El Secreto de la Belleza – Capítulo 13: Sentimientos bajo la luna

Traducido por Akatsuki

Editado por Sharon

Corregido por Tulskas


Emilyn tuvo noches de insomnio después de que su prometido partiera de la capital con el ejército especial.

Esa noche, cuando Julius le dijo que estaría bien, ella aceptó su partida, pero no fue capaz de borrar su preocupación por completo.

—Emilyn, ¿te encuentras bien? Estás realmente pálida… —dice Lilyshia cuando la ve, luego de pedirle que tomaran el té juntas.

Es comprensible que se encontrara así.

Emilyn, a quien Lilyshia no ha visto en un tiempo, está pálida y tiene bolsas bajo sus ojos que había intentado ocultar con maquillaje.

—Estoy bien. Simplemente no he podido dormir bien.

—¿Es por el joven Julius?

Quería tranquilizar a Lillyshia diciéndole que estaba bien, pero su amiga la conoce desde hacía mucho tiempo y sabe lo que la preocupaba. Lo adivinó en una sola frase.

Emilyn se relajó, resignada después de escuchar la pregunta.

—¿Por qué lo mencionas?

—Bueno, no puedo pensar en ninguna otra razón para que te encuentres así.

—Hmph, también me preocupo por otras cosas ¿sabes?

—¿De qué más te preocupas?

—De nada, supongo.

Emilyn hincha sus mejillas cuando le menciona que no tiene otras preocupaciones. Como no puede decirle nada luego de reprenderla, permanece en silencio. Empieza a beber su taza de té y luego suspira profundamente.

—Hah…

—Estás mal, ¿verdad? —dice, sonriendo irónica a Emilyn que está a kilómetros de distancia, y también empieza a tomar su té disfrutando su dulce aroma.

—El joven Julius debe estar peleando ahora, ¿no?

—Han pasado solo unos días desde que dejó la capital… Pronto llegará al campo de batalla. No creo que se lance de inmediato en una guerra de gran escala.

Lilyshia calcula con calma la distancia del ejército junto con el tiempo que pasó, y Emilyn, que escuchó su estimación, una vez más se ve abrumada por la preocupación.

—Oh, me pregunto si está a salvo.

—¿Me equivoqué?

Lilyshia se lleva la mano a la frente y suspira al ver a su amiga entristecer otra vez. Luego notó que también suspiraba, y rápidamente sacude la cabeza para despejarse.

—Por cierto, Emilyn. Me dijiste que hablaste con el joven Julius sobre algo antes de que se fuera.

—¿Huh? Sí, su carta decía que nos encontráramos en la colina detrás de la finca de mi familia por la noche. Hablamos un poco y me dijo por qué estaba participando en esta guerra… —Al responder, Emilyn volvió a angustiarse, y su amiga la vio con curiosidad.

—¿Hay algún problema con sus motivos?

—Eso es…

No sabía si debe contarle la razón, pero realmente quiere consultarlo con ella, así que le contó sobre su reunión secreta con Julius antes de que partiese con el ejército especial.

—Dijo que quería obtener prestigio para casarse conmigo. A pesar de que ese tipo de cosas no son necesarias en absoluto…

—Ya veo… Entonces hablaba en serio.

—¿Huh?

Lillyshia señaló que entendía el por qué está participando en la guerra después de que le dijera la razón. Pensó que Emilyn estaría de acuerdo, pero su reacción fue inesperada, ya que sólo la mira fijamente.

—Hay muchos que se opondrán al matrimonio entre ustedes. Probablemente él quiere silenciarlos ganando prestigio.

Es de esperarse que la gente se oponga a un matrimonio entre mujeres, aunque Julius fuera considerado un hombre oficialmente. Lillyshia supuso que él quería eliminar por la fuerza esos obstáculos al acumular algunos logros en la batalla.

Sin embargo, en realidad es un hombre, así que sus suposiciones son fundamentalmente erróneas.

—Eso solo muestra cuán serio es sobre el casamiento.

