Katarina – Volumen 4 – Capítulo 2: Donde nos lleva el viaje (5)

Traducido por Maru

Editado por Sharon


Solía tener pesadillas sobre el pasado cuando entré en la Mansión Claes. En esos momentos Katarina, que estaba muy interesada en interpretar el papel de una hermana mayor en ese entonces, siempre me cuidó.

—¡Te despertaré, Keith! Tomaré tu mano —diría ella.

La chica que me gustaba decía cosas como que sostendría mi mano hasta que me duerma o que dormiría conmigo esa noche. Me alegraba, pero al mismo tiempo era patético. Una serie de complicadas emociones.

Eventualmente, dejé de tener esas pesadillas. Los días que pasé con Katarina fueron muy vibrantes y refrescantes. Llenos de dicha y alegría. No me tomó mucho tiempo olvidarme de esos sueños. De hecho, pasó mucho tiempo desde la última vez.

¿Era porque me encontraba en una situación como esta ahora? Atado, mis brazos y piernas estaban inmóviles en una habitación sin luz.

Mi madre, la misma mujer que me había descartado en el pasado, me había llamado. Antes de darme cuenta, había sido arrastrado por primera vez en contra de mi voluntad. Poco después, tuve mi primera reunión en años con mi hermano mayor, que nació de una madre diferente. Él, Thomas, me estuvo golpeando desde entonces. Supongo que tal situación me haría recordar esos sueños de hace tanto tiempo. Después de todo, ahora estaba siendo tratado como mi viejo yo acostumbraba.

¿Cuánto tiempo ha pasado? Mi familia… Katarina seguramente estará preocupada.

Esa familia amorosa, cálida y gentil que conocí a los ocho años. Y la persona que amaba.

Mis pensamientos se dirigieron hacia esas personas que me dieron todo lo que podía desear. Su magnanimidad y generosidad. Todo este tiempo, solo había recibido. Todavía tenía que pagarles su amabilidad.

Aunque me restringieron y obligaron a tumbarme aquí, en ciertos momentos me daban una simple comida. Sin embargo, no podía decir si era el desayuno o la cena. Así que… suponía que no iba a morir pronto. En cuanto a lo que sucedería de aquí en adelante, en cuanto a lo que Thomas haría… ni idea. Pero no me gustaba esto. Aún tenía muchas cosas que hacer. Todavía tenía que pagarles a los que fueron amables conmigo.

Y quiero estar al lado de Katarina.

Por eso hice lo que pude por comer los alimentos crudos que me dieron… luchando como un perro restringido. Todo lo que fuera para sobrevivir. El cuarto oscuro y la cama fría me trajeron recuerdos de los abusos que soporté en la infancia… Pero podía disiparlos pensando en Katarina. Su sonrisa tan brillante como el sol, sus cálidas manos llegando a mí. El simple hecho de recordarlo me llenaba de fuerza.

Aunque Thomas me hacía muchas visitas y realizaba actos violentos contra mí mientras yo no podía defenderme, simplemente pensaba en Katarina, y el tiempo paso. Seguro me liberaré de este lugar y volveré a su lado.

Esos pensamientos fueron los que me hicieron seguir, pensar en Katarina se volvió mi fuerza.

♦ ♦ ♦

Poco después de que Thomas me hubiera hecho otra visita para abusar de mí verbalmente, la única puerta de la habitación se abrió de nuevo. Simplemente asumí que había regresado. Aparte del hombre callado y sombrío que me traía la comida, Thomas era la única persona que entraba en esta habitación. En cuanto a la mujer que había visto cuando desperté por primera vez, no volví a verla.

Sin embargo, ella fue quien entró. Tenía la misma sonrisa inocente en su rostro, y se puso delante de mí, bajando a mi altura.

—¿Cómo estás? —preguntó en un tono tranquilo, como si estuviera hablando de algo intrascendente como el clima.

No sabía lo que quería, así que me mantuve callado y la observé en silencio como respuesta.

—Bueno, si puedes verte tan concentrado, supongo que lo estás haciendo relativamente bien, ¿eh? —se rió.

Al igual que cuando la vi por primera vez, sentí que algo en ella estaba mal. Aunque su apariencia sugería que no estábamos muy separados en cuanto a edad, era extrañamente infantil; también había un aura peligrosa que no podía descifrar. Me encontré temiéndole más que a Thomas, aunque él era el que cometía actos de violencia contra mí. Me quedé en paz, observándola.

