Herscherik – Vol. 2 – Capítulo 7 (2): Fiesta, Príncipe de las Rosas y Trampa

Traducido por Zacc

Editado por Sakuya


Ignatz giró para poder ver a la persona que lo había interrumpido, solo para encontrarse con un niño pequeño cuyas facciones eran más femeninas que masculinas. Supo que se trataba de un varón por su abrigo y pantalones, pero fácilmente habría pensado que era una niña si hubiera usado un vestido. Sus femeninos rasgos incluían un sedoso cabello rubio pálido, ojos del color de un martín pescador, un rostro delicado y una piel blanca y suave. Su atuendo verde oscuro tenía hilos dorados y plateados entretejidos, los cuales complementaban perfectamente el traje y hacían resaltar su cabello.

—Príncipe, un conocido…

—¿En serio? Quiero que me lo presentes.

El niño miró a Ignatz a los ojos con una sonrisa, pero él ya sabía quién era el pequeño con tan solo una mirada.

Este es el séptimo príncipe, Herscherik… Debe de cumplir cinco este año y se rumorea que no es tan glamoroso como sus hermanos mayores.

Ignatz también estuvo de acuerdo en que sus rasgos no se comparan con los del primer príncipe. Sin embargo, Herscherik seguía siendo el joven príncipe que se comentaba tenía una belleza eterna a pesar de ser un hombre. Claramente había una línea imponente entre el encanto de este chico y el resto del mundo. Pero, aunque era un príncipe nacido en la alta nobleza, aún era un niño de tan solo cinco años, por lo que miró a Ignatz agarrándose ansiosamente de la manga de Octavian, posiblemente debido a su inexperiencia con las reuniones sociales.

—Es un placer encontrarlo aquí, su Alteza Herscherik. Soy Ignatz Navy, el hijo mayor del Barón Navy. Aunque la familia Navy posee el rango de barón, nuestro hogar también participa en una amplia gama de actividades comerciales. Estoy complacido de conocerle. —Declaró Ignatz mientras hacía una reverencia con una sonrisa amistosa.

Recuerdo haber escuchado que el séptimo príncipe es el favorito del Rey. No hay nada desfavorable en dejar una buena impresión en él.

Esta era su naturaleza calculadora en acción.

—Soy Herscherik Greysis. Oranju… quiero decir, ¿eres un conocido de Octavian? —preguntó el joven príncipe inclinando la cabeza.

El pequeño había llamado a Octavian con un apodo, “Oranju”. Esto era prueba de que ya se había ganado la confianza del príncipe. El ver como ese hombre tenía la confianza de la familia imperial, volvió a encender las llamas de la envidia de Ignatz, sin embargo, no permitiría que esto se mostrara en su rostro.

—Sí, desde que estábamos en la Academia. Alrededor de esa época tuve la oportunidad de hablar en numerosas ocasiones con él y tu hermano mayor, su Alteza Marcus.

—¿En serio?

Herscherik miró a Marcus rodeado de damas nobles e hizo una expresión de sorpresa. Entonces, repentinamente volteó a ver a Ignatz con una expresión seria. Había mucho significado en su rostro.

—Príncipe, ¿desea que le traiga algo de comer? —preguntó Octavian, quien parecía incómodo con el lugar al cual se dirigía la atención del pequeño, pero Herscherik solo asintió.

El estado del hombre hizo que Ignatz sonriera ampliamente. Se sintió maravilloso que el príncipe le diera preferencia a sus palabras sobre las de su propio caballero. En cuanto el joven se fue, el príncipe abrió la boca lentamente, como si intentara decir algunas palabras difíciles.

—Señor Ignatz…

—Por favor, Su Alteza, diríjase a mí simplemente como Ignatz. —respondió poniendo una sonrisa amigable, lo cual provocó que la expresión del príncipe se suavizara.

—Ignatz, quiero pedir tu consejo, puesto que eres un viejo amigo de Orán.

