Princesa Bibliófila – Acto 1: Prometida Falsa

Traducido por Yousei

Editado por Sakuya


Cuando oí el sonido de una risa familiar, casi pierdo mi equilibrio en la escalera.

Miré hacia abajo con sorpresa y vi a dos figuras afuera en el jardín interior del Palacio Real a través de la ventana que había sido abierta para ventilar. Conocía muy bien a uno de ellos.

Es su alteza Christopher, el primer heredero al trono del Reino de Southlynd. Él tiene 21. Es un sabio y gran príncipe heredero a quien se le confió el futuro del reino.

Su alteza aprovecha al máximo sus características sobresalientes y atrae a las jóvenes que están en edad de casarse. Los nobles astutos, con un buen juicio y visión, lo siguen. También es famoso por actuar con la majestad de un rey incluso pese a que es tan joven.

No puedo creer que ese príncipe heredero, quien carga en sí mismo el título de príncipe heredero, que no baja su guardia, se reiría tranquilamente de ese modo.

Él estaba indefenso—

Me sorprende esta vista, porque yo he estado a su lado y lo he servido por cuatro años, por lo que conozco bien su personalidad.

Incluso su alteza es humano. Algunas veces él reía, e incluso bromeaba y parecía de su edad. Pero eso era solo en su círculo cercano.

El palacio real donde las personas maquinan contra otros, y pese a que este era el jardín interior, él estaba actuando indefenso en un lugar donde otros podrían verlo. Y verlo así, hacía sentir que mi corazón era perforado por un dolor agudo.

Suspiré en silencio.

El momento había llegado.

⧫ ⧫ ⧫

Mi nombre es Eliana Bernestein.

La hija de una casa noble a la que se le había otorgado el título de marqués, pero yo tengo un título que las otras damas no tienen.

El título de la prometida de su alteza Christopher, el primer heredero al trono del Reino de Southlynd.

Hace cuatro años atrás a la edad de 14, cuando salí de nuestro remoto feudo y vine a la clamorosa capital real a hacer mi debut en la alta sociedad. Por alguna razón, el Príncipe Christopher me propuso estar a su lado como su prometida mientras estaba siendo abrumado por las deslumbrantes señoritas.

La casa Bernstein es la casa de un marqués, pero éramos incluso inferiores a una casa de condes. ¿Por qué la hija de una casa como esa sería elegida como la prometida del príncipe heredero – – -?

Desafortunadamente, no era el tipo de romance que haría a las mujeres del mundo felices. No era porque quisiera que estuviera a su lado porque era hermosa – – – y tampoco se había enamorado de la chica de sus sueños.

Tenía el cabello rubio claro, y unos ojos pálidos ojos grises. Incluso si mi familia y cercanos decían que mi apariencia era linda, generalmente no era apreciada por las personas porque me daban vergonzosos apodos.

El Príncipe Christopher tenía un brillante cabello rubio, ojos como el cielo azul despejado y facciones atractivas. Él era el opuesto a mí, y la habitación se iluminaba solo si él estaba ahí.

La razón por la cual, una chica así fue elegida como prometida del príncipe heredero, a quien añoraban todas las chicas en edad casamentera… era simplemente porque era conveniente.

Mi familia no pertenecía a ninguna de las facciones del palacio, por lo que no hay ninguna desagradable pugna de poder con mi familia. Y ni mi padre ni mi hermano estaban interesados en el poder político (- – -En un sentido, ellos habían fallado como nobles de la corte).

Y, porque no tenía a nadie especial que me correspondiera, mi casa fue apuntada fuera como una forma de alterar las recientes luchas de poder en las facciones de la corte.

Cuando nos encontramos por primera vez, el Príncipe Christopher dijo con su deslumbrante apariencia, —…Señorita Eliana, todo lo que tienes que hacer es estar a mi lado y leer libros.

Por generaciones, mi familia ha sido famosa por nuestro amor por los libros. La librería regional en nuestro feudo, la cual fue construida por nuestros ancestros, estaba abierta al público. Nuestra librería contenía libros con varios tópicos y atesoraba raros libros que habían sido coleccionados por generaciones de marqueses, y se decía que rivalizaba con la librería del palacio real.

La gente de la familia Bernstein era conocida por ser excéntrica quienes preferían los libros en lugar de tener tres comidas al día, y yo no era la excepción. Crecí enterrada en libros, incluso antes de que pudiera leer o escribir.

El apodo que se me había dado, a mí, quien ama los libros más que los vestidos y las joyas que a las mujeres les gusta, es… no es ratón de biblioteca, pero “Princesa Bibliófila”. Usualmente, es un apodo que haría a la gente llorar de vergüenza.

Pero, incluso a pesar de que soy la “Princesa Bibliófila”, yo sé que la propuesta del Príncipe Christopher era bizarra.

Por un momento, tuve un absurdo pensamiento, ¿había sido elegida para leerle?

Cuando estaba con la cabeza gacha, su alteza mencionó los problemas de facciones, la disputa de poder y las ventajas de la casa Bernstein. El habló de su petición como si estuviera haciendo un contrato.

– – – Dí la verdad.

Mi madre, la Reina, y otros a mi alrededor me van a molestar si no encuentro una prometida rápidamente.

— ¿Qué le parece, señorita Eliana? Mientras estés en la edad en la que debas hacer tu debut social, no podrás escapar de tus deberes como noble. ¿No quieres pasar tu vida leyendo libros a mi lado en lugar de un futuro donde debas casarte en alguna casa y atender eventos sociales con las otras damas?

—…Hah.

Era más fácil imaginar las dificultades a las que me enfrentaría como la prometida del príncipe heredero que a aquellas a las que me enfrentaría como la esposa de un noble.

De hecho…

Mi reacción hacia el apuesto príncipe heredero debió haber sido irrespetuosa. Todos en la familia Bernstein sentían el mismo desinterés por otras cosas que no amaran (libros), es por eso que así solía interactuar con las personas.

El Príncipe Christopher tenía una sonrisa en su rostro.

—Si te vuelves mi prometida, puedes rechazar invitaciones a fiestas de té y bailes destinados a conseguir pareja. De ese modo tendrás más tiempo para leer… Bien, solo deberás acompañarme a eventos oficiales y aquellos patrocinados por la familia real.

En cualquier caso, una débil y pequeña noble no podía rechazar una oferta hecha por un miembro de la familia real. Incluso yo, quien es ignorante del mundo, sabía que la oferta del príncipe era extraordinaria.

En otras palabras, su alteza había ofrecido un trato sin sentimientos románticos envueltos.

…Estaba lleno de dificultades. Estaba deprimida por los futuros problemas que enfrentaría, y acerca de cómo mi tiempo de lectura se iría. Su alteza sonrió y susurro como el demonio, —Y si tienes el título como mi prometida, puedes leer libremente y tomar prestados libros… del archivo del palacio real.

…La sangre de la casa Bernstein estaba hecha de tinta.

Sí, si su susurro era real entonces, yo como hija de esa casa, no podía evitar tomar su oferta.

El archivo del palacio real, como su nombre lo sugiere, es un lugar sagrado para los amantes de los libros. A diferencia de la librería real, que está abierta al público, es la apreciada colección de la familia real y solo un limitado número de personas tiene acceso a él.

De hecho, mi padre y mi hermano querían estar rodeados de libros por el día y la noche mientras actuaban como jefes de la biblioteca en nuestro feudo, pero renuentemente vinieron a trabajar al palacio real por este archivo.

Los raros, y atesorados libros en posesión de la familia real me hacían sentir celosa de mi padre y mi hermano cada vez que hablaba con ellos.

Podría verlos de primera mano, tocarlos y experimentar mundos desconocidos. ¿Existe algo mejor que eso para un amante de los libros?

Sonreí con alegría, y mis ojos brillaban, y el Príncipe Christopher respondió con una cegadora sonrisa.

—Entonces, el compromiso está establecido. Seré libre de las molestias de buscar a una prometida, y tú serás libre de tus grilletes como dama noble. Como… como compensación por estar de acuerdo en ser mi prometida, yo protegeré tu tiempo libre. Lo prometo.

En ese momento, mi corazón saltó justo como cuando toco libros que nunca he visto antes.

Como el Príncipe Christopher había dicho, después de anunciarme como su prometida, él me dejó leer libremente sin abusar de su posición.

Al principio, me sentí un poco exceptiva de cómo era todo esto posible. Desde el principio, la reina y sus seguidores me invitaban continuamente a fiestas de té, las damas de compañía me atacaban a preguntas, y los nobles de alto rango esperaban mucho de mí. Sin embargo, su alteza y sus ayudantes con tacto prepararon todo para mí.

Han pasado cuatro años desde entonces, raramente aparecía frente a otros y vivía mi vida bien como la prometida del príncipe heredero, sólo de nombre.

Y, entonces, finalmente, pienso que he comenzado a entender las verdaderas intenciones del Príncipe Christopher. Incluso chocan con los recientes susurros.

– – – Los rumores parecían ser correctos y la razón por la que su alteza aún no se casaba con la “Princesa Bibliófila”, incluso aunque ella es un adulto ahora, era porque ella solo era su prometida de nombre. Ahora que las pugnas por el poder se habían calmado, su alteza por fin podía recibir a la princesa que realmente amaba. – – –

⧫ ⧫ ⧫

No creí ciegamente los rumores, pero sabía que existían hechos que los corroboran.

En el Reino de Southlynd, hombres y mujeres son considerados adultos a los 18 años. Incluso si la mujer era una menor, era posible para las parejas casarse en cuanto el hombre alcanzara la adultez, siempre y cuando no actuaran de forma indecente. Sin embargo, su Alteza ha pospuesto nuestro matrimonio diciéndole a las personas que aún soy joven.

Y no ha hablado acerca del matrimonio incluso cuando cumplí los 18. Eso ha incrementado la credibilidad de los rumores.

Pero no se puede hacer nada.

El intercambio entre su Alteza y yo está basado en los méritos que obtenemos del otro. Es imposible para él darle la bienvenida a una princesa consorte que ni siquiera ha recibido una educación apropiada.

No compartimos ningún sentimiento romántico, y solo cooperamos juntos para evitar propuestas de matrimonio de otros.

Y, ahora…

Como si estuviera leyendo un libro, sabía que llegaría el día en que su Alteza rompería el compromiso, y me di cuenta de que ese día está por llegar.

La otra persona, junto a su Alteza, es de la casa de un Vizconde y ella recientemente entró en el palacio interior a estudiar modales como aprendiz.

Hay muchas razones por las que una dama noble podría entrar al palacio interior como aprendiz: prepararse para la vida de casada, agregar valor a sí mismas para comprometerse, o buscar trabajo.

Incluso las damas nobles necesitaban trabajar dependiendo de la situación de su casa.

Entre esas razones, escuché que las mujeres admiraban la posición de dama de compañía o de sirvienta. El prestigio de servir a un noble de alto rango te daba la oportunidad de conocer a caballeros prometedores que trabajaban en el palacio real, o quizá, hacer que un miembro de la familia real se enamore de tí a primera vista como en una novela romántica. Las posibilidades de que estas cosas pasen, son casi cero.

Creo que el nombre de la señorita Vizcondesa era Irene Pascal.

Recientemente, me la he encontrado muchas veces.

La primera vez que la vi fue en los archivos del palacio real. Comenzó cuando escuché una conversación acerca de ella del personal del archivo.

—Recientemente, hay una señorita adorable estudiando modales como aprendiz. —ellos susurraron.

Ella tiene cabello color avellana que luce suave al tacto y ojos castaño oscuro, que encantan a cualquiera que los mirara. Es atractiva, hermosa y sociable con una voz que nunca te cansarías de oír.

Tenía la impresión de que ella era exactamente el opuesto a mí, y recordé la cara de la señorita que a menudo aparecía en los archivos haciendo recados para el palacio interior.

Eso pasó cuando me di cuenta de que la escalera se había astillado y fui a buscar a alguien para avisarle. Revisé en la sala de descanso donde oí una voz que resonó desde adentro.

Entonces, sentí la esencia de hojas de té que flotaba en la habitación, y ví a la señorita Irene en pánico mientras levantaba los utensilios para el té que habían caído en el lugar.

—Por favor discúlpeme por… mi torpeza, Sir Theodore.

—No… no es nada serio. —La persona que respondió era el encargado de los archivos del palacio real, su Alteza Real Theodore.

Él es el hermano menor del actual rey, pero ya que tenían mucha diferencia de edad, era más adecuado llamarle hermano del Príncipe Christopher.

Aún es soltero a pesar de ser un miembro de la familia real. Tiene cabello oscuro de un tono dorado-castaño y ojos color aguamarina, y era impresionantemente popular con su encanto de hombre maduro.

—Aparte de eso, no está herida, ¿o si señorita Irene?

—No lo estoy… pero, ¿qué debería hacer? Ensucié el libro de alguien. Este es un libro bastante popular entre las mujeres de la ciudad. ¿Hay alguien en el palacio real a quien le gusta este tipo de libro? —su voz estaba llena de duda.

El libro al que se refería estaba manchado por las hojas de té. Es uno de los libros más populares en la ciudad, y leer acerca de la vida diaria de las amas de casa, desde el punto de vista de un pescador, era interesante e incluso algunas veces te emocionaba hasta las lágrimas.

Me sentí incómoda y salí del marco de la puerta.

—Mm… ese es mi libro.

Bernsteins no distinguían en la calidad de las cosas que era impresas. Sin embargo, esto no es el consenso normal entre los nobles, y me siento avergonzada porque la gente no esperaría que la prometida del Príncipe Heredero le gustara un libro como este.

—Oh, vaya. —La señorita Irene cubrió su boca adorablemente, y rápidamente comenzó a disculparse. — ¡Lo siento, Señorita Eliana…! ¡Arruine sus pertenencias debido a mi descuido…!

¿Acaso cree que estoy enojada porque arruinó mis cosas?

Antes de que pudiera negarme, el suspiro del Príncipe Theodore hizo eco en la habitación, —Todos saben que no deben dejar sus cosas ahí. Por lo que la culpa yace en la señorita Elianna. No debe disculparse tanto, señorita Irene.

No obstante, para calmar la angustia de la señorita Irene, el Príncipe Theodore me informó, —Me encargaré de esto. Limpiaremos este desastre, por lo que puede irse ahora. Señorita Elianna, sea más cuidadosa la próxima vez.

No podía contradecir al Príncipe Theodore quien sonaba frío, y apenas pude decirle acerca de la escalera antes de irme.

Después de eso, a menudo veía a la señorita Irene y al Príncipe Theodore llevándose bien.

Hace casi un mes atrás, la vi hablando alegremente con Sir Glenn Eisenach, un caballero pelirrojo que servía como el guardia de su alteza, y también estaba afiliado a los guardias imperiales.

Sir Glenn es una persona animada, y popular tanto con hombres como con mujeres, por lo que no era algo extraño.

Pero entonces la próxima vez, estaba sorprendida cuando la vi con Lord Alexei Strasser, un Duque que era un ayudante cercano de su Alteza y también se consideraba su mano derecha. Es conocido como el Lord Frío.

Como su apodo, él tiene el cabello negro y unos ojos azul hielo, con una mirada inteligente. Trata a todos con la misma actitud fría, sin importar si era un noble de alto rango o una hermosa señorita. Por eso, viendo a alguien hablar con él de manera tan relajada, era algo raro para mí.

También, según las conversaciones que escuché en secreto, Lord Alexei era bastante cercano con Alan Ferrera, el joven apuesto y popular Maestro Real de cabello color miel.

En ese momento, no me preocupó.

Al parecer él tenía una imagen desfavorable entre otros hombres, pero supuse que eso se debía a que la envidia estaba actuando, ya que todos sus cercanos eran personas famosas.

Sin embargo, las interacciones entre su Alteza y la señorita Irene podían verse como íntimas desde un punto de vista, y los sentimientos de la señorita Irene hacia su Alteza, se transmite a través de sus sinceras miradas.

Ya veo, finalmente lo entiendo.

Si quieres dispararle al general, primero dispárale al caballo… esto puede ser mal educado, pero ya había visto evidencia de ello.

A pesar de que soy una dama noble, me gustan los libros y tiendo a recluirme a mí misma leyendo, por lo que estas interacciones, que eran una buena manera de construir sus conexiones, son dignas de elogio. Esa es la habilidad que debería demostrar como la prometida del príncipe heredero.

¿Acaso la señorita Irene intentaba obtener una plataforma para acercarse a su Alteza? ¿O estas personas alrededor de su Alteza están siendo considerados con ella porque capturó la atención de su Alteza?

Incluso yo no sabía que era, pero estaba claro.

La relación entre la señorita Irene y su Alteza, no era algo que solo había comenzado ayer.

Porque su Alteza Christopher estaba divirtiéndose con ella y riéndose de ese modo.

— ¿…Señorita Eliana? —Volví a mis sentidos cuando oí una voz que me llamaba repentinamente. ¿Cuándo me bajé de la escalera? La risa de afuera se había disipado antes de que me percatara.

Me di cuenta de que me había distraído por un momento.

— ¿Sucede algo? —La persona que me pregunto esto, con una voz grave, era el encargado de los archivos del palacio real, el Príncipe Theodore.

Pensé que él era alguien con quien no podía tener una gran conversación, pero nos comenzamos a acercar en cuanto comencé a visitar el archivo del palacio real.

El Príncipe Theodore miró el libro en mi mano y la escalera y, frunció el ceño más rápido de lo que yo pude negar con mi cabeza.

—Estoy seguro de que te dije que llamaras a alguien para que alcanzara los libros que están más altos, el otro día.

Una noble subiendo por una escalera no era algo recomendado. Me disculpé tranquilamente.

El Príncipe Theodore suspiró. Él incluso desperdiciaba un suspiro en mí, pese que había estado tan ocupado últimamente.

—No sabía que vendrías hoy al palacio. ¿Dónde están tus guardias? Este puede ser el palacio real, pero no camines por ahí sin un acompañante.

—Comprendo… lo siento.

Era como un maestro regañando a un alumno travieso.

Hasta ahora, el Príncipe Theodore era una de las pocas personas que toleraba mi comportamiento inadecuado para una señorita noble, pero esto significa que ¿las cosas no serán lo mismo que eran en el pasado?

— ¿Acaso Chris sabe que estás en el palacio?

—Él no lo sabe.

No he estado en el palacio real en los últimos cinco días.

Mi tía se había lastimado la parte baja de la espalda, por lo que me solicitó que la ayudara a pasar su aburrimiento… Debido a eso, fui alejada de los libros que quería leer, y soporté las dificultades de ser forzada a recitar novelas románticas y poemas de amor que mi tía proponía.

Hoy me escapé de ese tormento y fui al archivo del palacio real a leer algunos libros que quería, cuando observé esa escena.

El Príncipe Theodore suspiro nuevamente. Él fríamente me echó de los archivos diciendo, —Deberías irte a casa.

Como se esperaba, mi pecho dolía. El Príncipe Theodore era la única persona, aparte de mis familiares, con quien podía hablar de libros. Pensé que podría preguntarle acerca del libro que tenía si me lo encontraba hoy.

Me tambaleé en el corredor. De hecho, las veces que había sido echada de los archivos incrementó en el último mes.

Tenía acceso libre a los archivos, puesto que soy la prometida de su Alteza, sin embargo, al parecer ellos trataban de mantenerme lejos de los libros. Las oportunidades que tenía de manejar libros antiguos habían incrementado, pero cuando me ofrecí a ayudarlos, aún con guantes puestos, ellos se negaron firmemente.

Era como si ellos creyeran que podía hacerle algo a los libros, y me hizo sentir rechazada.

Pero finalmente entendí, después de haber presenciado la escena previa. Todos debían haber visto que su Alteza encontró a una persona especial, por lo que se estaban distanciando de mí poco a poco.

Mirando hacia atrás, ese evento que pasó en el jardín de las rosas hace 10 días fue lo mismo.

Ese día, había una fiesta de té agendada, como era usual, sería llevada a cabo en el jardín de rosas. Pero yo fui detenida por el jefe del departamento médico y llegué tarde. Me apresuré hacia el jardín de rosas con mi acompañante.

El jardín de rosas parecía bullicioso. Era la señorita Irene y un par de damas de compañía.

— ¡Diantres, señorita Elianna! —Me estremecí un poco ante el tono acusador de Irene y su fuerte mirada.

— ¿Dónde has estado? Todos te estaban esperando.

Era mi culpa llegar tarde, incluso si tenía una razón.

—Lo siento. Tenía algo que hacer… ¿Qué pasó?

La ropa y el cabello de la señorita Irene estaban mojados. Pero el clima parecía estar bien cuando estaba en el corredor.

La señorita Irene estaba sorprendida y bajó la vista para ocultar su intensa mirada, entonces su cuerpo comenzó a temblar como si acabara de recordar que estaba mojada y con frío.

—Alguien como yo ha hecho algo impropio. Y para que me vea en este estado… Por favor perdóneme.

¿Huh? Incliné mi cabeza. Ella solo estaba diciendo la verdad y no había necesidad de humillarse a sí misma a ese extremo.

Más importante, si ella no se cambiaba rápido, iba a pescar un resfriado. Cuando abrí mi boca para hablar, una voz afilada me llamó, — ¡Señorita Elianna!

Cuando me volví, vi al caballero pelirrojo, Sir Glenn, corriendo hacia nosotras con una mirada inusualmente peligrosa en su rostro. Sir Glenn estaba aún más empapado que la señorita Irene y las otras mujeres.

¿Qué había ocurrido? El inspeccionó severamente mi apariencia de los pies a la cabeza, entonces también observó al acompañante y finalmente suspiró de alivio.

—Aun así… —murmuró con desagrado. Me encogí hacía atrás al sentir que me culpaban indirectamente.

¿Acaso Sir Glenn estaba decepcionado porque había llegado tarde e hice a todos esperar?

Debe haber pensado “Ella no es educada para ser la prometida de mi maestro, el Príncipe Christopher.”

—Sir Glenn, —era la señorita Irene quién lo había llamado. Ella habló con una voz mucho más suave que la que había usado conmigo e intentó mediar entre nosotros, —Debe cambiarse. Aún puede atrapar un resfriado sin importar lo fuerte que sea.

Sir Glenn suspiró un poco hacia ella gentilmente, y en un tono conciliador —Está bien. Señorita Irene. Usted también está cubierta de agua. Me gustaría preguntarle si puedo llevarla a casa.

El llamó a un guardia cercano y en un tono artificial le dijo que me escoltara a casa con una mirada fuerte inusual.

—La fiesta de té ha sido cancelada. Hubo un pequeño problema en el palacio ahora mismo, e incluso su alteza está ocupado. Por favor váyase a casa hoy.

—Pero…

Si no le preguntaba acerca de la situación y me disculpaba con los asistentes por mi retraso, entonces eso afectaría la reputación del Príncipe Christopher.

Pensé, pero estaba abrumada por la inusual apariencia cansada de Sir Glenn, y no pude decir nada más.

Sir Glenn se fue mientras hablaba con la señorita Irene, y supe por el guardia que me llevó a casa, que las tuberías en el jardín de las rosas habían sido dañadas.

Cuando llegué a casa, me percaté de que Sir Glenn siempre me había llevado a casa, cada vez que dejaba el palacio real.

Y me di cuenta después de que, esa era la última vez que eso iba a ocurrir.

Mirando hacia el pasado, todos parecían eventos plausibles.

Como cada vez que el Príncipe Theodore me llama de un modo formal y fríamente toma distancia de mí. O como cuando Sir Glenn dejó de sonreírme de forma despreocupada e hizo una clara distinción sobre donde debía estar su atención.

Habían pasado cuatro años desde que me convertí en la prometida de su alteza. Era capaz de interactuar con los ayudantes cercanos a su él.

Sir Glenn, el caballero pelirrojo, era amigable como alguien de la corte, siempre estaba dispuesto a ayudarme a llevar libros. El Lord de Hielo Alexei, hacía uso de quien fuera útil, y me usaba como una sirvienta para clasificar documentos y hacer diligencias siempre que no estuviera leyendo.

Y la hora que pasaba hablando con su Alteza y sus cuatro ayudantes cercanos, o a veces cinco, era la primera vez que disfrutaba algo aparte de leer.

Mi lugar probablemente sería reemplazado por la señorita Irene en el futuro cercano.

No, mi lugar ya se había ido.

Porque el Príncipe Christopher ya le había mostrado su verdad ser a otra persona aparte de sus familiares y sus ayudantes cercanos.

—…Oh dios.

Me detuve en medio del corredor y presioné mi mano contra mi pecho. Sentía como un agujero abriéndose en mi corazón.

Entonces, finalmente me di cuenta de que estaba sorprendida, incluso a pesar de que soy densa.

La imagen de su Alteza riendo estaba grabada en mi mente y no se iba. Al igual que la imagen de él actuando íntimamente con la señorita Irene bajo la sombra de un árbol.

Yo tenía la impresión de que este día llegaría. Pero cuando llegó, fui abrumada por más sorpresa de la que podía haber imaginado.

En los últimos cuatro años, parece que me he vuelto muy unida a ellos.

Solo era su prometida de nombre, y un día, cuando él encontrara a la persona que ama, sería relevada de mi rol. 

Me volví su prometida por esa razón.

Así era como debía ser.

Esto es extraño. Yo, “La Princesa Bibliófila”, sentía que iba a llorar porque me dolía mucho el pecho. Esa sensación de pérdida, que no había sentido desde que perdí a mi madre a los seis años, abruma mi corazón.

Gentilmente apreté el libro que siempre me calmaría en momentos como este.

