No confío en mi hermana gemela – Capítulo 2

Traducido por Maru

Editado por Sharon


Todo era igual. La colina de Forlil Hill que no pude evitar amar, Marsha estaba viva de nuevo y su sonrisa era más dulce que las tartas de manzana que estaba horneando. Incluso el perro guardián con el que solía jugar estaba a mi lado.

Todo lo que había perdido en el pasado estaba aquí.

—Vayamos adentro. Te vas a resfriar aquí parada de esa forma.

Observé la espalda de mi abuelo mientras caminaba elegantemente hacia la puerta después de acariciarme suavemente la cabeza. Recordaba esta sensación cálida y el aroma suave y dulce.

Después de un día en Forlil Hill, la señora Marsha siempre nos daba pasteles de manzana, y el abuelo siempre la elogiaba por su sabor. Días como estos eran tranquilos y pacíficos.

Creía que estos días de mis recuerdos durarían para siempre. Aunque traté de dejarlos atrás con amargura, regresar al pasado parecía un sueño.

—Laura, entra. El aire nocturno es frío.

El presente que parecía un sueño, era demasiado vívido para ser falso.

—Sí, abuelo.

No quería que se rompiera este dulce momento.

Un calor llenó mi cuerpo mientras seguía a mi abuelo por la puerta.

El secreto de los deliciosos pasteles de manzana de la señora Marsha era la gran estufa de piedra en la cocina que nadie usó después de su muerte. Robert siempre avivaba el fuego debajo del horno para ayudar a hornear.

—¿Es suficiente?

—¡Por dios! ¡Pon más empeño! ¡Hoy tenemos un invitado! ¿Cuántas veces tengo que decirte que hagas más comida? ¿Te quejas porque no quieres obtener leña mañana?

—¡Ah, no! No hay forma de que sea eso.

El señor Robert respondió alegremente mientras continuaba tirando leña con una expresión molesta. Verlos regañándose el uno al otro me hizo feliz.

La mansión del vizconde Aztane sólo tenía unos pocos miembros del personal. Otros pensaron que mi abuelo y yo vivíamos en un gran palacio, pero trabajamos en el negocio familiar en este cálido lugar.

—Ahora veamos.

Cuando llegamos, me senté al lado del abuelo mientras él ajustaba su monóculo y miraba los documentos. Como él, revisé el escrito.

Mi risa salió naturalmente. Cuando era joven, cada vez que me ponía nerviosa por todos los documentos, llamaba al abuelo. Los cálculos difíciles y la redacción del contrato harían que me doliera la cabeza. Cuando eso sucedía, siempre me explicaba la solución.

Al girar ligeramente la cabeza, pude ver la cara del abuelo.

Como mis padres habían muerto cuando era joven, mi abuelo tuvo que regresar como jefe de la familia Aztane. No podía creer que tuviera sesenta años.

La gente había bromeado diciendo que no era humano y que en realidad era un monstruo inmortal o un hombre lobo porque parecía mucho más joven que su edad real. Hubo un tiempo cuando era joven que creía en esos comentarios.

Sin embargo, después de que falleció, no pude decir nada frente a su cadáver.

El abuelo que pensé que siempre sería mío se había convertido en un frío cadáver. En ese momento, su cuerpo parecía tener veinte años.

—¿Laura?

Giré mi cabeza hacia la voz que me llamó. Mi abuelo se quitó el monóculo, dejó el documento y me miró con preocupación.

—¿Hay algo que no entiendas? —dijo mientras examinaba los documentos.

Ah, esto… sin querer había desmoronado los papeles en mi mano.

Mientras dejaba apresuradamente el papel y me reía rascándome la cabeza, mi abuelo volvió a preguntar en voz baja.

—¿Hay algo mal? Has estado inusualmente silenciosa desde que te despertaste. Sigues soñando despierta. Es diferente a tu ser habitual.

—Jaja…

Ah, entonces yo era así en ese entonces. Mi mayor complejo fue que era fácil ver todas mis emociones en la cara y no era capaz de esconderlas tras una cara de póker. Eso no era bueno para las empresas y para organizar contratos.

—Dime qué está mal.

—De ninguna manera, no es nada de eso.

Aunque dije que no había problema para que no se preocupara, siempre fui débil ante él. Tomé un respiro y se lo dije.

—Para ser honesta… Tuve una pesadilla.

—¿Una pesadilla?

—Sí.

El abuelo se levantó de su silla y vino hacia mí. Su amable sonrisa y su gran mano acariciando mi cabeza me llenaron de una calidez reconfortante.

—¿Qué tipo de pesadilla fue?

—Fue una pesadilla muy triste…

Cerré los ojos con fuerza al recordar el momento que ni siquiera había sido hace un día.

—Fue un sueño donde las personas en las que más confiaba me traicionaban. Debido a eso, no pude proteger la herencia que recibí de la persona que más amaba y respetaba. Fue lo más doloroso… doloroso hasta el punto de que ya no quería vivir.

Así es, podría haberme vuelto loca en ese momento. Perder todo fue doloroso, pero eso no fue lo más triste. La parte más dolorosa fue que las personas en las que confiaba me habían traicionado.

Hubo una presión dolorosa contra mi pecho cuando recordé todo. Sentía como si alguien estuviera aplastando mi corazón. Cerré los ojos con fuerza al recordar las burlas de esas dos personas.

 —Yo…

—Puedes parar.

La mano que me acariciaba la cabeza tocó mi mejilla. El abuelo estaba limpiando las lágrimas que no sabía que había derramado. Cuando levanté la cabeza, tenía una sonrisa reconfortante en su amable rostro.

—Ya no tienes que recordar esa pesadilla.

—Abuelo…

—Terminaré el trabajo hoy, así que ve y descansa.

—Pero…

—Nuestro invitado vendrá pronto, no nos queda mucho tiempo para trabajar. Deberías vestirte y organizarte… Y estoy seguro de que querrás ver a tu hermana antes de que lleguen las visitas.

—… ¿Hermana?

Con esa sola palabra, mis sentimientos tranquilos fueron reemplazados por pánico, hasta el punto que me sentí enferma. Sin embargo, no podía dejar que el abuelo lo viera, así que lo contuve y forcé una sonrisa. Lentamente inhalé y exhalé cuando la puerta se cerró detrás de mí.

—… Hermana menor.

Erusia, mi hermana gemela idéntica. Mi querida hermana menor a quien quería proteger. La hermana de la que una vez me compadecí ahora me dejaba ardiendo de odio al escuchar su nombre.

¿Vino el invitado? ¿A quién saludaban amablemente?

Seguí la pared y doblé la esquina para mirar la puerta principal. Un grupo de cinco a seis hombres bien vestidos con regalos se saludaron alegremente.

Era una escena que había visto antes. No podía recordar a las personas, así que me apoyé contra la pared y vi lo que estaba pasando. El abuelo luego fue a invitar a un hombre con una sonrisa feliz.

—No puedo creerlo…

Ver esa cara de nuevo.

Así es, era hoy. Lo había olvidado. Ese hombre que había estado entrando en mi vida poco a poco conoció a Erusia hoy.

—¡Entonces estaba aquí! Gracias por invitarme hoy, Señorita Laurentia.

Alto y guapo con una sonrisa sincera, había capturado los corazones de muchas mujeres con su elegancia y modales. Pero él era el hombre al que maldecía.

—Marqués Acpencia…

El hombre que prometió amarme y darme todo. Ese hombre que pasó años haciéndome confiar en él solo para traicionarme con mi hermana y enviarme a la ruina. El que me ridiculizó cuando me desmayé.

Hoy era el día que se me propuso.

| Índice |

2 thoughts on “No confío en mi hermana gemela – Capítulo 2

  1. MartinHomu says:

    La respuesta es matalos, matalos a todos….No, no quiero que esto se vuelva un isekai de venganza generico mejor ve por el plan más confiable alejate de esos desgraciados y vive tu vida feliz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *