Mi prometido ama a mi hermana – Arco 6 – Capítulo 23

Traducido por Kavaalin

Editado por Lucy


En mi primera vida, encontré mi final en una prisión subterránea. Recordar el momento exacto en el que morí me era difícil. Me retorcía de desesperación, angustiada y dolorida, por eso pensé que era comprensible el hecho de que mi memoria fuese vaga. Aún cuando el amigo de Soleil había ido a visitarme, no recordaba los detalles con claridad. No debería…

Sin embargo, en un repentino destello, la niebla en mi mente se disipó y en mi memoria fluyeron las imágenes del pasado. Él, en ese momento, dijo que había traído el listón de Silvia.

Mientras yacía desplomada en el suelo, sintiendo dolor tan sólo por respirar, dijo “Será mejor que te rindas y mueras”. Sus palabras sonaban demasiado indiferentes, pero cuando susurró un “Lo siento” con los ojos nublados por las lágrimas, llegué a creer que se trataba de su forma de ofrecerme compasión. “Está bien morir ahora”, puede que intentara decirme. Entonces, extendiendo su brazo a través de la reja de hierro, me entregó el listón de Silvia.

—Puede que creas que no lo necesitas, pero morir solo es desolador, ¿no lo crees? Al lugar al que irás ahora, te está esperando tu hermana menor. Así que mantente tranquila.

Aunque es probable que yo no pueda ir allí. 

Esto último lo dijo mientras ponía a la fuerza el listón manchado de sangre en mi mano. Incluso si me dijera que era de mi hermanita, no lo reconocería, por lo tanto, no sentía nada al sostenerlo. Además, ¿por qué tenía algo que decía pertenecerle? La idea de que Soleil o mis padres pudieran habérselo confiado cruzó por mi cabeza, pero esa idea no subsistió en mi mente. Sin embargo, si él hubiera estado presente cuando Silvia fue atacada por los bandidos, tendría sentido.

Al igual que la situación actual.

—¿Por qué… estás aquí?

El pelirrojo al que Soleil interrogó… Edward, inclinó su cabeza. Seguidamente, con expresión preocupada, respondió con una sonrisa desprovista de fuerza, como si expresara un silencioso “¿No lo sabes ya?”.

—¿Me traicionaste? —susurró mi prometido con una voz apenas audible. Su espalda temblaba visiblemente, mostrando lo molesto que estaba. En tal situación, no creía que existiese una persona que pudiera mantener la calma.

—Soleil. Creo que ya lo sabes, pero por el bien de sus seres queridos, los humanos son capaces de hacer cualquier cosa —declaró, al tiempo que sus cabellos ondeaban al viento, como una llama oscilante.

Sus palabras tenían un significado profundo. Pero Edward se hundió en silencio y miró en dirección a Zion, quien, asumiendo el control, se encogió de hombros y dijo con ponderación:

—No es malo desechar todo para proteger lo que es valioso para ti.

Luego, guiñó sus oscuros ojos morados. Era extraño debido a que sus ojos levemente entrecerrados se veían como los de Silvia. Aunque no sabía si existía o no una relación sanguínea entre ellos.

—¿De qué están hablando? ¿Qué harán conmigo? Dígame, joven Zion… —preguntó Silvia en voz baja, todavía sujetada por el hombre corpulento.

Mi hermanita estaba envuelta en la suave luz del sol poniente. Si este lugar fuera un escenario, entonces ella sería la actriz principal iluminada por los reflectores. Lágrimas parecidas a las amatistas se derramaban por sus mejillas, brillando, mientras caían sobre su pecho.

—Bueno, sucedieron varias cosas, lo dije antes, ¿no?

—Joven… Zion. ¿Por qué…? ¿Por qué está haciendo esto?

Tal vez, conmovido por esa voz llorosa que provocaba lástima, Zion respondió en tono irritado:

—Bueno, supongo que está bien. Lo explicaré, ya que no te queda mucho tiempo de vida. Como ya he dicho, la Reina que falleció no fue bendecida con un heredero. Y, por eso, ahora es un problema escoger quien será su sucesor… Dicho de otra forma, no es que no haya ningún sucesor. Obviamente, la familia real no se quedaría de brazos cruzados en caso de que algo le sucediera a Su Majestad, ¿verdad?

Por eso, varios candidatos a sucesores se enfrentaban actualmente, apuntando al trono. De eso hablaba Zion.

—Entre estos candidatos, no hay ninguno que sea descendiente directo de Su Majestad. Todos han vivido más allá del alcance de la corona. Sin embargo… ¿cómo podría decirlo? Fueron escogidos. Entre ellos está mi cuñado. Fue afortunado… ¿o debería decir desafortunado? Pero se convirtió en uno de los candidatos sucesores.

Bajó la mirada con una risa seca.

—Me pregunto, ¿existe alguien que pueda saber cómo se desarrollará su futuro?

Suspiró y pareció como si su voz se hubiera debilitado un poco. Nadie podía responder su pregunta. Porque nadie sabía. En estos momentos, no tenía el tiempo suficiente como para organizar mis pensamientos respecto a esta historia que escuchaba por primera vez. No era algo que pudiese responder después de unos segundos de consideración. Zion probablemente también lo sabía y por eso dijo, “Es un problema que no se pueden imaginar.”

—Actualmente, la familia real está en caos. No obstante, surgió un nuevo problema. Apareció un grupo que aboga por la abolición de nuestra monarquía. Y su verdadero motivo es aplastar de un solo golpe a la familia real mientras están concentrados en el problema de la sucesión..

Zion, quien hasta ahora había estado hablando sin parar, desenvainó su espada.

—En el caso de que alguien que no sea mi cuñado se convierta en rey, harán desaparecer a todos los que se interpongan en su camino. Además, si los abolicionistas llegasen a ganar, todas las personas relacionadas con la familia real serían purgadas. En otras palabras, aparte de convertirse en el próximo rey, mi cuñado no cuenta con ninguna otra salida.

»Me pregunto si ustedes pueden llegar a entender los sentimientos de las personas nacidas en ese tipo de reino —habló Zion mientras alistaba su espada.

Coincidiendo con sus acciones, los otros dos hombres y Edward tomaron una posición de lucha. El hombre corpulento tiró lejos a Silvia, quien, al quedar libre trató de acercarse a nosotros con pasos tambaleantes, pero Zion la detuvo con sus palabras:

—Si te mueves, te mataré.

Los hombros de Silvia temblaron y se detuvo en el lugar. Su figura quedando oculta detrás de Edward cuando se paró frente a ella. Nos superaban en número. Soleil estaba en gran desventaja.

Si la sirvienta que se quedó en la mansión, le hizo llegar mi mensaje a Al, entonces era posible que estuviera dirigiéndose aquí. Sin embargo, no lo veía por ninguna parte. En esta situación, no importaba cuánto tiempo se ganara, sabía cómo terminarían las cosas.

—Además, el problema no termina aquí. Así es, estoy hablando de Silvia.

Mi hermanita se encontraba lejos. Sus ojos trémulos estaban fijos en mí, suplicándome que la salve.

—Si su existencia se diera a conocer… En términos de linaje, se convertiría en la principal contendiente para la sucesión. Eso sería un problema.

El sonido de la hierba siendo soplada por el viento resonó, y se convirtió en la señal. El primero en moverse fue, obviamente, Zion. Su espada desenvainada resplandecía, y en un instante, mi visión se tiñó de blanco.

—Aun así, ¡me niego a permitir algo así! —exclamó Soleil mientras levantaba su espada.

Sonidos violentos de metal chocando entre sí resonaban en mis oídos. Era posible que Zion estuviera involucrado en el cuerpo de inteligencia de su reino, por lo que podría estar acostumbrado a luchar con una espada real. Pero Soleil era un estudiante, no había manera de decir que tuviese mucha experiencia en peleas reales. Incluso una aficionada como yo podía ver quién tenía la ventaja. Además, Soleil todavía no terminaba de entender la situación actual. Optando por esta razón una posición defensiva.

Las dos personas que anteriormente conversaban amistosamente en la cafetería ahora se enfrentaban. ¿Zion habría anticipado tal futuro? No, tal vez nunca había pensado que se enfrentaría a Soleil. Y si yo no lo hubiera traído a este lugar, ellos dos nunca hubieran cruzado espadas como enemigos.

—Soleil, realmente eres poco entusiasta… Intenté tan duro enseñarte cuál era el camino correcto.

—¿Qué…?

—Seguía alentándote a que eligieras a Silvia. Ella era un mejor partido para ti a la dama Ilya. Te lo repetí tantas veces. Porque sabía que de esa manera las cosas podrían haberse arreglado pacíficamente.

—¿De qué estás hablando…?

—Si Silvia se hubiese convertido en parte de tu casa marquesina, esta situación hubiera podido terminar de mejor forma. Si su nombre entraba en el registro de tu casa y se convertía en uno de los tuyos, habría sido lo mismo que prometer lealtad a este reino. Porque el nombre de tu casa es bien conocido en otras naciones. Silvia se habría convertido en una habitante de este reino tanto en nombre como de hecho. De esa forma, podría haberse separado completamente de esto.. En ese caso, habría cabida para las negociaciones, y habríamos podido dejarla en paz.

Soleil se había quedado sin palabras, simplemente concentrándose en escuchar a Zion mientras repelía su espada.

—La situación que queríamos evitar a toda costa era que Silvia siguiera existiendo como la inocente hija del conde. No, para ser más exactos, si se hubiera quedado en el feudo como una joven aislada, viviendo sin que su existencia fuera conocida por otros, habría sido suficiente. No obstante, comenzó a asistir a la academia de forma inesperada. Qué pena —suspiró Zion mientras sacudía la cabeza—. A pesar de que la gente de nuestro reino estaba tratando de utilizar Silvia, buscando la oportunidad perfecta para dar un golpe… Y que ella continúe sin reparos en la academia, realmente me hace reír. No obstante, incluso nosotros queríamos evitar tener que cometer un asesinato innecesario…

Así que nos tomamos la gran molestia de darles una alternativa. 

Zion blandió su espada y Soleil soltó un quejido. Su manga estaba desgarrada y sangre comenzó a derramarse. Sollocé involuntariamente.

—Señorita Ilya…

Zion sacudió la sangre de su espada mientras me miraba, hablándome directamente.

—Sin embargo, Soleil dijo que… que si no era usted, que si no era Ilya, no se casaría.

Al escuchar sus palabras, mis ojos se abrieron de par en par. No sabía qué decir. Era inconcebible que Soleil hubiese dicho eso.

—No había lugar, ni un centímetro, que yo pudiera aprovechar para interferir. Así que no necesita estar tan ansiosa.

Soleil dio un paso hacia delante, como si quisiera protegerme y volvió a encarar a Zion. En ese momento resonó una voz.

—Bastardo, ¿nos estás traicionando?

Cuando me volteé en dirección a la voz, Edward estaba apuntando su espada hacia el hombre que debería estar parado a su lado. Ambos se observaban fieramente, esa no era la mirada que le dirigirías a un camarada.

—Es desafortunado, pero nunca tuve la intención de estar de su lado, por lo tanto, llamarme traidor es incorrecto.

Edward, quien hasta ahora se había mantenido al margen de la conversación, sonrió alegremente.

—¿No te importa lo que le pase a tu familia…? —le preguntó Zion con tono calmado. Seguía mirando a Soleil, pero entendía que su pregunta iba dirigida a Edward.

¿A qué se refería Edward cuando había dicho “Aquello que necesitaba proteger”? Incluso sin que lo dijera, todos  sabíamos. Era seguro que Soleil también lo hubiera entendido. Ed, comenzó a hablar, pero rápidamente cerró sus labios. Lo que Edward daba a entender en esta situación era que se había pasado a nuestro lado, exudando un aire de determinación.

—Aún tengo mis dudas… Es obvio que me preocupa lo que le suceda a mi familia. Pero ellos me aman, y nunca me perdonarían si me convirtiera en un traidor por su bien. ¡Así que no traicionaré a mi amigo! —afirmó con seguridad el mejor amigo de Soleil.

Zion lo miró con mofa al escuchar sus palabras.

—Bueno, bueno, bueno… Pero que amistad tan maravillosa. Pero, Ed, eso significa que… estás preparado para morir, ¿verdad? Eres tan idiota, tan infantil.

Era un hombre que había cruzado fronteras por el bien de su cuñado, un hombre que incluso había hecho uso de su amistad con Soleil. Para Zion, la manera de pensar de Edward era imposible de comprender.

—Muy bien… El tiempo de jugar se acabó.

El esbelto hombre que había estado mirando la confrontación entre Zion y Soleil comenzó a aplaudir. Probablemente estuviera aquí para ayudar al primero, por lo que se había parado a su lado, encarando a Soleil. Por otra parte, Edward y el hombre fornido habían vuelto a chocar espadas. Durante la conversación se habían mantenido en jaque, sin apartar sus miradas del otro. Incluso así, Edward había cambiado de postura, su actitud demostraba que intentaba proteger a Silvia.

—Es una lástima que no pudiéramos llegar a un acuerdo.

Me preguntaba quién había dicho aquello. Escuchando esas palabras que sonaban como una sentencia de muerte, mis manos se estremecieron involuntariamente. Aunque mi vida estaba siendo regateada frente a mis ojos, no podía hacer nada.

—¡Lo siento pero no tengo intención de morir!

La voz de Edward era positiva. ¿Estaba aparentando seguridad o realmente pensaba eso? Entonces, se abalanzó hacia el hombre fornido y, como si estuviera en sincronía con su cabello rojizo, sangre se extendió por el aire. La diferencia en habilidad era notoria. Era imposible para alguien como él, quien ni siquiera era un caballero ordinario, luchar a la par con alguien que era, claramente, un profesional. No obstante, seguía sosteniendo firmemente su espada. Incluso derramando sangre, no mostraba ninguna señal de querer huir.

—Si el reino en el que nacimos fuera diferente, puede que nos hubiésemos convertido en buenos amigos. Pero esto también es parte del destino…

Cuando Zion blandió su espada, Soleil también lo hizo. Yo era una aficionada que no sabía mucho acerca del esgrima, pero dado que su físico era similar, parecía que sus fuerzas estaban igualadas. Sin embargo, Soleil tenía que enfrentarse a dos oponentes. Era posible que Zion haya traído consigo a la élite de las fuerzas secretas. Por su apariencia, era imposible que se tratara de estudiantes, por el contrario, parecían acostumbrados a luchar.

—Nadie puede ir en su contra.

Zion hizo una expresión difícil de interpretar, como si estuviera riendo pero también llorando. Por el bien de su cuñado, fingió ser un estudiante de intercambio, viajando a un reino extranjero como espía. En términos de edad, era igual a nosotros, sin embargo estaba resuelto a ensuciarse las manos con tal de proteger a sus seres amados.

—¡Todo estaba yendo genial! Si tan sólo hubiera podido usar su complicada relación, ¡todo habría terminado de maravilla!

Cuando Zion me habló en el jardín de la academia, había hablado de su reino, diciendo que los matrimonios por amor se estaban volviendo más frecuentes. En estos momentos, era probable que se estuviera produciendo un gran cambio en su reino. Lo más seguro era que la población plebeya estuviera en su límite, y a causa de esto, las posiciones de él y de su cuñado se encontraran en gran peligro.

Según sus palabras, aquella vez, cuando la madre de Silvia buscó asilo, su reino también parecía haber estado en medio del caos. Situación que parecía repetirse debido a los conflictos a los que se enfrentaban de forma continua. Esa podría haber sido la razón por la que nos dijo, con ojos sombríos, que envidiaba nuestra paz. No podía decir que entendía sus sentimientos, pero sí comprendía esa pasión de querer hacer todo lo posible por el bien de aquellos a los que apreciaba.

—¡¡Joven Soleil!!

El sol se estaba poniendo, tiñendo todo a su alrededor de rojo, disimulando la sangre derramada. Quien había gritado era Silvia. El hombre esbelto había apuñalado a Soleil en el hombro. Casi dejé escapar un grito cuando lo escuché quejarse por el dolor, pero me contuve como pude. No quería ser una molestia. Silvia seguía gritando.

Pensaba que perderíamos. A este ritmo, Soleil moriría. En mi corazón había un ruido espantoso. El sudor cubría mis puños apretados. En el mismo instante en que sentí miedo, un mareo me asaltó mientras una premonición lentamente se asentaba en mi pecho. Asomándose por la ventana de mi habitación, un ave negra desconocida me miraba fijamente. Esa ave había dicho que se llamaba Cuervo,  la cual era portadora de mal augurio.

—Esperen, por favor, deténganse.

Todavía no he tomado una decisión. Aún no sabía qué debía hacer para llevar esta situación hacia una buena dirección. Mi mirada vagó hacia la derecha y hacia la izquierda. Respiré hondo varias veces, tratando de calmarme. Aunque, incapaz de hacerlo, corrí hacia mi hermana. Sabía que algo estaba a punto de suceder. Mientras estaba en eso, la voz de Silvia volvió a escucharse.

—¡¡Joven Soleil!!

No obstante, no era como si Soleil estuviera siendo acorralado. No pasó mucho tiempo antes de que matara al hombre esbelto, para seguidamente esquivar otro ataque. Su espada levantada frente a su rostro bloqueó el ataque de Zion.

—Ah… —Una exclamación llena de admiración parecían haber dejado escapar involuntariamente. Sonaba distante.

