La chica que sostiene el anillo – Capítulo 14: Un adiós con una sonrisa

Traducido por Kiara

Editado por Ayanami


Un día después de que Noel se hiciera caballero, Cynthia llegó con una bolsa grande y estaba de pie junto a la puerta de Noel.

Después de limpiarse, golpeó la puerta y levantó la voz.

—Noel, ¿estás dentro?

Noel abrió la puerta, mientras alzaba su voz —sí, aquí estoy. Abriré la puerta en un segundo ¿de acuerdo?

Al ver el nuevo uniforme que mostraba, triunfalmente, una medalla con una corona de plata en el pecho, la cara de Noel se convirtió en una sonrisa. Su cabello, como siempre, era tan brillante como el sol, pero lo habían recortado limpiamente, hasta que estuvo parejo, antes de eso, parecía haberlo cortado sola, sin embargo, el día anterior a la ceremonia de entrega de premios, Cynthia había hecho arreglos con un conocido. Si sólo pudiera mantener la boca cerrada, Noel pasaría fácilmente por la hija de un noble. Su personalidad no era la mejor, pero la hacía parecer mucho más refinada.

—Buenos días, uh…Cynthia…señor. El clima sigue siendo bueno hoy. Sin embargo, esas nubes sobre las montañas no se ven bien…

Cynthia, inconscientemente, suspiró después de que Noel terminó su saludo, que había sido tan despreocupado como siempre.

A pesar de que Noel se ha vuelto un caballero, me está dando un dolor de cabeza por lo desaliñada que se ve…si maneja mal algo, manchará el nombre del virrey. Si no la entreno apropiadamente…aaah, me acabo de dar cuenta de que ahora ¡es mi total responsabilidad!

Cynthia podía sentir que su estómago comenzaba a agitarse. No estaba, oficialmente, a cargo de Noel, pero fue ella quien la presentó al virrey. Había pocas dudas acerca de que ella tenía una responsabilidad parcial por lo sucedido.

—Oye, ¿por qué siempre estás tan tranquila? De alguna manera, tus ojos no se mueven…permaneces de pie sin importar nada. ¿Tienes hambre o algo así?

—No, solo estaba pensando en lo que pasó antes.

—Correcto.

—Espera un momento, he venido hoy para hablarles sobre algunos asuntos urgentes.

— ¿Asuntos urgentes? ¿Qué es? ¿Cometí un error como caballero? Me sorprendería si no fuera eso, jajaja.

Ignorando las palabras despreocupadas de Noel, Cynthia levantó un dedo, lo presionó bruscamente en la frente de Noel y lo giró.

— ¡Ahora no es el momento para bromas! Te has convertido en un comandante de cien. Además, te levantaste como caballero de una forma impresionantemente. Incluso quiero creer que hubo algún tipo de error, pero lo que ocurrió es una verdad innegable. Eso significa que, al mismo tiempo, ganaste subordinados.

Respondiendo con una sola palabra, Noel inclinó la cabeza, — ¿Subordinados?

—Está bien. En momentos de emergencia, los soldados que han sido testigos de actuaciones excepcionales pueden, por orden del propio virrey, ser…básicamente, contratados como personal bajo tu mando. Naturalmente, deberás prestar mucha atención a su salario, pero aun así, los subordinados que son confiables son difíciles de reemplazar.

Después de murmurar “subordinados”, varias veces para sí misma, Noel golpeó, vigorosamente, un puño en su mano, de manera que daba a entender que, finalmente, había entendido a qué se refería Cynthia.

—Entonces, dices que está bien emplear a las personas que me gustan, ¿verdad? Seriamos un grupo dentro de un grupo, ¿cierto?

Su idea estaba, ligeramente, equivocada, pero el resumen estaba lo suficientemente cerca como para que Cynthia asintiera. Si tuviera que explicar los detalles, sin duda, el sol se pondría antes de que terminara.

—Er, bueno, sí, eso es correcto. Por cierto, mis sirvientes los heredé de mi padre. Su experiencia me ha ayudado muchas veces.

—Si me los hubieses dicho un poco antes, hubiera sido genial. Deberías haberle dicho a Mirut porque si no tuviese que ser un soldado, podría haberse quedado. Eso es muy malo.

Mirut, que era del mismo pueblo que Noel, ya había salido de Madress para regresar a su ciudad natal. Algunos de los otros, sin embargo, habían decidido que era mejor permanecer en el ejército. La escena de su partida, había dejado una fuerte impresión en Cynthia.

♦ ♦ ♦

—Después de todo, volveré a la aldea. Estoy preocupado por Cal y necesito informarles sobre la muerte de Kraft.

— ¿De verdad? Será un poco solitario~

—Sí…aunque…

— ¿Eh?

—Si no puedes encontrar nada aquí, vuelve al pueblo. La felicidad que estás buscando podría no estar allí, pero aun así, es donde, tú sabes, está tu hogar.

Noel, no había dicho nada después de que Mirut dijo esas palabras.

—Te esperaré allí…con Cal. Hasta ese día, yo…no, probablemente…sea mejor que no hagas cosas de las que te puedas arrepentir, eso es todo.

—Oh, sí, dale esto a Cal. Es mi precidado libro de imágenes, pero Cal lo quería, así que se lo doy, a ella le encantará.

Noel le entregó el viejo libro ilustrado, ese lamentable libro, que siempre había atesorado.

—Ese es tu…

—Está bien. Ya lo he tenido por mucho tiempo. Aunque Cal lo tenga, el hecho de que sea uno de mis tesoros nunca cambiará.

—Entiendo. Me aseguraré de dárselo…bueno, por ahora es un adiós. Nos vemos más adelante.

—Sí, entonces, nos separaremos. Gracias por ser tan amable conmigo hasta ahora. Adiós, Mirut.

♦ ♦ ♦

Noel había estado sonriendo.

Para Cynthia era imposible leer lo que Noel estaba pensando, pero pensó que ella, seguramente, había estado triste.

—Si hay una oportunidad, sería bueno ponerte en contacto con él. Después de todo, él no está muy lejos. No han sido separados, permanentemente.

—No, estará bien. Sería imposible para Mirut el vivir aquí…pero las despedidas son solitarias, ¿no?

—Ah, ¿qué pasa con eso? El clima es genial, así que anímate. Cuando te sientes deprimida, eso hace que baje el ánimo.

Los esfuerzos de Cynthia no dieron sus frutos.

—Jaja, eso es duro, pero, sí, supongo que es así.

—No sé si te ayuda a sentirte mejor, pero acepta esto.

Después de decir eso, Cynthia le entregó a Noel la gran bolsa de tela que llevaba.

—Esto es, terriblemente, pesado, ¿qué es?

Noel lo levantó con una mano y el peso hizo que se balanceara, los contenidos se sacudían unos contra otros debido al movimiento.

—Es tu recompensa de parte del virrey. Sirve tanto como tu recompensa por tus acciones en la batalla, como un regalo de felicitación por tu ascenso a la clase de caballeros. Acéptalo con gratitud y asegúrate de no desperdiciarla.

La bolsa estaba llena de monedas de oro. Grohl se había interesado mucho en Noel. A pesar del hecho de que ella se había convertido en un caballero, esa cantidad era más de lo esperado. Era lo suficiente para que un agricultor frugal pudiera vivir de él durante toda su vida. Grohl no enfrentaría ningún reproche, pero el tesorero, sin duda, cuando recibió la orden, debió tener una expresión sombría en su rostro.

—Oh, es dinero.

— ¿Qué pasa con esa cara? ¿Seguro que no puedes estar insatisfecha con la cantidad? Puedes comprar casi cualquier cosa con eso.

—Pero si usas dinero, al final, todo se agota y ni siquiera estoy muy feliz de tenerlo. Hasta cierto punto, ¿no todos lo poseen? Bueno, eso me hace pensar que no puede convertirse en un tesoro, ¿sabes?

Noel sacó una moneda y la lanzó al aire con su pulgar. Era una moneda nueva que brillaba con un resplandor dorado, pero parecía que no tenía ni siquiera una pulgada del valor de sus gafas especiales. Era cierto que el dinero no era algo raro, ya que todos poseían un poco, pero solo un gran tonto haría una expresión de preocupación cuando se le presentaba una gran suma. La gente trabaja por dinero, incluso mataría por él. No era un pensamiento agradable, pero el dinero tenía ese tipo de valor.

—Si tienes dinero, puedes comprar algo que te guste. En ese caso, ¿no es lo mismo que un tesoro?

—Sin embargo, ¿no hay toneladas de cosas que el dinero no puede comprar?

Con una expresión seria como la de una monja, Noel dijo palabras que le corresponden a un sacerdote, creando una actuación conmovedora. La realidad de su desafortunada personalidad era, de hecho, lo contrario.

—Esas son palabras muy profundas, para venir de ti. Estoy un poco impresionada.

— ¿De verdad? —Noel preguntó en respuesta.

A ese ritmo, el día terminaría antes de que la conversación avance, por lo que Cynthia, finalmente, abordó el tema principal. No era tedioso hablar con Noel, pero su tiempo era limitado.

—De todos modos, sería bueno gastar esos fondos en la contratación de subordinados. Sé que me estoy repitiendo, pero no desperdicies eso. Gastarlo todo en artículos inútiles en la ciudad es un acto inexcusable.

—Ahaha, yo no haría eso. Después de todo, soy una comandante de cien. ¡Ahahaha!

Una vez que se dijo eso, Noel desvió la mirada, a pesar de haber declarado con orgullo, momentos antes, que había cosas que el dinero no podía comprar. Era evidente que ella habría salido y comprado todo tipo de basura. Agarrando a Noel por las mejillas, con ambas manos, Cynthia la atrajo hacia sí con todas sus fuerzas.

—No lo desperdicies. ¿Cuál es tu respuesta, Noel, Comandante de Cien?

—Yo, no lo haré. En serio.

Noel asintió mientras sus mejillas aún seguían estiradas y Cynthia solo se fue después de recordarle, dos veces, que debía informarle cómo pretendía usar el dinero, ignorando el suspiro cansado que venía de atrás. Revisó su reloj de bolsillo y se dio cuenta que no había pasado menos de una hora. No tenía mucho tiempo y, aunque no tenía la obligación de ayudar tanto a Noel pero, si la dejaba sola, no sabía lo que haría. No había manera de que permitiera que Noel manchara el honor de todos los que habían sido nombrados por Grohl.

Después de todo, sigo ansiosa. Creo que iré a verla después de mi turno.

Habiendo terminado sus tareas por la tarde, Cynthia salió al área que rodeaba el castillo.

♦ ♦ ♦

En algún momento, había empezado a llover, y los mercaderes en la plaza empezaban a guardar sus puestos, apresuradamente. En cuclillas, en una esquina de la plaza, había algunos soldados con una armadura nueva. Cynthia se acercó a ellos y llamó a la chica con el pelo rojo que se hallaba desplomada, impotente, en el centro de ellos.

— ¿Qué estás haciendo?

No hubo respuesta de Noel, quien simplemente se quedó con los ojos bajos. Su cabello mojado se pegaba de una manera extrañamente provocativa. Indudablemente, ningún hombre con un mínimo de carácter podría dejarla sola. Desafortunadamente para ellos, ella era una loba alegre y hambrienta. Ella esperó un rato, pero todavía no hubo respuesta. Los otros miembros de su aldea respondieron en su lugar.

—Eh, esta es…la capitán Noel iba a reunir subordinados, pero nadie tomaría en serio a una joven. Bueno, eso es natural, aunque…

— ¿Ella hizo eso aquí?

—Así es, ella ha estado reclutando aquí desde la mañana. Los espectadores curiosos eran comunes, pero no vino un solo solicitante.

—No debería existir alguien tan tonto como para decir, en las calles “ven aquí si quieres ser mi subordinado”. Normalmente, uno saludaría a un recluta prometedor y lo abordaría respetuosamente. De una manera más simple sería como hacer una invitación educada a la gente, ya que el objetivo no es reclutar en masa como lo haría el ejército regular, sino adquirir personal calificado. Los residentes locales que presenciaron su campaña de reclutamiento, probablemente, pensaron que el ejército de Coimbra era poco confiable.

Cynthia sabía de su inmensa habilidad marcial, pero eso no podía ser discernido solo por su apariencia externa. Para aquellos que la ven por primera vez, es sólo una niña.

—Ya veo. Así que es por eso que un Comandante de cien, un caballero y un soldado de Coimbra, estaban de mal humor a un lado de la carretera. ¿Es eso correcto?

—Uh, sí, eso es correcto.

El joven saludó nerviosamente. Noel, de mal humor, estaba arrancando las malas hierbas.

—Nadie me escuchó en serio, me cansé y ahora para colmo está lloviendo. Realmente, hoy no es mi día. Aaaah, sería genial si la lluvia acaba de morir o algo así.

Noel tiró la hierba que recogió a un lado descuidadamente.

Después de revisar brevemente el cielo sombrío, Cynthia resopló y le dijo a Noel.

—Eso es cierto, pero ¿sabías que algo aún peor te va a pasar hoy? ¿Estás preparada para eso?

— ¿Por qué?

—Intenta pensarlo con esa cabeza tuya.

—No lo entiendo en absoluto. Está lloviendo, así que no quiero pensar —Noel le respondió de mal humor.

Cynthia sonrió y, a través de un puño hasta su cráneo, transmitió sus condolencias a Noel. Un “gue”, parecido a una rana, resonó cuando ella golpeó.

— ¡Voy a tener que darte una conferencia ahora, retardada! ¡Introduciré en tu cabeza, la conducta de un caballero, desde el punto de vista de un miembro del ejército! ¡Le daré honor a Coimbra hoy y me aseguraré de ser minuciosa!

—Como pensé, hoy no es mi día. ¿No es así chicos?

Noel envió una mirada suplicante a sus tropas, pero todos desviaron la vista, solo se involucraron tanto como para disculparse.

— ¿Qué sucede? Están evitando mirarme, ¿verdad? Como ven, su capitán está en una situación difícil.

— ¡El resto de ustedes pueden irse! ¡Vámonos!

—Alguien ayuda~

Agarrando a Noel por el cuello, Cynthia comenzó a caminar hacia el castillo. Noel, sin voluntad de resistirse, fue arrastrada sin fuerzas.

Habiendo sido finalmente liberado después de seis horas, los ojos de Noel estaban tan vacíos como si su hubiera sido arrastrado por algún dios de la muerte.

Al día siguiente, Noel asistió al castillo, debido a que había recibido una citación del virrey Grohl. Su alma había regresado a salvo de su breve éxodo a manos de su reciente conferencia, por lo que Noel había recuperado su comportamiento habitual. Por encima de todo, los cielos estaban despejados y estaba llena de energía.

—Oh, Noel, ¿eh? Te estaba esperando. No te contengas, está bien si te acercas.

— ¡Sí, señor!

El Virrey estaba de buen humor y, de acuerdo con sus palabras, Noel se acercó, con la espalda recta. Incluso Noel entendió que adoptar sus modales habituales sería algo inaceptable. Ella se acomodó sus orgullosas gafas y, obedientemente, se adhirió al protocolo. Aún recordaba la conferencia que había recibido de Cynthia el día anterior. En silencio, avanzó ligeramente hacia adelante y se arrodilló con cuidado.

—Específicamente, no llamé a nadie más. En verdad, como usted, es alguien de gran valor, hay una misión importante que me gustaría confiarle.

Levantando la cabeza, Noel esperó a que continuara. En contraste con el buen humor de Grohl, Wilm y Gaddis lo flanquearon con expresiones sombrías.

—Virrey, creo que este es un asunto demasiado trivial para confiarlo a Noel, quien recientemente ha sido promovida de forma especial. Actualmente, el asunto en cuestión está siendo manejado por Dirk, comandante superior de Mil y su equipo de supresión.

—Desde que lo mencionaste, ¿cuántos meses crees que han pasado?

— ¿Uno no esperaría que él actuara con cautela?

—No hay manera de que sea la única razón. Dirk es del norte y, por lo tanto, es probable que albergue cierta simpatía por sus oponentes rebeldes. Por supuesto, si él ha roto sus lazos con el pasado, la lógica anterior no aplica. Por eso me gustaría intentar que nuestra valiosa Noel tenga contacto con ellos. Además, ella también ha captado el interés de Elgar.

Grohl se inclinó hacia delante y comenzó a desentrañar los detalles de su misión.

—Escuchen bien, el norte de mi feudo, Coimbra, tiene muchas minas abandonadas…antes había sido un valioso distrito minero de oro. Esa región es donde los ex mineros que recurrieron al bandidaje se fortalecieron. Quisiera que los subyugaras.

— ¡Sí señor, entendido!

De pie, Noel realizó un saludo nítido, después de lo cual, ajustó sus gafas con un gesto elegante. Ella no sintió ni una pizca de ansiedad por su misión, y tenía la actitud de un viejo y veterano general. Incluso los oficiales que temían la burla ante la más mínima muestra de vacilación, se sorprendieron un poco.

—Esa es una buena respuesta. Te proporcionaré los soldados necesarios —Grohl asintió con aprobación y miró a Wilm —Wilm, haz los arreglos.

—Entendido. Capitán de Cien, Noel, aunque tus oponentes son sólo bandidos, son muchos. Su número no es inferior a quinientos. Son expertos en terrenos de montaña y su fuerte es el camuflaje. De modo que nunca han enfrentado de forma directa a la fuerza de subyugación, antes de ahora. No los subestimes, a lo sumo, sólo desprécialos por ser bandidos. Cuídate de que no te hagan tropezar.

—Entendido.

—Virrey, debido a su falta de experiencia, Noel puede requerir un teniente. Me gustaría nombrar a mi hija Riglette para que sea su ayudante, ¿eso sería aceptable?

Ante la repentina sugerencia de Wilm, Grohl se detuvo.

—No hay problema con eso, pero…pero ¿tu hija no es una comandante de cien? De hecho, creo que sus deberes tienen algo que ver con la seguridad imperial. ¿No rechazaría la transferencia a un puesto como teniente de Noel? Creo que sería mejor asignar a alguien más.

Grohl se cruzó de brazos, mientras pensaba. En tiempos pacíficos, podía evaluar con precisión, relativamente, todo. En el momento de su victoria en la batalla, sin embargo, su ira habitual fue suficiente para causarles preocupación a sus funcionarios.

—No hay necesidad de considerarlo tan a fondo. Naturalmente, me aseguraré de que ella sepa cuál es su lugar. Puede que mi hija no sea muy valiente, pero tiene un abundante conocimiento militar. Sin duda, será de utilidad para Noel.

—Ya veo. Entonces, como usted dice, designaremos a Riglette como su ayudante. Noel, además de consultar a su asistente, debe informar de los soldados que necesita. Salga tan pronto como se hayan completado sus preparativos. Mi hijo y yo esperamos buenas noticias.

—Como dijo el virrey, Noel, Capitán de Cien. Más tarde, te enviaré a mi hija. Asegúrate de no decepcionar las expectativas del virrey.

— ¡Sí señor, entendido!

Noel realizó un fuerte saludo. No había ansiedad visible en su rostro. Sólo una expresión distante.