—Jajajaja —se rio en respuesta. —Así que has estado atrapado aquí durante unos días, atado y golpeado continuamente. Normalmente te volverías loco, ¿eh? Como era de esperar del heredero de la familia Claes. ¿O simplemente es porque te acostumbraste a esto durante tu infancia?

Solo con esas palabras, me quedó claro que ella sabía de mi pasado y todo lo que había hecho hasta el momento.

—¿Cuál es tu objetivo? —pregunté.

—Jaja, eso, ya ves… Me gustaría que tú… caigas.

—¿Caiga? ¿Qué significa eso?

—Oh, significa lo que significa, por supuesto. Me gustaría que cayeras de tu posición actual, de ser el noble heredero de un duque… hasta el fondo. Desde tus extrañas alturas al abismo, ya sabes.

—¿Altura…? ¿Al abismo?

Simplemente había asumido que me habían secuestrado a cambio de dinero. No podía entender las palabras que brotaban de sus labios, y solo podía mirar con sorpresa.

La mujer simplemente se rió otra vez.

—Tal fue el deseo que Thomas me hizo, ya ves. Pero entonces… —la mujer puso cara de preocupación mientras continuaba. Todo era falso, por supuesto. —Thomas no puede esperar más. ¡No puede soportar esos ojos claros tuyos! Esa mirada inquebrantable… No importa a cuánto dolor seas sometido. —Una sonrisa se arrastró a través de sus rasgos una vez más —Así que… Keith Claes, he decidido que te convertirás en el conejillo de indias para mis experimentos.

—… ¿Conejillo de indias? —Sentí un escalofrío recorriendo mi espina dorsal. Era una frase inquietante.

—Sí, un conejillo de indias para mis experimentos en las Artes Oscuras. Siempre quise probarlo, pero requiere de un sujeto con bastante voluntad, ¿sabes? Aun así, un solo experimento es todo lo que necesita para romperlos, así que estaba en un apuro. Hasta que Thomas dijo que le gustaría romperte. Qué evento más fortuito, pensé.

—¿Experimentar en las Artes Oscuras? Romper… —Esa mujer dijo esas palabras con tanta inocencia, como si no pudiera albergar ninguna malicia. No se sentía real. Solo podía mirarla fijamente.

—Digo romper, pero tu cuerpo permanecerá como está, ya sabes. ¡Lo único que estaremos rompiendo es tu corazón! Ese bonito cuerpo tuyo se quedará de una pieza. Así que, ¿no te preocupa un poco? —dijo la mujer, sonriendo mientras lo decía. —Bien, entonces. Supongo que podríamos comenzar pronto, ¿eh?

Con sus palabras finalmente moví mi cabeza, deseando salir de mi aturdido silencio. Sería peligroso si me quedaba aquí. Hice lo mejor que pude para moverme… pero mi cuerpo no se movía.

De hecho, ni siquiera podía hacer un sonido, no había palabras que escaparan de mi garganta, solo podía abrir mi boca. Ni siquiera podía cerrar los ojos. Todo lo que podía hacer era mirar a esa mujer que estaba delante de mí, que ahora estaba cantando algún tipo de hechizo.

En poco tiempo, mi campo de visión quedó envuelto en oscuridad… antes de que una más densa e intensa cayera sobre todo mi ser por completo.

—Lucha y resiste un montón, ¿de acuerdo? Después de todo, así se obtienen las creaciones más fuertes… —La voz inocente de la mujer resonó en la oscuridad.

Grité sin palabras, en silencio, el nombre de la persona que más amaba en el mundo.

¡Katarina!


Maru
¡Nooooo! ¡NOOO! ¡Keith noooo! ¡Que alguien lo ayude!

Sharon
No me esperaba esto para nada D:

| Índice |

11 thoughts on “Katarina – Volumen 4 – Capítulo 2: Donde nos lleva el viaje (5)

  1. Jack says:

    Keith Nooooo!!!! Katarina salva pronto a tu princeso y llénalo de mucho amor!!
    PD: Realmente espero que termine en Harem inverso así Katarina estará con todos y no solo con el príncipe pero si no es así soy #TemKeith (En parte porque soy multi shiper )

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *