La Princesa derriba banderas – Capítulo 67: La partida de la Princesa reencarnada (2)

Traducido por Yousei

Editado por Sakuya


¡¿Qué hace la señorita Bianka aquí?!

Me recuperé inmediatamente de mi aturdimiento. Rápidamente terminé con los protocolos de abordaje y crucé la plancha que usaban como rampa mientras corría hacia ella. Al momento en que subí a la nave, sus brazos anhelantes me envolvieron y vi mi rostro inesperadamente enterrado en su generoso pecho.

— ¡Urgh, mph!

— ¡Ha pasado tanto tiempo! ¡Te extrañé, Marie!

— ¡Se- Señorita Bianka, no puedo respirar!

Sofocándome, la empujé ligeramente.

— ¡Oh, lo siento! Estaba tan feliz. —Ella rápidamente me dejó ir. Sonreía con todo su rostro mientras me miraba —Eres tan linda, y … ¿Hmm?

Se detuvo a la mitad de su frase, como si se hubiese percatado de algo.

—Marie, ¿No luces diferente al otro día?

—Err, bueno.

Entonces mi disfraz, ¿solo alcanzaba este nivel?

¿Entonces mi disfraz no era suficientemente bueno?

Solo contaba con quedarme así, por lo que eso fue un gran shock. Pese a que había cambiado mi ropa, mi peinado y el color de mi cabello. Eso era todo.

Lo que ella pensara de mí mientras cavilaba, la hizo llegar a una conclusión en un momento, porque se acercó a mi rostro y susurro en mi oído, — ¿Estas de incognito?

— ¡¿Huh?! —La miré con intensidad. Oh no, ¿se habrá dado cuenta de que soy una Princesa? Sudé frío. —Como…

— ¿Es cierto? Parecía de una buena familia. Imaginé que eras la hija de una familia respetable y estuve en lo correcto. —dijo ella en un susurro, sonriendo como un niño cuya broma ha sido exitosa.

Parece que mi identidad aún no ha sido descubierta.

Discretamente, solté un suspiro de alivio.

—Ah. Lamento si ese es el caso —dijo ella tristemente. —Dije tu nombre tan fuerte que hice que destacaras.

—Está bien —moví mi cabeza. —Es poco probable que alguien me conozca en este lugar, e incluso mi apariencia es solo para ese caso. De hecho, tú te diste cuenta inmediatamente de quién era. —Sonreí con ironía y toqué mi mejilla.

Abrió los ojos enormemente. —La atmósfera a tu alrededor ha cambiado enormemente, ¿creo? Al principio, no te reconocí.

— ¿Huh? ¿En serio?

—Sí. Es ridículo como me di cuenta… quiero decir, digo te vi pasar y pensé, Wow, que chica más linda. Y después me di cuenta que eras tú.

Sentí como si hubiese oído algo inadecuado, pero quizá escuché mal. ¿Me pregunto porque me están dando calofríos? Mis instintos me decían que debía alejarme de la sonrisa seductora de la señorita Bianka, por lo que di un paso hacia atrás.

Unos brazos me tomaron por detrás. Perdí mi balance y caí, pero fui detenida por un fuerte pecho.

—Marie, nuestro equipaje llegará pronto.

El ofensor fue Klaus. Sus labios formaban una sonrisa, pero sus ojos verdes me miraban con tristeza.

—Hermano…

¡Eek! Me olvidé de él.

— ¿Hermano? ¿Es tu hermano, Marie?

—Oh, sí. Su nombre es…

—Klaus —Él me cortó a medio camino con una perfecta sonrisa en su rostro. —Le agradezco por cuidar amablemente de mi hermana.

Qué sonrisa más oscura, pero para aquellos que no lo conocen bien, solo deben ver gratitud. La señorita Bianka debió haber sido engañada también, pero había sentimientos mezclados en su rostro. Pero contra mis expectativas, ella no fue encantada por él. Por el contrario, sus hermosas cejas estaban fruncidas, ¿o era solo mi imaginación?

Aún en conflicto, ella se presentó de un modo encantador. —Bianka.

Probablemente decidió omitir su apellido para que las personas no descubrieran que era una aristócrata, pero incluso tomando eso en cuenta, ese fue un saludo muy corto.

Con los brazos cruzados, ella miraba a Klaus detenidamente. —Tu hermano no se parece mucho a ti.

—No. Yo me parezco a nuestra madre, y él a nuestro padre. —Le di una respuesta que teníamos preparada de antemano. Porque pensamos que muchas personas dirían lo mismo.

Hmm. Ella asintió, pero no parecía que lo hubiera creído.