Habiendo recibido una citación de su padre Wilm, la cara de Riglette se torció hasta su límite con gran descontento. Al ver eso, Wilm se volvió cada vez más exasperado, sin embargo, Riglette, que todavía no estaba enojada, no pudo notar la irritación de la otra persona. Su mayor debilidad era la incapacidad de leer a la gente.

—Desafortunadamente, no puedo aceptar eso. Vine como usted lo ordenó, padre, pero soy miembro de la honrada Guardia Imperial. Es decir: ¿por qué debería yo, habiendo ganado, finalmente, el mando de mis propias tropas, de repente, ser la ayudante de algún recién llegado? Si hice algo mal, por favor dígame.

—Ya sea la guardia imperial o cualquier otro lugar, cualquiera puede liderar tropas. Las palabras de orgullo son para alguien con tropas que se pueden mover libremente como las de Leue. Todo lo que haces es transmitir órdenes, continúas por debajo de los demás —Wilm agregó —al igual que ese tonto virrey.

Leue, de pie junto a él, no pudo reprimir una mueca.

—Estoy al mando y cuento con una gran tradición. Nadie piensa de la manera en que lo pones.

—Si estás satisfecha con eso, retírate ahora. Hay innumerables reemplazos para ti.

Ella expresó su objeción con el ceño fruncido, pero Wilm no le prestó atención.

—Lo diré una vez más. Renuncia a la Guardia Imperial y conviértete en la ayudante del Comandante de Cien, Noel. Eso es una orden.

— ¿Tiene que ser así?

—Naturalmente. Aparte de eso, no es como si siempre fueras a ser una ayudante.

Riglette le lanzó una mirada de duda, ya que, romper su palabra, era algo cotidiano para él.

—Además, sería problemático si estuvieras demasiado cerca de Lady Sarah.

Riglette era la única comandante de la guardia imperial de la señora, además, era una mujer, al igual que la esposa de Grohl, Sarah. Usando esa posición, ella había realizado varias cosas a petición de su padre. Riglette había sido la encargada de hacer que las lesiones de Sarah fueran atendidas por un médico que simpatizaba con los planes de Wilm. Probablemente, esta era una forma de mantenerla alejada para que no se abriera ninguna sospecha, en caso de que algo le sucediera. Tenía la vaga sensación de que su padre Wilm, tenía una relación amistosa con Bahar, pero esas palabras se guardarían para sí misma, porque si alguna vez las dejara salir, ella siente que seguramente la matarían.

—Jaja, ¿cuál es el problema, hermana? Asumiré toda la responsabilidad de la protección de Madress. Tranquila, hermana, ¿no es aceptable que acompañes a un héroe reconocido por nuestro virrey?

Leue la miró, mientras se burlaba. Su hermano menor, aunque nació de los mismos padres, no se parecía en nada a ella. Con una personalidad que a cualquiera le podría gustar y con logros tanto en el arte militar como en el literario, seguramente, había nacido para ser un militar. Por otro lado, Riglette tenía una disposición sombría, y su cuerpo era frágil. Tenía buena memoria, pero no podía pensar creativamente. Era un claro modelo de un funcionario civil, por lo que no era alguien deseada por la casa militar Grambull.

Después de pasar su mano por su largo cabello negro con irritación, Riglette escupió: — ¿Qué es tan gracioso, Leue? ¿La desgracia de tu hermana es tan divertida?

— ¿Hay un hermano que no se deleitaría con el avance de su hermana? Jaja, pienso que realmente eres la muy adecuada para tus nuevos deberes.

— ¿Crees que me conviene?

—Es extraño que estuvieras, alguna vez, en una unidad de élite como la guardia imperial. Hubo una constante preocupación por cuando avergonzarías al apellido de la familia Grambull pero, a partir de ahora yo, Leue, me aseguraré de que podamos pasar nuestros días a gusto —Leue continuó su burla.

Antes de que supiera lo que estaba haciendo, la mano de Riglette se encontraba en la empuñadura de su espada —Si dices algo más…

—Lo que no te conviene es esa actitud. Eres inteligente, así que apuesto que también lo sabes. No me ganarías una vez en cien, no, ni siquiera una vez en mil peleas. ¿Por qué no vienes y ves lo bueno que soy?

En sus ojos, había una intención asesina, pero a Leue no le importaba. En el calor del momento, ella había pensado derribarlo, pero su habilidad en el manejo de la espada era suficiente para darle un golpe letal. Odiaba lo bien que lo sabía, y lo único que podía hacer, era canalizar ese odio en una mirada fulminante. Era más inteligente que la mayoría pero, como resultado, se dio prisa en renunciar a las cosas. Tenía el hábito de un murciélago de no actuar por temor a que todos sus esfuerzos se desperdiciaran. La filosofía de Riglette era aceptar sus defectos como inevitables, sin embargo, a pesar de que se lo repetía constantemente, en su corazón, no podía aceptarlos, lo que solo sirvió para empeorar aún más su estado de ánimo. Este tipo de emociones se encontraban, eternamente, pegadas en su rostro, lo que servía para alejarla de otras personas. Su familia no era la excepción. La única a quien no le importaron sus modales y podía llevarse bien con ella, era la gentil Lady Sarah, a quien ella iba a traicionar. Lady Sarah, a quien no podía salvar. La vida de Riglette es un círculo vicioso de negatividad que se dispara cada vez más fuera de control.

