Mi hermana, la heroína – Capítulo 115: Extra

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


La melancolía llenó el aire en uno de los cuartos de la Mansión Noir.

Para bien o para mal, la Mansión siempre estaba llena de vida y alegría debido a la presencia de una cierta Señora. Sin embargo, un sentimiento de cansancio abrumador llenó el salón.

Sólo había dos personas allí.

Una de ellas era Mishuli Noir.

Eran unos años después de haberse graduado de la Academia. Con casi veinte años, seguía siendo una señorita permaneciendo en la Mansión Noir. Lo más probable es que vaya a pasar toda su vida allí.

Siempre y cuando su hermana estuviera ahí, Mishuli permanecerá arraigada a la casa, y ella se va a asegurar de que suceda a todo costo.

Lo peor de su complejo de hermana ya no podía revertirse, pero ellos seguían disfrutando felizmente, así que no había problemas.

La otra persona era Charles Noir, el esposo de Chris, quien es la Señora de la Casa.

Con su relación de hermanastros desconocida para muchos, Mishuli y Charles son muy parecidos. No sólo en apariencia, sino en términos de personalidad. Por ello no se llevaban bien.

Aun así, estos dos enemigos jurados estaban pasando tiempo juntos.

Actualmente, Chris estaba afuera realizando mandados durante los últimos tres días.

El momento en que ella dejó la casa, una fiera batalla se rompió entre ambos, causando una abrumadora cantidad de problemas para los sirvientes. Su pelea duró por los últimos dos días, hasta que se quedaron sin aliento.

Su pelea sólo tenía una razón.

—Hermana mayor… No está aquí…

—No, no está…

Precisamente, porque ambos amaban a Chris y competían entre ellos, el hecho de que esa Chris no estuviera les hizo perder su determinación y voluntad.

Por ello se quedaron sin energía, y vagueaban indiferentemente.

Su proceso de pensamiento básicamente era el mismo. Se miraron el uno al otro, consumidos por su letargo y cansancio.

Me pregunto si golpearé a Charles, si le tiro este plato como un disco, pensó Mishuli mientras bebía una taza de té negro.

Si ella me tira ese plato, golpearé su rostro con este pastel a medio comer, pensó Charles.

Sus pensamientos eran exactamente los mismos que cuando tenían cinco años.

Mientras pensaban de tal forma inútil con un humor tan inútil, escucharon la puerta principal abrirse.

Chris estaba en casa.

Sus expresiones cambiaron.

Se volvieron tan alegres que uno encontraría difícil creer que eran las mismas personas que antes.

Charles fue el primero en ponerse de pie.

En términos de habilidad física, Charles sin lugar a dudas era mejor. A pesar de ser más grande y estar en una peor posición, era probable que llegara primero a la puerta.

Por supuesto, Mishuli nunca se lo permitiría.

—Oops, mi mano se resbaló —dijo Mishuli monótonamente mientras arrastraba la alfombra con su pie con toda su fuerza.

—¡¿Huh?!

Charles se cayó hacia adelante.

Te lo mereces.

El rostro de Mishuli estaba lleno con felicidad mientras corría a su lado. Ella realizaría su deber como hermana saludando primero a Chris.

Sin embargo, Charles no era una persona ordinaria. En lugar de ser el único cayendo, arrastró a Mishuli con él tirando de su falda.

—¡¿Qu-?!

Este era el ejemplo perfecto de una situación donde apenas les molestaba esconder sus apariencias.

Como resultado, cayeron espléndidamente al suelo.

—… ¿Qué estás haciendo? ¿Eres tan infantil como para agarrarle la falda a una chica?

—No pude evitarlo porque una cierta persona me hizo perder el equilibrio.

Por supuesto, no había intenciones indecentes entre ellos.

