Sentido Común de una Casa Guerrera – Capítulo 37: La admiración del primer ministro

Traducido por Lily

Editado por Sakuya


— ¡Ha… ha!

Lo único que veían mis ojos, era la concentración del entrenamiento en la práctica del Marqués Anderson.

En el centro del lugar se encontraba Mellice. En ese momento, parecía que estaba tratando de controlar su desordenada respiración. Su sudor fluía, caía gota por gota, empapando su ropa hasta el punto en que se podía decir desde lejos, que ese sudor podría dañarla.

—Siempre intento no entrometerme en las enseñanzas educativas de otras personas, pero… ¿no es un poco excesivo para Ojou-chan? —Mientras observaba su apariencia, llamé la atención Gazelle.

— ¿Excesivo? No exageres, es el castigo que trajo hacia ella misma. Sería incorrecto decir que es muy difícil para ella. —Dijo Gazelle, pero en ningún momento le dirigió la mirada a Mellice.

Probablemente se debía a la confianza de que incluso si no la observaba, ella haría todo el entrenamiento que le asignaron sin quejarse.

Y justo como Gazelle imaginó, estaba separada de los otros miembros en un rincón apartado, haciendo cada uno de los forzosos movimientos que Gazelle le había ordenado para que los hiciera ella sola.

—Un castigo que se trajo a sí misma, dices… ella estaba caminando sola por la ciudad, ¿verdad?

— ¿Cómo Romeru llegó a saberlo?… Aunque ahora eso ya no importa. Honestamente, estas situaciones están sucediendo más a menudo, me pregunto… ¿Hay algo que no sepas?

—No seas estúpido. Incluso hay cosas que no puedo saber.

— ¿Enserio?…

—Woah, no hagas una cara tan extraña. —Gazelle se me quedó mirando, ya que había respondido de forma tan segura.

Verlo así, me hizo reír.

Debido a esa reacción, la mirada de Gazelle se hizo aún más fuerte. Si me sigo riendo de esta manera, entonces probablemente lo haré explotar, así que me guardé mi risa y dejé escapar un suspiro.

—El mundo está lleno de cosas que no sé. Especialmente si se trata de las circunstancias de ciertas personas. —Tiré tales palabras hacia Gazelle. Con eso, probablemente no tendría la misma atención que antes.

— ¿Qué quieres decir? —Al ver mi expresión, Gazelle también hizo una mueca seria cuando preguntó.

—Exactamente como dije. Por ejemplo… ¿por qué la gente desea cosas que no coinciden con su estatus? Su aspiración es muy grande, sin embargo, si tu deseo se vuelve demasiado fuerte hasta el punto de que ya no puedes controlarlo, se convierte en ambición, y las llamas de la ambición excesiva solo te quemarán a ti y al país.

Cuando dije esa inusualidad de lo que había pensado, Gazelle inclinó la cabeza.

—Bueno, eso es lo que pienso por mi parte. ¿Entonces? ¿Por qué es malo que Ojou-chan salga a la ciudad?

— ¡No cambies el tema tan de repente! Lo pondré así, si la hija de un noble fuera a la ciudad cuando quisiera, ¿sus padres no tendrían el derecho de enojarse con ella?

— ¿Aunque Ojou-chan tenga la habilidad suficiente para lidiar con el peligro?

—Para un padre que se preocupa por su hija, algo así no es de importante. En primer lugar, todavía no hemos encontrado al responsable que está detrás de la escena. Además de eso, ¿por qué trataría de obtener permiso para salir… no me digas que tú…? —Las palabras de Gazelle se detuvieron.

—Tienes una intuición bastante buena, ¿no?

De alguna manera, pude darme una idea de lo que Gazelle había pensado, y lo dije antes de que él pudiera decirlo.

—Como pensaba, ¿estás tratando de usar a esa niña como un señuelo para forzar a los que están detrás de todo? ¿Verdad? —El tono de voz de Gazelle bajó uno o dos niveles.

La intensidad en sus palabras era de esperar de alguien que puede correr por el campo de batalla hasta el punto de ser elogiado como un héroe.

—No te adelantes a los hechos. Bueno, no es que no haya pensado en eso antes.  Sin embargo, es porque realmente no sé cuán fuerte es Ojou-chan. Si no hay problemas con la fuerza de Ojou-chan, y tuvieras que dar el sello de aprobación, entonces pensé que podría ser posible, pero…

Al ofrecer ayuda a Ojou-chan, las cosas pasarían de ser un problema a nivel nacional a ser una simple lucha familiar, haciendo que las cosas sean mucho más fáciles de manejar.

Aunque no creía en absoluto que Gazelle lo aprobaría. Y como era de esperar, ni siquiera me faltaría tanto respeto a mí mismo como para permitirle a una niña soportar las consecuencias de un problema de adultos.

—No seas estúpido. No permitiré que haga algo tan peligroso.

—Por supuesto. Lo sé, así que no me mires así.

—Pero realmente me pregunto…

—Haa… ¿Tanto me menosprecias?

Mientras Gazelle le daba vueltas al asunto, volví a un tono de voz más serio.

—Dije que tienes “buena intuición” pero nunca dije que era lo “correcto”… la razón por la que no puedo hacer mi movimiento y tampoco te dejaré hacerlo, es para evitar que caigamos en una desventaja. Pensé que sería más fácil moverse si ella removía el tablero primero, pero… aunque no asuma ese papel, solo tengo que usar otro plan… es lo que pensé.

—No te vuelvas tan serio de repente.

—Oi, oi ¿dices eso después de hablar del asunto?

—Hmph…

Justo en ese momento, escuché el sonido de los vítores[1] viniendo de la arena. Intuitivamente, volví la mirada hacia esa dirección.

Lo que apareció en mi campo de visión fueron varios hombres que prestaban mucha atención a Mellice, quien estaba parada en medio de la arena de entrenamiento.

Parece que después de haber completado el menú que le ordenó Gazelle, se unió a los que realizaban el entrenamiento regular y logró magníficamente obtener una victoria durante un combate.

Como prueba de eso, aquellos que habían perdido contra ella estaban rodando por el suelo.

—Oi oi, tu hija, Ojou-chan… realmente es escandalosa. —Involuntariamente levanté la voz.

Basándome en los rumores que recibía de todas partes, había captado un cierto grado de información sobre Mellice. Sin embargo, aun así, me sorprendió verlo en persona por primera vez.

— ¿Quién podría imaginar algo así? Que una chica tan delicada sea más fuerte que un militar promedio

—Según lo que ella misma me a dicho, cuando está “concentrada” sus alrededores se siente que van más lentamente, así puede ver todo bien, aparentemente. Por cierto, parece que sus orejas se vuelven más agudas y puede escuchar la respiración del oponente, así como el sonido de todos y cada uno de sus músculos.

— ¿A ti te sucede eso también, Gazelle?

—De ninguna manera. Solo soy una persona común con una intuición ligeramente superior.

—Realmente eres el menos indicado para hablar… bueno, bien. Hoy pude ver algo realmente interesante. Si me disculpas, iré por algo de alcohol.

—La próxima vez trae algo de Makkaran[2].

—Sí, sí.

Así, me despedí de Gazelle y regresé a casa.

En el momento en que regresé, Louis, que parecía estar al acecho mientras esperaba que regresara, apareció ante mí.

—He regresado~

—Bienvenido a casa. ¿Ahora podrías darte prisa y volver a tu estudio? Hay mucho trabajo por hacer.

Louis quien acababa de cumplir los 10 años, no lo parecía. La mirada aguda en sus ojos, así como sus rasgos faciales que estaban a millas de distancia de ser considerados gentiles, eran parte de la causa, pero el factor principal era la atmósfera que lo rodeaba.

Esa atmósfera no pertenecía a un niño, sino a un adulto con responsabilidades.

Ocasionalmente, había algunas personas que con frecuencia hablaban de sus hijos mientras estaban en el trabajo, pero… mi impresión es que él es bastante diferente a esos niños de los que tanto hablan.

—Siempre te preocupas por todo~

— ¿De quién crees que es la culpa?

— ¿Quién sabe? Vamos, también debes darte prisa y hacer tus deberes. —Cuando dije eso exageradamente, una sonrisa irónica se extendió por mi rostro.

Más de la mitad de la razón por la que no actúa como un niño normal es debido a mí… es lo que pensé.

Aunque todavía estaba en una edad en la que podría llamarse niño, Louis ya estaba ayudando en con mi trabajo.

Para mí, fue lo mismo cuando tenía su edad y ha sido así durante muchas generaciones en la Casa Ducal de Armelia.

Cambié los pensamientos en mi cabeza y eché un vistazo a la gran cantidad de documentos colocados frente a mí.

—Oi, Louis. —En medio de eso, detuve mis manos y llamé a Louis.

— ¿Qué sucede?

—Me ocuparé de todos los documentos de ahí. A cambio, examina y organiza cuidadosamente los documentos sobre este escritorio.

Louis aceptó los documentos dudosamente, pero en el momento en que miró lo que le había dado, su tez cambió.

—Esto es…

—Incluso si no digo nada, lo entiendes, ¿verdad? Es una cuestión de máxima prioridad.

—Por supuesto. Aunque solo los mercenarios serían un problema, ¿pensar que una parte del Ducado Rimmel ha comenzado a moverse?

— ¿Lograste notar a los mercenarios?

—Sí… Es lo que quiero decir, antes tuve que investigar los pasos de padre.  Por eso no fui capaz de darme cuenta por mí mismo.

—Aun así… no hay nada que se pueda hacer con los mercenarios. Por lo menos, haré algo al respecto. Naturalmente, también me ayudarás, ¿verdad?

—Sí, por supuesto.

Mientras asentía ante la respuesta de Louis, me sumergí en mi trabajo.


[1] Vítores: Aclamaciones de alegrías con que se aplaude a una persona o un suceso.

[2] Makkaran: significa salchicha (¿?)

| Índice |

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *