La chica que sostiene el anillo – Capítulo 44: Dos soles

Traducido por Sharon

Editado por Yusuke


Una vez que Noel completó los preparativos para la partida, fue a despedirse de Elgar. Aunque no era una separación definitiva, probablemente no podrían seguir viéndose tan a menudo. Había cumplido la promesa que le había hecho, pero todo fue para que pudieran sobrevivir al Frente Común de Liberación. Al final, su amistad no había cambiado para nada.

—Nos vemos, joven maestro. Cuídese.

—Tú también, Noel. Oraré para que tu pelea salga bien. Contáctame de inmediato si algo sucede. No importa dónde estés, iré corriendo a ayudarte.

—Ahaha, ese es mi trabajo. Definitivamente llegaré a tiempo para tu boda, así que asegúrate de invitarme, ¿bien?

—Illum dijo… que quería hablar contigo. Parece ser que quiere escuchar historias del ejército.

—¿Piensas que podremos volvernos amigas algún día? Todavía no nos conocemos, así que tengo curiosidad.

—Es algo dócil, pero si puedes ser cercana con Riglette, no deberías tener problemas. En cuanto a la boda… debes venir.

Elgar lucía como si quisiera decir algo, pero su expresión rápidamente regresó a la normalidad; una de preocupación honesta para con el reino y su gente. Estaba frunciendo el ceño, la expresión más apropiada para un joven con problemas.

—Quise decir esto por un tiempo, pero si sigues haciendo ese rostro la felicidad se irá corriendo, ¿sabes?

—Sigo siendo un novato. Si no hago esto, nadie me seguirá.

—Encontrarás tu compostura tarde o temprano. Así es como me sucedió, así que estoy segura que estarás bien.

—Sí, eso creo. Trabajaré duro para que eso pase.

Finalmente, Noel le comentó lo que había estado molestándole.

—Um, respecto al censugrass… Lo estuve investigando y creo que lo mejor es que se haga algo al respecto pronto. Si se lo deja demasiado tiempo solo, sus raíces crecerán demasiado profundas. Por otro lado, siempre y cuando se use de manera correcta, creo que puede volverse una medicina poderosa.

Sabía muy bien de remedios con efectos horribles después de todo.

—Sí…

—Si no es posible, lo mejor será quemarlo.

—Sé muy bien cuán peligroso es. Perius me dio el mismo consejo, pero será difícil restringirlo con la ley, y no podemos permitirnos deshacernos de él.

—Si alguna vez quieres hacerlo, no te olvides de llamarme y te ayudaré a hacerlo.

—Haha, creo que será complicado para ti como la gobernadora general. Gracias por preocuparte por mi, sin embargo. Estoy feliz.

—No es de importancia. Somos amigos después de todo.

Noel palmeó a Elgar en la cabeza, y él le dio un suspiro cansado mientras asentía como si estuviera conteniendo las lágrimas. Ella solía darle caramelos a los niños de la isla Willia para hacerles feliz, pero desafortunadamente, ahora no tenía ninguno así que sólo pudo acariciarlo. Sin saber qué hacer en una situación como esta, pensó en todo lo que le faltaba por estudiar.

 ♦ ♦ ♦

La oficina del gobernador general, liderada por Noel, partió de Madress y llegó a la ciudad de Baharan, al oeste de Laldo. Luego de ser asaltados por la agresiva milicia de ese pueblo, les dieron un gran golpe contra su confiado enemigo.

Derrotaron a muchos mientras se retiraban, y de esa manera, se las arreglaron para hacer huir al oponente de la tierra que rodeaba a Toldo; un brillante resultado para la primera campaña de la oficina de la gobernadora.

—Si continuamos avanzando, seremos atacados. No tendrá sentido si perdemos todo lo que conseguimos.

Noel pensaba que no deberían entrar muy profundo en el territorio enemigo luego de capturar Toldo. Aunque esa ciudad era un punto estratégico, si continuaban llegarían a la capital, Vesta, donde no sólo se encontraban la mayoría de las fuerzas del oponente, sino que dejarían Toldo debilitada para un contraataque enemigo.

