Dejaré de ser la subordinada de una villana – Capítulo 25.7: La señorita de la casa

Traducido por Herijo

Editado por Michi

Corregido por Sharon


¡Hola! Soy Bob, el jardinero de cincuenta y ocho años que sirve en la casa Edelweiss.

Aunque era llamado abuelo por la señorita, aún me encontraba en servicio.

¿Qué a qué me refería? ¡Pues obviamente a trabajar! ¡JA, JA, JA!

La señorita de la casa era algo extraña. No solo su pasatiempo favorito era la jardinería, sino que también tenía una forma excéntrica de pensar.

Aunque dijera que la jardinería era su pasatiempo, lo cierto era que solo aportaba ideas y daba instrucciones. Siempre era yo quien terminaba haciendo todo el trabajo.

¡Bueno, no se podía evitar ya que ella era un poco torpe!

Justo ahora estaba tratando de plantar unas semillas, pero terminó cayendo al suelo.

¡Ja, ja, ja! ¡Qué linda!

Hoy llegó con una nueva idea, por lo que me encontraba bastante emocionado.

—Señorita, ¿qué tipo de jardín hará hoy?

—Hoy será un jardín hecho a base de arenas y piedras.

La señorita, quién estaba llena de motivación, se encontraba vistiendo el traje de trabajo que le regalé. Un overol rosado bastante lindo.

—¿Un jardín hecho con piedras y arena? ¡Eso suena interesante, ¿no?! —pregunté, tratando de sonar normal, pero en cambio salió un acento raro.

—Abuelo Bob, esa última parte sonó rara. No tienes que forzarte por hablarme con uno tono formal.

—Disculpe, señorita.

Debido a que no era oriundo de este país, mi acento muchas veces sonaba algo raro. Debido a eso, encontrar un lugar que quisiese contratar un jardinero fue muy difícil.

¡Conde, señorita, les agradezco!

La propia señorita pidió que me contrataran por ser un viejo gracioso. Gracias a eso, me dijeron amablemente que podía quedarme.

¡De verdad que no había nadie igual a ella!

—Y bien, ¿cómo es este jardín de piedras y arena? ¿Lo vio en un sueño?

—Ciertamente, en el sueño le llamaban jardín zen.

Ella sacó un dibujo de cómo se vería.

Sí, como siempre, era abstracto y complicado. Pero el ambiente era lo importante.

—¿La arena es blanca? Me pregunto si tenemos suficientes piedras…

—Preferiría arena gris o blanca. Usa las piedras que tengas por ahora, y después conseguiremos más.

—Entendido.

Después de esa conversación, comenzamos a trabajar en el jardín zen.

—Bien, y desde ahí empieza a dibujar un montón de líneas ¡pero sin pisarlas!

¡El jardín zen es demasiado difícil!

La señorita también se encontraba haciendo su mejor esfuerzo por dibujar las líneas, pero quisiera detenerla porque debía haber una mejor manera de aplanar la arena.

♦ ♦ ♦

El jardín fue completado una semana después de empezar.

¡Hacer líneas en la arena fue realmente complicado!

Si no fuera porque la señorita inventó herramientas de manera astuta a mitad del camino, hubiera perdido toda esperanza.

—¡Maravilloso, ¿no?! Esto es el sentido zen.

—¿Qué es el sentido zen?

—Mmmm… Algo así como buenas vibras.

—Con que es así.

—¡Es grandioso, ¿verdad?! El jardín desprende elegancia.

Bueno, sí la señorita estaba feliz supongo que valió la pena el esfuerzo.

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