Frente a mis ojos, los ataques que intercambiaban al blandir sus espadas parecían moverse en cámara lenta. Ahora podía ver perfectamente los movimientos a los que antes no había podido seguirles la pista. Pronto, la espada de Soleil atravesó el abdomen de Zion. La forma en que había gritado y escupido sangre fue demasiado grotesca. Me embargó un miedo inevitable. No obstante, este sentimiento me confirmaba que Soleil había ganado.

El hecho de que todavía no me sintiera aliviada se debía a que podía adivinar lo que sucedería después. La idea de que habíamos ganado sólo duró un instante. Lejos de perder su espíritu de lucha, los ojos de Zion brillaron con un brío aún más fuerte que antes. La tenue luz en su mirada se agudizó y miró en dirección a Silvia. Me pregunté si alguien se había dado cuenta. Ni siquiera Soleil, quien agarraba con firmeza la espada que lo atravesaba, podría haberlo adivinado.

Esa era la voluntad de proteger hasta el final aquello que apreciaba, sin importar lo que tuviera que sacrificar. La firme convicción de no dejar que nadie se interpusiera en su camino. La determinación de entregar su propia vida con el fin de llevar a cabo su ideal.

Yo también solía ser así. Por eso entendía que Zion había usado su propio cuerpo para aprisionar la espada de Soleil y luego poder moverse para cumplir su objetivo. Entonces, soltó su espada y, seguidamente, arrojó la daga que ocultaba en su manga en dirección a Silvia.

Pensé que no lo lograría, pero una sensación similar al amenazante sentido del deber movió mis pies y me hizo llegar a tiempo. Mi cuerpo se interpuso antes de que pudiera entender qué sucedía. Después de recibir un fuerte impacto en la parte inferior de mi pecho, finalmente lo comprendí. No sentía dolor. En el pasado había sido asaltada por un sufrimiento más intenso que éste. Mi nariz y boca se obstruyeron y me vi incapaz de respirar. En mi mente pensaba que ese sonido similar a un jadeo que había hecho se debió a que no podía respirar. A mis espaldas, mi hermanita sollozó. Ese sonido resonó en mis oídos.

—Ja, ja… ¡¡Jajajajaja!! Qué gracioso. Es extremadamente gracioso.

La figura de Zion colapsando mientras se reía desapareció de mi campo de visión. No, no era eso. No podía mantenerlo en mi campo de visión. Tampoco podía mantenerme de pie. Porque en mi pecho sobresalía el mango de una daga.

—¡No tiene caso cuánto protejas a tu hermanita! ¡Su vida siempre estará en peligro de ahora en adelante…!

Pensé, mientras escuchaba los distantes gritos de Zion, que sus palabras tenían sentido. Hasta que su patria recuperara la paz, Silvia seguirá siendo un objetivo.

En ese caso, más razones tenía para dejar a esa niña al cuidado de Soleil. El abrumador poder político de la casa del marqués se convertiría en el escudo de Silvia.

—¡Hermana! Hermana…

Durante unos segundos, o tal vez minutos, sentí que mi conciencia volaba, pero la voz de Silvia me trajo de vuelta a la realidad. Mientras no prestaba atención, nuestro entorno había recuperado su silencio. Frustrada por mi borrosa visión, parpadeé varias veces. Cuando finalmente la aclaré, vi cabellos negros y un par de ojos azules. Soleil estaba examinando mi rostro. Eso significaba que todo había terminado. El hecho de que estuviera aquí quería decir que el combate de Edward también había concluido.

—Ilya.

Mientras miraba el rostro de mi prometido, quien me llamaba calmadamente, me dirigí a la persona que también debería encontrarse cerca.

—Joven Edward, ¿puede llevarse a Silvia?

A pesar de que debería estar sintiendo un dolor tan grande que me haría difícil  incluso respirar, de alguna manera, podía hablar con firmeza.

Hay algo de lo que quiero hablar con el joven Soleil. 

Ahora que lo pensaba, no sentía dolor. Sólo tenía esta extraña sensación, como si mi sangre se estuviera acumulando.

—Hermana…

Edward apartó a Silvia, quien intentaba aferrarse a mí mientras me encontraba tirada en el suelo. Justo como pensaba, él ya había derrotado a su oponente. Parecía herido, pero no lucía como si su vida estuviera en peligro. Aunque se había derramado sangre, mi deseo se había hecho realidad. El hecho de que tuviera una expresión contraída en su rostro probablemente se debía a que sentía remordimiento por haber traicionado a su amigo, incluso si había sido una farsa.

—Joven Soleil…

—¿Sí…? —asintió después de apoyar la parte superior de mi cuerpo en sus brazos.

Su voz era gentil.

—Te llevaré inmediatamente a un doctor, así que…

Trató de levantarme, pero no salió bien y mi cuerpo una vez más golpeó el suelo.

—Maldición —chasqueó la lengua mientras sonreía amargamente, algo que era muy inusual en su persona. Su brazo lucía bastante herido. Probablemente no podía hacer demasiada fuerza. A pesar de esto, luchaba para levantar mi cuerpo.

—Joven Soleil, joven Soleil… bájeme. Puede que haya más secuaces del joven Zion. Tienen que alejarse de aquí.

—Está bien, entiendo. Pero no puedo dejarla atrás.

—Es imposible… Por como se encuentra ahora, no puede llevarme con usted.

No sentía dolor. Tampoco frío o calor. Pero incluso así, me estaba quedando sin aliento.

—Lleve a Silvia a un lugar lejos de aquí, por favor. J-Junto con el joven Edward, los dos, protejan a esa niña. En cuanto a mí… nuestros caminos se separaran aquí.

—¡Eso…! ¡No puedo hacer eso!

—No, sí puede… Tiene que hacerlo.

—¡Es imposible! ¡No puedo! ¡No puedo… dejarle así…!

Los brazos de Soleil se envolvieron alrededor de mi cuerpo. Seguidamente trató de levantarme, pero no pudo. ¿Por qué hacía todo esto después de ese combate a muerte… con su cuerpo lleno de heridas? No sólo Soleil, se podría decir que Edward también se encontraba en la misma situación. No deberían tener energía de sobra. Además, los camaradas de Zion podrían aparecer en cualquier momento. Debían abandonar este lugar lo antes posible. Todos entendían eso y, sin embargo, no se iban por mi culpa.

—Joven Soleil, míreme… Por favor, míreme. Ya es muy tarde para mí… Lo sabe, ¿verdad?

Mientras se agachaba para abrazarme, toqué su mejilla. Su pálida piel no tenía calor. No, no era eso. Mis dedos habían perdido toda sensación. Por eso no podía sentir el calor de su cuerpo.

—Tiene que… hacer una evaluación correcta de la situación. Porque eventualmente se convertirá en marqués. Debe estar seguro de las cosas que necesita valorar y las que debe olvidar… Por favor, juzgue lo que debe hacer.

—No puedo… hacerlo. Es imposible que lo haga…

Soleil repetía “No puedo” como un niño pequeño. Me pregunté si era mi imaginación, pero las esquinas de sus largos y estrechos ojos parecían enrojecidas, como si estuvieran acumulando las lágrimas. Sin embargo, mi visión estaba borrosa y no podía ver su rostro con claridad. ¿Estaría llorando a su moribunda prometida?

—Joven Soleil, ya todo está bien. Quiero decir, usted no me ama, ¿verdad?

—Ilya…

—Dijo que me apreciaba. Sin embargo, no me ama y, yo también, yo tampoco… Así es. Yo… no lo amo.

Las palabras que nunca que pensé diría, se deslizaron suavemente junto con mi respiración. Aunque creía que no podía decir mentiras. Si no era por mi bien sino que por el suyo, entonces podía. Esas palabras fueron dichas para ayudarlo a tomar una decisión.

—Es mentira… —dijo mientras me abrazaba por los hombros. Tal vez tratando de comprobar algo, ya que miraba mi rostro a una distancia lo suficientemente cercana como para que nuestras pestañas se tocasen.

Era igual que yo cuando había muerto mi madre, sólo que yo ocupaba el lugar de ella en esta ocasión.

Recordé cómo ella, quien había muerto una vez frente a mí, había abierto desmesuradamente sus ojos en sus últimos momentos. Aquellos ojos verde claro me habían mirado fijamente. Como si no pudiera cerrar sus párpados. Yo era igual. No quería apartarme del rostro de Soleil ni por un segundo. Tenía miedo de que ese rostro que amaba desapareciera de mi vista, aunque fuera por sólo por un momento. Hasta mi último soplo, quería grabarlo en mi memoria. De ese modo, incluso si mi vida se terminaba, no lo olvidaría. Y por eso, ni siquiera podía parpadear.

Me preguntaba si mi madre también se había sentido así.

Si ese fuera el caso. Entonces había una inconsistencia en sus últimas palabras. De no haberme amado, entonces hubiera sido mejor cerrar los ojos rápidamente. Pero no lo hizo. Me había mirado ansiosamente. Tal vez no había podido ver el verdadero significado detrás de esas palabras porque estaba demasiado molesta. Esas palabras que fueron susurradas como un rechazo en ese momento, su verdadero significado era…

Ah, ya veo. Finalmente lo entendía. Mi madre seguramente intentaba decir eso.

—Lo siento, Ilya. Yo, nunca fui capaz de amarte… adecuadamente.

Esas eran, en otras palabras, su sustituto de “Te amo”. Quizás había tratado de darme, a mí, quien tuvo que presenciar su muerte, algo de consuelo. Por eso, seguiría su ejemplo. Tenía que lograrlo.

—Joven Soleil, por favor, váyase… Váyase… Dijo que me apreciaba, así que mantenga su promesa…

—Ilya…

—No deje ir su mano. La mano de esa niña, tómela con firmeza… Protéjala…

Mi garganta silbaba. Ya no podía hablar. Soleil, quien hasta este momento me había estado mirando directamente a los ojos, los cerró con fuerza. Seguidamente tocó la parte posterior de mi cabeza y mi hombro, dejando escapar un solitario sollozo. Después, soltó lentamente mi cuerpo.

—¡Hermana! Hermana…

Escuchaba cómo me llamaba Silvia, quien estaba siendo sujetada por Edward y probablemente no podía moverse.

—Y-Yo lo sé… ¡Lo sé todo…!

Más allá de mi sombría visión, escuchaba la voz de mi hermanita mientras seguramente estiraba su mano hacia mí. Sabía que Edward estaba sujetándola, tratando de llevársela. Cuando intenté decir que estaba bien, me di cuenta de que mi voz no salía.

—¡Siempre lo supe! ¡Que tú, hermana, en realidad sí me amabas!

Mi campo de visión parecía estar siendo devorado por la oscuridad. Cuando levanté la vista, el cielo crepuscular se estaba oscureciendo, como si un agujero se estuviera extendiendo poco a poco. Me preguntaba cuándo se había puesto el sol.

—Después de todo, si ese no fuera el caso… Si no fuera así… ¡¿Cómo llamarías a esto?! ¡Fue porque me amabas! Es por eso que me protegiste, ¿verdad…?

Su voz se estaba haciendo distante.

—¡Sé que lo hiciste porque me amas! ¡Sé que me amas! Y, por eso, por eso… yo también te amo…

Mi gritona y llorosa hermana menor. Mi adorable hermanita. Si esto era amor… de acuerdo. Llamaré amor a esta autosatisfacción. Estar a tu lado, abrazarte, tomar tu mano. Me habían enseñado que eso por sí solo no era amor.

El listón que Edward me había dado en prisión. En aquel momento había pensado que no me era familiar, sin embargo… si se tratara de quien ahora soy, sabría qué era ese listón.

Cuando casi me ahogué en la bañera y me encontraba postrada en cama, esa niña me había traído una infusión de té. La botella de vidrio que la contenía estaba envuelta en un listón rojo. En ese momento pensé que debía haberlo puesto para decorar la botella. La pertenencia de mi hermana que me trajeron en prisión se parecía a ese listón. La Silvia que había sido asesinada en mi primera vida… de camino al teatro o, posiblemente de regreso, debía haber comprado ese listón. Tal vez, incluso lo había elegido especialmente para mí. Aunque ahora, nunca lo sabría.

El solo acto de presentar algo deseando que la otra persona entienda su significado no era amor.

Silvia… lo siento. Quería decir que lo sentía, pero…

Todo estaba completamente oscuro. No podía ver nada. El verdadero final se acercaba.

Quería convertirme en alguien que fuera amada por sus padres, ser como mi hermana menor, convertirme en una dama digna de ser la prometida de Soleil. Si me casaba, quería hacer lo correcto como su esposa, hacer justicia, vivir sin doblegar mis propias creencias. Aún así, de todas las cosas en las que me quería convertir, no pude lograr ni siquiera una.

No era tan malo. Si era ese tipo de vida, entonces seguramente no era tan mala.

Eso era lo que pensaba y, en el momento en que supuse que sería mi final, tomé un hondo respiro.

Dado que estaba mirando hacia arriba, la voz cayó directo sobre mí.

—Finalmente te encontré, mi princesa.

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36 thoughts on “Mi prometido ama a mi hermana – Arco 6 – Capítulo 23

  1. abisalcedo says:

    Solo quiero agradecerles por el esplendido trabajo que hacen y decirles que sigan así. No suelo comentar pero creí que sería necesario

    • Lucy says:

      ¡Hola! No creo que las actualizaciones estén muy lejos en el horizonte~, pero para no perderte nada, asegúrate de seguirnos en nuestra página de Facebook.

    • Lucy says:

      ¡Buenas, buenas! Acá Lucy, la editora~. Te cuento que Kavaalin está medio desaparecida, pero mis buenos compañeros traductores de la página empezarán a pasársela entre ellos como pan caliente para que podamos sacar nuevos capítulos próximamente. ¡Espero que muy pronto ya podamos volver a re-activarla en todo su esplendor!

    • Lucy says:

      Yo ya estoy más que resignada (?). Solamente estoy esperando que al final, haya un final feliz para Ilya, de otra manera, tendré que ir a ajustar cuentas con el autor~

  2. Karito says:

    Mis ojitos se secan en cada capítulo. Quiero que ilya tenga su final feliz, se lo merece, de ley… espero el próximo capítulo con ansias. Gracias por su traducción

      • Isabel says:

        Porque Ilya es la única que sufre, necesito que tenga una alternativa más feliz. Todo es muy complejo. Ahhh Cuervo por favor ayudarla. Sin duda este arco es muy intenso. Deseo leer más. Muchas gracias por traducirlo.

  3. Addy says:

    Muchas gracias por trabajar este proyecto, desde que empecé a leerlo hasta este capítulo, llore como no tienes idea, me dolía me daba coraje y me sentía triste, esta novela es la que me a hecho llorar más 🥺🥺🥺 pero aún así me gusta mucho a veces me confunde pero me encanta la historia 🥰🥰

    • Lucy says:

      ¡Gracias Addy! Te acompaño en el sentimiento T-T, a esta altura, necesito saber el final de la novela, y necesito que sea uno feliz. ¡Muchas gracias por leernos!

    • Roxana says:

      Yo tambien espero un final feliz para ella. El final de este capitulo me hizo recordar al Laberinto del Fauno, donde por dar su vida por un inocente, su hermano, pudo al final ser feliz y ser esa princesa que le habian prometido….ya te encontre mi princesa…ella es la verdadera princesa de corazon.

  4. Marce says:

    Llorar en cada capítulo de esta novela se está volviendo algo habitual en mi.
    Quiero que continue, pero quiero que Ilya sea feliz.

    • Lucy says:

      Te entiendo perfectamente, muchos editores han pasado por esta novela y tenido que abandonarla porque se les rompe el corazón T-T, seguiré aguantando por todos ustedes, espero que al final, Ilya encuentre un final feliz❤

  5. Waldino says:

    Para leer el capítulo primero beba agua, al finalizar descorche el vino y sufra en silencio (no le preste atención a su familia que lo mira raro)

  6. Emihud says:

    😢😢😢😢😭😭😭
    Maldito Solei!
    Ahora recien la quieres!
    Y lo peor es q no se lo dijiste!!!
    Y tu Silvia!
    Nunca haces nada!
    Siempre es nuestra Ilya quie se sacrifica!

    • Kler says:

      Creo que lo que mas molesta de este arco es que alfinal nos muestran las caras de Sylvia y su madre biologica que siempre fueron unas INUTILES, siempre Ilya y su madre tuvieron que sacrificar su vida por esas mierdas, ni siquiera pueden tener un descanso pacifico y final… necesito saber si nuestra potra logra tener una vida final con Cuervo, me gustaria leerla teniendo una vida feliz weon

      • Lucy says:

        Jajajajaja, siempre me divierte leer los comentarios malvados hacia Silvia xD, *ruido de tambores* ¡Chan, chan, chan! ¿Qué seguirá? La versión en inglés estuvo medio frenada y por eso también nos atrasamos nosotros xD, pero seguro que pronto sacamos nuevos capítulos~

    • Lucy says:

      Jajjajaja, ¡todavía no es el final! No pierdas las esperanzas T-T, pero ahora la historia toma otro rumbo y perdemos de vista a Ilya por un rato, hay que tener paciencia ya todo se resolverá

      *susurra, mientras termina de arreglar la ceremonia para arreglar que Ilya termine con un final feliz a toda costa*

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