La mejor decisión sería evitar batallas sin sentido y fortalecer las defensas alrededor de Laldo para esperar los refuerzos de los varios reinos del Frente Común de Liberación.

La gobernadora general quería apuntar a Vesta una vez que sus fuerzas aumentaran. Pero sobre todo, frente a Noel se encontraba la Caballería del Sol Negro. No podía dejarles sobrevivir; si lo hacía, muchos de sus compañeros morirían, por lo que debía destruirlos en Bahar.

Ella predijo que la batalla decisiva sería en las planicies de Altvear entre Toldo y Laldo.

Por otro lado, el Imperio Horsheido también estaba reuniendo sus tropas en Vesta. Falid redirigió sus fuerzas, y en lugar de recuperar Laldo, decidió perseguir al grupo de avanzada.

Noel estaba enfocada en reunir a tantos soldados y recursos como pudiera de las tierras de los alrededores mientras fortalecían a Toldo. Podía sentir que la próxima batalla se acercaba. El enemigo apuntaba a las mismas planicies que Noel.

Los gentiles montículos de pasto eran un lugar adecuado para arrasar contra un gran ejército, pero además, la Caballería élite del Sol Negro podría usar su mayor fuerza. Lo más probable es que la batalla se realizara a mediados de otoño, una vez que se realizara la cosecha.

El emperador Amil no reconocía la formación del Frente Común de Liberación, y había comenzado a preparar sus tropas para subyugarlos rápidamente. Además, anunció que los traidores bajo ese nombre serían ejecutados sin importar su posición social. Esto produjo que los varios virreyes de las provincias los atacaran de inmediato como una muestra de lealtad hacia el imperio.

El momento de la batalla decisiva entre el Imperio Horsheido y el Frente Común de Liberación se acercaba a las planicies de Bahar de vital importancia.

Noel reunió a sus compañeros para planear en la oficina del gobernador general de Laldo. Aquellos con el honor de participar fueron Barbas, Riglette y los subordinados directos de Noel, Cynthia, Kai y los observadores de cada reino, además de los oficiales despachados por Giv y Karmbeeth, y los soldados como Mirut y Cal que estaban a cargo de transmitir las órdenes.

—Realmente estamos reunidos, ¿eh? La ciudad está casi llena, ¿verdad?

—Es cierto. Aquellos que no entraron están acampando fuera. Por suerte, tenemos provisiones así que no habrá problemas, pero no podemos permanecer así por siempre —asintió Noel hacia las palabras de Cynthia.

—Una vez que la guerra termine, haremos que los soldados trabajen en los campos. Aquellos que no trabajan no comerán. Es un dicho de Gembi, ¿verdad?

—Es correcto. Hiciste bien al recordarlo.

—Es un buen dicho. ¿Deberíamos volverlo el lema de la gobernadora general?

—Su Excelencia, por favor deténganse. Enojará a los reyes.

—Ahaha, lo entiendo. No tienes que lucir como si estuvieras a punto de llorar.

Con el método conocido como colonialismo, pudieron entrenar a sus fuerzas principales y ganar recursos básicos; ambas cosas buenas. Sin embargo, necesitaban ganar la aprobación del pueblo ya que estarían tomando prestado su dinero y sus tierras por bastante tiempo.

Burnus había obtenido una especie de permiso, pero eso sólo sería útil si ganaran. Aun sabiendo eso, Noel tenía que explicar las reglas. Más importante que hablar de ello después del hecho, era comprender los eventos antes de que ocurrieran.

Eso fue el consejo que Irvan le dio para estar en la cima. Parecía como si él mismo hubiera pasado por mucho, y suspiró cuando Noel le consoló con palmadas en el hombro. Si Riglette era la maestra de los sonidos de desaprobación, Irvan era el señor de los suspiros. Noel estaba segura que necesitaría escuchar sus secretos.

—Ahora bien, ¿sabemos el estado del imperio? ¿Hemos enviado nuestros espías?

