Mi hermana, la heroína – Capítulo 85

Traducido por Sharon

Editado por Tanuki


El sonido de dedos golpeando un libro.

Un cuarto en la Iglesia a las afueras de la ciudad. Allí, Leon Nardo miró alrededor del lugar donde podía encontrarse con sus amigos, aunque sea una vez por semana.

En este cuarto había una chica que uno calificaría como noble con una sola mirada.

Sus ojos cobres hostiles estaban entrecerrados en rendijas. En contraste con su blanca piel, casi trasluciente, su cabello castaño que bajaba por su espalda era largo y ondulado. A pesar de que seguía siendo joven, su belleza tenía cierta madurez.

Surfania Calibrachoa.

Una hija de la aristocracia alta. Ni siquiera intentaba ocultar su molestia detrás de su libro.

—Hey.

—¿Qué?

Aunque le habló a Leon, Surfania no levantó su mirada del libro abierto.

A pesar de que ya hace rato que lo sostenía entre sus manos, no había girado ni una página. Probablemente ni un poco de los contenidos de ese libro podía entrar en su mente ahora mismo.

Y por más exasperado que se sintiera con Surfania, como suponía la razón detrás de ello, Leon continuó hablando.

—Christina ya dijo que no vendría, así que deja de estar tan molesta. La próxima semana es la ceremonia de entrada de la Academia, ¿verdad? No tendrá otra opción más que verte entonces.

—¡Esto no tiene nada que ver con Chris!

Ya que le gritó, era obvio que todo tenía que ver con Chris.

—Ella no vendrá, ¿y qué? No estoy molesta porque esa idiota dijo que no estaría aquí. En su lugar, ¿no es un buen cambio?

—Seguro, seguro, es como dices, señorita.

Él se encogió de hombros ante su reacción exagerada.

Leon honestamente no entendía por qué debía ocultarse detrás de palabras duras. Pensaba que le iría mejor si sólo fuera honesta.

—Bueno, Christina probablemente tiene toda clase de cosas que preparar antes de entrar en la Academia. Dejando eso de lado, ¿no estuvo yendo a tu casa?

—… No. No me importa si esa idiota no me visita.

Surfania se giró tercamente. Una reacción tan fácil de leer…

Su boca luchaba por sonreír, pero probablemente sólo la molestaría y ella se las agarraría con él, así que la suprimió

—¿Qué deberíamos hacer? ¿Qué te parece un juego?

—Ya tuvimos un encuentro hoy…

Era como Surfania dijo. Ya que ella seguía mejorando, Leon pronto no sería un buen partido para ella.

—Bueno, entonces…

Mientras él consideraba que podían jugar en su lugar, escuchó el crujido de la puerta de la Iglesia abriéndose.

Surfania, por supuesto, saltó ante el sonido.

—Ah… Iré a ver.

Aunque era obvio que Surfania estaba desesperada por ver ella misma, en su lugar sólo miró la puerta sin levantarse. Él no podía ignorarla cuando actuaba de este modo, así que Leon se puso de pie.

Honestamente, qué chica tan problemática. No sólo le tomó demasiado tiempo volverme su amigo, sino que es molesta como el infierno. Tienes que ser super paciente, e incluso entonces es una molestia.

—Hmm, bueno, sin embargo me gusta esa parte de ella…

Como no había nadie cerca, las palabras que salieron de su boca sin quererlo fueron sus verdaderos sentimientos.

Durante estos dos años, terminó estúpida y desesperadamente enamorado de esa señorita hosca.

Estando con ellas olvido que soy un plebeyo, qué estúpido que soy.

Sonriendo con amargura, él caminó hacia la entrada.

Para intentar ganarse aunque sea un poco del cariño de quien adoraba, Leon ahora era un experto en jugar al recadero por ella. Pero la persona que vio en la entrada era alguien que conocía bien.

—¿Eh? Señorita Marywa, y… Ugh.

—¿Ugh?

Inclinando su cabeza ligeramente ante las palabras de Leon, estaba Mishuli. Incluso desde lejos ese cabello rubio y ojos azules parecían brillar. Lucía encantadora.

Esa era la mejor descripción para ella. Incluso si uno lo intentaba, no se podía olvidar de su belleza.

—Buenas tardes, Señor Leon. Mientras entiendo tus sentimientos, por favor evita mostrarlos con tanta claridad.

—Ah, no, yo… Disculpa mis modales…

Comportarse de ese modo frente a una dama era inexcusable, así que inclinó su cabeza en disculpa.

¿Mishuli lo notó o no? De cualquier forma a ella no pareció importarle.

—Ha pasado tiempo, Leon. ¿Cómo te encuentras?

—Ah, um, sí. Ha pasado tiempo. Pero, ¿por qué está Mishuli…?

—A partir de hoy ella tendrá clases aquí.

—¿Qu-?

Sin esperar a que Leon lo entendiera, ambas entraron.

—Ah, espe…

Ahora mismo Surfania estaba esperando impaciente a que Chris apareciera. En pánico, Leon intentó detenerlas, pero fue demasiado tarde.

—¿Quién era, Le.. on…?

Su enérgica voz se desvaneció en la nada. Surfania, que había esperado impacientemente inquieta en el cuarto se quedó rígida por la decepción cuando vio a los recién llegados.

—¿Tú eres…?

—Buenas tardes, Señorita Surfania.

Mishuli rápidamente inclinó su cabeza en una muestra de buenos modales ante Surfania, cuya decepción se acercaba a la hostilidad.

—Buen día, Señorita Surfania. Perdona nuestros modales, sin embargo estaremos usando este cuarto para las clases de esta niña.

—Señorita Toinette…

Surfania parecía quererles decir algo a las dos recién llegadas, pero sólo se mordió el labio.

Aunque entre amigos ella tenía una gran confianza, en tiempos como este Surfania se volvía bastante tímida, así que Leon se paró frente a ella como escudo.

—Um, aunque parece que tanto la Señorita Marywa como Mishuli se encuentran bien, ¿qué le sucede a Christian? Esa chica no estuvo viniendo aquí por un largo tiempo.

—Aunque esperes es inútil. Mi hermana no volverá aquí nunca más.

Quien respondió la pregunta de Leon fue Mishuli.

Pero en lugar de la persona que hizo la pregunta, sus ojos se encontraban en Surfania cuando habló.

—Aunque se reúnan de nuevo en la Academia, no será como antes. ¿No lo sospecharon cuando mi hermana dejó de venir aquí?

—Cállate…

Las palabras de Mishuli parecían provocarlos. Su furia superó su timidez, y Surfania, que estuvo callada hasta ahora, observó a Mishuli con agudeza.

—¿Por qué alguien como tú habla como si entendiera lo que le sucede a Chris? Actúas como si lo fueras todo. Lo único que haces siempre es colgarte de Chris, ¿cuándo te volviste su vocera, huh?

—… Como pensaba, ¿es eso lo que odias de mí?

—¿No es obvio? Si piensas que siempre podrás salirte con la tuya mientras uses tu rostro estás equivocada. Tampoco pretendas estar deprimida ni nada.

La atmósfera se volvió incómoda, y Leon sintió sudor frío bajar por su espalda.

Aunque no lo había notado hasta ahora, de alguna forma estas dos nunca se llevaron bien. Miró a Marywa para que los rescatara, pero fría como siempre, ella no parecía tener intención de intervenir.

—¿Es así? Pensar que me odiabas…

—Exactamente. ¿Pero y qué?

En respuesta a Surfania, cuyos ojos ardían con espíritu de pelea como si estuviera mandando un desafío, risa escapó de labios de Mishuli.

—Pero, frente a mi hermana nunca pudiste decirlo… Qué linda rival que eres.

—¡…!

El rostro de Surfania se volvió carmesí, su vergüenza más fuerte que su ira.

Ya que no respondió de inmediato, al parecer esta fue la derrota de Surfania. Justo cuando Leon se preguntaba si debía intervenir para protegerla o no, Marywa interrumpió la conversación en un momento perfecto.

—Mishuli, basta. Discúlpate.

—Seguro, Señorita Toinette… Mis disculpas, Señorita Surfania.

Con la intervención de Marywa, Mishuli rápidamente escondió sus garras.

—.. Tch. No me molestó.

En ese momento, cuando ella podría haberse retirado elegantemente, debido a sus sentimientos heridos Surfania actuó arrogante de nuevo.

—Tienes mis disculpas, Señorita Surfania. Esta niña todavía no recibió educación así que es algo grosera.

Continuando la disculpa de Mishuli, Marywa inclinó su cabeza.

—Sin embargo, si permaneces afuera por tanto tiempo causarás preocupación en la Familia Calibrachoa. Antes de que se vuelva una conmoción, creo que será mejor que regreses a casa.

—… Lo sé, bien.

Apretando sus puños temblando, Surfania se paró y dejó el cuarto.

—…

—Señor Leon.

Marywa también le llamó a él, que confundido al no haber podido hacer nada, no pudo acompañar a Surfania hasta la puerta.

—Tú también deberías regresar pronto. Debes prepararte para la Academia, ¿verdad?

—Ah, sí. Bueno, entonces…

—Sip. Adiós por ahora, Leon.

Cuando se paró para irse, la sonrisa que Mishuli le mostró tenía la misma imagen inocente que ese día durante el Festival Nacional.

—S-Sí. Nos vemos, Mishuli.

Que de alguna forma pudiera responderle a pesar de lo tenso que estaba su rostro fue una bendición divina.

Pensando en el indescriptible miedo que sintió hacia esa niña dos años menor, Leon corrió tras Surfania.


Sharon: Capítulo 85. También llamado, en busca de una base de operaciones :v

Tanuki: Fue interesante ver a una Surfania más honesta, aunque no fuera con Chris.

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