Mishuli, que terminó sobre Charles como si estuviera cabalgando un caballo, pensó que esta era la perfecta oportunidad para golpearlo. Sin embargo, también consideró la posibilidad de que Chris llegaría y la vería golpeando a su esposo, así que vaciló.

Lo mismo le sucedió a Charles, que simplemente quería tirarla a un lado porque era pesada.

—¡Ustedes dos! Su Señora Christina Noir ha lle-

La hermosa mujer de cabello negro abrió la puerta al salón con fuerza.

Sus ojos brillaban con energía y generosidad, de tal forma que cualquiera que la veía se contagiaba de su humor. Sobre todo lo demás, su sonrisa era la más encantadora.

Era una sonrisa invaluable con inteligencia y pureza.

Esa sonrisa se congeló cuando vio a Mishuli sobre Charles en el salón.

—Hermana, esto no es lo que pien-

Justo cuando comenzaba a explicar la situación, Charles y Mishuli comprendieron que lucía como si estuvieran teniendo una aventura. Se quedaron en silencio.

—…

Chris cerró la puerta sin dejar caer su sonrisa.

—¡-!

—¡Argh!

Mishuli se paró de repente, pateando a Charles en el estómago. Ignorando sus gritos de dolor, ella corrió hacia el pasillo para perseguir a su hermana.

—¡Hermana! ¡Te digo que no es-! ¡¿Se fue?!

A pesar de haber sido criada como una dama, Chris también era una bruta. Había desaparecido del corredor en un instante.

♦ ♦ ♦

Ese día, Surfania Calibrachoa fue sorprendida con una señorita corriendo dentro de su cuarto.

—¡Entonces, Mishuli y Charles estaban…! Allí… Abrazándose… ¡Abrazándose entre ellos…!

Su vieja amiga Chris hablaba de forma inentendible, luciendo a punto de llorar.

Sollozaba y mientras contenía sus palabras, pero Surfania pudo deducir de su balbuceo que Charles y Mishuli tenían una aventura.

Incluso para ella era difícil de imaginar esa situación.

—Huh, ya veo.

—…

Eran la última pareja posible en el mundo. Aunque fueran los últimos humanos en la tierra, ellos se matarían primero. De hecho, era más probable que causaran la extinción de la raza humana. En ese caso, sin lugar a dudas ellos estaban en una guerra por Chris.

Por ello, Surfania sólo tenía algo que decir.

—Eso es estúpido. Lo más probable es que se hayan tropezado entre ellos, terminaron en esa posición montada y estaban a punto de golpearse, ¿verdad?

—¡Por supuesto que no!

A pesar de que eso fue más o menos lo que sucedió, Chris se rehusaba a admitir que Mishuli y Charles, especialmente su hermana, harían algo como eso. Su juicio siempre estuvo entorpecido porque pensaba demasiado bien de Mishuli.

—¡Hey! Vamos a hablar con seriedad. ¡¿Qué debería hacer ahora?!

—Creo que todo se terminará una vez que vayas a casa y digas “Llegué”.

—¡Dije que hablemos en serio, ¿o no?!

—Oh, lo lamento Chris.

Por una vez Surfania le escuchó y le dio un consejo serio, así que se disculpó con frialdad.

—Tengo planes con Leon para ir a ver una obra hoy. No tengo tiempo para seguir la corriente con tus tonterías.

—¡¡¡Traidora!!!

Chris agarró a Surfania de los hombros y la detuvo cuando estaba por irse.

—¡¿Por qué eres tan poco confiable como amiga?! ¡Deja a ese inútil de Leon a un lado! ¡Tómame en serio! ¡Soy la única que piensa normalmente, así que soy más importante, ¿verdad?!

—Lo lamento. No tengo tiempo para jugar con una dama inútil, y nunca pensé que llegaría el día en que pensarías en mí como una amiga confiable.

—¡¿Por qué dices eso?! ¡No hay nadie que se tome sus amistades con tanta seriedad como yo!

