Katarina – Volumen 7 – Capítulo 1: Comenzando a trabajar en el Ministerio de magia (2)

Traducido por Shisai

Editado por Sharon


A la mañana siguiente, como la mayoría de las mañanas, hice que Anne me quitara las mantas, y me ayudara a prepararme. Mientras todavía estaba medio dormida, me subí al carruaje que me llevaría al Ministerio.

Estaba en la misma área que la Academia, así que ya conocía el lugar y no estaba tan lejos para empezar. Pero estaba tan acostumbrada a la vida en el dormitorio, donde no tenía que viajar por la mañana, que incluso esta pequeña distancia se sentía como una carga. También tuve que despertarme más temprano para tener en cuenta el tiempo de viaje, así que, por supuesto, tuve que recuperar ese tiempo perdido volviéndome a dormir en el momento en que subí al carruaje.

Llegué al Ministerio y caminé hasta el Laboratorio de Herramientas Mágicas, donde Laura y Hart, quienes fueron asignados a mí como mentores, ya estaban esperando. Los dos vivían en el dormitorio y siempre caminaban juntos hacia la oficina para evitar que Hart se perdiera.

—A partir de hoy, trabajarás junto con nosotros —dijo Laura, que ya tenía puesto su maquillaje desde tan temprano.

Luego nos guió a un almacén cerca de la entrada del Ministerio, mientras Hart seguía trabajando una vez más en la oficina para no perderse.

—¿Qué es este lugar? —pregunté, mirando la habitación llena de todo tipo de cajas apiladas.

—Aquí es donde se almacenan todos los paquetes entregados al Ministerio antes de ser clasificados y llevados a los departamentos correspondientes —explicó Laura.

Oh, por eso hay tantas cajas. Espera, ella no quiere decir eso…

—Disculpa… ¿vamos a clasificar y llevar todos estos paquetes? —pregunté con preocupación. Trabajar en el campo me había fortalecido lo suficiente, pero esta habitación estaba repleta de cajas. No sería fácil.

—Por supuesto que no. Si hiciéramos todo esto por nuestra cuenta, un día entero no sería suficiente —dijo con una sonrisa irónica—. Hay personas contratadas específicamente para este trabajo, pero el Ministerio de magia ha crecido tan rápido en los últimos años que ya no son suficientes, por lo que los estamos ayudando. Solo vamos a llevar una pequeña porción de estos paquetes —aclaró, explicando cuáles tendríamos que cuidar—. Voy a mostrar cómo se hace, y luego ustedes dos pueden ir y hacerlo ustedes mismos.

Luego de su explicación, Laura nos mostró cómo hacerlo. Fue al borde del almacén y recuperó el mismo contenedor por el que el hombre de musculosa estaba volando ayer. Cada paquete indicaba el nombre del departamento al que debía entregarse, por lo que ella elegía los que tenían el mismo destinatario y los colocaba dentro del contenedor.

La “pequeña porción” de la que nos había hablado todavía era lo suficientemente grande, pero movió esos paquetes tan rápido que ni siquiera pudimos intentar ayudarla, lo que demuestra que todos esos músculos no eran solo para mostrar. La habitual doncella cursi se había convertido en un trabajador manual muy macho.

—Como vamos a visitar los departamentos en orden, querrás poner los paquetes de los más alejados en la parte inferior y los paquetes de los más cercanos en la parte superior —dijo sin dejar de hacer lo que estaba haciendo. No pasó mucho tiempo antes de que terminara, y luego colocó su mano sobre uno de los palos unidos al recipiente, lo que hizo que se levantara y se elevara en el aire.

—¡Oh! —dije, impresionada a pesar de haber visto esta herramienta mágica en funcionamiento ayer.

—Intenta hacerlo volar. Es fácil una vez que aprendes a hacerlo —dijo Laura mientras señalaba el palo (de alegría).

—Sí —dije, ansiosa por intentar controlar el contenedor… pero todo lo que hizo fue temblar un poco. Era difícil.

—Es más difícil de lo que parece —le advertí a Sora mientras intentaba seguirme, pero al instante logró hacer que el contenedor volará como quería.

—Bueno, ¿no eres hábil? —dije, sintiéndome derrotada.

—Algo así, sí —es todo lo que dijo a cambio.

Como todos los demás intereses amorosos de AA2, Sora tenía un talento increíble.

Ojalá yo también lo tuviera… 

Como era tan bueno maniobrando el contenedor, pasó a entregar los paquetes mientras Laura lo supervisaba. Caminaba detrás de ellos, mirando con envidia lo hábil que era Sora.

—No se preocupe, señorita Katarina, podrá hacerlo usted misma muy pronto. Solo necesitas sentirlo —me consoló Laura. Su apariencia era inusual, pero era muy amable.

Mientras estaba ocupada pensando en lo buena persona que era mi colega, llegamos al primer departamento en nuestra ruta de entrega. Quería ayudar, por supuesto, pero en el tiempo que me tomó sacar un paquete del contenedor, ella ya había sacado tres. ¡Tengo que esforzarme más!

Después de que alguien del departamento tomara los paquetes, tuvimos que pedirles una firma. Se parecía a lo que hacían los repartidores de mi mundo anterior.

—Y esto, más o menos, es todo lo que tiene que hacer al clasificar los paquetes. Una o dos personas deben ocuparse de esto todos los días —explicó Laura—. No hay tiempo que perder. Pasemos al siguiente —agregó.

Sora, quien había estado trabajando en el Ministerio más tiempo que yo, ya había memorizado la mayor parte de su diseño y pudo moverse de un departamento a otro incluso sin las instrucciones de Laura. Yo también tengo que memorizarlo.

Los tres seguimos dando vueltas así, y aunque todavía no podía volar el contenedor, al menos tuve una idea de cómo manejar los paquetes y me volví más rápida al sacarlos.

—Ah, ¿puedes dejar eso aquí? —preguntó una mujer del departamento al que ahora estábamos entregando.

—¡Seguro! —respondí con energía, sintiéndome como uno de esos repartidores de mi vida anterior que eran populares por lo musculosos que eran—. ¿Aquí? —pregunté con una sonrisa.

—Sí, ahí… —respondió, de repente sorprendida después de ver mi cara—. Lo siento, pedirte que hagas esto. Lo llevaré yo misma —dijo, alcanzando el paquete en mis manos.

Me sorprendió lo abrupto que había cambiado su actitud, pero no pude detener lo que estaba haciendo.

—No, no, este es mi trabajo. No se preocupe. ¿Justo aquí? —pregunté, y luego dejé el paquete.

—G-Gracias… —dijo la mujer, con aspecto avergonzado.

Quería preguntarle qué pasaba, pero Sora y Laura ya me estaban esperando afuera, así que me incliné con cortesía y me fui.

Inexplicablemente, intercambios similares también ocurrieron en algunos de los otros departamentos que visité.

—Me pregunto si me veo tan débil… —murmuré para mí misma, mirando mis brazos, mientras caminaba hacia el siguiente destino.

—¿Por qué dirías eso? —preguntó Laura, quien me había escuchado, inclinando la cabeza hacia un lado.

Le dije que mucha gente estaba tratando de quitarme los paquetes mientras yo todavía estaba a la mitad de entregarlos.

—Así que pensé que tal vez lo hacen porque me veo débil.

Desde que renací en este mundo, había pasado años trabajando en el campo, así que estaba segura de que no lo era, pero tal vez di esa impresión porque estaba de pie junto a la musculosa Laura…

Después de parecer sorprendida por un momento, Laura comenzó a reír.

—Como esperaba de ti, querida. Se te ocurren las ideas más divertidas. Pero estoy segura de que es solo porque eres la hija del duque Claes.

—¿Porque soy la hija del duque Claes? —repetí, insegura de cuál era la conexión, haciéndola reír aún más.

—¿Alguna vez has visto a una dama noble llevando paquetes? —preguntó, y por fin lo entendí.