—Marie, deberíamos continuar.

—Oh, cierto. Hasta pronto, señorita Bianka…

—Lamento haberte retenido. Nos vemos.

Le hice un gesto de despedida con mi mano mientras Klaus me apuraba. Mientras caminábamos lado a lado hacia nuestra cabina, el murmuró —Quién se cree que es actuando de un modo tan familiar.

Fácilmente lo golpeé en el pecho y le ordené que mantuviese su fachada —Hermano, tu tono.

Quizá no había nadie alrededor, pero no quería que perdiera el enfoque.

—El modo en que te mira es peculiar. Esos son los ojos de un pervertido.

No quiero oír eso de ti.

 No importa como lo mirara, era el burro hablando de orejas, y el burro ni siquiera se había percatado. Le ignoré mientras él caminaba molesto.

Repentinamente, la estructura bajo mi pie se sacudió e inmediatamente puse mis dos manos sobre la pared más cercana. Klaus me ayudó instintivamente.

—Al parecer ya estamos partiendo.

Entonces, repentinamente me había mareado.

Volví mi vista al puerto. Mientras él hablaba, la nave comenzaba a moverse. Me separé de él y me agarré del pasamanos. Cuando miré hacia abajo, vi la nave alejarse del puerto, poco a poco.

Las siluetas de las personas que vinieron a ver la nave partir, cada vez se hacían más pequeñas.

Cuando me incliné hacia adelante, la brisa marina sopló fuertemente con pequeñas gotas golpeando mi mejilla.

—Ya es el momento. —Me dije a mi misma.

Mi primer viaje comienza aquí.

Mientras pensaba eso, mis dedos automáticamente apretaron el pasamanos.

¿Cuándo podremos ver el próximo paisaje?

¿Podré cumplir mi objetivo satisfactoriamente? ¿Podré regresar triunfante?

Moví mi cabeza para alejar mis preocupaciones, y me concentré en el escenario frente a mí. Traté de grabar en mi memoria la vista panorámica de la ciudad portuaria, mientras la veía de un extremo al otro.

Repentinamente, me detuve.  Ahí, en el sitio más elevado de la ciudad. Estaba la figura de una persona, solo una.

¿Estaba ahí para deportar a alguien? Esa persona tomó las riendas de su caballo negro, pero como estaba usando una capa, no pude distinguir si era un hombre o una mujer.

No pude evitar seguirlo con la mirada.

La nave tomaba el curso al oeste y pasaría justo al lado de esa zona elevada. ¿Podría ver su rostro? Como si pudiera leer mis pensamientos, la figura encapuchada se quitó la capa.

El cabello negro que ondeaba al viento. Esos ojos negros y penetrantes que me miraban.

Cuando vi esa figura, contuve el aliento. No podía creer lo que estaba viendo, y me preguntaba si estaba equivocada. No, absolutamente no. No debía engañarme a mí misma.

Y así traté de calmarme, pero mi corazón -ese traidor- estaba gritando de alegría.

Sir Leon, susurré, una lágrima amenazaba con salir.

Estaba tan feliz, tan increíblemente contenta que no podía expresarlo en palabras. Mordí mi labio y el sospechoso sonido de un sollozo escapó.

Él vino a verme partir. Me dijo que no tenía por qué hacerlo, pero el hecho de que haya venido, me hace tan feliz que no puedo contenerme. Lo quería tanto que sentía dolor en mi pecho.

Me quité la lágrima que quería salir y me forcé a sonreír. Incluso aunque no pudiese verlo por un tiempo, no quería que me viera partir con una cara llorosa.

—Daré lo mejor de mí y regresaré…

Suavemente, me despedí con un ademán.

Sir Leonhard se arrodilló en ese lugar e inclinó su cabeza.

—Esperaré por su regreso.

Por supuesto, a esta distancia su voz no podía alcanzarme.

Pero me pareció oírlo de todos modos.


[Yousei: D: voy a extrañar la dinámica de estos dos mientras Rose este de viaje]

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6 thoughts on “La Princesa derriba banderas – Capítulo 67: La partida de la Princesa reencarnada (2)

  1. Anaid roca says:

    Por que siento que leon se volcera mas posesivo con la princesa? Creo que ella empeza a socializar mas y mas con personas y se enfocará en distintos puntos para evitar lo del señor oscuro que dejara de pedir ayuda solo a leon… Jajajajajajaja…

    • Yousei says:

      … Extraño a Leon TT_TT … aunque sería un crimen si se vuelve posesivo, debemos recordar que es una loli, pero debería… a medida que avanzan los capítulos el harem de Rose no hace más que aumentar D:

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