena estaba completamente vestido. Su lugar de reunión fue en su estudio, en la misma área del palacio donde ella se quedó con Mirabelle.

—Entonces, ¿qué es lo que querías discutir conmigo? Nunca has venido a mí así antes. Ayer estaba considerando seriamente irrumpir en la mansión Blaise en medio de la noche para saber qué estaba pasando.

Estaba diciendo cosas muy serias que no deberían considerarse. Si eso sucediera, habría todo tipo de especulaciones entre los dos dentro de la sociedad, de por sí bastante habladora. Su objetivo era tener una ceremonia de boda normal sin incidentes o accidentes importantes.

—Gracias por su paciencia. Este es mi problema.

Elena presentó la invitación roja a Carlisle. Abrió el sobre de inmediato para confirmar al destinatario de la invitación y frunció el ceño.

—Ja, debe haber pasado mucho tiempo desde que envió algo como esto.

— ¿Sabes por qué Su Majestad me lo envió? —preguntó ella.

—Puedo adivinar. Quiere verte sin mí allí. Si envía una carta real pública o un mensajero, puedo asistir contigo, por lo que hizo uso de este pequeño truco a propósito.

— ¿Entonces tendré que reunirme con él a solas?

—Sí.

Elena comenzó a sentirse preocupada. Esperaba encontrarse con el Emperador en secreto, pero no sabía que su propósito era específicamente evitar a Carlisle. ¿Qué querría decirle el emperador?

Estaba evaluando la situación cuando Carlisle habló.

—No te preocupes. Solo haz lo que te digo.

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