Estaba acostumbrada a hacer todo el trabajo pesado en el campo yo sola, llevando fertilizante y todo. Eso era tan normal en mi casa que las personas que me rodeaban, incluso cuando me ofrecían ayuda, no llegaban tan lejos como para ofrecerse a hacer todo el trabajo por mí, o tal vez lo hicieron al principio, pero se detuvieron después de que me negué una y otra vez mientras les decía que todo era parte de mi entrenamiento.

Tal vez una dama noble normal nunca haría cosas que yo di por sentado, como cargar cosas pesadas y limpiar. Incluso había escuchado que algunas mujeres se negaban a levantar algo más pesado que una cuchara, por lo que eso explicaba por qué la gente estaba tan ansiosa por ayudarme.

Sharon
Señoras y señores, le han tomado siete volúmenes, pero por fin Katarina se ha dado cuenta que no actúa como una dama noble. ¡Felicidades a todos los que están con nosotros viendo este milagroso acontecimiento!

—¿Qué debería hacer entonces? Me gusta este deber de entrega.

Llevar paquetes y otras tareas manuales era una cosa, pero si dejara de hacer esto, la alternativa sería lo que Hart estaba haciendo… Trabajar a través de montones de documentos, escondido dentro de la oficina. ¡Nunca podría soportar eso! ¡Quiero seguir haciendo esto!

Miré a Laura, que seguía riendo, y esperé una respuesta.

—Tee-hee, sigue haciendo lo que hiciste hoy. La gente eventualmente se acostumbrará.

Tiene razón. La gente de casa también se había acostumbrado.

—Gracias. ¡Voy a hacer eso! —respondí.

—Muy bien —dijo, acariciando mi cabeza—. Estoy segura de que los rumores también se detendrán —murmuró para sí misma.

Su voz era tan baja que no había escuchado lo que dijo, así que le pregunté, pero ella sonrió y dijo que no era nada.

Pasamos el resto del día haciendo nuestras rondas en el Ministerio, ayudando con esto y aquello mientras Laura nos enseñaba sobre el trabajo.

—Haaah, estoy cansada, pero fue un buen ejercicio —dije, estirándome al final del día mientras caminábamos de regreso a la oficina.

—Eso no suena como algo que diría una dama noble —dijo Sora, riendo.

—¿De verdad?

—De verdad. Bueno, las damas no suelen hacer nada que cuente como entrenamiento en primer lugar. ¿Está bien que la hija de un duque ande haciendo trabajo manual?

—¿Qué? Si dejara de hacer trabajo manual, ¡tendría que quedarme encerrada en esa oficina revisando papeles! ¡Todo menos eso! —dije, enfatizando cuánto lo odiaría.

—Realmente eres del tipo raro —dijo, riendo de nuevo.

Conocí a Sora por primera vez en circunstancias únicas, y cuando se suponía que íbamos a separarnos, el destino nos volvió a reunir en el mismo lugar de trabajo. Me alegraba mucho de compartir mi primer trabajo con él. Tener un amigo con el que podía hablar libremente era parte de ello, pero también era muy ingenioso y tenía una personalidad positiva que me mantuvo optimista. Trabajar no daba tanto miedo si estaba conmigo.

Pero bueno, en realidad es una de las opciones románticas de AA2. Casi lo había olvidado.

Siempre existía la posibilidad de que Sora pudiera llevarme a un final catastrófico… ¿y qué pensaba él de María, de todos modos? Nunca le había preguntado sobre eso. Somos solo nosotros dos en este momento. Ésta es la oportunidad perfecta.

—Oye, Sora, ¿qué piensas de María?

—¿Qué es esto de repente? Nunca puedo adivinar lo que pensarás a continuación.

—¿N-No puedes? Pero ya sabes, María… ¿no es linda? Dewey se enamoró por completo de ella hace un par de días durante el examen, así que me preguntaba qué pensabas.

Seguí adelante, tratando de sacarle alguna información. Pensó un rato y luego finalmente comenzó a hablar.

—Ella es linda, está bien, y también tiene una buena personalidad. No es de extrañar que muchos chicos se enamoraran de ella.

—Lo sé, ¿verdad? ¡Es linda y amable! Tenerla como esposa sería maravilloso. Espera, quiero saber qué estás pensando. ¿Quieres salir con ella o algo así?

—Realmente no. Es linda y todo, pero no estoy tan interesado —respondió, para mi sorpresa. Él era uno de los intereses amorosos del juego, así que, aunque no al grado de Dewey, se suponía que iba detrás de María.

—¿Qué? ¡¿Por qué no querrías salir con una chica tan linda como María?!

¡Si fuera un niño, sé que lo haría!

—¿Por qué…? Ese es mi gusto. Ella no es mi tipo —dijo con frialdad.

—Si una chica tan linda y amable no es tu tipo… entonces, ¿qué tipo de chica es?

—Chicas tontas que siempre dan lo mejor de sí —dijo después de pensar un rato.

No me lo esperaba.

—Tienes un gusto realmente extraño, Sora —le dije, y me dio un coscorrón.

Sharon
Ah, Sora, eres nuevo en el harem por lo que no lo sabes, pero los cumplidos indirectos no funcionan con Katarina. Buen intento.

Solo estaba diciendo lo que pensaba… no hay necesidad de ofenderse…

Su gusto por las chicas era realmente único, pero podría cambiar y enamorarse de María al interactuar con ella. Será mejor que lo vigile.

Una vez que llegamos a la entrada del Ministerio, el carruaje de Claes me estaba esperando.

—¡Nos vemos mañana, Sora!

—¡No te quedes dormida y ven aquí a tiempo! —dijo antes de que yo desapareciera dentro.

Mirando por la ventana, vi a Sora caminar de regreso hacia la entrada. Eso tenía sentido, ya que vivía en el dormitorio del Ministerio. No necesitaba pasar la puerta para volver a casa. ¿Había venido hasta aquí solo para despedirme? Es un poco rudo en los bordes, pero en el fondo también es muy amable.

La nota sobre AA2 decía que en uno de los finales malos, Katarina lucharía contra el interés amoroso, que sería víctima de su Magia Oscura. Por supuesto que no quería que me mataran, pero tampoco quería herir permanentemente a Sora peleando con él. Recé para no tener que elegir nunca.

♦ ♦ ♦

Al día siguiente, una vez más pude despertarme (o, más mejor dicho, Anne me despertó) lo suficientemente temprano para llegar al Ministerio a tiempo.

A pesar del arduo trabajo del día anterior, habiendo entrenado por todos mis años labrando el campo, no sentí dolor en ninguna parte. Estaba muy contenta de cultivar. Aunque ahora que estaba ocupada con este trabajo, ya no tenía tiempo para cuidar los campos. Tuve que seguir haciendo trabajo manual para asegurarme de que, si me exiliaba, tendría la fuerza suficiente para sobrevivir en el extranjero por mi cuenta.

¡Hoy, Sora y yo vamos a trabajar por nuestra cuenta! ¡Voy a hacer mi mejor esfuerzo!

La primera tarea fue entregar paquetes y estaba lista para llenar el contenedor volador tanto como pudiera, pero no logré hacer mucho.

Laura dijo que ayudaría “solo un poco”, pero yo nunca podría compararme con lo que ella llamó “solo un poco”. Llenó el recipiente con tanta rapidez y sin esfuerzo que solo contribuí con menos de la mitad de lo que ella y Sora tenían. Tendría que encontrar otra forma de entrenar mis músculos.

Como todavía no había aprendido a controlar el contenedor, Sora también estaría haciendo eso hoy mientras yo los seguía por detrás.

Al igual que el día anterior, algunas personas me dijeron que ellos mismos llevarían los paquetes, o que yo no tenía que preocuparme por eso, pero me negué en todo momento y les dije con una sonrisa que era mi trabajo. Esperaba que dejaran de decir esas cosas pronto.

Completamos algunas entregas y nuestra siguiente parada fue la biblioteca. La bibliotecaria solía estar detrás de un mostrador tan lejos de la entrada que no nos oiría si la llamábamos desde allí, así que ayer Laura nos dijo que debíamos dejar los paquetes en la entrada y luego caminar hasta el mostrador para informar al respecto.

Como él era el que controlaba el contenedor, Sora se quedó afuera. Mientras tanto, feliz de poder finalmente ofrecer algo de ayuda, entré a buscar a la bibliotecaria.

—Tenemos un paquete para ti. Está justo al lado de la entrada, así que ven y confirma la entrega —le dije a la anciana detrás del mostrador.

—Gracias. Iré de inmediato —dijo, poniéndose de pie.

En ese mismo segundo, varios empleados del Ministerio salieron del otro lado de la biblioteca y se acercaron a ella.

—Me gustaría tomar prestado este libro —dijo el más cercano a ellos.

—Oh, lo siento. Necesito ir a recibir una entrega, así que por favor espere un poco —respondió la mujer, que aparentemente era la única que atendía el mostrador.

—¿Recibir una entrega? —preguntó el hombre que estaba tratando de pedir prestado un libro—. ¿Qué es, el Departamento de Recados? —Me miró con desdén en sus ojos—. Olvídate de esos perdedores y sírvenos primero —continuó con una mueca de desprecio. Los que se encontraban detrás suyo rápidamente siguieron su ejemplo y comenzaron a sonreír.

No puedo creer a estos chicos…

La bibliotecaria se veía muy preocupada, pero, como no parecía importarle, la gente frente al mostrador seguía siendo grosera.

—Sé rápida. De todos modos, cualquier tarea tonta que esté haciendo el departamento de diligencias no puede ser tan importante como nuestro trabajo —dijo uno de ellos, mirándome condescendiente.

—Retira eso. No hay tareas tontas. Si los paquetes no se entregan, no podrá hacer su trabajo. Todo el trabajo es igual de importante —dijo una voz tranquila pero intensa.

Un hombre de cabello castaño, ojos verdes y gafas sin montura apareció detrás de los empleados que esperaban en la fila. Era el mismo hombre que había conocido el día anterior: Cyrus Lanchester, uno de los intereses amorosos de AA2.

—S-Sir Lanchester… —dijo uno de los hombres, mientras todos sus rostros se ponían sombríos.

—No puedo permitir que un empleado del Ministerio diga tales cosas. Díganme sus nombres y departamentos —dijo Cyrus, mirándolos con severidad.

—Eso es… nosotros solo… —murmuraron, evitando mirarlo directamente, antes de olvidarse de los libros que querían tomar prestados y huir de la biblioteca.

—No corran dentro del edificio —les gritó Cyrus.

—Gracias —dije, agradecida por lo que había hecho.

—Solo reprendí a esos hombres por su comportamiento. No tienes nada que agradecerme —dijo con frialdad, antes de volverse para mirarme—. Voy a volver a la oficina. Todos sigan investigando y regresen una vez que hayan terminado —le dijo a alguien más dentro de la biblioteca antes de irse.

Al darme cuenta de que algunos de sus subordinados estaban ahí, estiré el cuello ligeramente para mirarlos.

—¡María! ¡Dewey!

Encontré a María, mi querida amiga y protagonista de Amante Afortunado, y a Dewey, el joven genio que era uno de los intereses amorosos del juego.

Habíamos completado nuestro examen juntos hace apenas unos días, y ahora los dos miraban los libros abiertos frente a ellos con gran concentración.

—¡Señorita Katarina! —dijeron al unísono, sorprendidos al escuchar mi voz llamándolos. No pude resistir la tentación de acercarme a mis dos compañeros recién llegados y las pilas de libros que estaban leyendo.

—¿Qué están haciendo ustedes dos aquí?

—El director Lanchester nos dijo que investigáramos material sobre magia de luz, así que lo estábamos haciendo —respondió María.

Al mirar más de cerca los libros, estaban llenos de palabras difíciles que desencadenaron una especie de reacción alérgica a la lectura en mi cerebro.

—Eso parece difícil… —dije.

