Emperatriz del Bisturí – Capítulo 9

Traducido por Maru

Editado por Nemoné


Diabetes mellitus. [1]

Es el nombre completo de la enfermedad de diabetes.

La enfermedad del Emperador era definitivamente diabetes.

No ha estado recibiendo tratamiento, por lo que su nivel de azúcar en la sangre debió haber seguido aumentando y finalmente llegó a acidosis cuando su nivel de sangre llegó a los 1000.

¡Cetoacidosis diabética, o más simplemente conocido como coma diabético!

Incluso en la era moderna era una situación de emergencia grave. Si hubiera recibido atención médica podría haber sobrevivido, pero sería difícil con los conocimientos médicos actuales del Imperio.

Es imposible curarlo completamente de la diabetes, pero si recibe el tratamiento el adecuado, evitaremos que entre en coma. Pero, ¿cómo digo eso?

Dudó por un momento. Si estuviera en la Tierra moderna, podría terminar esto simplemente sugiriendo que era una buena idea hacer un chequeo médico.

Hay cierto conocimiento sobre la diabetes y cómo tratarla, pero no es muy conocida. Además, ¿me creería cuando ni siquiera soy médico?

Ese era el mayor problema aquí. ¡Nadie la creería si ni siquiera era médico!

Fue en ese preciso momento en el que el Emperador le preguntó con un tono peculiar:

— ¿Por qué preguntas sobre eso?

—Es porque…

—Solo dilo cómodamente.

Se vio obligada a hablar, así que eligió sus palabras con cuidado.

—No sé cómo aceptará esto, pero…

No era como si pudiera retroceder y ver cómo la enfermedad del Emperador empeoraba con el tiempo. Especialmente cuando sabía que con algún tratamiento podría hacer una gran diferencia con su condición.

—Recientemente, leí en la biblioteca un libro sobre una enfermedad con síntomas parecidos a los suyos.

— ¿Estás diciendo que una dama como tú ha estado estudiando en la biblioteca médica? —preguntó el Emperador con cara de sorpresa.

Los libros de la biblioteca médica eran diferentes a los de la biblioteca pública. Contenía términos técnicos tan difíciles que eran indescifrables si no se tenían los conocimientos básicos en el campo. Sin embargo, ¿fue capaz de leerlos?

—Sí, Su Majestad.

—Bueno, ¿qué decían esos libros de medicina?

—No recuerdo exactamente lo que decían, pero recuerdo que cuando el nivel de azúcar en sangre es alto, causa síntomas similares a los que está experimentando Su Majestad.

— ¿Azúcar en la sangre? ¿Quieres decir como el azúcar literal?

—Sí. El azúcar es un nutriente necesario que necesitamos en nuestro cuerpo, pero debido a muchas razones, si es demasiado alto en nuestra sangre, una persona tendrá síntomas similares a los suyos, Majestad.

—Mmmm…

El Emperador se acarició la barbilla. No parecía que creyese demasiado en sus palabras.

Para empezar, no era bien sabido que existía algo así como azúcar en la sangre (nivel de glucosa en la sangre), y también estaba el hecho de que los Médicos Reales no podían descubrir la enfermedad del Emperador. ¿Cómo podría una simple chica descubrir algo tan difícil por sí misma?

—Iré a hablar con el Barón Ven después de esto.

El Emperador dijo esto solo porque no parecía que estuviera inventándose una enfermedad desconocida.

—Sí, gracias, Su Majestad.

Elise asintió con la cabeza. El Barón Ven era el médico del palacio.

El Médico Real, el Señor Ven, es un excelente médico. Puede darse cuenta de la diabetes con estas pistas.

Simplemente fue un descubrimiento tan reciente que el Señor Ven no pensó en conectarlo con la diabetes. Sin embargo, él era un gigante en su campo médico del Imperio, por lo que no hay forma de que no sepa de la existencia del nivel de glucosa en la sangre. Como tal, debería poder darse cuenta de que es diabetes con tantos indicios.

Necesita decir que el diagnóstico es diabetes y luego cambiar los hábitos de vida actuales de Su Majestad. Incluso con eso, podemos evitar el peor resultado.

Eso es lo que había decidido después de pensarlo. Sin embargo, había una cosa que olvidó agregar a sus cálculo: la cuestión de cuánta atención podría atraer sobre sí misma con estas acciones.

—Sin embargo, me has sorprendido hoy tantas veces… Estoy tan orgulloso de que leas libros tan difíciles que una persona promedio no pueda entender. Tan increíble.

[Maru: Elise, si esta es tu forma de evitar un compromiso, no lo estás haciendo bien xD]

—Es un elogio excesivo, Su Majestad.

—No, no es cierto. Hoy has sido simplemente espléndida. Me hizo sentir muy orgulloso. —El Emperador la miró con ojos llenos de satisfacción—. ¿Sabes por qué te llamé aquí?

—No lo sé…

—Quería juzgarte una vez más antes de decidir convertirte en la Emperatriz del Príncipe Heredero. En mi corazón, ya me había decidido por ti, pero había algo en un rincón que dudaba, pero hoy todas esas preocupaciones han desaparecido. Con esto, no me falta nada para convertirte en Emperatriz. ¿No estás de acuerdo conmigo, Marqués?

—…

¡NO! No hice nada de eso con ese propósito. De hecho, había venido a romper el compromiso pero, irónicamente, recibí el índice del 100% de aprobación por parte del Emperador.

El Marqués no estaba al tanto de la confusión interna de su hija y sonrió alegremente.

—Gracias por mirarla favorablemente, Su Majestad.

—P-Padre…

Elise estudió el rostro del Emperador con una cara ansiosa. La miraba con ojos llenos de cariño, como si ya fuera su nuera.

¿Y el Príncipe Heredero?

Lo miró cuidadosamente. Su rostro no tenía expresión alguna, como siempre, al igual que su vida pasada. Tan pronto como ella vio su blanco rostro, su corazón se endureció una vez más. No podía empujarlo más. Para ella y su familia, incluso por el bien del príncipe.

Se va a enfadar mucho.

Elise abrió los labios.

—Su Majestad, en realidad tengo algo que decir.

— ¿Qué es? Sea lo que sea, está bien decirlo. —dijo el Emperador con tono amable.

—Me siento muy avergonzada de preguntar esto, pero… —dijo con decisión. Con la misma sensación que tendría al cortar a un paciente con su bisturí, habló con claridad—. Quiero que reconsidere el matrimonio entre el Príncipe Heredero y yo.

Toda la zona quedó en silencio. Todos la miraron fijamente.

— ¿Qué estás diciendo, Elise? —preguntó el Marqués asombrado. Fue una petición tan apresurada que no tuvo tiempo de asimilarla.

—Sí, tampoco entendemos lo que quieres decir. ¿A qué te refieres con que quieres que lo reconsidere?

—Significa exactamente lo que dije. Por favor, cancele el compromiso.

Todo el mundo se congeló ante sus palabras.

El Marqués abrió la boca con voz temblorosa.

—T-Tú… Elise, ¿qué tontería increíble estás diciendo de repente?

Era una voz mezclada con la rabia y el asombro. Tenía todo el derecho de ser. Fue la única que suplicó por este matrimonio, pero ahora quería cancelarlo tras llegar tan lejos. ¡El matrimonio no era un juego de niños! ¡Y la otra persona era el Príncipe Heredero!

—Espera un momento, Marqués. Quiero preguntarte algo. Elise de Clarence, ¿te das cuenta de lo que estás diciendo? —habló el Emperador.

Su voz era tan suave como antes, pero Elise se arrodilló y bajó la cabeza como si hubiera cometido un grave crimen.

—Sé lo que estoy diciendo. Por favor, perdóneme, Su Majestad. Aceptaré cualquier castigo que considere apropiado por el crimen de Lèse-majesté. [2]

—Jajaja. —Rió el Emperador con una mueca—. ¿Cuál es la razón? ¿No fuiste tú quien desesperadamente quería este matrimonio con el Príncipe Heredero? ¿Cambió de repente tu corazón?

Elise negó con la cabeza. Por supuesto, su corazón había cambiado hacia el príncipe, pero no era esa la única razón.

—Es porque no soy digna para ser Emperatriz.

— ¿Eh?

Inclinó aún más su cabeza y habló.

—Últimamente he pensado mucho sobre esto. ¿Podría una estúpida y carente niña como yo posiblemente ser la Madre de una Nación? Lo pensé una y otra vez y llegué a la conclusión de que la respuesta es “no”.

—Ah…

—Por supuesto que es un gran honor convertirme en Emperatriz. Da gloria y felicidad infinitas a la persona, pero la Emperatriz es la primera dama del Imperio y debe ser una persona honorable. Si una chica carente de estilo como yo se convirtiera en Emperatriz, ya no lo haría. Sería una cuestión sobre si me quedaría o no, pero preferiría ser una mancha para el honor de nuestro gran Imperio y eso es un insulto. Si una chica tonta como yo se convierte en Princesa Heredera y luego en Emperatriz, fracasaré en mis roles y no podré cumplir con mis deberes, convirtiéndome en la vergüenza del Imperio.

Respiró hondo después de parlotear una y otra vez. Realmente quiso decir lo que dijo.

En el pasado, ella no tenía el derecho de convertirse en Emperatriz, lo que llevó a una serie de tragedias. El asiento de Emperatriz no era adecuado para una persona como ella, sino más bien para una dama honorable.

Una vida promedio como profesional de la cirugía me queda mejor.

Pensó mientras mantenía su cabeza baja, apenas tocando el suelo.

—Esta chica se ha atrevido a soñar con algo que no debería haberse atrevido ni a mirar… Por favor, castigue a esta chica tonta por la codicia de tratar se Emperatriz cuando no tenía el derecho de hacerlo. Y el crimen por empañar la dignidad del trono. Aceptaré cualquier castigo.

Su cabello dorado fluyó, cayendo al suelo junto a su cabeza.

Con esto se acabó. Está hecho.

Como había hablado así, seguramente el Emperador retirará el compromiso.

Estará muy enfadado.

Esperó que la ira del Emperador cayese sobre ella. Estaba asustada por lo enojado que podía estar, pero decidió no evitarlo. No importaba lo duro que fuese el castigo, ella lo merecía y era su carga.

—…

El jardín estaba en completo silencio.

Elise esperó como un criminal pidiendo clemencia arrodillada en el suelo frente a los pies del Emperador.

El Marqués se puso completamente pálido y solo observó con ansiedad el rostro del Emperador. Desafortunadamente, el otro implicado en ese compromiso no tenía nada que decir, pero a diferencia que en el pasado, él la miró de una forma diferente a la de antes. Tenía una expresión extraña en el rostro.

El Emperador abrió la boca.

—Dama.

—Sí, Su Majestad.

—Levanta la cabeza.

Elise la levantó lentamente. Entonces se sorprendió por la expresión en la cara del Emperador. ¡Estaba sonriendo alegremente! La miró con una expresión orgullosa, como un padre que finalmente vio a su hija madurar y convertirse en mujer.

— ¿Su Majestad?


[1]: ¡Ding, ding, ding! ¡Tenemos un ganador: Diabetes! Todos hemos escuchado hablar de esta enfermedad, pero, ¿sabéis por qué es tan importante y peligrosa?

Las células se ayudan de la glucosa (azúcar o hidratos de carbono) como fuente principal de energía. La glucosa llega a éstas a través de la sangre, por eso existe un nivel de glucosa en sangre, que tiene unos valores de normalidad. Estos niveles varían y se controlan con dos hormonas: el glucagón, que aumenta los niveles de glucosa; y la insulina, que la baja al meterla dentro de las células y que éstas puedan alimentarse.

¿Qué pasa en la diabetes? Que no hay insulina, o ésta es insuficiente para hacer su acción bien. Por lo tanto, la glucosa no puede entrar en las células y los niveles en sangre no bajan. Las células mandan una señal diciendo “eh, no tenemos azúcar, danos más” porque interpretan que no hay azúcar en la sangre, aunque no sea cierto. Esto provoca que aumenten más los niveles de glucosa en sangre, en un intento de hacer llegarla a las células. Pero no si no hay insulina, da igual cuánto aumente la glucosa en la sangre, ésta no entrará en las células.

¿Consecuencias de esto? El cuerpo no puede  obtener energía. La persona entrará en un estado de ayuno y adelgazará aunque no pare de comer. Además, el riñón intentará deshacerse de la glucosa sobrante, por lo que arrastrará agua y orinará mucho, y en consecuencia, también beberá mucho. Aparecerán los cuerpos cetónicos para intentar compensar la falsa carencia de glucosa, lo que bajará el pH del organismo y entrará en acidosis. La llamada cetoacidosis diabética, es el culmen de toda esta cadena desastrosa, que si no se trata, puede acabar con la vida de una persona (aunque esta fase es característica de un tipo de diabetes, pero no voy a daros más el rollo con esto jaja).

Como apunte final, decir que la glucosa alta en la sangre es muy perjudicial: lesiona vasos sanguíneos, lo que tiene consecuencias fatales: fallo renal con el tiempo, ceguera, infartos del corazón, úlceras difíciles de curar…

En resumen: diabetes es cosa mala.

[2]: El Lèse-majesté, o lesa majestad, es un delito genérico de orden público, considerado como una ofensa hacia el Estado, el Rey o Emperador. Desde la antigua Roma, fue legislado como un delito político, contra el pueblo, el príncipe y el estado, y que incluyó los ámbitos de la divinidad. Desde entonces está presente en todos los países que tienen legado cultural romano. En este ámbito, se da entender que Elise comete este delito al ofender al emperador.

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