—Joven Julius…

Emilyn está feliz por sus palabras, pero le molesta que él fuera a un lugar tan peligroso a pesar de que ella no quería. Su rostro muestra emociones encontradas  cuando deja escapar su nombre en un murmullo.

♦ ♦ ♦

Cayó la noche y, después de que Lilyshia regresó a casa, Emilyn sale al balcón para mirar hacia el distante cielo nocturno.

Está mirando hacia el norte, donde se encuentra el campo de batalla, y donde supone que Julius estará.

Emilyn mirá a la distancia, hacia su prometido, bajo la luna menguante y pensó en él.

Observando al cielo, comienza a cantar, llena de pensamientos sobre Julius que se encuentra luchando en la guerra.

Espera que su canto le llegue.

—¿Qué estás haciendo ahora bajo el lejano cielo nocturno cuando mi corazón se está rompiendo? —Ella continúa cantando a la luna para consolar su solitario corazón—. Si mi voz te alcanza, entonces desearía que respondieras. O al menos que me confortaras.

¿Escuchar la voz de alguien sobreponiéndose con la suya es solo una ilusión?

Emilyn creía que era la voz de Julius cantando sus sentimientos, a pesar de que él no estaba allí.

♦ ♦ ♦

—¿Qué pasa, Julius?

En la fortaleza cerca de la frontera norte del reino Aullène, Julius se vuelve y mira en la dirección opuesta. Maxian pensó que era extraño, por lo que le pregunta al respecto.

Julius mira en silencio hacia el sur y no contesta. Después de un rato, se volve y responde.

—No, solo me pareció escuchar una voz. Sonaba como si alguien estuviera cantando…

—¿De verdad? No escuché nada.

Maxian se llevó las manos a los oídos e intentó escuchar, pero no escucha nada fuera de lo usual. Julius mira hacia el sur otra vez y comienza a tararear.

—Espero con ansias el día en que esté a tu lado otra vez. Canto solo soñando con ese día.

—¿Julius?

—No es nada, no te preocupes por eso—. Vuelve la cabeza y cambia el tema cuando su amigo le pregunta por qué canta para sí—. Más importante aún Maxian, dijiste que no participarías en la guerra, ¿qué te hizo cambiar de opinión?

—Eso… Uh, también quería prestigio.

Maxian está allí porque se preocupa por Julius, pero no puede decirlo. Aun así, logró dar una respuesta a medias.

No hay nada más doloroso que esto.

—Ya veo. Como se podría esperar de un noble del reino Aullène.

—No hay problema si es un hombre…

Maxian está obsesionado con la palabra hombre e intencionalmente murmuró sus verdaderos sentimientos.

En realidad participa porque es peligroso para Julius, a quien cree mujer, así que busca protegerla. Estaba exagerando.

—¿Mm? ¿Dijiste algo?

—¡N-No! No dije nada. De todos modos, Julius, ganaré prestigio porque no tendré éxito en mi casa por ser el segundo hijo, pero, siendo el sucesor de la casa del conde y el primogénito, ¿por qué lo buscas? Perdí la oportunidad de preguntarte la última vez, así que tengo curiosidad —pregunta Maxian intentando cubrir su error. El otro hombre no lo nota, y responde aunque fuera un tema difícil.

—Bueno, no sirve de nada tratar de ocultarlo ahora. Está bien si lo digo, ¿verdad? Aun así, no es una gran razón. Solo quiero parecer más importante para poder casarme con Emilyn. Eso es todo.

—¡¿Qué?!

—Pensé que, si podía obtener prestigio en esta guerra, podría casarme con ella con confianza.

—Ya veo… Hablas en serio sobre esto, ¿verdad?

—¿En serio? ¿Sobre casarse con Emilyn? Por supuesto que hablo en serio.

Maxian, que se se dio cuenta que Julius era serio, concluye lo mismo que su prometida, y se sorprende. El hijo del conde, sin notar que el amor del hombre enfrente suyo se está disolviendo en átomos, continúa hablando de sus intenciones.

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