—¡De ningún modo! Usted tiene que caminar por el edificio haciendo muchas cosas diferentes —respondió amablemente.

—Solo hago eso porque no soy buena en tareas en las que tengo que usar la cabeza… Pero espera, ¿por qué sabes qué tipo de trabajo estoy haciendo?

Dado que nuestros departamentos se habían decidido hace dos días, no había tenido la oportunidad de hablar con María sobre mi trabajo manual y todos los raros que trabajan conmigo.

—Bueno… eres un poco conocida dentro del Ministerio… —dijo con una expresión preocupada, explicando además que la hija de un duque haciendo recados se ha convertido en una noticia sensacional.

Hm… Desearía que todos en el Ministerio se acostumbraran y comenzaran a darlo por sentado, como hace mi familia.

—¿También está aquí para investigar, señorita Katarina? —preguntó Dewey, con una sonrisa en su rostro que nunca hubiera imaginado ver durante nuestro examen.

Al principio temía que me odiara, pero ahora me alegraba mucho que me hablara con normalidad. Todo lo que tenía que hacer ahora era acercarme aún más a él para poder descubrir sus puntos débiles en caso de que las cosas progresaran como el guión del juego y las cosas se complicaran.

—No, solo estoy aquí para una entrega.

—¡Así que en verdad está entregando paquetes! Increíble como siempre, señorita Katarina —dijo con un brillo en sus ojos.

Sharon
Cielos, le han lavado el cerebro por completo… ¿Quién diría que para tratar con un tsundere, lo único que se necesitaba era luchar contra un dragón?

No tenía idea de qué se suponía que era increíble, pero obviamente me estaba elogiando y lo disfruté. Al menos hasta sus próximas palabras.

—Entonces, ¿dónde está el paquete?

—¡Correcto! ¡El paquete! ¡Todavía lo estaba entregando! ¡Los veo luego! ¡Hablemos de nuevo cuando tengamos algo de tiempo libre!

Había olvidado por completo que todavía no había terminado con mi reparto. Regresé a la entrada de la biblioteca, donde la bibliotecaria ya había recibido el paquete y se lo había llevado.

Me disculpé una y otra vez con Laura y Sora por lo inútil que había sido.

—No te preocupes —dijo Laura—, la bibliotecaria me dijo que fuiste acosada por unos idiotas.

Pero incluso después de eso, me había olvidado del trabajo y comencé a hablar con mis amigos, así que honestamente me disculpé por eso.

—Ahora, eso no es suficiente. Eres una adulta, por lo que deberías concentrarte más en tu trabajo —dijo Laura. Pensé que me regañaría con más dureza, como siempre hacía mi madre, pero fue amable.

—¿No te vas a enojar? —pregunté sorprendida.

—Es solo tu segundo día de trabajo aquí; por supuesto que vas a cometer errores —respondió.

Conmovida por su amabilidad, decidí concentrarme más y hacer mi mejor esfuerzo.

—De todos modos, ya te encontraste con algunas personas molestas, ¿eh? El trabajo de nuestro departamento es único, al igual que las personas que lo integran. Pero a pesar de lo raros que lucen, son personas muy talentosas, por lo que comentarios como los que escuchaste antes no son nada nuevo. No te preocupes demasiado por ellos.

—Por supuesto. Soy muy buena para no preocuparme por las cosas.

Había estado comprometida con Jared desde que tenía ocho años, así que estaba acostumbrada a comentarios desagradables. Los insultos sin sentido entraban por un oído y salían por el otro.

—Eres una chica muy fuerte —dijo Laura mientras se reía para sí misma, antes de fruncir el ceño ligeramente—. Pero todo lo que hacemos aquí es hacer recados… ¿no tienes envidia de María? Ambos son recién llegados, pero ella puede investigar los poderes mágicos en el departamento más popular —dijo.

¿Envidiosa? ¿De tener que investigar…?

—De ningún modo. No soy muy buena usando mi cabeza, así que cosas como la investigación están fuera de mi alcance. Prefiero llevar paquetes, limpiar y otras labores manuales como esa. Me alegro de haber sido asignada a este departamento —dije con sinceridad y, por alguna razón, Laura comenzó a acariciarme la cabeza.

—Eres una chica tan buena…

Ser acariciada por esa enorme mano dolió un poco, pero se veía tan feliz haciéndolo que simplemente la dejé seguir.

Y así, aparte de un pequeño percance, mi segundo día de trabajo continuó y terminó con éxito. Sora me acompañó hasta el carruaje de nuevo.

—Debes estar cansado. Aprecio el pensamiento, pero no necesitas venir hasta aquí —le dije, sabiendo que no necesitaba venir en esta dirección.

—No puedo permitir que te pierdas o te duermas en el camino —dijo, acompañándome todo el camino hasta mi destino. No pensé que perderme pudiera ser un problema, pero el día anterior me quedé dormida en el momento en que me senté en el carruaje y tuve que ser sacudida para despertarme, por lo que Sora no estaba muy lejos de la realidad.

Mis colegas son muy amables, pensé para mis adentros mientras estaba sentada en el carruaje.

Había trabajado durante mis dos primeros días y mañana estaría libre. La gente del departamento me dijo que descansara bien después de lo que debieron haber sido dos días agotadores, pero no tenía tiempo para descansar. Había algo que tenía que hacer de inmediato.

Tenía que averiguar más sobre la nota. Mi futuro dependía de eso. ¿Quién la escribió? ¿Por qué estaba dentro de ese libro?

Al día siguiente iría al castillo y le preguntaría tanto a Jared, quien me devolvió el libro, como a la persona que lo estaba revisando después de que lo perdí.

¡Es hora de hacer lo que pueda! ¡Sí! ¿Continuación? ¿Volviendo como villana? ¡Ven a mi! ¡Voy a superar la perdición de nuevo!, me juré a mí misma antes de quedarme dormida dentro del vehículo que se balanceaba.

Como el día anterior, estaba tan profundamente dormida cuando llegamos a la mansión que llamarme por mi nombre no fue suficiente; tuve que ser agarrada por los hombros y sacudida. Regresé a mi habitación, todavía somnolienta, y, sin energía para ni siquiera cenar, dormí hasta la mañana siguiente. Supongo que estaba más cansada de lo que pensaba.

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12 thoughts on “Katarina – Volumen 7 – Capítulo 1: Comenzando a trabajar en el Ministerio de magia (2)

  1. Yinett says:

    Al fin pude leer el cap!!! la escuela últimamente no me dejaba hacer nada 😪 pero ya estoy de vuelta!!
    Me dió mucha risa los comentarios de Sharon en este cap, en serio 😂😂😂.
    Ya no puedo esperar a ver que es lo que va a descubrir Katarina indagando sobre la nota >\\\<
    Muchas gracias por su trabajo

  2. Liz says:

    Me gusto el capítulo, Katarina siempre sorprendiendo a los demás y Sora que aún está enamorado de Bakarina. No puedo esperar la reacción de Jared cuando los vea juntos.

  3. Kurúru woldford says:

    Gran capítulo y primer comentario que hago, esa katarina siempre sorprendiendo con su inocencia (idiotez) me encanta la relación que tiene con Sora y Laura, además será muy gracioso ver los celos de jared

    Estado: Edo mex

  4. Carlos says:

    jaja me gusta como se esta ganando a todos quienes se relacionan con ella.
    Es redundante pues ya habia convencido a estos como Sora y “Laura”, pero este es un nuevo entorno.
    Sora ve a una trabajadora Katarina y queda aun mas cautivado que cuando la conocio como rehen xD
    Y Laura la ve trabajando duro,al punto de que le acaricia la cabeza como un pequeño animal xd
    Lindo,muy lindo
    En el siguiente episodio avanzara mas la historia supongo.

    • Astoria says:

      Nose porque siento mas madura (un poquito más) a Bakarina que anteriormente. Se dio cuenta de que no es un noble normal y en el volumen pasado ya entendió que intenciones quería Giord con ella(? Ya es un progreso xD

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