Surfania frunció el ceño ante sus palabras arrogantes.

Y le hizo una pregunta a Chris.

—¿Qué situación priorizarías? ¿La mía o la de esa retorcida hermana tuya?

—¡Obviamente que a Mishuli!

—Adiós.

Surfania había pensado seriamente en cancelar sus planes y disculparse con Leon dependiendo de su respuesta, pero entrecerró los ojos ante Chris en disgusto y la echó sin contenerse.

—¡Hey! ¡¿R-Realmente te irás?!

—¿No es obvio? Oh, apresúrate a casa cuando me vaya. Será problemático si te quedas aquí… Oh, Chris. Permíteme agradecerte.

Se dio la vuelta, mostrándole una mirada fría elegantemente a Chris.

—Este será el tema de conversación entre Leon y yo. Muchas gracias.

La mirada en los ojos de Surfania parecía de lo más simpática.

 ♦ ♦ ♦

Mishuli y Charles permanecieron en la Mansión Noir.

Estaban jugando un juego de mesa.

—¿A dónde fue Chris?

—A la casa de la Señorita Surfania.

—Probablemente la echará.

—Sí.

—¿Cuánto tiempo?

—No falta mucho.

Ya que Chris no estaba, decidieron actuar sin causar problemas.

Después de que Chris huyera con tanta rapidez que ninguno pudo detenerla, dedujeron que se había ido a la casa de Surfania, donde ella la echaría actuando despreocupadamente. Por eso ellos esperaron en la Mansión por su regreso.

Preferirían ver el final del mundo a tener una aventura. Accedieron que debían limpiar el malentendido tan pronto como pudieran, y terminaron la conversación en pocas palabras.

Así, estaban teniendo un partido por una cierta apuesta.

—Ganes o pierdas, no habrá resentimientos.

—Por supuesto. Bueno, no voy a perder.

—¿Hmm?

En momentos como estos eran aterradoramente amigables. Uno de ellos definitivamente iba a apuñalar al otro en la espalda en el camino, pero este era un asunto diferente. En cualquier caso, la forma en que pensaban era la misma.

Estaban moviendo sus peones mientras conversaban de forma tan breve como podían.

Mishuli tenía confianza cuando se trataba de juegos de mesa.

Después de todo, era el juego favorito de Chris. Ella había aprendido a jugar en las lecciones de Marywa, y casi estaba al nivel que su hermana mayor.

Además, conocía el nivel de Charles. Era sólo promedio.

Era un juego fácil con movimientos estándar, pero la expresión de Mishuli cambió a la mitad.

Debido a la iniciativa de Charles, el tablero se volvió sorprendente para Mishuli, quien jugaba siendo incapaz de leer las intenciones en los movimientos de su oponente.

Las posibilidades lucían malas para ella. Aunque no bajó su resistencia, fue incapaz de recuperar su formación, y le hicieron jaque mate.

El ganador, Charles, le preguntó a Mishuli alegremente.

—Entonces, ¿cuántos días?

—… Una noche.

—¿Eres estúpida? Una semana.

—¿Huh? ¿Estás bromeando? Medio día.

—Imposible. Cinco días.

—Es tiempo de que pienses cómo funciona el mundo, Mishuli. Cuatro días.

—… Tch. Entonces tres días.

—Bien, tres días.

Finalmente decidieron la cantidad de días para resolver el problema.

♦ ♦ ♦

—E-Estoy en casa.

—Bienvenida, Chris.

Charles fue quien saludó a Chris cuando volvió a la Mansión.

Sorprendida de sólo encontrarlo a él, Chris miró sus alrededores.

—¿Huh? ¿Dónde está Mishuli?

—Murió.

—¿Qué?

—¿Hm? No dije nada.

Estaba segura de que le escuchó decir algo, pero ahora se preguntaba si no se había equivocado.

Aun así, era raro ver a Charles solo. Usualmente había más personas dándole la bienvenida cuando regresaba.

Charles le mostró a Chris una gran sonrisa.

—Mishuli fue a la casa de la Señorita Toinette. Creo que se quedará por tres días.

—¿Al lugar de Marywa?

Era un momento extraño para irse.

Parpadeando, Chris pensó en lo que sucedió antes ese día e hizo un puchero.

—H-Hey, Charles. Um, ¿cómo debería decir esto… ?

—Es sobre lo que sucedió antes, ¿verdad? Está bien. Te lo explicaré todo.

—Y-Ya veo. Está bien. Sabía que existía un destino como ese… Así que entiendo. Cuando se trate de estas cosas, asegúrate de decirme.

—Sí, no lo entiendes para nada. No sucedió nada. Está bien. La única esposa que amo no es otra que tú, Chris.

Christina estaba innecesariamente deprimida. Charles tomó su mano para evitar que huyera.

—Está bien. Me aseguraré que este malentendido nunca suceda de nuevo.

Él besó su mano sin mostrar vergüenza.

—Estaremos solos por tres días, juntos.

Charles anunció felizmente la cantidad de días que ganó de Mishuli, causando que el rostro de Chris se tiñera de rojo por la vergüenza.

♦ ♦ ♦

Mientras tanto, Mishuli estaba en la casa de Marywa.

—¿Qué sucedió de repente? ¿Viniste para jugar?

—Estoy profundamente frustrada por haber perdido contra Charles.

El brillo en los ojos de Mishuli había desaparecido.

Cuando Chris malentendió la situación, Mishuli y Charles compitieron para decidir quién conseguiría el papel de arreglar el malentendido, además de el privilegio de consolar a Chris. La condición era que el perdedor debía dejar la casa por unos días.

Y ella perdió.

De todas las personas, ante Charles.

¡De todas las cosas, por Chris!

—Estaba tan segura de que ganaría…

Era realmente lamentable para ella.

Mishuli fue quien propuso el juego de mesa en primer lugar. Porque tenía confianza en sí misma. Y Charles había aceptado. Porque él también tenía confianza.

Mishuli recordó la diferencia en sus habilidades cuando eran estudiantes, y apretó los dientes.

¿Él siguió practicando cuando se graduaron de la Academia? ¿O quizás…?

También era probable que él siempre hubiera ocultado sus habilidades desde que eran niños.

Que siempre engañó a todos y guardó su victoria para momentos como este, cuando era todo o nada.

—Toma días, incluso meses, mejorar los movimientos de apertura. Fuiste engañada en pensar que podías ganar sin investigar nada de tu oponente… Bueno, dejaré mi colección de juegos grabados, léelos tanto como quieras.

—Ugh…

Mishuli no podía discutir contra el sólido argumento de Marywa, y tomó el libro en sus manos.

Conociendo el motivo de la visita de Mishuli, Marywa suspiró profundamente.

—Y yo que pensé que viniste por consideración a ellos… De hecho, deberías mudarte fuera de la Mansión Noir-

—¡Ahh, no puedo escucharte! ¡No puedo escuchar la voz de Marywa para nada! —protestó Mishuli cubriéndose las orejas.

Marywa suspiró de nuevo, ya que su comportamiento le recordaba a su vieja amiga.

Fue diez meses y diez días después de ese día.

La cabeza de la Casa Noir dio a luz a un hijo. Así, su sucesor fue incluido en los días felices que siguieron.

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4 thoughts on “Mi hermana, la heroína – Capítulo 115: Extra

  1. Ana Maria says:

    GRACIAS POR LA TRADUCCIÓN!
    Me encanto esta novela voy a extrañar mucho los momentos de Cristina.
    Me hubiera gustado ver mas a Leon y Surfania pero ne gusto al.menos que nos mostrarán su cita.
    Pdt: Necesito saber de la mini Cristina o mini Charles 🙂 🙂 🙂

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