—Eres patética. Si me hubieran insultado en ese grado, no habría discutido con argumentos inútiles. En cambio, ya habría comenzado una masacre.

—Padre, por favor, abstente de incitarla. Incluso sentiría un poco de remordimiento por matar a un miembro de la familia.

—Hmph, bien. Las personas son de diferentes calibres. Riglette, tu nueva tarea es observar a Hick…sin embargo, hay algo que me preocupa de esa chica. Quiero informes detallados sobre cualquier acción extraña.

Wilm se estaba acariciando la barba. Riglette se estaba mordiendo el labio con tristeza y, aunque su mano aún descansaba sobre la empuñadura de su espada, no podía sacarla. Habiendo recordado, una vez más, la diferencia de calibre, su desesperación sólo creció. Lo suficientemente compuesta como para haberse vuelto consciente de sí misma, solo la hacía odiarse más por ello.

— ¿Cuál es tu respuesta, Riglette? Si no quieres ser repudiada, asegúrate de hacer lo que te digo. La cosa más afortunada que te haya ocurrido fue nacer como mi hija, y la cosa menos afortunada que me ha ocurrido fue haberte traído a este mundo. De hecho, lo que más me molesta es que no puedo deshacerme de ti fácilmente.

La amenaza de Wilm le llegó con una voz tranquila, Riglette bajó los ojos y asintió.

—Voy a…hacerlo…señor.

—Leue, de ahora en adelante, tendrás el mando de las tropas de Riglette. En total mandarás sobre tres mil. Tendré que preparar un rango adecuado para ti.

—Jaja, acepto con gratitud.

Wilm y Leue continuaron su amistosa charla, mientras salían de la habitación. Después de despedirlos, Riglette se derrumbó en el lugar. Lágrimas silenciosas se filtraron por sus mejillas, mientras aprieta sus puños con frustración.

Unas horas después, habiéndose calmado, Riglette dejó de pensar en cosas sin sentido y fue a visitar los cuartos de Noel. Intentó encogerse de hombros con su mente llena de pensamientos ociosos, realizando sus tareas mecánicamente. Después de tocar y confirmar la respuesta desde el interior, entró en la habitación para ver a Noel y Cynthia, quienes estaban sentadas a ambos lados de una tabla de madera.

—Perdóneme. Soy Riglette Grambull, Comandante de Cien, me han ordenado que comience a trabajar como su ayudante a partir de hoy. Espero con interés, trabajar con usted.

— ¿Tú eres el ayudante de Noel, sir Riglette? Seguramente, hay algún error. ¿Pensé que estabas al mando de una compañía de la Guardia Imperial?

—No, no hubo error, Comandante Principal de Cien, Cynthia. Ya no estoy en la Guardia Imperial y me han ordenado proporcionar consejo a la Comandante de Cien, Noel. Compartimos el rango de comandante de cien, pero la jerarquía debe ser absoluta. De ahora en adelante, me referiré a usted como capitán Noel.

Dirigió una mirada irritada a Cynthia. Cynthia supervisó la escolta de Sarah, y Riglette había supervisado las defensas del castillo de Madress porque ambas eran caballeros. A pesar de lo similares que eran sus posiciones, Riglette hizo un esfuerzo por evitar a Cynthia. Cuando vio el desempeño ejemplar de Cynthia como oficial, su corazón se llenó de celos y había desarrollado un complejo de inferioridad sobre todas las cualidades y habilidades que Cynthia poseía y ella no. Si Riglette hubiera sido una persona como ella, Wilm no la habría echado a perder.

Cada vez que su mente corría por ese camino lleno de celos, un intenso odio a sí misma la atacaría poco después. En esos momentos, Riglette deseaba la muerte, aunque no tenía la voluntad ni el coraje para morir. Al final, ella simplemente reafirmaría que no era buena y su melancolía se profundizaría. Cynthia, probablemente, era consciente de que estaba siendo evitada, pero en realidad estaba más preocupada por cómo hablar con alguien con quien nunca antes había conversado adecuadamente.

— ¿Eso…eso es verdad? Escucha Noel, ella tiene una profunda comprensión de los asuntos militares. Seguramente, será de ayuda para…oi, ¿me estás escuchando?

Con un chasquido, Noel colocó su pieza en el tablero, —Yo voy, jaque mate. En este punto, ganaré sin importar qué, así que te dejaré el resto.

