Un día me convertí en una princesa – Capítulo 95

Traducido por Den

Editado por Sakuya


¿Qué tan lejos llegó la magia de esa chica? ¿Incluso hizo que los caballeros frente a la puerta dijeran que la estaban protegiendo?

—Una vez entró un intruso en la biblioteca, por lo que cambió a todos los guardias.

—Sigues con esa tontería

—Estuvo furioso en ese entonces, por eso los nuevos están tan tensos —ante las palabras de Félix, Claude arrugó la cara. Ahora entendía un poco por qué estaban actuando así.

Pero rechazó sus pensamientos y sacudió la cabeza.

No, no era por eso. No tenía sentido. Esas desconcertantes palabras no eran ciertas.

—Ya que está aquí, también podría entrar por un momento. Venía aquí a menudo incluso cuando la princesa Athanasia no estaba —le volvió a susurrar Félix.

—Cállate. No lo recuerdo.

Pero Claude no se dejó engañar por sus palabras y se volvió bruscamente. Los guardias se despidieron de él en voz alta.

Poco después, se detuvo. Un intenso olor le hacía cosquillas en la nariz. En ese momento, vio un jardín de rosas que nunca antes había visto.

Con solo mirar la entrada, supo que era una asquerosa extravagancia ¿Este no era un elegante jardín que disfrutaría una emperatriz o una princesa?

—Después de descubrir que a la princesa Athanasia le gustan las rosas, ordenó la construcción de varios jardines de rosas en todo el palacio —le susurró una vez más Félix desde atrás. Su respiración hizo que el hombro de Claude se estremeciera—. De ellos, el jardín de rosas del Palacio Esmeralda, donde reside la princesa Athanasia, es el más hermoso. Ambos pasaban tiempo juntos íntimamente ahí…

Esta vez permaneció en silencio como si no hubiera oído lo que Félix había dicho. Pero seguía frunciendo el ceño cuando se dirigió hacia el palacio Garnet.

—Esto no es todo. Le dio a la princesa Athanasia algunas cámaras del tesoro para guardar sus joyas y oro. Si quiere verlos, puedo llevarlo hasta ahí.

—Félix…

—Me disculpo, pero incluso si me mira como si fuera a matarme, lo que pasó no va a desaparecer, Su Majestad.

—Ja. —Claude estaba tan estupefacto por lo que dijo que se rió.

Si lo que afirmaba Félix era cierto, estaba claro que su yo del pasado era un tonto. No era como si fuera el padre del anterior emperador que estaba dispuesto a dar su hígado y sus riñones por sus ciudadanos. Así que lo que su caballero le había contado hasta ahora, no era verdad. Casi es engañado porque parecía real, pero al menos que se hubiera vuelto loco, eso nunca habría sucedido.

Entró en su habitación sintiéndose más cansado que cuando se había ido.

—Escucha, tener una charla insoportable durante todo un día me agota. Tengo que descansar, así que vete de inmediato.

—¿No debería quedarme a su lado? Si hay algo que lo haga sentir incómodo, puedo ser sus manos y pies y ayudarlo, y si tiene curiosidad por alguna cosa, yo…

—Vete, ahora —ordenó Claude, casi rechinando los dientes.

Félix se movió al ser expulsado a la fuerza, hasta que Claude lo detuvo después de ver algo en su dormitorio.

—Espera.

Entrecerró los ojos y se acercó a la cama que estaba en una esquina de la habitación.

Era la primera vez que se aproximaba a su lecho después de despertarse vomitando sangre. Dormía muy poco, así que siempre usaba el sofá.

Pero en el momento en que le dio la espalda a Félix, vio algo extraño en la columna de su cama. Se acercó y corrió las cortinas sin vacilar. En ese instante, su rostro se tensó ante lo que vio.

—¿Qué es esa cosa extraña? ¿Es un papel con un hechizo?

Cuando levantó la tela, había trozos de papel con diseños sospechosos. Había figuras que parecían monstruos o humanos dibujados de forma horrible, y eran suficientes para hacerle desconfiar. Además, era aún más extraño que estuvieran en la pared que nadie veía.

—¡Dios mío, Su Majestad! —exclamó Félix y se acercó a la pared como si la estuviera viendo por primera vez. Claude pensó que sin duda la chica había usado magia, por lo que su rostro se puso rígido de nuevo.

Sin embargo, el caballero dijo algo completamente inesperado.

—¿Los estaba atesorando de esta manera? Ah, sabía que apreciaba a la princesa Athanasia, pero desconocía que…

Claude volvió a entrecerrar los ojos por culpa de Félix, cuyos ojos estaban húmedos como si estuviera profundamente conmovido.

—Estos son los dibujos que la princesa Athanasia le regaló cuando era más joven.

—Entonces eso significa que estas malvadas imágenes mágicas son de hecho de esa chica…

—¿Magia malvada? Ah, parece que han sido hechizados viendo que están en perfectas condiciones a pesar de que son viejos.

Claude miró los dibujos frente a él una vez más.

Pensó que finalmente había encontrado la prueba de que la chica había usado magia para hacerse pasar por su hija… No obstante, viéndolo de nuevo, la magia no era más que la suya. Y era para conservar durante más tiempo las pinturas.

—Pero, aun así…

Incluso considerando eso, los dibujos seguían siendo sospechosos.

—¿Qué son estas figuras monstruosas? Es obvio que esa chica me regaló dibujos extraños para maldecirme. Así que, a menos que estuviera loco, no pegaría estas cosas en la pared…

—Para ser sincero, también me sorprendió. Cuando la princesa se los dio, resopló como si no fueran lo suficientemente buenos, pero pensar que los atesora así… e incluso les puso magia en caso de que se ensuciaran…

—Qué clase de…

—Ah. No se preocupe, Su Majestad. Yo, Félix, tengo los labios sellados, así que no le diré a nadie que colocó estos dibujos en la pared de su habitación donde nadie los ve. No tiene que preocuparse.