—Tienen alrededor de 100.000 hombres. Podría exceder los 150.000 si reclutan a la fuerza.

—Tenemos 50.000 de la oficina del gobernador general, 10.000 de la Unión de Coimbra, 20.000 de Gemb, y 10.000 del Frente Común de Liberación de Bahar. Giv y Karmeeth actualmente están peleando sus propias batallas, así que no es probable que puedan enviar refuerzos. En resúmen, el ejército del Frente debe pelear con 90.000 hombres. Tenemos desventaja numérica.

El cuarto se llenó de expresiones serias mientras Cynthia leía los reportes. Noel levantó una mano para indicarle que se detuviera.

—No es algo de lo que debamos preocuparnos. Lo más importante es cómo irá la batalla en las líneas frontales. No es como si todos fuéramos a pelear al mismo tiempo. Cuando la marea de la batalla se de la vuelta, sin importar cuántos hombres estén en espera, deben poder responder de inmediato. Bueno, ambos lados tenemos el mismo problema.

—Hmm, ¿tiene un plan, gobernadora general Noel? Estaré honrado de escucharlo si ese es el caso. Debo realizar mi deber como observador.

—Ahaha, no tengo nada tan conveniente.

Suspiros recorrieron el cuarto. Cynthia y los demás sacudieron sus cabezas y frotaron sus cabezas. Era un trato bastante duro de parte de personas que tampoco tenían un plan, pero Noel ya se había resignado a su destino como líder.

—Lo explicaré apropiadamente. Bien… Bueno, no creo que será sencillo mover un ejército tan grande hasta la próxima batalla. Todos haremos nuestro mejor esfuerzo entrenando duro, pero no ganaremos sólo con eso. Si fallamos al movernos, o intentamos algún movimiento complicado, abriremos una grieta en nuestra defensa. La Caballería del Sol Negro no será tan amable como para ignorar algo como eso, así que creo que lo mejor será atacar de frente.

—Ya veo. Aunque es cierto…

—Lo más importante es saber qué está en juego, ¿no? Si el enemigo realiza una trampa, necesitamos asegurarnos de no ser atrapados en ella. Por más que sea algo bastante obvio, es importante.

Voces de aceptación se escucharon por el cuarto, y Noel no escuchó que alguien se objetara con fuerza. La batalla probablemente ocurriría en uno o dos meses, por lo que decidió tener todo listo antes de ese momento.

Por supuesto, debían tener cuidado de los movimientos del enemigo. La caballería era la formación con mayor movilidad, así que no sería extraño si intentaran algo. En el peor de los casos tendrían que hacer retroceder a sus aliados durante la ofensiva del enemigo. No podrían conseguir una victoria decisiva.

Mientras Noel pretendía usar al máximo las emboscadas y sabotajes de baja escala, no tendría un gran impacto en una batalla masiva. Una confrontación directa contra 100.000 oponentes era completamente diferente de lo que había hecho hasta ahora. Aunque no lo había experimentado antes, tenía una idea: era el tipo de pelea que se decidía por la moral.

El ejército se componía por una gran cantidad de soldados, y si les presionaban demasiado, ellos se romperían, causando una reacción en cadena que se extendería por sus filas como una avalancha. Aunque no tuvieran muchos daños, un ejército pudriéndose era imposible de dirigir.

—Dicho eso, haremos lo que podamos. ¡Barbas!

—¡Sí, señora!

—Que el Bloque de Hormigas Blancas practiquen con los caballos. No me importa si sólo es para mantener las apariencias. Aprendan cómo escapar tan rápido como puedan, para que no debamos preocuparnos de ser arrasados. Haré que la caballería te asista.

—Tá bien, pero no podemos peleá contra la Caballería del Sol Negro sólo subiéndonos en caballos.

—Ahaha, no haré que hagas algo tan inútil como eso, así que no te preocupes. Sólo haré que salgan y vuelvan. Digamos que haré que monten los granaderos de una manera que sólo tú sabes —dijo Noel.

Aunque fuera algo difícil, eran los únicos que podían funcionar como granaderos con las piedras de combustión. Ninguna cantidad de práctica sería demasiada, y Noel quería confiar en su experiencia.

—¡Hehe, entendido! ¡Déjamelo todo a mí! ¡Se la devolveremos a esos idiotas!

Noel asintió, aparentemente satisfecha con la respuesta de Barbas.

—Gracias. Cynthia, debes conseguir la cooperación de los otros comandantes del Frente Común de Liberación, en secreto. Es extremadamente importante; no puedes usar a nadie de otro grupo, y asegúrate de traer sólo a los soldados que sepas que están con el Frente. Si alguien se queja, envíalos conmigo.

—Entendido. Déjemelo a mí.

—En verdad cuento contigo. Sería una lástima que perdiéramos porque estamos arrastrando los pies.

Noel entrecerró los ojos, y los oficiales se pararon con firmeza para saludar.

—Es cierto que hay algunos que discuten innecesariamente. Los disciplinaremos por completo, así que no se preocupe. Además, nuestros hombres están motivados por lo que la moral no es un problema. Todo lo que necesitamos es aumentar el entrenamiento.

—Sí, cuento contigo, comandante de cien, Cynthia.

—Puede contar conmigo, gobernadora general Noel.

Los observadores no necesitaban usar lenguaje normal porque Noel era permisiva desde ese lado. Básicamente no tenía problemas en hacer lo que quería, pero cuando se trataba de Cynthia, se paró recta y habló con cuidado.

Cynthia se ponía nerviosa en frente de otras personas, y cuando Noel le señaló que eso podría disminuir la efectividad en combate de sus tropas, ella reconoció su comentario apretando el puño con fuerza.

—Burns del Frente Común de Liberación estará a cargo de fabricar rumores. Extiende historias del malvado imperio por todas partes. Si podemos incrementar las posibilidades de la independencia de Baharan, no estaremos en desventaja. Puede parecer cobarde, pero es importante crear las bases.

—¡Sí, señora!

—Además… Riglette y Kai, tengo algo que pedirles así que quédense. El resto puede retirarse. Vayan a trabajar.

Todos regresaron a sus deberes oficiales, dejando a Noel, Riglette y Kai solos en el cuarto. Cynthia tenía curiosidad del tema de conversación, pero se retiró para realizar sus órdenes. Habían ventajas al volverse importante, después de todo.

—Ahora bien, gobernadora general, ¿qué podría querer preguntar al punto de retirar a su gente? ¿Podría ser que la gran heroína del Frente está planeando algo no tan aceptable?

—Haré todo en mi poder para cumplir su petición. No necesita restringirse.

—Sí, es algo que sólo puedo confiarles a ustedes. Probablemente no les gustará, pero tienen que hacerlo, así que me disculpo por adelantado. El peso caerá sobre mí.

Después de disculparse, realizó su pedido. Como esperaba, sus rostros se congelaron con desaprobación. Ella les explicó sus motivos antes de que Kai pudiera objetar, y les ofreció una recompensa aceptable.

Riglette, sabiendo que hablaba en serio y que no podía rendirse, sólo asintió contra su voluntad. Y aunque comentó con firmeza, Kai terminó asintiendo al ver su determinación.

Por sus rostros, Noel supo que no cambiarían sus opiniones: el dolor en Kai era visible. Los hombres de mayor rango tenían a su cargo muchas vidas, y estaban por dar órdenes que enviarían a muchos a sus muertes. Tal era la responsabilidad del comandante supremo. Por eso Noel preparó su plan para minimizar las pérdidas y conseguir la victoria.

Realmente no me gusta decir que no hay otra opción, pero esto es una guerra.

♦ ♦ ♦

Un mes después de que Noel comenzara sus preparativos, recibió una carta de un emisario anónimo del imperio. Era de Falid Alain del Imperio Horsheido, el comandante del enemigo más problemático para Noel: la Caballería del Sol Negro.