Parecía que los dos estaban practicando tácticas con un juego de mesa. A pesar de que había muchos otros juegos que podrían haber usado para practicar, era un juego de mesa creado para entrenar a los oficiales, después de que el continente se unificara y las posibilidades de experimentar la guerra se volvieran demasiado bajas. Se comercializó como una herramienta para cultivar la visión de futuro y el juicio calmado. Para simular el combate real, el foco principal, estaba en la tienda del comandante; la ubicación de las reservas; y la colocación de la infantería, la caballería y las posibles emboscadas. Todavía se desconoce si el juego realmente ayudó.

— ¿Me estás tomando el pelo? ¿Cómo perdí con una ventaja abrumadora? ¡Casi me llevé la tienda de tu comandante!

Admitiendo la derrota, Cynthia frunció el ceño, mientras se sentaba de nuevo.

—Eso es porque fue a propósito. Quería atraerte allí. Mi emboscada hizo la mayor parte del trabajo, ¿ves? Dondequiera que corras, te atraparé antes de que captures la tienda de mi comandante.

— ¿Dijiste…jaque mate? No hay manera. ¡Una cantidad tan grande de tropas no podría haberse ocultado allí, y no habría tenido sentido si no hubiera usado esa ruta en específico!

—Por eso te provoqué. Cuando la sangre corre a tu cabeza, no ves claramente, ¿verdad, Cynthia? Ya que es así, me aprovechare de eso, ¿de acuerdo?

Después de un breve gemido, sin otra opción que ceder, Cynthia descansó su cabeza sobre la mesa. Por lo que Riglette podía ver, parecía ser una gran victoria para Noel. Dejando un solo vencedor, Noel empujó su puño hacia el cielo, completando el cuadro de conquistador y conquistado. Aparentemente satisfecha, Noel se le acercó con una sonrisa.

—Mi nombre es Noel Vosheit. Serás mi primer asistente. Así que de ahora en adelante, trabajaremos juntas, ¿eh?

Noel buscó un apretón de manos, mientras hacía una cara estúpida. Su familiaridad excesiva era irritante, pero darle el hombro frío solo empeoraría su relación. Después de hablar en silencio consigo misma, Riglette aceptó, bruscamente, el apretón de manos.

—Sí, haré mi mejor esfuerzo. Espero que no trabajemos juntas por demasiado tiempo.

Su respuesta había sido maliciosa, pero Noel no estaba al tanto de la situación. Riglette se encontró tuteándola otra vez.

—Oh sí, si eres libre, ¿quieres unirte? Cynthia parece inútil en este momento.

— ¿Inútil? Hay, un error…eso debe ser, hay algún tipo de error…

Riglette ignoró la voz que sonaba como si viniera de un espíritu vengativo y respondió: —Desafortunadamente, estoy demasiado ocupada en este momento y debo declinar. Además, sobre referirse a un oficial superior sin honoríficos…

—Está bien aquí, ya que es una habitación privada.

—Ya veo. Entonces está bien y esto es repentino, pero ¿hay algún consejo que te gustaría con respecto a tu misión actual?

En su pregunta sin emociones, Noel simplemente inclinó la cabeza con un — ¿Eh?

Cynthia se levantó de su expansión detrás de Noel y preguntó.

—Sir Riglette, ¿A qué se refiere con una misión?

—Ah, sí. La misión del capitán Noel, tal como se la dio el virrey, es subyugar a los bandidos que habitan en las minas del norte de la provincia. Me asignaron para ayudar.

— ¿Las minas del norte? De ninguna manera, ¿esto es sobre el Bloque de las termitas blancas? ¿Significa esto que, en contra de todas las expectativas, a Noel se le han dado grandes responsabilidades?

—Es un problema para ti el decirme eso. Es algo que el virrey le ordenó directamente al capitán Noel que hiciera. Que sea o no una gran responsabilidad, no es algo que yo sepa.

Cynthia se sintió inesperadamente avergonzada debido a la breve respuesta de Riglette. Ella había respondido de tal manera que eso sucediera, por lo que era natural. Noel, sin embargo, no pareció afectada en absoluto. Wilm había expresado preocupación por ella, pero ella, después de todo, solo era de una cáscara desecada de un pueblo. Cynthia, que perdió con ella en un juego de práctica, era básicamente el mismo tipo, Riglette resopló, y Noel hizo una cara interesante.

—Oye, Bloque de las Termitas Blancas es un nombre interesante, ¿eh? ¿Pueden consumir casas como sugiere su nombre?

—Fueron nombrados de ese modo por el uso que le dan a los túneles abandonados para esconderse. Y no solo los usan para ocultarse, sino también como bases para atacar, por lo que la fuerza de subyugación ha tenido dificultades con ellos.

—Mi puesto fue asaltado por ellos innumerables veces. Afirman ser ladrones honorables, pero no son más que una colección de bandidos. Quiero exterminarlos, pero cuando se acerca una gran fuerza, desaparecen como ratas. Son realmente molestos.

Cynthia se cruzó de brazos y frunció el ceño de mal humor. Ella había participado en la fuerza de subyugación, pero no había logrado resultados significativos.

—Ya veo. En ese caso, veré si puedo explorarlos. Después de todo, si se escapan, será un dolor de cabeza.