El príncipe habló en un tono serio e indicó que debían dirigirse a la sombra de un pilar ignorado. Entonces, comenzó con su relato en voz baja, para evitar que otros lo escucharan.

—Recientemente, mi hermano Marcus no se ha sentido bien.

Herscherik comenzó a hablar en un tono afligido. Después de graduarse de la Academia, su medio hermano, el primer príncipe, se afilió a la Orden de los Caballeros. Sin embargo, había estado deprimido los últimos días. Herscherik miró preocupado hacia su hermano mayor. Ignatz siguió la línea de visión del príncipe para ver a Marcus todavía rodeado de damas, pero esta vez notando una especie de oscuridad.

Últimamente había corrido un rumor en las reuniones sociales de que el primer príncipe estaba algo cabizbajo. Pero él era el Príncipe de las Rosas en las reuniones sociales. Era tan magnífico que Ignatz creía que eran solo rumores…

—Lo escuché refunfuñar… que ahora como adulto, sentía el gran peso de ser el heredero de mi padre… Por eso le supliqué que quería asistir a la fiesta de esta noche. Pensé que si iba a un lugar llamativo como este, se sentiría mejor…

El pequeño bajó la cabeza mientras continuaba hablando.

—Si no, mi hermano seguramente continuaría deprimido…

Su rostro parecía estar al borde de las lágrimas mientras hablaba. Era la viva imagen del amor fraternal.

—Pero, esos son solo los pensamientos infantiles de un niño. Al final, mi hermano solo se dejó llevar por mi egoísmo… Ignatz, ¿tienes alguna idea sobre algo que pueda hacer que se sienta, aunque sea solo un poco más tranquilo?

—Mm… ya veo. —respondió fingiendo pensar profundamente. Pero en realidad, estaba eufórico.

¡Qué gran oportunidad!

Era una grandiosa oportunidad para él. Si pudiera atraer hábilmente al príncipe, quien se convertiría en el rey del país, entonces, sus sueños ya no seguirían siendo simples sueños… Incluso el puesto de ministro no estaría fuera de su alcance.

—Entiendo, normalmente estos productos solo se distribuirían a clientes seleccionados. No obstante, la bondad y el amor fraternal de Su Alteza me han conmovido. Por lo tanto, le concederé este favor.

—¡¿En serio?!

El joven habló dándose aires mientras el pequeño príncipe sonreía con una genuina gratitud. Ignatz le devolvió la sonrisa, pero sus emociones eran completamente diferentes a las de Herscherik.

—Tengo una condición. Me gustaría que tanto usted como Su Alteza Marcus esperaran en cierta habitación.

—¿Oranju no?

De repente Herscherik tenía una mirada preocupada, por lo que Ignatz suavizó su expresión para tranquilizar al príncipe.

—Si, este es un caso muy especial después de todo.

—Entiendo. —contestó tímidamente después de un breve silencio.

Un segundo después de confirmar que el príncipe estaba de acuerdo, Ignatz estableció el lugar y la hora. Herscherik sacó de su bolsillo el reloj que tenía un tamaño desproporcionado para su pequeño cuerpo, comprobó la hora y asintió. Repentinamente la voz de Octavian lo llamó haciendo que el príncipe volteara en respuesta. El caballero tenía un pastel en la mano que encantaría a cualquier niño.

—Bueno, Ignatz, ¡hasta entonces!

El tono de Herscherik cambió por completo a uno de felicidad, y le dio la espalda. Ignatz vio alejarse al príncipe antes de darse la vuelta, necesitaba encontrar al anfitrión de la fiesta para pedir prestada una habitación. Tanto el anfitrión como el dueño de la mansión ya habían obtenido su dinero, por lo tanto, debería ser fácil tomar prestado un cuarto.

¡Mi suerte está cambiando…!

Pensó, apretando los puños internamente, mientras que por fuera se apresuraba con pasos ligeros.

Por su parte, Herscherik aceptó la montaña de pastel de Octavian… er, Orán y encontró un asiento al azar, llevándose un gran pedazo de pastel a la boca. Si bien sería una porción considerable para una persona promedio, era aproximadamente tres veces más para un niño de 5 años como él. Aunque perderían contra los postres hechos por Kuro, todavía estaban bastante deliciosos.

—Cielos, no te olvides del plan, ¿de acuerdo?

—Mi error.

El príncipe fulminó con la mirada al arrepentido Orán mientras seguía llenándose las mejillas de pastel, entre tanto, el atento caballero le dio una taza de té negro. Agradecido, Herscherik apuró el contenido y contuvo el aliento.

Si no hubiera agarrado su manga, probablemente habría cortado al hombre en el calor del momento.

Herscherik suspiró al recordarlo. Según el plan, él debía aparecer un poco más tarde. Se suponía que Orán guiaría al objetivo un poco más antes de tentarlo. Sin embargo, cuando se enfrentó a él, había colocado su mano sobre la espada, aunque en un ángulo fuera de la vista.

Realmente entré en pánico…

Puede que Orán odie a Ignatz, teniendo en cuenta que probablemente fue él quien acorraló a su prometida y considerando como temblaban sus brazos cuando sostuve su manga.

Esto solo demostraba lo mucho que esa chica afectaba al joven. No obstante, Herscherik confiaba en que Orán sería capaz de controlarse. Durante el poco tiempo que habían estado juntos, entendió que su caballero era bueno restringiendo sus emociones y permaneciendo racional.

Aun así, sus acciones tenían la posibilidad de levantar sospechas, es por eso que improvisó y apareció antes de lo planeado.

—¿El perro negro aún no ha regresado? —preguntó Orán en un susurro, refiriéndose a Kuro.

A la inversa, Kuro se dirigía a Orán como un “caballero delincuente”. Herscherik pensó que estaban en malos términos, pero en realidad eran lo suficientemente cercanos como para insultar al otro como una broma. No estaba seguro de si esto era bueno o malo y, mientras respondía la pregunta, consideró preguntarle a Orán por qué no lo llamaba por su nombre.

—Creo que aún no.

Actualmente, Kuro se encontraba infiltrándose en la casa Envie, el hogar de Ignatz. Esto era por supuesto, para buscar evidencias sobre su conexión con la droga. Era un seguro en caso de que el objetivo no actuara conforme al plan, pero mirando el estado actual de las cosas, parecía que no sería necesario.

Todo lo que queda es cómo deberíamos manejar este asunto…

Después de meterse el último trozo de pastel en la boca, Herscherik se puso de pie. Al otro lado del salón se encontraba su hermano, todavía rodeado de flores y mariposas. Como se esperaba de los mayores, si bien tenía la posición y la responsabilidad de ser el primer príncipe, también disfrutaba genuinamente de sus conversaciones con los jóvenes nobles y damas. Puede que sea un rompecorazones de nacimiento. Casualmente, era conocido como el “Príncipe de las Rosas” o el “Señor de las Rosas” en conversaciones de las que no estaba al tanto. Herscherik realmente quería ver qué tipo de reacción tendría si se enteraba.

Por cierto, la razón por la que Marcus no había acudido a estas reuniones recientemente era por el simple hecho de que estaba ocupado. Para los recién graduados, el primer año fuera de la universidad siempre estaría lleno de trabajo. Aun así, era hora de que Herscherik apartara a su hermano del deleite de esta fiesta.

Como tal, se puso la máscara de un niño inocente y se llevó a Orán con él cuando entró en el jardín de flores, o más bien, en el campo de batalla femenino que rodeaba a Marcus.

Te preguntarás, ¿por qué a Orán? Como puedes suponer, el joven príncipe sabía el horror que se desarrollaría si entraba en este campo de batalla lleno de chispas sin un escudo. Después de todo, era una chica en su vida pasada, entendía perfectamente que no había nada más mentalmente aterrador que las peleas entre mujeres.

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