Este libro había sido un obsequio que me dio el Príncipe Christopher hace seis días atrás. En una tarde brillante.

Su Alteza, sus ayudantes cercanos y sus guardias estaban tensos después del incidente en el jardín de las rosas, y yo también me sentía incómoda.

Estaba leyendo como siempre y su Alteza me dijo suavemente… —Tengo un regalo para tí.

Incliné suavemente mi cabeza. Su Alteza nunca me había dado un regalo.

Siempre estaba ansiosa cuando me daba vestidos y accesorios apropiados para la prometida del Príncipe Heredero, para mantener su reputación cada vez que tenía que ir a algún baile o evento diplomático.

¿Cuántos libros podría comprar con este accesorio? Pensaba siempre.

No lo dije en palabras, pero su Alteza probablemente tampoco pensaba que debía darle tesoros nacionales a su falsa prometida. En el presente, los hermosos accesorios estaban ocultos entre las sombras.

Por eso, era extraño que su Alteza declarara que tenía un regalo para mí, y resonó en mi corazón

El Príncipe Christopher sonreía como era usual y me dio un libro que ni siquiera estaba envuelto.

—“Ruina del Imperio Kai Erg: Edición Celestial”… ¿No estabas buscando un libro sobre la historia del imperio que no hubiese sido escrito por historiadores? Me costó bastante encontrarlo porque raramente aparece en el mercado… Pero finalmente lo pude encontrar y quería dártelo lo más pronto posible… Pensé que estarías feliz por ello. —Su rostro sonriente mientras hablaba, era gentil, y me miraba seriamente esperando mi reacción.

No pude ponerlo en palabras inmediatamente y temblaba de la emoción.

El libro que me había regalado, era extremadamente difícil de obtener, incluso con las conexiones de los Bernstein, me había rendido. Entonces, el libro repentinamente apareció ante mí, estaba sorprendida y emocionada.

Más que nada…

Estaba encantada de que su Alteza usara tiempo y dinero para encontrar este libro para mí con gran dificultad.

Cuando lo recibí, gentilmente acaricié la cubierta que estaba escrita en un idioma extranjero y mi corazón una vez más se movió por cómo se sentía.

—…Muchísimas gracias, Príncipe Christopher.

No sabía cómo expresar mi alegría más allá de esto. Solo lo estaba mirando con mis emociones reflejadas en mis ojos.

Su Alteza frotó su pecho como si estuviera aliviado y sonrió felizmente.

Recordé la felicidad que sentí en ese momento y calmó mi sensación de pérdida.

Incluso si su Alteza ha encontrado a alguien a quien pudiera mostrarle su verdadero yo, e incluso si anula nuestro compromiso, creo que ese Príncipe Christopher no me tratará duramente.

En lugar de esperar que se cancelara mi compromiso, reuní el coraje para escuchar esas palabras de su propia boca.

♦♦♦

La oficina de su Alteza también era la habitación donde pasaba más tiempo junto a los archivos del palacio real.

Al principio, me había negado, puesto que solo era una prometida de nombre y eso podría causar muchos problemas.

Pero él dijo —Este es el lugar donde puedes leer libremente sin que nadie te moleste. —Por lo que intenté estar en la oficina y me di cuenta de que en su oficina no se oían ruidos. Esa fue también la primera vez que sentí que su Alteza cumplía su promesa.

Cuando le pregunté al chamberlán, a quien conocía, que le pasara un mensaje, parecía extremadamente nervioso. ¿Acaso su Alteza estaba con un huésped importante?

Me di cuenta cuando la puerta de la habitación de al lado, que se solía usar para reuniones, estaba abierta y una sirvienta salió. Una brillante, animada y adorable voz se oía tras la puerta. —Nunca pensé que el Príncipe Christopher le interesaran tanto las artesanías.

—Es porque eres carismática, señorita Irene.

¡Oh! No me di cuenta de inmediato que esa animada voz había atravesado mi corazón.

Entonces escuché la voz del Príncipe Christopher como si estuviera dando el golpe final, —Incluso si le regalo alguna artesanía, estas probablemente serían inferiores a las que hace el artesano de su casa.

— ¿Su Alteza me dará un regalo? —la voz rebosante de felicidad hizo eco en mi cabeza como el golpe decisivo.

Ya veo. Calmadamente, comprendí en algún lugar en lo profundo de mi corazón. Pensé que el regalo que había recibido de su Alteza era algo especial, pero no significaba nada en particular para él.

Repentinamente, el libro raro que estaba abrazando cerca de mi pecho había dejado de serlo y perdido todo su valor.

Sentí que iba a colapsar. Calmadamente contuve el aliento que parecía que iba a comenzar a agitarse, conseguí la ventaja sobre la sirvienta que estaba entrando en pánico, y entre a la habitación.

El Príncipe Christopher se levantó y temblaba como si hubiera sido descubierto.

— ¿Elli…?

Fui llamada por un apodo que solo usaban algunos de mis familiares, sin embargo, hice una reverencia primero por haber entrado a la habitación sin permiso.

—Bien, no importa… ¿Pero no se suponía que estarías dónde tú tía el día de hoy?

Repentinamente, sentí que mis ojos se habían vuelto fríos, lo que no era propio de mí. Las palabras de su Alteza sonaron como si él hubiese elegido un momento en el que yo no estaba en el palacio real para profundizar su relación con otra señorita; era como si él tuviese esos sucios pensamientos.

Al mismo tiempo sentí que mi expresión, la que usualmente no cambiaba, hizo una sonrisa.

—…No puedo agradecerle lo suficiente por preocuparse sobre la condición de mi tía. De hecho, hoy vine aquí hacer un pequeño encargo y me disculpo por interrumpir su conversación.

— ¿C-Cuál era el encargo?

Era raro ver a su Alteza cavilar.

Había unos rostros familiares en la habitación. Por alguna razón, Sir Glenn estaba cubriendo su rostro con una mano, y Lord Alexei tenía su mano en la sien como si tuviera un dolor de cabeza.

La señorita Irene, la única mujer en la habitación, parecía sorprendida, pero aún tenía la misma mirada atemorizada que me dio cuando entré a la habitación.

Pero no le presté atención a esos tres. La persona que estaba mirando era el Príncipe Christopher y solo él.

Con una sonrisa, imité la sonrisa que su Alteza siempre tenía, y le di la sonrisa más grande que podía hacer.

—Este libro que recibí de su Alteza el otro día… se lo regreso.

—Huh…

Era inusual para su Alteza congelarse, y lo miré algo entretenida.

—No lo necesito más.

Lo miré una última vez antes de dejar el libro en el escritorio. Luego me incliné y dejé la habitación.

No había ninguna voz siguiéndome.

Cuando llegué a casa, estaba algo ida. Mi padre y mi hermano llegaron y me visitaron, pero no me sentía bien por lo que no quise cenar y me encerré en mi habitación.

Yo, la Princesa Bibliófila, no tenía ganas de leer.

Supéralo y, debería reconocerlo… rondaban mi cabeza. Suspiré en la oscura habitación.

¿Por qué estaba tan sorprendida de que el Príncipe Christopher le mostrara su verdadera personalidad a otra mujer? ¿Por qué estaba tan devastada que el regalo que me dio no era especial y casi colapsé?

¿Por qué mi pecho se sentía tan apretado y adolorido…? y ¿por qué dolía cada vez que respiraba?

—…Ya veo.

Era porque amaba a su Alteza.

No sabía cuándo comenzó. Amaba su cabello dorado que brillaba bajo el sol, sus ojos azules cristalizados que eran como el cielo despejado, su voz dignificada cuando daba órdenes, su orgullosa actitud real, las veces en las que mostraba su determinación e incluso su mirada de mando.

Mi corazón sentía cada vez más solo por recordarlo. Y me di cuenta, por primera vez, que era una tonta.

Pretendía entender y puse una cara que me hacía parecer inteligente, pero no conocía la verdad dentro de mi corazón. Una engreída “Princesa Bibliófila”.

No importaba cuanto leyera o lo mucho que hubiera aprendido de mis predecesores, ese conocimiento no me iba a ayudar ahora. Me di cuenta muy tarde.

Ni mi propio corazón sabía lo que quería.

Resoplé sobre mi lamentable ser.

Ni siquiera sabía que hacer a partir de ahora. Los libros no me entregaban ninguna respuesta.

Todo lo que sabía, es que la persona al lado de su Alteza… quien le leería bajo el sol que se filtraba por las hojas de los árboles, o quien disfrutaría el té con él en los días lluviosos…. no sería yo.

No tenía ganas de hacer nada, por lo que miré a la nada a medida que avanzaba la noche.

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