El contenido era el siguiente:

Su Excelencia Noel,

Felicidades por su promoción a gobernadora general del Frente Común de Liberación. Aunque en este momento estamos divididos como enemigos, creo que nuestros pensamientos hacia el pueblo son los mismos. Para proteger a aquellos que sufren y evitar el sacrificio de más soldados, me gustaría que nos reuniéramos y encontremos una manera de evitar la guerra. Sinceramente espero que la gobernadora general Noel Bosheit, Su Excelencia, pueda atender. Creo que podremos discutir nuestros sueños.

El resto era redundante. Noel le mostró la carta a sus compañeros, y la rechazó.

—Aunque nos reuniéramos ahora, no podríamos resolver nada, así que no iré.

—Desafortunadamente, es una sabia elección. Lo más probable es que se trate de una trampa. El emperador Amil ya ha anunciado su intención de ejecutarnos. Eso no deja mucho espacio para negociar.

—No puedo decir si en verdad quiere detener la guerra, y de todas formas es demasiado tarde. Tengo la misma opinión que la señorita Cynthia. No debería ir.

—Además, es muy probable que haya algo que no notáramos. Con toda la falsa información circulando, no puede evitarse. Cierto, tendrá que reorganizar los rangos, gobernadora general Noel.

—¡¿No fue eso culpa de tu padre, imbécil?! ¡¿Qué diablos tás diciendo de otras personas?

—He cortado toda relación con Grambulls. En primer lugar, no tengo interés en los muertos. Sólo dije la verdad.

—¡Qué bastarda sin corazón!

Barbas y Riglette discutieron entre sí, pero desafortunadamente Noel no tenía la energía para molestarlos ya que quería concentrarse.

—De cualquier forma, no me encontraré con él. Estoy segura que surgirán toda clase de problemas —murmuró Noel que ya tenía mucha experiencia en ser promovida y degradada.

No sabía cuándo se habían extendido todos los rumores, y cualquiera que la resintiera podía usarlos y causar un gran efecto. En ese caso, no había nada que pudiera hacer al respecto y estaría forzada a volver a pelear sola. Como gobernadora general, Noel tenía que tomar cierto cuidado al moverse. Esa fue una de las cosas que investigó.

Sin embargo, sí pretendía responder con todo. Sería lamentable quedarse a un lado a observar. En respuesta, entonces, le escribió que le respondería en el campo de batalla. Estaba dispuesta a usar cualquier método que pudiera.

—Aun así, es extraño. ¿No es una carta de amor la segunda parte? Como la manera en que menciona la promesa en Madress, ese “amada Noel, Su Excelencia”, y demás. Tengo el presentimiento de que quiere elogiarte.

—Dime, señor de cabello blanco, ¿eres un idiota? Estás hablando sobre el general del ejército del imperio.

—Cállate. Es mi opinión honesta. Cualquier hombre puede entenderlo. ¿No es cierto, Kai?

—Hmm, ahora que lo mencionas, no puedo negar que siento algo parecido. Realmente tiene ese efecto.

Barbas golpeó a Kai feliz cuando estuvo de acuerdo.

—¡¿No es cierto?! Hehe, ¡hay algunas cosas que sólo un hombre puede entender!

—Ya veo. Qué estúpido. No digan nada más, cabezas de músculo. Haaa, quiero morir por tener que escuchar a estos monos idiotas.

—Heh, una perra jamás lo entenderá. Parece ser que no tienes ningún hombre en tu vida. No dejaré que ninguno de mis hombres te ayude aunque lo pidas. No puedo dejarles esa desgracia.

—¡¿Qué?! ¡¿Por qué no mueres de una vez?!

Ni Noel ni Riglette entendieron la carta, pero su intención de reunirse a hablar se transmitió con claridad. Lo más probable es que él quería encontrarse personalmente a pesar de las circunstancias, o no tendría otra razón para enviar un plan tan obvio como ese, siendo el general del ejército imperial.

Sin embargo, era demasiado tarde. No podían hacer nada. La Caballería del Sol Negro era un enemigo que debía eliminarse. El final era más importante que preguntarse si Falid era aliado o enemigo.

Nunca tendrían la oportunidad de conversar.

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