Estupefacto, Claude se limitó a mirarlo.

¿Qué? ¿Atesoraba estos dibujos? ¿E incluso los hechizó en caso de que se ensuciaran?

—Ahh. Pensar en los viejos tiempos me trae buenos recuerdos. Parece que los puso en orden, como era de esperar. Ah, puede que no lo recuerde, así que se lo explicaré. El primero es el que la princesa Athanasia dibujó a los cinco años después de pasar tiempo con usted, y el siguiente lo hizo cuando tenía ocho años, del sueño de usted y ella volando por el cielo. Este otro fue a los nueve años, en su cámara del tesoro…

Cielos.

Empeoraba a medida que lo escuchaba.

Claude agarró su frente por la migraña. No podía creer lo que Félix decía, y no quería creerlo.

Incluso si fuera cierto, estaba claro que hubo alguien más en su cuerpo durante todo ese tiempo. No tenía sentido a menos que alguien fingiera ser él. Era tan absurdo que no podía hablar.

Claude pensó que estaba loco o que Félix lo estaba. Pero era extraño. De todas las evidencias, era más probable que él fuera el loco.

—¡Ah! Su Majestad, ¿por qué no echa un vistazo a este dibujo?

—¿Estás diciendo que hay otro dibujo además de estos?

—Hasta donde sé, hay uno más.

—No, es suficiente. No necesitas explicármelo. Probablemente será otro dibujo de locos.

—No lo es. Es un retrato que dibujó el pintor real.

Claude se detuvo mientras acomodaba las cortinas.

—¿Un retrato? ¿Ordené un retrato? —Su voz era diferente a la de antes.

Parecía que sus disparates aún no habían terminado. Sus ojos brillaron con frialdad.

Un retrato. Dejó que el pintor real dibujara uno.

—Para ser precisos, es un retrato de usted y la princesa juntos.

A él no le interesaba dejar vestigios de su presencia en este frío palacio. Otros exitosos emperadores hubieran deseado poner sus retratos, pero Claude no. Ni siquiera había aparecido en los de la familia real que se hicieron de los otros miembros. Se debía a que su padre y hermano nunca se lo habían permitido, y después de convertirse en el emperador, tampoco quiso.

—Fue la petición de la princesa. Aunque todavía está incompleto porque lo comenzó recientemente.

Pero dijo que ordenó un retrato. Con su hija.

—¿Dónde está?

—¿Lo llevo a verlo?

El odio inundó sus ojos. Claude siguió a Félix sintiéndose de esa manera.

—Está aquí. Huele a pintura…

Cuando llegaron, no terminó de escucharlo y abrió la puerta de golpe. Corrió las pesadas cortinas y la luz del sol bañó la habitación.

—Dicen que el color se desvanece después de demasiada exposición, por lo que no puede dejarlas abiertas por mucho tiempo —Félix dijo algo sobre los retratos, pero Claude no lo escuchó.

Miró el dibujo frente a él, como si el tiempo se hubiera congelado.

En la habitación cuadrada en la que se encontraban había un cuadro en el centro, tan grande como su brazo. En él, Claude aparecía sentado en la silla granate que estaba en su oficina. Junto a él, estaba la chica que vio en su habitación ese día.

Estaba incompleto, por lo que no estaba pintado en algunas partes. Sin embargo, eso no importaba. Su atención se centró en las dos personas del dibujo.

—¡Ja! —se rió ante lo que veía.

¿Qué era eso? ¿Quedó atrapado en la obra que la chica había escrito?

Si la razón por la que había hecho esas cosas era por magia, significaba que había sido engañado de forma estúpida.

Pero… ¿por qué? ¿Por qué estaba haciendo esa expresión? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Simplemente por qué?

Nunca había hecho esa cara en toda su vida.

Siempre había tenido un rostro serio después de la vida tan difícil que había vivido, pero… esa expresión estúpida que parecía calmada y pacífica como la nieve derretida… Nunca se imaginó que pudiera hacerla.

¿Qué era eso? ¿Quién dibujó ese rostro patético?

Era magia. Definitivamente lo era. Así que al menos que convocara a esa chica para matarla en este instante…

Claude levantó la mano para destruir ese desagradable retrato. Mas por alguna razón, su mano se estremeció y seguía junto a él. Trató de levantarla de nuevo, pero extrañamente no se movió.

—Entonces, me iré primero.

Félix observó el rostro de Claude antes de irse en silencio.

Incluso en ese momento, él miraba el semblante de la chica en el cuadro. No obstante, no lo entendía. ¿Por qué se sentía tan frustrado al solo ver esa cara alegre?

—Papá, tengo un deseo. 

Entonces, una voz baja susurró a su lado.

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10 thoughts on “Un día me convertí en una princesa – Capítulo 95

    • Den says:

      iHola! Aquí Den~ La novela se sigue traduciendo,
      pero por el momento no se publicarán capitulos.
      La mayoría de mis novelas están inactivas debido
      a que estoy muy saturada de exámenes y tengo
      ciertos problemas de salud 😥 Agradezco mucho
      la paciencia que me tienen y por leernos ❤️
      Lamento no poder traerles actualizaciones más
      seguidas (。•́︿•̀。)

      • Melody says:

        ¡No pasa nada! Los estudios y la salud son más importantes, por favor no se presione con esto, deseo que se mejore pronto de sus problemas de salud y le vaya bien en los exámenes.(♥ó㉨ò)ノ♡

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