Dama Caballero – Capítulo 56: Está bien. Fue solo una vez

Traducido por Kiara

Editado por Nemoné


—No te preocupes. Solo haz lo que te digo.

— ¿Qué?

—Para explicar la situación actual, mi padre está algo desesperado porque me case.

Como sabes, otras familias nobles son reacias a contraer matrimonio debido a la profecía. Y, por supuesto, la profecía no es la única razón…

Los ojos azules de Carlisle brillaron peligrosamente en ese momento, y Elena comprendió de inmediato la implicación. La Emperatriz estaba obstruyendo sus oportunidades de matrimonio.

—De todos modos, ya me reuní con mi padre y lo formalizamos. No necesitas preocuparte innecesariamente. Le informé que tengo la intención de casarme contigo.

— ¿De verdad?

Nunca se imaginó que Carlisle se lo hubiera contado al emperador Sullivan, pero después de analizarlo un momento, estuvo de acuerdo en que era beneficioso que la boda ocurriera lo antes posible.

Sí, esto era lo mejor.

No sabía por dónde empezar con respecto a Sullivan y su relación con su hijo, pero ahora que Carlisle ya había hablado con él, podía decir que estaba ansiosa por el matrimonio.

—A decir verdad, mi padre está extremadamente obsesionado con el mito del fundador del Imperio Ruford  —expresó carlisle.

— ¿Mito?

Elena recordó el cuento de hadas que afirmaba que el emperador heredaba la sangre de un dragón y que su línea de sangre ejercería el poder supremo.

¿Él cree eso?

Pensó que el Emperado era demasiado extravagante, pero luego recordó que ella misma había visto las escamas negras en el brazo de Carlisle que se parecían a las de un dragón.

—Quizás mi padre se pregunte si te pedí un deseo.

— ¿Qué?

Elena estaba perpleja por esta declaración. Carlisle se detuvo brevemente para pensar sus palabras, luego continuó explicando.

—Él cree que el anillo de cuentas azules que te di es el Orbe del Dragón.

— ¿Qué? ¿Qué quieres decir? ¿Cómo es eso posible?

—No tienes que entender. Es solo superstición.

Elena no podía entender sus palabras, pero finalmente asintió. Era una locura pensar que el anillo simple que había tenido en su vida anterior era el Orbe del Dragón.

—Para mantener el matrimonio sin problemas, todo lo que tienes que hacer es decirle estas palabras a mi padre.

Elena lo miró inquisitivamente y él continuó.

—Dile que te di el anillo de cuentas azules como muestra de la propuesta. Que dije que el hombre que se case contigo se convertirá en el emperador del Imperio Ruford y traerá un gran avivamiento.

No era mucho, por lo que pudo memorizarlo con bastante facilidad, pero no pudo evitar preguntarse de qué estaba hablando.

—No estoy segura de entender esto. ¿Estas palabras realmente ayudarán a mantener nuestro matrimonio?

—Como dije, no tienes que entenderlo. Todo lo que tienes que saber es que de esta manera nuestro matrimonio sucederá lo antes posible.

Carlisle no parecía que fuera a responder más preguntas, pero sabía por intuición que había más de lo que le decía. Ella repetiría sus palabras según lo prometido, pero tenía el presentimiento de que si conocía a Sullivan, podría descubrir algo que no había sabido antes.

Para Elena, Sullivan no era un emperador tonto, más bien, sus logros políticos fueron mucho mayores que los emperadores sedientos de sangre antes que él. Sullivan era inteligente, y no estaría obsesionado con el mito fundador sin razón alguna.

¿Tiene que ver con el secreto de Carlisle?

Sobre todo, Elena se preguntó por las escamas negras en el brazo de Carlisle, pero sabía que él no tenía intención de revelarle su secreto. Estaba perdida en sus pensamientos sobre este misterio sin resolver cuando Carlisle volvió a hablar.

—Nadie más puede saber que te dije que dijeras esto. Recuerdalo.

Elena ocultó su curiosidad y asintió por el momento. Si Carlisle no tenía la intención de decírselo, ella lo descubriría por sí misma. Si era un secreto sobre el Emperador, entonces podría tener algo que ver con Paveluc y de alguna forma de detenerlo.

—Me pregunto, ¿por qué viniste a mí? Hasta ahora, pensaba que te gustaba trabajar sola —preguntó Carlisle.

—Creo que es mejor si resolvemos nuestros problemas juntos. Al interactuar entre nosotros, estoy segura de que podremos encontrar más información.

Si hubiera actuado sola después de ver la invitación de Sullivan, no habría obtenido el consejo adicional de Carlisle. Entonces las cosas podrían haber salido mal. Ni siquiera habría sabido que Sullivan ya conocía sobre la intención de Carlisle y de Elena sobre casarse.

—Debo felicitar tu forma de pensar. Por favor comparte más de tus pensamientos conmigo en el futuro. Quería presentarte a mi padre, pero de alguna manera funcionó fácilmente.

—Sí. Volveré a verte entonces.

Sin embargo, la expresión tensa de Carlisle no se relajó a pesar de las palabras de Elena.

— ¿La fecha de la invitación está planeada dentro de dos días?

—Sí.

—Te estaré esperando, así que ven a verme inmediatamente después de que hables con mi padre.

Elena no sabía qué era, pero algo sobre el tono de Carlisle le recordó a su hermano mayor Derek. ¿Es porque estaba tratando de ocultar el hecho de que estaba preocupado? Elena respondió con una leve sonrisa.

— ¿Está preocupado por mí?

—Por supuesto. No puedo evitar preocuparme cuando te envío hacia las garras de un viejo y astuto zorro como mi padre.

A diferencia de Derek, Carlisle inmediatamente expresó sus sentimientos. La sonrisa de Elena se amplió.

—Entiendo. Estaré aquí después de la reunión. No te preocupes.

Carlisle miró extrañamente la cara sonriente de Elena, luego continuó en voz baja.

— ¿Vas a volver a la mansión Blaise ahora?

—Sí. Ahora que hemos terminado nuestros asuntos, debería volver.

—Te vas a casa tan rápido.

—No podré ver a gran parte de mi familia una vez que nos casemos.

Carlisle fue golpeado por el tono triste en su voz. Estudió sus rasgos y respondió:

—Te llevaré a la mansión.

—Oh, no tienes que…

—Quieres estar con tu familia, pero quiero estar contigo un poco más. Dame esto al menos.

Elena estaba sin palabras. Quería estar con ella un poco más… Eran palabras que un verdadero amante diría.

—Bien…

Estaba a punto de preguntarle a qué se refería, cuando se escucharon pasos acercándose y alguien tosiendo detrás de ella. Giró la cabeza y vio a Zenard caminando hacia la entrada del estudio. Solo entonces Elena se dio cuenta de la situación.

—Ah, se estaba acercando y actuó deliberadamente.

Elena miró a Carlisle con una expresión de confianza. Tal como iban las cosas, su futuro matrimonio parecía estar bien.

Kiara
¿EH? esta Elena siempre confunde las acciones de Caril, cuando se dara cuenta que realmente la quiere

La pareja cabalgó a caballo hacia la mansión Blaise. Lady Elena estaba delante, mientras Carlisle estaba sentado detrás de ella. Originalmente tenían la intención de tomar el carruaje, pero eso cambió cuando Carlisle de repente se ofreció a montar a caballo.

Elena sentía curiosidad por su repentina sugerencia, pero le gustaba cabalgar y no tenía motivos para negarse.

¿Se acuerda?

Los dos habían montado juntos a gran velocidad en la noche de la ópera. La sensación de libertad que había sentido, todavía estaba presente en su mente. Trotar por la ciudad fue bastante lento en comparación, pero el viento todavía era fresco y le gustó la vista abierta desde esta altura.

— ¿Elegiste ir a caballo por mi culpa? —preguntó ella.

— ¿Pues, qué piensas?

—No estoy segura. No sé si recordarás esas cosas triviales.

—Recuerdo todo sobre ti. Todavía me pregunto si me invitarás a la panadería como lo hiciste en el pasado.

Elena no sabía en aquel momento que el niño con el que una vez prometió ir a la panadería de Charlie era el Príncipe Heredero.

‘’Iré la ópera contigo, y podemos ir a la panadería… Te mostraré muchas otras cosas divertidas. ¡Es una promesa!’’.

No se dio cuenta de que él recordaría todo eso, y giró la cabeza para mirarlo.

Su mejilla tocó el pecho de Carlisle. Sus cuerpos estaban más juntos de lo que ella pensaba.

—Ah…

Elena dio una pequeña exclamación de sorpresa ante el inesperado contacto.

— ¿Qué sucede?

—Oh, nada. Realmente recuerdas todos esos detalles.

Elena volvió la cabeza hacia atrás y Carlisle respondió con voz suave.

—Te lo dije, lo recuerdo todo. Así que mantente atenta.

Su voz era ronca en su oído. Podía sentir el calor de su cuerpo detrás de ella, y se sonrojó al recordar la imagen de su torso desnudo y musculoso.

Es una locura.

Ella sacudió la cabeza para deshacerse de los delirios en su mente.

Si bien no fue intencional, la pareja que viajaba por las calles llamó la atención de muchos. En cualquier caso, no era una mala idea mostrar este tipo de afecto en público.

♦ ♦ ♦

La pareja finalmente llegó frente a la mansión Blaise. Carlisle desmontó primero el caballo y estaba a punto de tomar la mano de Elena cuando sonó una voz inesperada.

—Elena, ¿qué haces allí?

Elena giró la cabeza hacia el sonido y vio a Derek mirándolos con una expresión de desaprobación en su rostro.

— ¿Hermano…?

Ante ese comentario, Carlisle pareció darse cuenta de la identidad del otro hombre. Todavía había otro miembro de la familia que aún no conocía. Pero antes de que Carlisle pudiera hablar, Derek se acercó a Elena. Significaba una cosa: que ella tomaría su mano, no la suya.

Los ojos azules de Carlisle se encendieron. Elena dudó sobre esta repentina declaración de guerra, pero no pudo ignorar la mano de Derek en esta situación y rápidamente la tomó. Su hermano la bajó suavemente al suelo, luego se volvió hacia Carlisle, que pareció tan duro como una piedra.

—Elena, no puedes ser escoltada por un hombre con el que no estás casada.

Una gota de sudor se acumuló en la frente de Elena. Nadie podría haber confundido la identidad de Carlisle. El caballo que montaban estaba decorado con el símbolo de la Familia Imperial. Rápidamente pensó en una manera de aliviar la situación de alguna manera.

—No seas tan grosero. Este es el Príncipe Heredero Carlisle.

No fue hasta entonces cuando Derek se inclinó tardíamente, fingiendo que no se había dado cuenta de que era el príncipe antes.

—Salve a Su Alteza Real el Príncipe Heredero. Gloria eterna al Imperio Ruford.

Nunca había sabido que Derek fuera tan astuto. Alford estaba demasiado preocupado por el estado del príncipe, mientras Derek lo trataba primero como un pretendiente. Sin embargo, Carlisle era el Príncipe Heredero del Imperio Ruford antes de ser el amante de Elena.

Carlisle se volvió hacia Elena y se dirigió a ella primero.

—Por favor llámame Caril como siempre.

La cara de Derek se crispó levemente ante la revelación de que ella lo llamaba por un apodo.

—Ah… Sí, Caril. Te iba a presentar.

Estaba ansiosa por la grosería de Derek, pero Carlisle tenía una leve sonrisa.

— ¿Eres su hermano mayor?

—Sí, soy Derek Blaise, hermano de Elena. ¿Cómo está, Su Alteza?

A pesar de este intercambio superficial de saludos, no podía librarse de la sensación de que estaba viendo una batalla entre un dragón y un tigre, cada uno de ellos con una fuerza igualmente inamovible. Elena esperaba que fuera solo una ilusión, pero interrumpió, esperando terminar su reunión temprano.

—Hermano, Caril me trajo de vuelta del palacio. Cuando terminemos de despedirnos, entraré, así que por favor, adelante.

—No te quedes demasiado tiempo. Me voy ahora. Su Alteza.

Ella forzó una sonrisa. Después de que Derek desapareció, hubo silencio por un momento. Un brillo peligroso estaba en los ojos de Carlisle, pero sorprendentemente no actuó tan desagradable como ella pensaba.

—A tu hermano no parece que le agrade mucho.

—En realidad, estaba un poco preocupado de que me casara contigo. Si te ofendió, te pido disculpas por ello.

Carlisle sacudió la cabeza ligeramente.

—Está bien. Fue solo una vez…

Sus palabras implicaban que no lo toleraría por segunda vez, y Elena sintió un pinchazo en el pecho.

—Estaba un poco nervioso porque todos aceptaron nuestro matrimonio muy fácilmente. Pero esto me alivia.

Antes de que Elena pudiera preguntar por qué, él le dio una sonrisa suave.

—Esperaba que fueras amada.

Elena se quedó momentáneamente sin palabras. Había tantas implicaciones en lo que dijo. Quizás él también estaba al tanto del dolor que sentía por la actitud de su padre hacia su matrimonio. Ella estaba extrañamente conmovida. Las palabras de Carlisle sonaron tan cálidas, y Elena respondió con una leve sonrisa en sus labios.

—Sí. Ellos son mi preciosa familia.

Kiara
¡Oh! Caril hasta mi corazon se estremecio con esas palabras

♦ ♦ ♦

El día de su reunión con el emperador Sullivan finalmente llegó. Ella no debía verlo en una de las salas masivas y elaboradas, sino en un edificio relativamente regular en comparación.

Elena salió de la mansión con el aspecto más ordenado y elegante posible, igual de nerviosa que cuando Carlisle vino a encontrarse con su padre. Cuando finalmente llegó al palacio en un carruaje, había varios sirvientes esperándola en la entrada.

Siguió a los sirvientes por un camino, y un hermoso anexo construido en el centro de un estanque apareció ante ellos.

—Solo siga este camino.

—Oh, sí.

Los sirvientes señalaron un camino recto, luego desaparecieron de su lado. No se encontró con una sola alma mientras caminaba hacia allí. El emperador parecía haber hecho un esfuerzo considerable para esta reunión.

Cuando finalmente llegó al anexo, se encontró con el hombre que la había invitado allí. El emperador Sullivan tenía una expresión tranquila y ojos amables.

—Bienvenida.


Kiara
Mira no se ve nada mal, tiene porte de sugar daddy ¿que le dirá a Elena?

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