—Espera, ¿tienes intención de ir sola?

Noel respondió que era obvio, aunque los ojos de Cynthia estaban muy abiertos debido al shock.

—Si fuera con mucha gente, me verían.

—En ese caso, te acompañaré. Al menos puedo servir de guía.

—Entonces, supongo que deberíamos irnos mañana ¿no?

—Entiendo. En ese caso, haré los arreglos.

Riglette estaba a punto de dar un saludo de revés[1], pero fue interrumpida por la voz de Noel.

—Sabes, somos del mismo rango, así que está bien no molestarte con los honoríficos.

—Eso no pasara. Eres una dama honorable que ha sido reconocida directamente por el virrey. Fuiste quien, por suerte, obstruyó el ataque sorpresa del ejército rebelde. Alguien como yo nunca podría hacer algo así.

Su elogio, lleno de sarcasmo hasta el punto en que la mayoría, después de escucharlo mostraría una expresión de disgusto y nunca se volverían a acercar a Riglette. Sin embargo, ella le devolvería el favor.

—Ya veo, así que es un no. Te veo mañana.

Noel respondió con una sonrisa brillante y un saludo perfecto. Habiendo presenciado, repentinamente, un saludo tan bueno de una persona con poca experiencia militar, Riglette salió de la habitación, un poco confundida.

Qué extraña mujer. Sin embargo, no creo que sea inteligente, así que, probablemente, el padre lo está pensando demasiado. No hay manera de que ella pueda suprimir adecuadamente al Bloque de las termitas blancas. Quiero ser relevada de este deber rápidamente. Luego volveré a la Guardia Imperial.

A pesar de que se dijo eso a sí misma, era consciente de que, probablemente, nunca regresaría a la Guardia Imperial. Después de que terminara su misión de observación, se librarían de ella al encargarle alguna tarea sin importancia, o simplemente se casaría. Su futuro tenía un estilo de vida aburrido y tedioso.

Que estúpida. Tan estúpida. Si la vida y la muerte son lo mismo, la muerte es mejor.

Dándose por vencida a sus pensamientos pesimistas, Riglette jugueteaba con su largo cabello negro, mientras comenzaba a caminar.

Mientras tanto, en la habitación de Noel:

—Me sorprende que ella sea tu ayudante.

—Tu cara se puso muy blanca. Probablemente, mejore si pasas un poco más de tiempo bajo el sol.

—Como rara vez me la encuentro, no me gusta. Además, su personalidad es exactamente lo que parece…es decir, es una persona un poco difícil.

— ¿Oh, de verdad?

— ¿Y sólo dices, “oh de verdad”? ¿No entendiste nada de lo que te dijo? Ella es una persona descarada.

Cynthia se sorprendió de que Noel se desconcertara por eso.

—En realidad no. Aunque la encontré bastante graciosa. Hablando con ella, casi sentí que me iba a reír. Bastante intensa, ¿eh?

Tratando de pensar en lo que había sido tan divertido, rápidamente, negó con la cabeza. Era obvio quién era la verdadera descarada.

—Ah, sí…lo siento. Olvidé que tienes muchos más problemas que ella. No podrías notar si alguien está un poco mal.

—Entonces, supongo que somos iguales.

— ¡No me agrupes contigo!

Cynthia pellizcó las mejillas de Noel, mientras negaba con todas sus fuerzas, sus similitudes. Incapaz de tratar con ella, Cynthia soltó a Noel con un suspiro. Después de la conversación con Riglette, estaba agotada. Quería evitar una situación más agotadora.

Mirando a Noel cuando parecía estar divirtiéndose, Cynthia preguntó:

—Por cierto, ¿crees que le irá bien?

—Sí, si estamos juntas, las cosas no parecen ser aburridas. Estoy segura de que será genial.

Noel arrancó un pedazo del tablero y lo lanzó al aire. Girando mientras volaba, aterrizó hermosamente sobre su ardiente cabello.

— ¡Ajá!

—Está bien, deja de jugar y vamos a limpiar, ¿de acuerdo? Hagámoslo así, el último partido nunca ocurrió. Como si solo fuera un error menor.

—Sí, eso está bien. Fue un pequeño error. Estoy bien de cualquier manera. Oye, vamos a hacer que parezca que has ganado.

Soportando la mirada compasiva de Noel, Cynthia, de alguna manera, logró exprimir un: —no, no importa, simplemente déjalo como está. Una pérdida es una pérdida. Eso no sería aceptable para un caballero honorable, no.

♦ ♦ ♦

Nota del autor

Charla secreta:

Felicitaciones por tu supervivencia, Mirut.

Pensé que era un poco demasiado oscuro, así que cambié las cosas.


[1]”saludo de revés”, se supone que es como un cumplido improvisado. Es decir: superficialmente educado, pero grosero en la intención.

Kiara
Adiós Mirutt, espero que podamos volver a vernos. Fuiste un buen compañero.

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *